jueves, 16 de marzo de 2017

LA PIEDAD DE ESTÉVEZ SUBIENDO POR LA CARRERA DE LA VILLA DE LA OROTAVA



Fotografía de una procesión con todas las imágenes importantes de la Villa de La Orotava, desconozco su festividad, pero probablemente fuese una procesión estilo patriótico de la posguerra incivil española, a celebrar en los años difíciles de la vida, final de la década de los años cuarenta del siglo XX. En la panorámica se da la curiosidad, de ver subir en el primer plano la Piedad de Estévez por la calle La Carrera, rodeada de gentíos, con su hermandad al frente, detrás se ven alguna banderitas colgando, estilo de fiestas patronales o mayores. Se sabe que cuando la misericordiosa imagen salió por primera vez en procesión en el año 1861, lo hizo el Viernes Santo al mediodía y subió por la calle de la Carrera hasta el templo parroquial de San Juan Bautista en Farrobo, para luego salir acompañando a la procesión de Santo Entierro.
La fotografía, inédita por supuesto, pertenece al archivo particular de mí amigo de la calle El Calvario de la Villa de La Orotava desde la infancia; Manuel Fariña Hernández.
El escudo de armas de la reina Isabel II del estandarte de la Real y Venerable Hermandad de Misericordia del Calvario luce bajo el dintel de la puerta de la ermita. La devoción al Santísimo Cristo del Calvario, al igual que la venerada imagen del Santísimo Cristo a la Columna, sobrepasa los límites del Valle de La Orotava y cuenta con una de las hermandades más numerosas de cuantas desfilan en Semana Santa, fundada por Diego Benítez de Lugo y Monteverde, Marqués de Celada (1801-1879). Destaca el incomparable grupo escultórico del Santísimo Cristo del Calvario, una Piedad realizada en 1814 por el escultor Fernando Estévez, la primera realizada por un escultor canario. En 1861 se integra por primera vez a la Semana Santa Villera como la procesión del Calvario, en la mañana del Viernes Santo. Del Santuario procesionan los cinco tronos hasta la Parroquia Matriz de la Concepción. Los Santos varones Nicodemo y José de Arimatea son los primeros, ambas son imágenes de candelero del siglo XIX atribuidas al artista palmero Aurelio Carmona López. Les sigue la talla de Santa María Magdalena, atribuida a Nicolás Perdigón Oramas y San Juan Evangelista, anónimo, ambas del siglo XIX. Estas dos imágenes procesionan en dos elegantes tronos de madera de cedro tallados por el ebanista villero Manuel Martín. El Santísimo Cristo, en cambio, lo hace en un trono de plata Meneses, traído de los talleres de Madrid. Desde el año 2010, el cortejo procesional vuelve a recorrer, como antaño, su itinerario por la Plaza de la Constitución, que se había perdido tras la prolongación de la Carrera de Fernando Estévez.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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