sábado, 4 de marzo de 2017

MANOLO RAMOS, ESCULTOR CANARIO DE LA CIUDAD DE ARUCAS EN LA OROTAVA



Fotografías: Primera izquierda con su mujer Haessig (de origen suizo) y su querida nieta Manón Sáenz Ramos. La del centro su obra que embellece en bronce la antigua Carretera “El Piche “de La Orotava “Capricho” y la de la derecha su gran obra maestra “El Cristo de Aruca”.

Manuel Esteban de los Reyes Ramos González nace en Arucas Las Palmas de Gran Canarias el 26 de diciembre de 1898.
Era Arucas entonces, una población pequeña, agrícola, ­con un núcleo urbano más denso, y sus barrios desparramados como si al voleo se hubiesen ido sembrando casitas blancas, escapadas de puñados repartidos armoniosamente. Pertenecía a una familia de ocho hijos, de los cuales ­ocupó el cuarto lugar, y cuyo padre que se había hecho a sí mismo, había logrado una posición económica desahogada. Era una familia burguesa acomodada, en cuyo seno y como si hubiese sido marcado por unos genes diferentes, había nacido un ­artista, un bohemio, distinto al resto de su familia y al entorno donde vio la luz.
El padre Juan Ramos, hombre emprendedor y comerciante, era amigo de lecturas y abierto a las nuevas corrientes educativas, que en la capital, habían puesto de moda, los ingleses que Allí vivían.
Manolo estudia en el colegio de los hermanos deLa Salle   - los baberos, como se les conocían popularmente-, orden francesa, cuyos métodos pedagógicos se encuentran más al día que el de otros colegios. Tiene diez años, y aunque en su casa no existen antecedentes artísticos  - con excepción de las aficiones de su padre -,  ha pasado ho­ras y horas en la carpintería de maestro Juan Pérez, que es­tá enfrente de su casa, y donde pacientemente, amorosamente ha visto trabajar la madera. Y solo, sin saberse porque, Manolo empieza a dibujar todo lo que le rodea y a tallar en la madera con una rudimentaria cuchilla. Va a ser en el Colegio, donde su vocación encontrará decisivo apoyo en los Hermanos Víctor y Francisco, que facilitan su tarea, y allí obtiene tiza, lápices, pinceles y navajas con los que va creando su obra primera. Balbuceos que denotan ya su obstinado empeño de dedicar toda su vida al arte. Pero su padre se resiste a que ese sea el modo de "ga­narse la vida", y entonces lo coloca en la sombrería de un amigo y aunque el salario lo pago el propio padre, sin que ­lo sepa el hijo, Manolo continua dibujando y soñando, y tal vez fue para él un espectáculo, ver los sombreros de diferentes formas y colores como manchas y volúmenes de una extraña composici6n. Su reacción imprevista, fue regalar los sombreros de la tienda a sus amigos los obreros de la cante­ra y nunca sabremos si este gesto fue de venganza hacia su ­padre, o de bondad hacia sus amigos que tanto sabían del manejo de la piedra.
Enferma de un proceso reumático y ya, irresistible, su ­vocación desata. Sin poder moverse, guardando cama o andando solo por la casa, se dedica a crear. Dibuja todo el mundo que le rodea, familia, animales, objetos. Furiosa, angustiosa. Ante esto, el padre cede, se rinde y deja que su hijo comience a tallar con navaja, palpe amorosamente el ­barro, acaricie, golpee la piedra. De esta época se conservan yesos y tallas en la vieja casa familiar, donde hoy vive su ­hermana. Corre sin embargo el peligro, que esta obra de su naciente mocedad se malogre y esterilice en los estrechos límites de un pueblo alejado, sin maestros, ambiente ni apoyos. Casualmente Victoriano Macho viene a Canarias a inaugurar el mausoleo de Tomás Morales en el cementerio de Las Palmas. Y ­un amigo de la familia -Gabriel Mejías- lo lleva a Arucas pa­ra que examine la labor de Manolo. Le enseñan unos relieves ­"El bautismo de Jesús" y "Violines con cerdos" y el gran escultor palentino aconseja, ante las condiciones del muchacho, que vaya a estudiar a Madrid. Se empecina en su negativa el ­padre, se obstina el hijo, intervienen los amigos de la fami­lia, y por fin el padre se aviene, y el hijo marcha a Madrid. Un mundo palpitante y desconocido va a plantarse ante sus ojos. Atrás quedan Canarias, Arucas con su conocida “catedral” única en Canarias de estilo gótico  dormida, en la calma silenciosa de la brisa que viene del Atlántico. Atrás queda su ni­ñez, "YA FÁBULA DE FUENTES".
En Madrid y antes de empezar en la Escuela de San Fernando, frecuenta el estudio de Victoria Macho de día y de no­che la Escuela de Artes y Oficios. Trabajando en ella con los maestros Capuz, Jacinto Alcantara y Vicent. Ingresa en 1921 en la Escuela de San Fernando donde realiza durante cuatro años sus estudios. Fueron sus compañeros de curso entre otros Ferrant, Cruz Collado, Crespi, Cristina Mallo y Pellicer. Entre sus Profesores podíamos citar a Moreno Carbonero, Marina, Sorolla, Domenech, Trillo, Plá, y sobre todos al Director Miguel Blay.  Durante su periodo de estudios solamente regresa a su isla por dos veces y en una de ellas realiza un boceto a la geta del Plus Ultra. Trabaja en el estudio de Miguel Blay, su maestro, por el que sintió un cariño especial toda su vida.
Viaja a Paris, vive en Monparnase, comparte entre otros artistas el estudio, con el hijo de Luigi Pirandello y Tozi Komori (Baila­rín Japonés). Eran unos estudios que fueron antiguas cuadras y el dueño aprovecho para hacer cuarenta atelier, que alquilaba a este mundo bohemio. Ventas en la calle, dibujos por un plato ­de comida; de este tiempo es "El Apache"  pero qué feliz se es con 26 años, cuando se piensa que vendrá el manager americano que te descubra. Vive entonces en la Rue Bardinet, Nº 16, participa en todas las exposiciones que puede. En ese momento exhibe en la Exposición del Arte Colonial; es el gran momento de la africanidad: Josefina Baker, con la danza y la música de Jazz. Nacido en unas islas que coquetean con el continente africano por medio de un mar común tuvo que tener una gran influencia en él,  había algo de sol de su tierra que él tuvo que captar. De esa época tenemos su obra "Ébano" desnudo femenino ­ en madera de Ébano, mujer estilizada, pero al mismo tiempo algo palpita en ella, de carnal; quizás siempre fue ­fiel a este modelo. Podrá decirse todo de su obra; pero nun­ca que fue fría, sino terriblemente cálida invitando casi a tocarla. La venta de algunas de sus obras le permitieron viajar a Londres, donde dejó algunos bustos que hizo, dos de ellos están en la colección de Lord Carlaysle.
En París a través de un canario de la embajada de España, que frecuentaba como bohemio en busca de ayuda, conoce a la que iba hacer compañera en su vida Sra.  Haessig de origen y nacionalidad suiza.
De regreso a Las Palmas, coincidiendo  con la Guerra Civil de 1936, vienen momento malos incluso una breve pérdida de la libertad que soporta con dignidad y resignaci6n. La verdadera causa fue la campaña incondicional que las federaciones obreras y sus órganos de prensa desarrollaron en su favor con motivo de sus clases. Él, que había sido libre de elegir su vida, que fuera de su taller solo había su huerta de árboles, con sus múltiples colores, plantas, semillas, sus animales, etc... Palomas, cabras, pájaros eran el único descanso ­en un mundo loco y atormentado. Pobre corazón de niño tímido siempre, como tendrá que sufrir. Desde aquel momento murió algo en él, siempre conservó aquel miedo al ser humano. Solo se sentía a gusto en la ­soledad del estudio, horas y horas. Venida la paz, realiza varios bustos de personalidades militares, entre ellos el del General García Escámez, hombre que le ayudó con su amistad y afecto con el fin de ­que volviese a la Península.
De nuevo en Madrid en el año 1944, se organiza una exposición de artistas Canarios de la Provincia de Las Palmas, en el Museo de Arte Moderno de Madrid. La crítica es buena, vuelve la confianza en él, respira de nuevo aire de su juventud pasada. El Museo le compra una obra, "La Mendiga". Obra de la que se refleja toda la humillación de un ser que se avergüenza de la necesidad de vivir, arropada completamente, irreconocible, ­sólo sus manos dan signo de vida. La suerte de aquel momento le es favorable, un canario es Ministro, BIas Pérez González, su padrino y protector Pedro del Castillo es influyente, Jacinto Mejías, Director del Instituto Llorente, se personaron amistades, se siente protegido. Con ellos empieza a tener encargos, conoce al Dr. Palanca, Director General de Sanidad, su mejor mecenas, pues no solamente le proporciona trabajo, sino que le brinda su amistad. Pedro Muguruza, Arquitecto influyente, el Alcalde de Ma­drid, Conde de Mayalde, en la colección esta familia, exis­ten muchas obras entre ellas los bustos de la Duquesa de Pas­trana y del Conde de Romanones. Entonces decide quedarse en Madrid, fue su época más desahogada económicamente, que le permitió hacer su casa y su estudio en medio de un jardín, como buen canario, en Chamartín de la Rosa.
No vuelve a exponer, no puede olvidar sentir ese miedo y desconfianza hacía todo. El Trabajo es para él la protección de su familia, pero un día la familia se rompe, su hija Manón contrae matrimonio y vuelve a las Islas Canarias, concretamente a la Villa de La Orotava. Se entristeció hasta tal punto que se sintió cansado para continuar; en ese periodo realiza “FIDELIUS” para el Lazareto de Mahón, y uno de sus último encargos el Monumento de Enésimo Redondo en Valladolid.
Tiene un periodo de depresión y destruye parte de su obra. En 1964 se siente enfermo y es aconsejado por el médico, que debe vivir en clima cálido para su corazón. Regresa a las islas Canarias, pero esta vez a la Villa de la Orotava, donde vive su hija Manón. Vuelve a sentir deseos de crear; ya no son encargos, ni presiones. Es trabajar libremente como en su juventud. Se lamenta no ver donde están sus obras, vendidas unas y perdidas otras. Liberado de la técnica de todo lo que entretiene, de todo lo que es superficial, pues hay prisa, la vida se le escapa. Hay poco tiempo y como el canto del cisne trabaja casi sin ver, medio ciego, palpando con sus hermosas manos la materia que adivina con el tacto, hasta que herido de muerte cae un viernes de dolores del año 1971, tenía 73 años, en el populoso e histórico barrio de San Miguel, el mismo día que en su ciudad natal Arucas de Las Palmas de Gran canarias, salía en procesión su Cristo de la Buena Muerte acompañándolo eternamente en su largo camino de la soledad. En la actualidad sus restos descansan en el panteón – capilla familiar de su ciudad natal Arucas.
En la Orotava años después de su muerte, concretamente dentro del ya clausurado Lustro Fundacional, que se celebró desde el año 2002 al 2006,  celebra una importantísima exposición de pintores y escultores foráneos, cuyo trabajos se encuentran en domicilios particulares de la villa, en el ex convento dominico de San Benito, actual museo iberoamericano por motivo del Lustro Fundacional, organizado por el profesor de historia de arte del instituto de la Orotava Villalba Hervás don Sebastián Estévez y el investigador orotavense don Antonio Luque Hernández. En la cual a titulo de préstamo de su familia, se expone una de su obra cumbre “Capricho” tallada en madera.
El Ayuntamiento de la Orotava a través de una carta de su Alcalde, en vista de aumentar el patrimonio cultural de la villa, le pide a su familia, si se le concede en donación la citada obra para reproducirla en Bronce. La familia cede dicha reproducción en Bronce, por lo que la obra CAPRICHO en la actualidad está expuesto en la antigua e histórica calle El Piche, que en la actualidad enlaza la casa consistorial con la Hijuela del Jardín Botánico.
En la iconografía de Manolo Ramos destaca: Cabeza de Africana, Torso, Mujer Nigeriana, Mendiga, Niño del Pato, Salomé, Pensamiento, Moro, Mujer Canaria, San Sebastián, Piedad, Cristo Yacente, Capricho, Desnudo, Danza, Duquesa de Pastrana, Guayarmina, Maternidad, Amanecer, Meditación, El Viento,  y  Desesperación.
He colocado en esta página de ilustres orotavenses a este gran escultor de Arucas de Gran Canarias Manolo Ramos, por mis relaciones cordiales de amistad con su descendientes en la villa señores Sáenz y Ramos, aunque a Manolo le desconocía como persona y como artista, vivió sus últimos años de su vida en La Orotava, concretamente en el populoso barrio de San Miguel. Pienso que a pesar que su familia han tenido el honor de donarle al pueblo de La Orotava una reproducción en bronce de una de su impresionante  obra Capricho, de momento la Villa, mi Villa no ha sido capaz aun de realizarle un gran homenaje a este ilustre escultor canario, al menos una satisfacción y un sincero agradecimiento sobre todo a su familiares descendientes que a título póstumo este notable escultor grancanario esté presente entre todos los villeros, enriqueciendo mucho más el patrimonio cultural de La Orotava.
La verdad que la casa de la calle Verde de ese ejemplar matrimonio Sáenz – Ramos, es un autentico mueso de obras de Manolo Ramos y de su hija Manón. Otro amigo de la Orotava, oriundo de Cataluña ex sastre de profesión don Antonio Catalá, me sorprende en una reunión en las calles de la villa, presenciando la exposición de coches antiguos, que cuando toca con las manos las obras de Manolo Ramos, parecen realidades humanas, naturales. Efectivamente es cierta pues mi presencia cerca de ellas con la ayuda de su hija Manón, se demuestra una naturalidad totalmente sublime.
Mi amigo y compañero de docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez;  Agapito de Cruz Franco  remite unas notas dedicada a la Escultura CAPRICHO, que la familia de este escultor Grancanario Manolo Ramos donó al pueblo de La Orotava, en el Quinto Centenario de la fundación de la ciudad y que está expuesta en la antigua “Carretera El Piche”, que une el palacio Consistorial con la Hijuela de Jardín Botánico (antigua huerta del convento de San José de monjas Clarisas).  Agapito de Cruz Franco la denomina  “CAPRICHO OROTAVENSE”: “Los turistas, arremolinados en la Hijuela del Jardín Botánico de 1868, escuchaban ensimismados el relato de aquella historia de amor.
El “Capricho” –la estatua con figura de mujer erigida en conmemoración del 5º Centenario de la Villa-, había sido obra de Manolo Ramos (Arucas 1898, La Orotava 1971) y poseía el sensual encanto propio de quien llevaba toda una vida rodeada de la frondosidad de aquel jardín ilustrado, que, a imitación del Jardín Botánico de La Orotava, o de otros en Açores y Madeira, cobijaba una abigarrada representación de la flora del Planeta.
El mundo vegetal que la rodeaba, había ido conformando una belleza desnuda que trascendía los fríos reflejos metálicos de aquella mujer juvenilmente centenaria, siempre estática, permanentemente callada, pero susurrando emociones escondidas, y mostrando con ello que el acto supremo de comunicación no era la palabra sino el amor, sobre todo el amor a través de la mirada, en donde aquella perdía toda su fibra gramatical.
Había sido en el verano de 2011, casi cien años atrás, cuando el cielo del Valle de La Orotava se cubrió de nubes permanentes, que provocaron que durante todo él no brillara el Sol. Depresión, angustia y desasosiego eran las consecuencias en sus habitantes. Tan insostenible era la situación y tan malsanos los efectos tanto laborales como psicológicos, que el periodismo natural se hizo eco de la misma, escribiendo junto a la autopista, muy cerca del Mirador de Humboldt:”Señor de la nube, ten piedad”. Era tal el grado de frustración ciudadana, que el Ayuntamiento tuvo que tomar cartas en el asunto y llevar a cabo un Pleno extraordinario con el fin de valorar los acontecimientos y paliar la situación.
Las causas que se barajaron tenían que ver con el cambio climático, pero pronto hizo acto de aparición la magia a través del portavoz del PP, quien tenía datos fiables por un primo del presidente de su partido de que el cambio climático era una invención. Corrían tiempos de gloria para el Este político (entonces denominado derecha). Enrique Luis avanzó que la causa del problema era el “Capricho” de la trasera del Ayuntamiento. Y lo argumentaba aportando la redacción ganadora del último concurso municipal de relato híper breve: “Entonces el Sol, que estaba prendida y perdidamente enamorado de la mujer orotavense, sólo vivía para contemplar su belleza cada amanecer. Sin embargo, había sufrido una primera decepción cuando el Ayuntamiento, decidió cambiar su posición situándola mirando al Norte, pues en un principio lo hacía hacia el Este. Aún así, pudo superar este escollo a expensas de variar unos grados su recorrido por la cúpula celestial en los inviernos. Pero cuando ya no pudo más y estalló en cólera, fue cuando, acostumbrado como estaba a que su amada le ofreciera cada mañana una rosa roja en la mano, descubrió que pasaban los días y este milagro no se producía, a pesar de ser La Orotava una villa, que cada junio alfombraba sus calles con miles de pétalos y de flores de todos los colores. Fue entonces cuando decidió llamar a Eolo y a sus parientes los Alisios para que –como castigo- cubrieran el Valle de nubes permanentes.”
En el debate que se generó, el alcalde Isaac Valencia llegó a glosar con excelentes adjetivos sensuales la belleza de aquella estatua –entre las críticas de la portavoz de IpO, Bárbara Álvarez, advirtiéndole que no se excediera en los calificativos porque le veía venir- pero afirmando que era imposible que por un capricho como aquél el cielo estuviera encapotado todo el verano. El PP le contradeciría, enalteciendo las cualidades de aquella piedra que irradiaba afectos, aunque ante la mirada acusadora de su número tres que ya estaba hasta el moño de tantos adjetivos sobre la estatua, terminaría por claudicar. José Antonio Mesa, representante del PSOE dijo, en base a su experiencia, que el problema era de orientación, y que no estaba de acuerdo ni con la primitiva posición de la estatua hacia el Este ni con la que aparecía en la actualidad mirando al Norte: “Es mucho mejor que mire hacia el Oeste – que es el futuro y por tanto una postura progresista- con el fin de que Magec -como también es conocido el astro solar- pueda besar con sus rayos a su amada al atardecer”. Ante lo que parecía ya un completo dislate, el responsable de CC y Concejal de Cultura Francisco Linares propuso dejar de hablar “del sexo de los ángeles”, y dirigirse hacia el Jardín, a ver si sobre el terreno se hallaba la causa de tales nubarrones veraniegos, y por tanto la solución a los problemas que padecía la Villa. Sería la segunda vez en la historia que un Pleno tendría lugar fuera del Consistorio. La primera había sucedido el 25 de noviembre de 1995, cuando con motivo del centenario del edificio neoclásico del Ayuntamiento se celebró en la Plaza.
Debido a la crisis financiera global de la época, los técnicos tenían la clave en las decisiones de los gobiernos institucionales, y en este caso no iba a ser menos. Frente al monumento, en mitad de la refriega dialéctica, se oyó un “toc-toc” procedente de la acristalada pared que daba a la “Centralita de Información”, ante lo cual el Alcalde pidió silencio y permitió –lo que sólo hacía en casos muy especiales-  la intervención plenaria de los ciudadanos, en este caso de Josefa Díaz, la responsable del teléfono municipal, quien fue muy precisa en sus declaraciones: “Quien pone la flor sobre la mano de “Capricho” es Pedro Pérez Bethencourt, conocido familiarmente como Don Pedro el de la Venta Nueva”. Para añadir ante un estupefacto ayuntamiento: “Cada día lo veo desde mi mesa y me había extrañado que últimamente no apareciera”. Otro técnico, en este caso del área de Cultura, Jesús García, completó la información desde la segunda planta del edificio. Subrayó que: “Don Pedro, era hermano de Camilo y Domingo. Éste último –profesor de Química- había montado años atrás, junto con los “Herreros” Antonio y Miguel, la famosa fábrica de gaseosas “Andomi”, en la calle La Carrera, e incluso creado la fórmula del refresco villero denominado popularmente “Mixtol”, con el que acabaría la llegada de la gaseosa “La Casera”. La primera autoridad municipal decretó entonces que el Pleno pasase a considerarse itinerante, para poder visitar a Don Pedro, y actuar en consecuencia. Se pudo saber así, que, además de ser él el responsable del amor entre el Sol y la Mujer del Jardín, ésta era limpiada y acicalada periódicamente por Manon Ramos Hessing, hija del escultor y a su vez también artista, casada a su vez con el médico Enrique Sáenz Tapia, responsable con Emilio Luque de la clínica que había existido en la calle del Agua y predecesora de la actual en San Miguel. Clarificado todo el asunto, se decidió crear una “Comisión de la Rosa” con el fin de sustituir a Don Pedro cuando por los condicionantes de la vida no pudiese cumplir con su “Capricho” y, para que, además de disfrutar siempre la Villa de unos veranos soleados, a la mujer orotavense no le faltara nunca una flor.
Con el tiempo, la estatua del 5º Centenario terminaría siendo lo más visitado de las Islas Canarias, y la leyenda del “Capricho del Sol” recorrería los cinco continentes. Según datos de 2096, habían sido más de cinco millones los visitantes ese año, superando al Parque Macaronésico del Teide e incluso a simbólicos monumentos europeos como el “Manneken Pis”, la estatuilla del niño haciendo pipí en la Plaza principal de Bruselas, o la Sirenita de Copenhague en el Parque de Lingelinie junto a las aguas del mar Báltico”.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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