domingo, 12 de marzo de 2017

LOLA HERNÁNDEZ GARCÍA (CASTRO) EN EL RECUERDO.



Aniversario de su fallecimiento. Su querido hijo; Pepito Salazar Hernández, que yo le vi nacer remite esta extraordinaria  fotografía de mi vecina de toda la vida en la calle El Calvario; “Lola”, que fue, madre, hermana y demás.
Dolores Hernández García (Castro), era hija de don Lorenzo Hernández Castro y Doña Lola García, nació en la Villa de La Orotava en el año 1932. Se casó en la misma Villa en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, con el orotavense - fallecido; Pepe Salazar. De su matrimonio tuvo dos hijos; Pepito y Maro Salazar Hernández.
En mi calle El Calvario y en mi vida hubieron dos; Lola Hernández García (Castro) y Lola Álvarez Abréu (mi hermana), vivimos muchos años juntos, solo nos separaba el asfalto de la calle y ambas aceras, jugábamos como de familia, simplemente atravesando la vía, y en tiempos necesarios por cualquier incidencia intercambiábamos el hogar.
Las “Lola”, se hicieron cargo durante un tiempo de un bazar en la casa de los “Castro”, se lo montaron nuestros padres; Lorenzo Hernández Castro y Juan Álvarez Díaz (mi padre). Este bazar no lo recuerdo, lo más probable que funcionó antes del año 1950, aún sin nacer.
Las dos se vestían de mascaras en los carnavales prohibidos, en la pos -  guerra incivil, a caras tapadas teñidas de betún en negro, con gafas y algodones, que casi no se le conocían.
Conocí a Lola trabajando en el Bazar  que regentó su hermano mayor Lorenzo Hernández García (fallecido), con su hermano Máximo Hernández Castro en el salón que le dejó su padre, donde estaba instalada la imprenta. Por navidades y Reyes era novedoso, siempre me acercaba al establecimiento en busca de la carta de Reyes, para mi petición imaginaria y mágica de la fiesta.
A partir de ahí, Lola se casó con Pepe, nacieron sus hijos y compraron la casa de sus padres y montaron una concurrencia de ventas de pollos y huevos en la calle Verde (Nicandro González Borges).
Lola, te fuiste el sábado anterior al domingo de Pasión; 12 de Marzo del 2016, previo a la Semana Mayor de nuestra querida Villa de La Orotava, me enteré cuando todo había pasado.
La verdad que no me esperaba tu marcha así, siempre te veía en el balcón de tu casa, hablábamos, nos saludábamos y me hacía recordar a tu madre Lola de mi infancia.
Lola, tu sabes que tu familia y la mía estaban emparentadas; en la amistad, en la vecindad, y en la esperanza.
En mi infancia y juventud tu casa era un castillo mágico, lleno de gloria. Ver a cotidiano a tu madre Lola, otra madre mía, en el balcón asechándome, y cruzar de aceras a tu recordado padre Lorenzo Hernández Castro con problemas en su vista por las diabetes, a cambio de una peseta de las rubias.
Lola ahora está Feliz, en el paraíso eterno de la misericordia, tienes a muchos; tu marido Pepe. Tus padres; Lorenzo y Lola y tus hermanos; Lorenzo, Rafael, Chile, Aureliano. Media familia y mucho más. Espero que tu reencuentro con todos ellos sea tan feliz, como lo fue aquí entre nosotros, además mis padres; Juan Álvarez Díaz y María del Carmen Abréu González, están ahí también en ese paraíso, muy ignoto, lleno de brumas blanca, pero colmado de esperanza y de sosiego.
Adiós Lola, hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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