domingo, 19 de marzo de 2017

MANUEL MARTÍN RODRÍGUEZ. EBANISTA, DIBUJANTE Y TALLISTA.



Foto tomada por mi cámara digital en su gubia – taller en el famoso y querido Barrio Los Cuartos de La Villa de La Orotava.
Observamos a Manuel rematando en la famosa madera de cedro del trono procesional para la histórica Soledad del templo de San Francisco de La Villa de La Orotava.

Manuel Martín Rodríguez nace el cinco de agosto de 1934, en el barrio villero Barranco de las Arenas, pasándose a vivir con su familia al Barrio de Los Cuartos solo cuando tenía tres meses. Primeras letras en la escuela de la recordada doña Lucía Mesa en la calle El Calvario. Desde los diez años a los catorces estudia en las escuelas graduadas masculina en los bajos del edificio consistorial con los recordados maestros don Alfonso Ramos y don Eulogio Borges Coello. Por las noches estudia dibujo artístico y lineal en la Academia Municipal de Dibujo bajo los atentos conocimientos de don José María Perdigón. Y todavía en pantalones cortos como muchos de los muchachos de su generación, aprende el oficio de carpintería - ebanistería en el taller de don Isaac Valencia Pérez en la calle El Agua (Tomás Zerolo). A los dieciséis años como sus conocimientos en dibujos eran indiscutibles pasa al departamento de carpintero tallista, donde comparte la labor de tallar la madera con dos grandes dibujantes y excelentes tallistas y alfombristas; Liborio Valencia Pérez y Juan Pedro Escobar. Desde ese momento comienza la carrera de cincuenta y siete años de sus setenta y tres dedicado a trabajar la madera. Me comenta Manuel que sus manos no conocen el descanso cuando toma sus herramientas y se concentra en su delicada labor en su taller en los Cuartos, pues todos los días trabaja desde las diez de la mañana descansa en hora del almuerzo para regresar por la tarde hasta la caída del sol por el horizonte atlántico y solo se da cuenta que pasan las horas cuando dibuja y talla las delicadas maderas de su gubia. En el taller de don Isaac Valencia Pérez realiza tres grandes obras de la talla maderística conjuntamente con Liborio Valencia Pérez, tallan una urna para el Cristo difunto para la parroquia de Santa Catalina de Tacoronte, un trono con detalles paisajístico de la pasión para la parroquia de San Pedro Apóstol de Güimar y un copón para Nuestra Señora de la Concepción de la Orotava, diseñado por el recordado e inolvidable alfombrista - proyectista de la plaza del Ayuntamiento don Pedro Hernández Méndez, cuya esbozo se le atribuye a otro catedrático del alfombrísmo en la plaza don José González Alonso, en el diseño destacan los querubines y los delfines que le adornan en su majestuosidad.
Manuel Martín Rodríguez ha recorrido el mundo para ver con sus pro­pios ojos las obras de arte de to­dos los estilos. "Siempre se que­da el último en los viajes para hacer fotos, compra todos los libros que encuentra. En Rusia se quedó maravillado en el museo del Ermitage y en Bélgica le sorprenden dos púlpitos  espectacula­res.
Manuel es un sólido auto­didacta, puesto los muchísimos estilos que conoce, lo ha aprendido por sí solo, nunca ha tenido un maestro que le diese unas clases magistrales, todo ha sido a través de su experiencia y de su estudio personal.
Después de veinte y dos años trabajando para don Isaac Valencia Pérez donde realiza la talla de tres tronos procesionales para enriquecer la semana Santa en la iglesia de Santo Domingo Guzmán de la Orotava, se independiza con un compañero de oficio ebanista antiguo futbolista y capitán muchos años del UD. Orotava, Domingo Pérez Hernández conocido por Quillo, una vez el ex guardameta del Celta de Vigo y del Price en los años cuarenta Antonio Sánchez, dijo que en la UD. Orotava se requerían onces Quillo. Era el año 1970, crea su nuevo taller en el domicilio de Quillo en el popular barrio de la Cruz del Teide, trabaja para enriquecer el nivel de vida social a través del inolvidable mobiliario estilo Luís XV, realizando una magnifica fajina para una familia lagunera de apellido Castillo, equipándole su hogar totalmente de muebles Luís XV, desde la mesa de la televisión, hasta el despacho – biblioteca, pasando por las rinconeras, comedor, dormitorios y hall. Como dato anecdótico, y pensando siempre en el trabajo artístico a pesar del económico le sucede con el encargo que le realiza una señora extranjera del Puerto de la Cruz de una mesa  escritorio preciosa, de estilo neoclásico con un costó entonces de un millón y medio de pesetas en el año 1985, con tallas, patas espectaculares y cajoncitos secretos por todas par­tes. Después de haber hecho todas las medidas y llevar la mesa terminada, la persona que iba a usarla le hizo recortar dos centímetros de las patas porque la encontraba demasiada alta. Claro lo económico no era el problema, sino lo sentimental, el proyecto y el arte y sobre todo la expresión de un artista que vive desesperadamente del trabajo, un pequeño corte de su obra, lógicamente debería de cambiar totalmente su designio.
Siempre se dice que el artista nace, no se hace, y esto siempre se expresa en todos los sentidos, digo esto por qué Manuel hace las plantillas hasta conseguir una simetría perfecta, a veces en cualquier papel hace un dibujo, al día siguiente lo vez de otra manera y lo borra porque ya no le gusta. Los motivos son de todo tipo y los saca de la imaginación, a veces se aclara y a veces le cuesta aclararse, de toda forma sus formones y sus manos les agilizan su cerebro para palmar en la cedro la impresión de un verdadero artista.
Manuel Martín Rodríguez por encargo de la JUNTA DIRECTIVA DE LA HERMANDAD DEL Santísimo CRISTO DEL HUERTO, utilizó madera de CEDRO. Ya que si fueran de caoba por ejemplo el peso sería más del doble.
El amigo de la Villa de La Orotava; Víctor Mesa formaba parte de un equipo multidisciplinar de los más importante que ha tenido la Semana Santa Villera donde cada uno tenía su cometido. En fin labor de un gran equipo.
En el año 1989 se independiza a su taller autónomo en Los Cuartos, trabaja para carpinteros y ebanistas de la villa, siempre con el estilo Luís XV, aunque como el bien dice, estudia y proyecta un estilo, que a muchos de sus clientes le sea a su justo. Al llegar a la edad del retiro laboral deja de trabajar para los diversos talleres colaboradores, a partir de aquí empieza una etapa voluntaria de pasar el tiempo en lo que le gusta de verdad, evidentemente el entonces presidente de la hermandad del Señor del Huerto de la iglesia de San Francisco de la Villa mi estimado amigo y convecino Víctor Mesa Escobar, al ver que el trono del Cristo pasaba por pésimas condiciones por el paso de los años, el y su junta directiva emprendieron el camino de dotar al histórico Señor del Huerto de un nuevo trono procesional. De mi buen amigo Víctor Mesa Escobar puede indicar en esta página, que ha sido para mí uno de los grandes baluarte de enriquecer artísticamente y culturalmente mi semana Santa, la Semana Santa de todos los Orotavenses, pues su afán de superación de constancia de incalculable valor han enriquecido el valor de la riqueza sacra en la Villa.
Manuel Martín Rodríguez, en este trabajo de mucha paciencia, mucho movimiento, mucha conmoción logra por primera vez en su vida artística una incalculable obra, tallando nada más que un grandioso trono procesional para San Francisco, una obra de seis caras y cuatros esquinas, dibujando con sus gubias el estilo clasicista de todos los templos religiosos de La Orotava; La Concepción, San Agustín, Santo Domingo, San Francisco, San Juan, con sus campanarios y su encanto en  cedro, rematando la obra con el escudo característico de la reciente hermandad del Señor Huerto. La estructura le correspondió al ebanista de La Orotava José Antonio Hernández, también gran dibujante – proyectista y tallista de la antigua escuela de don Isabelino Martín que en su taller del Barranco de las Arenas culminó lo que en el tiempo iba a impresionar a todos los orotavenses.  Ahora da los últimos toques a otra gran obra para la misma Iglesia de San Francisco lle­no de ilusión, en concretar el encargo que una vez más mi amigo Víctor Mesa Escobar le ha otorgado, la confección de un nuevo trono pa­ra la Virgen de Los Dolores de la citada iglesia, que Manuel nos indica con cariño y sosiego, “si sale adelante, ya me puedo morir tranquilo".  Esta obra que vemos en la fotografía tallándola en su taller con sus gubias que observamos en la foto, va a ser la obra cumbre y predilecta de cuantas han salido de sus manos, en eso estamos totalmente seguro, porque Manuel es un gran artista de toda clase de maderas que el tiempo lo dirá con todo los honores.
Naturalmente, no son las pri­meras obras que Manuel hace para la iglesia en esta última etapa. Sin ir más lejos, ha realizado dos tronos procesionales, uno para el Cristo de la Columna de Los Realejos y otro para la Virgen de la Candelaria de la parroquia de la Vera del escultor orotavense Ezequiel de León Domingo compañero de la escuela de José María Perdigón, ambos tronos de carácter elitista fueron estructurado en la carpintería del ebanista don Domingo Álvarez.
En la Orotava realizó dos tronos procesionales para la ermita El Calvario, esta vez por en encargado y sugerencia de otro hijo de la villa Ingeniero de Monte, cofrade de la Real y Venerable Hermandad del Cristo del Calvario don Buenaventura Machado Álvarez, hijo del celebre doctor cardiólogo de La Orotava don Buenaventura Machado Melián gran valedor del deporte balompiés en la villa y en Tenerife, su hijo fue discípulo de un servidor como jugador de baloncesto en el juvenil Águila del Valle de La Orotava. Dos tronos de gran quehacer en talla de madera de cedro estructurado en el taller del ebanista ya mencionado José Antonio Hernández, en el que Manuel trabaja con su talante artístico, con filosofía y con el sentimiento que le caracteriza en su meditación y en su clausura en Los Cuartos.
Hay que destacar que don Manuel Martín Rodríguez, necesita un riguroso catalogo de sus obras artísticas, es importante, por lo menos lo propongo a aquellos estudiantes de arte que deseen completar tesis o tesina universitaria, pues en su poder bajo sus gubias, destacan los escudos de los colegios profesionales, y los báculos de las hermandades de la pasión de Cristo, enfatizando el del Santísimo Cristo del Perdón que se venera en la iglesia de San Agustín de la Orotava, donde podemos apreciar los atributos de la pasión como el globo de la tierra donde se asienta el Cristo en su rodilla derecha, la lanza y la escalera.
Manuel en sus tiempos libres, se dedica a lo preferido en su infancia y juventud, el deporte, caminar, para pensar, y tomar decisiones de lo que tiene que hacer en el trabajo, caminar de arriba abajo y viceversa por las calles pinas de la Orotava, claro que en su infancia y juventud fue futbolero del juvenil Los Cuartos el equipo de su barrio para luego bajar un poquito y fichar en el CF. El Calvario que entrenaba don Chile y presidía don Manuel Pérez (hoy emigrado en Venezuela), un club que hizo una inolvidable época en el campeonato de Clubes adheridos de la acción sindical.
Como a Manuel le conozco desde la infancia, de hecho elaboró mi dormitorio en caoba con sus gubias, estructurado por mi cuñado ebanista Cándido León Cabrera, así como los muebles de mis hermanas Carmilla y Fina,  he tenido que hacerle una visita en su culto taller en Los Cuartos para que en su expresión oral me facilite todo este material que he podido narrar de todo corazón, por qué a Manuel le conocí por primera vez en el año 1961, cuando ejercía de profesor de dibujo ayudante en la Academia de don José María Perdigón en lo bajo del Ayuntamiento, fui su alumno durante dos cursos para preparar el dibujo artístico de primero y segundo de bachiller que estudiaba diurno en el desaparecido colegio de mi buen profesor don Fernando Álvarez Árbelo en la calle de San Francisco de La Orotava.
No deseo dejar este relato, sin tener que mencionar a estos dibujantes tallistas procedente de la escuela de don José María Perdigón, Liborio Valencia Pérez, Leonardo Ruiz, Juan Pedro Escobar, José Antonio Hernández y otros grandes diseñadores en la ebanistería que crearon escuela y traspasaron los hilos de lo artístico y el alfombrísmo, Isabelino Martín, Isaac Valencia Pérez, Victoriano Martín Raya y un gran tapizador que lo fue José Hernández Quevedo.
La escuela parece que llega a su fin, las nuevas tecnologías, están totalmente sustituyendo los improvisados trazados del histórico lápiz y el carbón, la imaginación instantánea que supuso plasmar simplemente en papel servilleta la teoría del diseño que se quería forjar hasta conseguir una simetría perfecta.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ  ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada