martes, 7 de marzo de 2017

SEBASTIAN PADRÓN ACOSTA. UN PRESBÍTERO EN LA VANGUARDIA DE LAS LETRAS



Glorias de las letras portuenses, gracia a él conocemos la biografía del escultor orotavense Fernando Estévez del sacramento, según nos indica don Jesús Hernández Perera. Nace en el Puerto de la Cruz en el popular barrio de Las Cabezas, en la casa número 36, el día 31 de julio de 1900. Fueron sus padres Luís Padrón Hernández y Victoria Acosta Álvarez.
En el año 1908 ya vivía en la casa de la calle Esquivel que fuera de su abuelo Sebastián Padrón Fernández. Posteriormente pasa a vivir a Santa Úrsula, por traslado de su padre a trabajar de secretario del ayuntamiento. Allí pasa la mayor parte de su adolescencia y se enamora de una bella muchacha que da origen al amor y al desamor, lo que le ocasiona escribir una novela “la moza de Chimaque” 1947.
En 1913 ingresó en el Seminario de La Laguna. Se ordenó sacerdote en 1926 y recibió el presbiterado en 1928. Estudió derecho en la Universidad de La Laguna.
Como historiador de la literatura canaria se le deben los importantes estudios Poetas canarios de los siglos XIX y XX, Retablo canario del siglo XIX, La descendencia lírica de Espronceda en Tenerife, Cien sonetos de autores canarios y El teatro en Canarias.
También vive en la Esperanza, Fuerteventura y la Gomera. En el año 1914 en el seminario de Tenerife, permaneciendo 12 años y estudiando la carrera eclesiástica. Estudia bachiller en el instituto de la Laguna obteniendo el titulo en el año 1932. En ese año se matricula en la universidad de la laguna, en derecho. En el año 1927 a pesar de su evidente falta de vocación sacerdotal según Sebastián de la Nuez, fue ordenado sub. Diacono en la iglesia Matriz de su pueblo natal. 
Sebastián Padrón Acosta es autor de una extensa obra, en su mayoría desperdigada aun por periódicos y revistas isleñas de su época, que significan un verdadero testimonio de amor y dedicación a la investigación sobre la cultura literaria isleña.
Sacerdote y colaborador habitual en rotativos como La Prensa y La Tarde, entre las obras de Padrón Acosta figuran Poetas canarios de los siglos XIX y XX, Retablo canario del siglo XIX, La descendencia lírica de Espronceda en Tenerife, Cien sonetos de autores canarios y El teatro en Canarias.
El escritor y crítico literario Padrón Acosta reúne 35 breves biografías de escritores, artistas, científicos y periodistas isleños que contribuyen a un interesante retrato de la sociedad canaria decimonónica. En los años 50 a 70 del pasado siglo XX, el Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife desarrolló una intensa labor editorial, con la colaboración directa de relevantes figuras de la cultura y de la Universidad.
La mayoría de los títulos publicados entonces, que incluyeron ensayo, poesía, historiografía, crítica literaria y traducciones, se encuentran hoy agotados. La colección Rescate pone de nuevo en circulación un conjunto de obras indispensables para recuperar autores injustamente olvidados.
El ensayista y crítico literario Padrón Acosta analiza el teatro sacro y profano cultivado en las Islas hasta principios del siglo XX. Durante siglos la vida económica y política de Tenerife giró alrededor del norte de la isla que vivió una intensa actividad cultural. El norte tinerfeño, y en particular el Puerto de la Cruz, fue puerta de entrada marítima de movimientos culturales que, como la Ilustración, supusieron un fecundo impacto en la isla y en el resto del Archipiélago.
La colección Voces del Valle rescata las obras de narradores, poetas y ensayistas del norte isleño que, a lo largo de la historia, han contribuido relevantemente a modelar la sensibilidad cultural de las islas y a conectarla con la dinámica de la creación literaria de Europa y América. 
Las principales obras de Sebastián Padrón Acosta esta recopiladas en artículos de revistas; El romanticismo de Lentini, El Ingeniero Canario Don Agustín de Betancourt Molina (1758-1824), La Poesía de Don José Tabares Bartlett, El deán Don Jerónimo de Róo, La vida del pintor Valentín Sanz, a través de sus carta (1849-1898), El Pintor José Rodríguez de la Oliva (1695-1777), El Pintor Juan de Miranda (1723-1805), Los héroes de la derrota de Nelson, La Cruz de Piedra, El niño poeta Heráclito Tabares (1849-1865), El primer Centenario de Ángel Guimerá, En torno a la vida a la vida de Rafael Arocha Guillama, La personalidad artística de Don José Rodríguez de la Oliva (1695-1777).
Destacan cien sonetos de autores canarios: Escafandra irreal de mi sentido. De extinta luz aciaga, tu pareja / De la formas la pauta he concebido / Tras el sutil misterio de tu reja. En la noche sin rumbos, tu prendido. Torero del naufragio de mi queja. Diminuto cristal estremecido / Bajo el pórtico negro de mi ceja / Trompo de luz, que con órbita breve / Y sin ser astro, con el sol se atreve / Cauce maravilloso del dolor / Estrella baja, más, para mi altura.
Ventana al infinito: partitura De la polifonía del color. En 1922, comienza sus primeras publicaciones colaborando para las hojas dominicales de las parroquias pueblerinas. Artículos literarios  en el Heraldo Orotava. Revista historia museo canario de las palmas y en todas las publicaciones de la isla. En 1940 y 1941, se instala con su hermana Pilar en Santa Cruz de Tenerife. En 1943 es elegido miembro del instituto de estudios canarios. 
Son excelentes sus trabajos monográficos sobre pintores y escultores canarios. .- Rodríguez de la Oliva.- 1943. .- Fernando Estévez. 1943...- el pintor Juan de Miranda, 1948. .- la vida del pintor Valentín Sanz a través de sus cartas. 1949...- don Luís de la Cruz pintor de cámara de Fernando VII. 1952...- apuntes históricos sobre la parroquia Matriz 1943 1945. .- los Herodes de la derrota de Nelson. 1948...- El deán don Jerónimo de Roo 1950. .- El ingeniero don Agustín de Betancourt y Molinas. 1951...- 4 trabajos sobre Anchieta. 1940...- los poetas románticos. 1940...- Las poetisas y el almendro de Patricio Estévanez. .- El niño poeta Heráclito Tabares 1947. .- La poesía de don José Tabares Bartlet. .- El romanticismo de Lentini. El doncel de Mondragón 1952. .- Antologías de la Laguna y su Santísimo Cristo 1943. .- Antología del Drago. 1946...- Cien sonetos autores canarios 1950. .- el Teide y surco de estrellas 1950. Trabajos inéditos después de su muerte.
.- Teatro: las fiestas de corpus 1954. .- Poetas canarios de los siglos XIX y XX. .- Retablo canario del siglo XX. 1966...- El rayo que no cesa en la voz de su amigo Manuel Castañeda.
Sus restos descansan en el cementerio portuense, en un nicho donado por el ayuntamiento que presidiera su amigo don Isidoro Luz Carpenter. El amigo portuense hasta la médula, Melecio Hernández, recuerda, aunque muy vagamente, la llegada del féretro al Puerto de la Cruz desde Santa Cruz para su enterramiento en el cementerio de la ciudad natal junto al mar y al Castillo san Felipe. Entonces entre los jóvenes de su generación, no se estimó el trascendental y valioso legado erudito de inspirada prosa y poesía con que dio vida a biografías de poetas, poetas, escritores y pintores, importantes ensayos monográficos: amplia, honesta y fecunda investigación histórica. Crítica y literaria, siempre sobre asuntos canarios. Para los de su edad solo había muerto un cura con fama de vida desordenada o más entendible en el comentario de Sebastián de la Nuez: Desgraciadamente el joven sacerdote se dejó arrastrar, en los primeros años de su estancia en la capital a una vida bohemia incompatible con sus hábitos.
El 18 de octubre del año 2003, en el salón de plenos del Ayuntamiento de la capital tinerfeña, se presentaba la vida y la obra de Sebastián Padrón Acosta, recogió con cariño y minucioso orden por su fiel amigo Miguel Melián García, e introducido por el escritor Carlos Pinto Grote. El libro consta de 139 páginas, en la portada luce el retrato del extinto poeta dibujado a plumilla por el autor del mismo: Miguel García, y es a partir de página sesenta y siete cuando cae sobre el lector – como una lluvia de estrellas – la poesía profunda, abarrotada de lirismo, de Padrón Acosta: A la Virgen de Candelaria, Cristo de la Laguna, al Teíde, su poesía va desgranándose con bellas imágenes profundo sentimiento. 
El año 1921 Sebastián Padrón Acosta, escribió en la Gaceta de Tenerife, y bajo el genérico título de Páginas selectas. Ese año coincidió con la muerte de Tomás Morales, el poeta que mejor ha pintado en verso la mar, y del que  dijo Sebastián Padrón Acosta que es de los más excelsos vates españoles y el más grande poeta que ha nacido en las Afortunadas.
El amigo del Puerto de la Cruz; AGUSTÍN ARMAS HERNÁNDEZ, remitió entonces estas notas: “…En el libro de Don Miguel Molían García, dedicado a su amigo Sebastián Padrón Acosta, sacerdote, poeta e historiador de temas isleños, en du apartado “Coplas” dice lo siguiente:  
“Padrón Acosta no solo recopiló y estudió las coplas canarias, sino que el mismo escribió logradas coplas.
En el año 1952, la Comisión de las Fiestas y Romería de San Benito Abad, de La Laguna, convocó un concurso de Coplas y estribillos, creando como premio la “Espiga de Oro” para galardonar la mejor copla.
El Jurado – formado por el escritor Domingo Cabrera Cruz como Presidente, y el poeta Emeterio Gutiérrez Albelo y el músico y también escritor Rafael Hardisson Pizarroso como Vocales-, acordó lo siguiente, según consta en el acta: “El Galardón titulado Espiga de Oro, entendemos debe adjudicarse a una de las coplas amparadas bajo el lema << Nací en un arrecife>>, [Sebastián Padrón Acosta], por el emocionado lirismo de la idea que encierra; por la afortunada fusión que en ella hallamos, del ambiente distintivo de la clásica copla hispánica con un tema o matiz netamente tinerfeño; por la sencilla fluidez y suave musicalidad de sus versos, consideramos justificada la atribución de dicha alta recompensa a la aludida copla, antes que a cualquiera otra de las demás que se han presentado con opción a premio. Dice así la copla a que nos queremos referir: El periodista y escritor lagunero Eliseo Izquierdo, haciendo historia en 1998 de los “cincuenta años de una Romería varias veces centenaria”, nos dice que por los organizadores del certamen “al orfebre lagunero Rafael Trujillo, quien realizó un trabajo esplendido, delicado, como de filigrana, bellísimo de factura, pero… que no tenía terminado en la fecha prevista para su entrega al ganador del certamen, el escritor y sacerdote tinerfeño Sebastián Padrón Acosta. En el estuche que recogió el clérigo que representaba al autor galardonado (que se hallaba gravemente enfermo) lo que había era…una espiga natural. El orífice remató en pocos días la obra, que repetiría para convocatorias posteriores. La primera “Espiga de Oro” llegó a manos del poeta galardonado, ya en las antesalas de la muerte, quien la ofreció a la Virgen de Candelaria para que se la prendieran en su manto”.
Incluimos treinta coplas de nuestro autor, agrupadas en cuatro apartados. En el primero van las presentadas al indicado Concurso de coplas y estribillos. La primera es la que obtuvo la “Espiga de Oro” y la segunda era acreedora, según el Jurado, a un segundo premio, junto con otros autores.
En los tres apartados siguientes se incluyen coplas que publicó con posteridad en el diario La Tarde los días 6, 21 y 27 de junio de 1952”…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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