domingo, 12 de marzo de 2017

LA ERMITA DEL ANCÓN.



Fundada en el año 1789 por don José de Montenegro y Díaz de Lugo, finalmente perteneció al prestigioso abogado natural de Las Palmas  don Juan Pérez Suárez, vendida por sus herederos. En ella se encuentra una imagen barroca de la Virgen de Montenegro. Su espumosa playa, forma un paraje espléndido. La juventud de la Villa de La Orotava utiliza naturalmente la playa para baño, deporte y sosiego. Acudiendo a ella a través de un indigente camino, que le conduce a la ermita y mansión, en donde aún existe un cartel indicador de prohibición,
El rotativo “Canario” correspondiente al dieciséis de septiembre de 1860, hablaba que por la parte noroeste del Puerto de La Cruz se extiende la costa de la isla de Tenerife enrizada de rocas escarpadas. No lejos de dicho puerto, y sobre una pequeña eminencia, se encuentra una ermita donde se venera la protectora de los marineros, a quién llaman la Virgen del Ancón. Está allí solitaria, como el nido del buitre sobre las peñas, y a su pie hay una bonita playa donde tiende la mar su flotante velo de espuma. Como a tiro de fusil de la ermita se ve una cabaña con su techo pajizo, cubierto de enredadera que caen por la parte anterior formando festones cuajados de florecillas, donde habitan el tío Pedro el pescador y su hija María. Colocada aquella pobre cabaña en una explanada a orillas de la costa, con su pequeño jardín y sus álamos y palmeras, disfruta de una perspectiva admirable. Desde allí se descubre el hermoso valle de La Orotava, siempre verde, siempre florido, ese valle donde la mano de la Providencia derramó pródiga todas sus galas, todos sus encantos. Desde allí se descubre el vistoso pueblo con sus casas blancas colocadas en anfiteatro, con su esbelto templo y los bosques que resaltan en su fondo; desde allí se ven las rojizas y azuladas montañas sobre las cuales descuella el majestuoso Teide. En todo el valle se despliega una riqueza de vegetación, una hermosura tal que embriaga los sentidos; y el corazón libre se dilata respirando aquel ambiente puro, embalsamado con el aliento de millares de flores.
Según el convecino Antonio Luque Hernández, la Ermita  el  Ancón, fue fundada por la familia Montenegro el 5 de febrero de 1789, era su patrono José de Montenegro y Díaz de Lugo; la heredaron sus descendientes los Frías y Pérez Valladares. Con el tiempo perteneció al eminente abogado Juan Pérez Suárez, de quien la obtuvieron sus actuales propietarios.
El amigo de la Villa de La Orotava; ADOLFO PADRÓN RODRÍGUEZ, remitió entonces estas notas: “…Te facilito Bruno una pequeña foto en la que en el testero de la Ermita del Ancón puedes ver, aparte del retablo, que en el lado inferior derecho están las mencionadas andas. Discúlpame por la calidad de la foto, pero no he podido conseguir una mejor. Existía una página inmobiliaria en la que se podía visualizar correctamente dicha foto, la Virgen de Montenegro, San José y San Juan Nepomuceno, así como los óleos y mobiliario que albergaba. Saludos! …”
La amiga desde la infancia en la calle El Calvario de la Villa de La Orotava; CARMEN PÉREZ Y PÉREZ (NININA), remitió entonces estas notas: “… Bruno de pequeña con 10 o 12 años iba con mis tías, todos los años a La Fiesta del Ancón creo que en el mes de Agosto ... se hacia un Arco de frutas y flores muy grande como el que se hace para Las Fiestas de la Orotava y por la tarde he subían a tirarlo y recuerdo perfectamente ) que los que siempre se lo llevaban eran Los Porteros (del Puerto de la Cruz ) y la gente decía:  Ya vienen los Porteros.... ya vienen los Porteros porque eran los que con más ganas ... iban hacia el Arco ........También recuerdo que ese día también bajábamos a la playa porque mi padre nos estaba esperando ... que bajaba por La Cuesta de la Villa ( que era muy cerca ) .....

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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