miércoles, 29 de marzo de 2017

EL TIPO DE VENTAS EN MI INFANCIA



Fotografía remitida por mi primo hermano; JOSÉ LUIS ÁLVAREZ DELGADO, corresponde a un puesto de venta en el mercado municipal de Santa Cruz de la Palma.

A mí me viene a la memoria este tipo de venta que conocí en mi infancia en la década de los años cincuenta del siglo XX. Cuyas características eran, un mostrador, con una pesa de ese estilo, debajo del mostrador, unas vitrinas con cristaleras para productos, una máquina elevadora de aceite que se colocaba dentro de un bidón a través de un tubo. Y La estantería que cubría la pared del frente, donde estaban a simple vístalos productos a suministrar. Era costumbre de la época de los famosos fiados, que se apuntaban en libretas y se pagaban al final de mes y mucho para largo ratos, otro tema era el depósito del duro, que los clientes iban reuniendo y cada mes pagaba uno. Estos casos comerciales y rigurosos, mataron mucha hambre en aquellos años infantiles de la postguerra. Lo curios que los productos eran a granel, se embazaban en un papel color gris tipo esclerosis, aunque también se utilizaban cartuchos de papel de diferentes medidas y niveles. No se conocía el Jamón de York, casi siempre se suministraba el Salchichón, La Mortadela, Chorizo  y los quesos (amarillos y blancos). Todo a granel. Recuerdo de ver los barriles en las entradas con aceituna que muchas veces la chiquillada cogíamos hasta con las manos.
Con el respeto de dejar a muchos venteros de aquella época de mi vida infantil en el tintero, nombro las que tuve que frecuentar en aquellos años idos; En el Barrio de Los Cuartos; María, Manolo Bello. En el paseo de Domínguez Afonso: Eustaquio Bello. Paseo Las Araucarias; Domingo Pérez. En el Ramal Juan Rodríguez, Oscar González. En el Callejón Torreón, Venta de “Chucha”. En la Avenida José Antonio (actual Canarias); Juan José del Rosario primero y después Federico Travieso. En la Piedad; Luca, Santaclara y los Hermanos “Leal” (Juan González “Leal”. En la Cruz Verde; Inocencio. En Los Altos, Dámaso. En Barroso, Ciro Hernández y familia. En Aguamansa, Casiano García. En la calle San Sebastián, Esperanza Fariña. En la calle León; Jesús Hernández, Señora de Pedro Perdomo y Señora de Segundo Martín. En el Barranco de La Arena, Juan González. En la Calzada, Cristóbal Hernández. En el Rincón, Isidro Álvarez. En los Poyos, Quintero. En la Calle Salazar, Bárbara. Calle San Juan, Nieves. En la Plaza del Cantero Patricio García, Eusebia Expósito. En la calle La Hoya (Hermano Apolinar); Venta Nueva, Ciudad de Los Muchachos, Casa Félix. En el Llano, Plaza de Franchi Alfaro y calle El Calvario; Juan José Pérez Betancourt, Pepe Hernández, Pepe Pérez, Los Molinas, Piedad, María del Carmen Domínguez González, Anita, Azciclo, Pedro Cruz, Cipriano Hernández. En la calle El Agua; Gregorio Pacheco, Los Hermanos Salcedo, Ángel Delgado (esquina con la calle Verde – Nicandro González). En la calle Verde doña Maruchi. En el Barranquillo, La Cooperativa La Candelaria. En la Recova, Celestino Cruz. En la Villa de Arriba eran muchas, recuerdo; Placido Ravelo, Jesús Rocío,  Juan Oliva, Eladio, María del Carmen Delgado, Pancho (calle Cantillo esquina con San Juan). En la calle Centella estaba la de Candelaria Valentín (esposa de Agustín Bijarra) no se si se escribe así. En la calle Claudio la de Melchor Escobar, en la calle La Candelaria del Lomo, la de Chano Hernández (fue jugador y entrenador de fútbol), la de Flora (esposa de Santiago, el patrón) en la calle Meneses.
Mi padre Juan Álvarez Díaz a muchos de ellos le suministraba petróleos para las cocinillas y lámparas de sus acérrimos clientes. Reitero que me perdonen son muchos más pero espero que mis lectores me las identifique a lo largo del tiempo.
La amiga de la Villa de la Orotava, actualmente domiciliada en Santa Cruz de Tenerife; MARÍA LUZ RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, esposa de mi compañero de pupitre en el  bachillerato en el Colegio de San Isidro de La Orotava; MEDARDO DÍAZ GONZÁLEZ. Remitió entonces estas notas: “…Me ha gustado mucho el homenaje que le has hecho a estos venteros de la Villa, que han pasada a la historia, pero que están tan vivos en nuestros recuerdos, yo en especial recuerdo la venta de Don Melchor en la calle Claudio, en realidad la venta era de su cuñada, doña Cándida, ella la trabajó hasta que pudo, pues yo ya la conocí mayor, era una buena señora. De Don Melchor decir que fue un caballero, recuerdo a su señora, Doña Carmen, muy buena costurera, ella me hacia los trajes en mi juventud, recuerdo a sus hijos: Mela, Angelita, Melchor, y Leonor, esta ultima tenía en su casa una escuelita, en ella aprendió de pequeña mi hermana Lali, lo que Leonor le enseñó, hace años que no los veo.  …”
El amigo desde la infancia en el Llano de la Villa de La Orotava, actualmente domiciliado en el Puerto de la Cruz; SEGUNDO SACRAMENTO DOMÍNGUEZ, remitió entonces estas notas: “…Muchas gracias Bruno. Suelo leer tus post que me ayudan a recordar muchas cosas olvidadas por el tiempo pasado. Por cierto en la calle Juan Padrón nº 32 hubo una venta que la regentaba mi querida madre, María del Carmen Domínguez González que le ayudó a montarla mi padre todavía de soltero y que llegué a conocer creo que hasta que cumplí 5 o 6 años, ahí me pierdo, de donde recuerdo las cartillas de racionamiento y la libreta donde mi madre apuntaba los fiados que en la medida de lo posible los vecinos iban pagando poco a poco, te digo para que lo sumes a tus recuerdos de las ventas de la época. Un abrazo…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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