viernes, 28 de abril de 2017

CALLE “DOCTOR DOMINGO GONZÁLEZ DE CHAVES Y GARCÍA – CASTAÑO – LOS MOLINOS”



El amigo y compañero de docencia; JUAN JOSÉ MARTÍNEZ SÁNCHEZ.
En su libro “LA OROTAVA, SUS CALLES, SU HISTORIA” en las páginas 10, 11, 12 con la colaboración del amigo de la Villa de La Orotava; JORGE ÁNGEL GONZÁLEZ DELGADO: “…Referencias Históricas: La actual calle, antes denominada "Castaño", es una de las vías más antiguas de La Orotava, ubicada en la zona primitiva del pueblo aunque fuera de lo que hoy se llama Centro Histórico Artístico.
Antiguamente (es mencionada y aparece en planos y escritos del siglo XVII) estaba dividida en dos partes: la calle del Castaño, hacia el Sur, "que por el naciente sube desde la calle del Marqués y por el poniente desde la calle de Arbexa (hoy Centella) y llega hasta Santa Catalina, con dos callejones que tiene sin salida hacia el poniente": y la calle de Vides, hacia el Norte, "que por el naciente sube desde el final de la calle Nueva hasta encontrarse con la del Marqués y por el poniente sube desde la calle de Juan Viera (hoy Duque) hasta encontrarse con la Arbexa o Juan del Villar, que es lodo uno".
Por aquel entonces, las zonas altas de la Villa estaban dedicadas a cultivo y siembra de frutales principalmente. Ambas partes de la calle que nos ocupa debieron su nombre a lo que a su alrededor se encontraba: por la calle del Castaño eran numerosos los castaños, y a su vez, por la de Vides lo eran las vides.
Con los años, la población creciente fue habitando estos lugares, y castaños y vides fueron desapareciendo. La tradición mantuvo el nombre de Castaño, no así el de Vides, por lo que la totalidad de la calle adoptó el nombre conservado.
No debemos olvidar, por otro lado, que la calle fue el tramo principal para el asentamiento de aquellos ingeniosos molinos de agua para la fabricación de harina de trigo que trajeron los conquistadores y que permanecieron en funcionamiento con su original mecanismo hasta mediados del presente siglo.
Todos ellos datan de los siglos XVI, XVII, o XVIII. Por último, decir que el cambio del nombre de calle del Castaño a "Doctor Domingo González García "tuvo lugar el 25 de Junio de 1954, tres años después de la muerte de este ilustre villero. La solicitud del cambio fue firmada por numerosas personas y destacadas autoridades en Agosto de 1951.
Personaje que da nombre a la Calle: Don Domingo González de Chaves y García nació en la Villa de La Orotava el 29 de Mayo de 1907, en la casa marcada con el número 1 de la calle Salazar. Fue el quinto de los 6 hijos del matrimonio Celestino González Fernández y Gregoria García Trujillo. El 9 de Junio de 1907 recibe el bautismo en la Parroquia de San Juan. A pesar de ser su padre de la Cruz Santa, la familia se estableció en La Orotava, en El Paso (zona situada en los inicios del Camino de Chasna), donde poseían terrenos y fincas.
Pero Don Celestino el del Paso, como así le conocían, con sus primeros hijos ya en el colegio, trasladó su vivienda a una zona más céntrica, la calle Salazar, para facilitar el camino diario de sus niños en la labor estudiantil. Seguirían siendo, a pesar del cambio, la "familia del Paso".
Domingo, de clara inteligencia y amante del estudio, termina con notable aprovechamiento el Bachillerato a los 16 años, ingresando luego en la Academia de Medicina de Madrid, donde obtiene el título de médico a los 21 años. Se especializa en Tocología y Tisiología y coloca la consulta en su casa de la calle Salazar.
El 20 de Junio de 1945 contrae matrimonio con la señorita María de Zárate y Machado en la Parroquia de la Concepción de La Orotava. Tres niños fueron el fruto de este enlace: Domingo, María y Santiago. González García fue todo un filántropo. Enjugó muchas lágrimas y arrancó de los brazos de la muerte a muchos infelices, desheredados de la fortuna, sin admitir otra remuneración que no fuesen las emocionadas palabras de agradecimiento y la bendición de las familias humildes. Hombre de corazón magnánimo y grandioso, puso al servicio de los pobres no sólo su ciencia, sino también su peculio.
Pero una tragedia cernióse sobre su vida. Sus días estaban contados y él sólo lo sabía: el defectuoso funcionamiento de su corazón iría apagando poco a poco los años de su afanada vida sin que la ciencia pudiera hacer nada por impedirlo.
En este naufragio terrible, pensó en Madrid, y allí fue con vano empeño. Al salir con su esposa de una estación del Metro, próxima a la Puerta del Sol, cayó para no levantarse jamás: ¡había muerto!. Era el 18 de Junio de 1951. Tenía 44 años.
Su bondad fue tanta, que la noticia de su muerte invadió de dolor La Orotava y los pueblos inmediatos. El hombre sabio y bueno se había metido en el alma de las gentes La llegada del cadáver embalsamado a su "Villa de los jardines", constituyó un espectáculo de una tristeza inenarrable. El féretro desfiló hasta el camposanto entre compactas filas de mujeres y niños, que ponían en el ambiente, cargado de melancolía, la nota patética de las madres agradecidas, ofreciéndole el rico tesoro de sus lágrimas.
Otros datos: La casa de don Domingo González García está situada en la esquina de la confluencia de las calles Salazar, San Francisco  y la del propio Doctor.
De los famosos molinos de gofio de esta calle hoy sólo se encuentra en funcionamiento uno, y el agua antes utilizada ha sido sustituida por gasóleo.
Hasta hace unas décadas, se podían contemplar a lo largo de la calle las viejas canales de madera que conducían el agua que movía los molinos.
Exceptuando los molinos, las construcciones de esta calle datan generalmente de los siglos XVIII al XX. Predominan las viviendas de dos plantas y son un total de 84; podemos estimar que el Censo de habitantes que la ocupa ronda los 340.
Los molinos utilizaban como fuerza motriz el agua; se aprovechaba la energía de su caída desde el "cubo".
Transmitida a los álabes (paletas) de una rudimentaria turbina, movía una de las piedras entre las que se trituraba el grano de millo o trigo, previamente tostado.
Al circuito de los molinos iban asociadas diversas actividades relacionadas con el uso del agua, como los lavaderos; uno de estos ha venido funcionando en la confluencia de las calles San Francisco y El Castaño hasta hace unos años y su recuperación aún sería posible…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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