miércoles, 15 de marzo de 2017

EL OROTAVENSE CONVENTO DOMINICO DE SAN BENITO ABAD



Maqueta recreada por el amigo de la infancia de la Villa de La Orotava;  LUIS GARCÍA MESA a través de modernas tecnologías.

Ex convento dominico de San Benito Abad, obra del siglo XVI, patrocinado por la familia Mesa, empezó a construirse en el año 1620, por etapas, erigiéndolo mediante el agrupamiento de capillas con cargo a los comitentes particulares.   Pone la linde espiritual entre una clase social de terratenientes y hacendados y los capataces y jornaleros de sus fincas. La escritura de obligación del convento se realizó el 30 de julio de 1592 por Roque Xuárez,  y el obispo don Fernando Suárez de Figueroa dio la licencia el 23 de octubre de 1593, celebrándose la primera misa el 18 de noviembre de ese año.
Los religiosos levantaron un gran templo, obra de don Antonio Orbarán, en su fachada se conservan los símbolos dominicos alusivos a la fe cristiana: la antorcha y el perro junto al globo terráqueo. Establecieron cátedras de gramática, filosofía y teología, esta ultima dotada por el licenciado de origen italiano Carminati, memorable protector del convento.
Venerable cofradía de nuestro padre Jesús Nazareno de la villa de la orotava. La primitiva Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno con sede canónica en la Parroquia de Santo Domingo de La Villa de la Orotava; fue establecida por los Padres Dominicos en 1687 época en la que fue construida su capilla en el templo conventual.
Durante esta época la cofradía vive intensamente la devoción a Nuestro Padre Jesús Nazareno, uniéndose a ello el apogeo nobiliario y la tolerancia de las expresiones populares que caracterizaron a la Contrarreforma, gozando para ello de las indulgencias concedidas por el Papa Clemente XIII.
La Desamortización de los bienes de la Iglesia del año 1821, supone un momento difícil en la vida del Convento Dominico Orotavense, llegando con ella a su disolución; la Cofradía se extingue pero no sus cultos que se siguen celebrando en la Semana Santa Villera por patrocinio particular. Un fiel ejemplo de estos cultos lo tenemos en la función que se le realizaba a la Virgen de los Dolores, el viernes anterior a la Semana Santa, siendo costeada por Mateo Gutiérrez Padrón, vecino de la ciudad de la Habana (Cuba).
La actual Cofradía fue redundada un 20 de Abril del año 1871 y erigida canónicamente en la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el 14 de Marzo del año siguiente por el lltmo. Sr. Don José María de Urquionaona y Vidot, Obispo de Canarias y Administrador Apostólico de Tenerife. Desde esta fecha hasta la actualidad la Cofradía ha desempeñado una notable labor apostólica cimentada en el culto y la espiritualidad, la formación de sus miembros y la caridad como premisas fundamentales adquiriendo a través de los años gracias al esfuerzo de sus cofrades un notable e interesante patrimonio.
Características de la procesión del encuentro en la villa de la Orotava. En la mañana del Viernes Santo todas las miradas se dirigen a la Parroquia de Santo Domingo, el antiguo convento dominico. La procesión del Encuentro goza de ser una de las más populares y arraigadas dentro de la Semana Santa de La Villa de la Orotava, la profunda devoción que se siente por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno y las características propias de tan emblemática manifestación de fe la convierten en punto de referencia de miles de personas llegadas no sólo de La Villa sino también de diferentes puntos de la comarca, mención especial merecen los procedentes de la cercana Ciudad del Puerto de la Cruz que una vez finalizada su tradicional “procesión de madrugada”.
La procesión del Encuentro destaca por su extraordinaria teatralidad y dramatismo; permaneciendo dicha Procesión sin variantes a través de las centurias, lo que demuestra un fiel respeto a la tradición de cómo fue concebida en el año 1633.
El ejercicio del Vía Crucis en el interior del templo meditando las catorce estaciones de los pasos dados por Jesús en su camino al monte Calvario servirá de preámbulo a la posterior Procesión.
Con respecto al trayecto confluyen en la Plaza de Patricio García por diferentes itinerarios.
En cuanto a la escenificación se refiere, destaca la aparición en medio de la multitud que abarrota la plaza de la imagen de la Verónica que porta el blanco lienzo donde quedará impreso el rostro del Señor. Santa María Magdalena nos recuerda el pasaje de las sagradas escrituras donde se nos narra el llanto de unas mujeres ante la muerte del maestro.
Resulta especialmente llamativa, sobre todo entre los niños la carrera que emprende San Juan para avisar a la Virgen y acompañarla al encuentro de Jesús Nazareno.
Una vez terminada la ceremonia y tras el canto del Coro Polifonía de la Villa de la Orotava, que durante más de 25 años nos acompañan esa mañana, se pronuncia un emotivo sermón donde se medita y reflexiona este momento de la Pasión. Posteriormente la Procesión recorre varias calles, ahora con todas las imágenes juntas para emprender su regreso a la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán.
Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen Anónima del siglo XVIII, es de vestir por lo que el trabajo se centra en la cabeza las manos y los pies. Es de destacar la gran belleza de su rostro así como la presencia en el mismo paso de la imagen de Simón de Cirene uno de los pocos pasos que existen en Canarias con estas características, ya que es habitual en estas tierras que solo sea protagonista la imagen del Cristo. A lo largo del tiempo ha sido sometido a procesos de restauración como los realizados por Nicolás Perdigón Oramas a principios del siglo XX y por Ezequiel de León Domínguez en 1997.
Esta imagen sustituyó a la primitiva venerada en el convento dominico desde 1633, año en que se constituyó la primitiva Cofradía. La antigua imagen fue llevada a la Parroquia de Santa Úrsula por el sacerdote Arroyo en 1757 y actualmente se venera en el mismo lugar.
Con respecto a su ajuar destaca su imponente túnica bordada en oro, realizada en el siglo XVIII, que fue sometida en el año 1992 a un laborioso proceso de restauración realizado por el bordador gaditano Juan Carlos Romero, así como una túnica de terciopelo morado liso que la utiliza cuando se encuentra en el altar. Recientemente le ha sido donada una túnica de terciopelo rojo con bordados en oro que utiliza con motivo de su festividad en el mes de Octubre. La cruz que porta nuestro titular es de procedencia americana, chapada en carey con incrustaciones y rematada por cantoneras de plata, siendo una pieza dieciochesca única y singular, que nos habla de la devoción que tenía la imagen entre la población emigrante que viajaba hacia América en busca de fortuna. Las potencias que coronan su cabeza fueron realizadas en plata por el orfebre lagunero Lorenzo Kriger en 1997, aunque también cuenta con dos soles de remota antigüedad.
Simón de Cirene, también de vestir e igualmente Anónimo del siglo XVIII, destaca por el logrado trabajo del rostro y del pelo, dejando ver entre sus vestiduras unos botines tallados.
El Trono de la venerada imagen fue realizado c. 1945 en la carpintería de Isidro Cruz, tallándose en el mismo las insignias de la Pasión del Señor, por varios ebanistas de renombre en aquella época.
Nuestra Señora de los Dolores, Imagen Anónima del siglo XVIII. Es una escultura de candelero cuyo principal trabajo se centra en el rostro que refleja un sentimiento de tristeza ante la muerte cercana de su Hijo. Esta obra ha sido objeto de diversas restauraciones como la realizada por Nicolás Perdigón Oramas a principios del siglo XX, o la llevada a cabo Ezequiel de León Domínguez en 1995.
En el capítulo de enseres, la Santísima Virgen cuenta con un manto de terciopelo negro bordado en oro, confeccionado por las monjas del monasterio de San Benito en Montserrat (Barcelona, 1965) y un solio de plata repujada trabajado en los talleres del orfebre sevillano Joaquín Osorio (1995); completan este ajuar un puñal, una luna y una jardinera para la colocación de las flores del mismo material.
Con respecto al trono en el que actualmente se procesiona, fue realizado y donado por el ebanista local Isaac Valencia Pérez (1958), empleando madera de eukola. Este, sustituye a otro más antiguo con peana de forma octogonal donado a la Cofradía en 1871 por Don Sebastián García Rivero y que actualmente se utiliza en la procesión del Cristo Resucitado.
 San Juan Evangelista, imagen realizada en la mitad del siglo XIX por el escultor orotavense Cayetano Fuentes Acosta, utilizando una cabeza y unas manos que correspondían a otra iconografía y que, probablemente perteneciera al siglo XVIII. Al igual que las citadas es de candelero, preparada para recibir vestidos que son de terciopelo liso rematados por un galán dorado. Si algo distingue a estas imágenes secundarias es la austeridad de sus ropas que las distinguen notablemente de las imágenes titulares de la Cofradía que son el Cristo y la Virgen. El trabajo principal se centra en el angustiado rostro y en las manos donde porta un pergamino como cronista de la Pasión. Fue sometido a un proceso de restauración en el año 2000 realizado por los escultores Pablo Torres Luís y Leticia Perera González. Con respecto al trono procesional fue realizado en madera de caoba africana por el ebanista Isaac Valencia Pérez (1959). En el mismo fueron tallados los símbolos que se relacionan en la vida del apóstol y evangelista: el águila, la pluma y el pergamino.
En la Procesión del Encuentro es protagonista excepcional al emprender la carrera con la que avisa a la Santísima Virgen, la inminente muerte de su hijo amado.
Santa María Magdalena, imagen Anónima del siglo XVIII. Ha sido sometida a procesos de restauración en el siglo XIX por Cayetano Fuentes Acosta, en 1963 por Ezequiel de León Domínguez y por último en el año 2001 por Pablo Torres Luís y Leticia Perera González. De esta imagen es característica su peluca de cabellos naturales en forma de tirabuzones. Como es común de esta santa la misma porta un pequeño copón de aromas para embalsamar en su mano izquierda. El solio que la corona fue realizado en 1995 por el orfebre sevillano Joaquín Osorio y su trono procesional por el ebanista Isaac Valencia Pérez (1960).
 La Verónica, imagen Anónima del siglo XVIII. Ha sido sometida a los mismos procesos de restauración que Santa María Magdalena realizados por los artistas citados anteriormente y en las mismas fechas. Tiene como particularidad la cabellera de pelo natural, así como el atributo propio de su iconografía el blanco lienzo con la faz del Cristo. El solio fue realizado en plata repujada por el orfebre sevillano Joaquín Osorio en 1995 y el trono procesional por el ya mencionado Isaac Valencia Pérez.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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