jueves, 16 de marzo de 2017

II CENTENARIO DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES PARA EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN LORENZO DE LA OROTAVA (1816 - 2016).



Bicentenario de la Virgen de los Dolores del templo parroquial de San Juan Bautista de Farrobo de la villa de Arriba de la Orotava. (1816 - 2016).
Madera policromada y vestidos naturales, 150 cm. Procede del ex convento franciscano de San Lorenzo (incendiado en el año 1801). Obra del escultor orotavense Fernando Estévez de Sala.
Pasó a la parroquia de San Juan Bautista de la villa a raíz del periodo exclaustrar de Mendizábal.
Datos históricos remitidos entonces (2016) por la Venerable Hermandad del Santo Entierro del templo parroquial de San Juan Bautista de Farrobo de la Villa de La Orotava: “…La Virgen de Dolores de la Parroquia de San Juan Bautista cumple 200 años desde que fuera encargada al escultor orotavense Fernando Estévez de Salas para recibir culto en el Convento franciscano de San Lorenzo, en La Orotava.
Como cuenta el Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Granada, Don Juan Alejandro Lorenzo Lima, en su obra “El legado del Farrobo. Bienes patrimoniales de la parroquia de San Juan Bautista” (2008), “El encargo de esta Dolorosa (…) pudo ser la última incorporación al cortejo, pues tuvo que procesionar por primera vez en la Semana Santa de 1816. Se debe a una petición que el arquitecto José de Betancourt y Castro (…) formuló al imaginero a principios de ese año. En su testamento (abril de 1816) plantea que Estévez ya la había empezado y debía recibir por su labor 50 pesos corrientes, no sin antes solicitar al artista el esmero y exactitud con que debía ejecutarse para que saliera a tiempo de colocarse con sus respectivos barnices en el antiguo candelero. De estas citas se deduce la estrecha relación que ambos personajes mantuvieron entonces y el interés que el comitente sintió por organizar las funciones del Viernes Santo en el convento franciscano”.
Asimismo, argumenta que “La Dolorosa es ahora pieza clave para comprender la evolución experimentada por Estévez en los primeros años de actividad profesional (1809-1821), época rica en acontecimientos para el imaginero y de una importante actividad creativa. Se trata de una sencilla efigie vestidera que sólo presenta tallados el rostro y las manos, aunque ello no impide que fuera estudiada hasta el más mínimo detalle o que muestre un inmejorable trabajo escultórico. Ladea la cabeza, un mechón de pelo cae sobre el hombro derecho para incrementar su expresividad y recoge las manos junto al pecho, recursos que cabe atribuir al artista puesto que un reciente proceso de restauración confirmó que aún conserva su composición originaria”.
La Virgen fue realizada por tanto en 1816 para ser entronizada en el convento franciscano de esta Villa y para formar parte del cortejo procesional del Santo Entierro. Cuando en 1835, tras la desamortización y tras ganar el favor del Obispado en un pleito que se sostenían con la feligresía de La Concepción por su propiedad, la Virgen y todo el conjunto de esta procesión del Santo Entierro pasó a la Parroquia de San Juan Bautista, ocupando (junto con el Señor Muerto y San Juan Evangelista) una hornacina que se habilitó en el antiguo retablo de Ánimas y en la que hoy continúa como Retablo del Calvario…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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