miércoles, 15 de marzo de 2017

EL DOCTOR FRANCISCO LEONARDO GUERRA DONANTE DEL SANTÍSIMO CRISTO A LA COLUMNA DE LA VILLA DE LA OROTAVA



Datos biográficos del libro LA PRODIGIOSISIMA IMAGEN DEL SANTÍSIMO CRISTO A LA COLUMNA (paginas 41 – 42 – 43 – 48 - 54), de los autores; Manuel Ángel Alloza Moreno y Manuel Rodríguez Mesa.

Nació en La Orotava en 1632, y fue bautizado el 5 de octubre de este mismo año en la parroquia matriz de la Concepción. Hijo primogénito de Benito González de Abreu  Guerra y de María Martín Enríquez, Siendo nieto por lí­nea paterna de Bartolomé González de Abreu  de Catalina de Gue­rra, y por la materna de Sebastián Pérez Enríquez y de Isabel Martín
Su madre al enviudar contrajo nuevo matrimonio con Bartolomé de León, ministro calificado del Santo Oficio, cuyo hijo primogénito Jerónimo de León fue licenciado en jurisprudencia, abogado de los Reales Consejos, Alcalde Mayor de la Villa de La Orotava y Teniente Gobernador de Gran Canaria, entrando en 1710 en posesión de la casa, mayorazgo y patronato instituido por su hermano Francisco Leonardo. Era primo del padre de Francisco Leonardo, el conoci­do poeta fray Andrés de Abreu.
Se desconoce todo lo referente a la infancia de Francisco Leonar­do Guerra, sólo que tempranamente comenzaría a vincularse con la ciudad de Sevilla en donde "estudió, y se hizo bachiller en el Colegio de Santa María de Tenes... y recibió en esta Universidad el grado en la facultad de cánones".
A lo largo de su dilatada vida acumuló cargos y honores, como el de Teniente de Capellán mayor y Vicario General de los reales ejérci­tos de su majestad. Siendo capellán  mayor del tercio de los canarios, incorporado al ejército de Extremadura, tomó parte en el sitio de Évora (1640) y en los combates de Estremoz de 1663.
Su participación en la defensa del puerto de Santa Cruz de Tene­rife ante el ataque de la escuadra inglesa al mando del almirante Bla­ke, fue muy importante. Según Espinosa de los Monteros se había to­cado a rebato el 30 de abril de 1657, al tenerse noticias de que una parte de la armada inglesa estaba frente a Santa Cruz, preparándose tres compañías de infantes "pertrechados de pólvora y cuerdas y pro­vistas de pan recocido".  Nueva defensa se organizó el 25 de mayo, es­perando otro ataque de Blake, con gran despliegue de barcos y el de­seo de invadir la isla. Francisco Leonardo Guerra, como capellán del tercio de las partes de Taoro, fue de los que ayudó a sepultar en las iglesias de Santa Cruz, a los marinos fallecidos en la batalla naval y que "después de muchos días de muertos, salían a tierra corrompi­dos". Dio pruebas en la lucha de gran arrojo, recibiendo una herida en la cabeza y dos fracturas en el brazo derecho, del que quedó impedido para siempre.
Gracias a su generosa oferta, cien familias de canarios indigentes se pudieron trasladar a América, corriendo con todos los gastos,  por lo que el rey ordenó que en los términos más expresivos le manifestasen su gratitud, al tiempo que le concedía dos mercedes de hábito en las Ordenes militares de Santiago y Calatrava.
Consta en el informe de una capellanía de ocho misas rezadas que instituyó su padre ante Alonso Viera, que en 1679 se encontraba en la ciudad de Sevilla en donde era Capellán de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la ciudad, que recibe culto en su capilla real, situa­da en la cabecera de la catedral.
Por estos años fue también beneficiado de la Villa de Valencina y "Préstamo" de la de Bollullos del Condado, ambas pertenecientes al arzobispado de Sevilla, aunque ignoramos por ahora cuando recibió estos nombramientos y cuantos años disfrutó de ellos .
Diez años más tarde, en 1689, es canónigo dé la catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria, y en 1694 asciende a la dignidad de tesorero del Cabildo Catedralicio.
Francisco Leonardo Guerra, en 1697 se ofrece a terminar el hos­pital de Icod de los Vinos, fundar dos capellanías para clérigos que vi­virían en este establecimiento, así como señalar rentas para el sosteni­miento de pobres a cambio de que los vecinos le concedan el patro­nazgo de la institución. Alcalde y vecinos estudiaron la propuesta y decididos a aceptar, nombran representantes para que negocien las condiciones del traspaso. En 1698 por comisión del obispo Vicuña vi­sita el hospital, nombra mayordomo a su hermano Jerónimo de León y lo envía a los tribunales para que consiga el pago de deudas para po­der invertir esas rentas en el mantenimiento de los pobres. Tras una serie de reuniones, los vecinos, ignorando que el rey había adquirido el derecho de patronato del dicho hospital, renunciaron al mismo en favor de Francisco Leonardo, que aceptó las condiciones del traspaso, comprometiéndose a construir enfermerías para hombres y mujeres, así como otras dependencias y su correspondiente avituallamiento.
Falleció en Icod de los Vinos, este hombre tan singular por los importantes cargos eclesiásticos que desempeñó, siendo también Juez Subdelega­do, Presidente Apostólico del tribunal de la Santa Cruzada y Capellán de Honor de S.M. el rey Carlos II. Cumpliendo sus deseos está sepultado en la iglesia del hospital, cubriendo su sepultura una lápida con su escudo de armas.
En la pared del lado del evangelio y junto a la puerta de acceso al claustro del hospital, está colgado un gran cuadro en el que aparece retratado.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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