jueves, 6 de abril de 2017

CB. CANARIAS DE LA LAGUNA FUNDADO EN EL AÑO 1939, DE LA QUIMERA A LA ELITE DEL BALONCESTO ESPAÑOL (II)



Fotografía que remitió entonces (Abril del 2017) el amigo de la Villa de La Orotava; Ruperto Hernández. Tomada en la temporada 1968 – 1969.
De izquierda a derecha, de arriba abajo; Foronda (entrenador), Yusi, Carmelo Cruz, Casado, Javi, Boranen, Manolo (Delegado), Miranda, Miguel Daniel Hernández, Ginés y Adrián “El Moro”.

El Domingo día ocho de abril del 2012 conocido en los estamentos cristianos por la Pascuas de Resurrección, al mediodía me propuse dar unas vueltas a pie por el casco histórico de la Villa de La Orotava, empezó a llover y me encontré a Vicentito Aparicio por fuera del templo de San Agustín del ex convento agustino de Nuestra Señora de Gracia en la acera que da para la calle El Calvario, me indicó que estaban dando por la televisión autonómica de Canarias un gran partido de baloncesto en el pabellón lagunero de Santiago Martín conocido por la Hamburguesa.
El histórico Club de baloncesto tinerfeño el Canarias de la Laguna se disputaba matemáticamente el asenso a la máxima categoría del baloncesto Español ACB. Pues me fui a casa a ver el acontecimiento por la pequeña pantalla, hacía años que no veía un partido de baloncesto de esa categoría, con un graderío que explotaba de emoción, y un juego de aquellos que practiqué en mi años mozos en el baloncesto orotavenses, un baloncesto de presión en defensa, ataque a la contra y del tiro a distancia, en la actualidad conocido por los triples. La verdad que me emocionó, la forma como se asciende a una máxima categoría jugando con este estilo del romanticismo, no el surrealista tipo titánico de machacar canastas colgándose en los aros.
El partido estuvo incierto a lo largo que pasaban los minutos, hubieron muchísimos fallos, pero la defensa canarísta era impresionante totalmente en la zona ancha y corta del terreno baloncestístico. Al final se venció al Lleida Basquetbol por 91-77,  catorces puntos de diferencias para dejar la fiesta en paz.
Todo esto me llevó al final de la década de los años sesenta y principio de los setenta del siglo XX, cuando defendí los colores del entonces recién creado Club de Baloncesto AA. AA. Salesianos de La Orotava (en la actualidad CB. San Isidro), donde participé como jugador y como técnico en las cadenas de sus filiales.
Para ello acudí a la fuente de información histórica del CB. Canaria de la querida ciudad hermana de La Laguna, interesándome por su historiar que obtuve gracia a la gentileza de su página oficial: “…El Canarias acumula más de 70 años de historia y más de 1.000 partido en categorías nacionales.
El Canarias no se incorpora a las ligas nacionales hasta la temporada 75-76. Con anterioridad, sobrevivió 36 años en el anonimato de las ligas locales de ámbito insular y regional. Tuvo etapas felices, pero también momentos de penurias y varias promociones fallidas por asomar la cabeza en las competiciones estatales. 
El club nace en 1939 tras heredar la actividad cestista del Olympic. El letrado Agrícola García Espinosa de los Monteros ejerce de primer presidente como cabeza visible de un grupo de entusiastas donde figuran, entre otros, Paco Pérez Llombet, Armando Sigut, Emilio González Díaz de Celis o Mateo Arbelo, el único fundador aún vivo, maestro, miembro activo del Real Hespérides y el Orfeón La Paz.
El nacimiento estuvo precedido en los años 30 del siglo XX por la actividad de otros equipos como el Juventud Laguna, entonces llamado Juventud Católica de La Laguna, que echa a andar en el año 1932 y otros clubes con nomenclatura anglosajona, como el Lord Clive, el Manchester CB o el propio Olympic BBC, germen de la entidad aurinegra. Los partidos de entonces tenían la plaza del Cristo como escenario.
El Canarias fue inicialmente un equipo de pueblo, un club modesto y humilde que salió adelante gracias al esfuerzo anónimo de varias figuras a la postre claves (Juan Ríos Tejera, Juan Miranda...), sin cuya contribución ahora sería imposible explicar la longevidad de una entidad que acaba de cumplir más de 70 años de vida.
El equipo canarista, entonces apellidado "de Educación y Descanso (EyD)",  jugaba sus partidos como anfitrión los domingos a las doce en canchas delimitadas con sogas.
La explanada de tierra situada en la plaza de Santo Domingo acogió los primeros partidos del Canarias, que luego se trasladaría a La Alhóndiga, pista situada junto al actual consistorio. Los tableros, traídos de la Península, serían heredados por la cancha Anchieta. Y Anchieta, primero de tierra y luego de cemento, dio paso a su vez a las pistas de la Universidad de La Laguna antes de la mudanza al Colegio Luther King en el 76, y al posterior traslado a partir del año 86, al Pabellón Juan Ríos Tejera, penúltima cancha canarista hasta la reciente llegada al Pabellón Santiago Martín, en el verano de 2010…”
Seis fueron los jugadores de la Villa de La Orotava que formaron parte del lagunero plantel del CB. Canaria en distintas etapas de la historia: Isidro Fuentes Melián (considerado entonces el mejor pívot de Canarias por sus ganchos de izquierda y derecha y estatura), Javier Arbelo (leyenda del básquet de la Orotava),  Chago Estévez, Miguel Daniel Hernández, Violan (oriundo de Los Realejos, pero se crío en las bases del CB, San Isidro de La Orotava) y Ventura de la Rosa (época del Caja Rural Canaria): “…La directiva canarista realizaba originariamente sus reuniones en la desaparecida Casa Sindical, en la calle de La Carrera, a la altura del actual Bar Cañadas. Luego también dispuso de una de las dos casetas de La Alhóndiga (la otra pertenecía al Juventud), utilizó también de sede los altos de la Librería Católica, propiedad de Juan Miranda, en la plaza de La Catedral; y tuvo  también sus dependencias en la cancha Anchieta, antes de mudarse a la calle del Agua, actual calle Viana, para pasar también por Osorio Ortega (actual Juan de Vera) y el Juan Ríos Tejera (sede aún de los filiales) hasta el reciente traslado al Santiago Martín.
La insularidad se pagaba antaño más caro de la cuenta(los recuerdo de los auténticos enfrentamiento de rivalidad con el Real Club Náutico de Santa Cruz de Tenerife en la recordada pista de Frontón en el Barrio Chicharrero de Duggi) en esto del deporte, por lo que el Canarias vivió 36 años en el anonimato de las ligas locales. Igual que sucediera en el fútbol, los sistemas de competición no ayudaban en nada para acceder a las ligas de ámbito nacional.
Protagonizó varias promociones fallidas en los años 60 y principio de los 70. Sin embargo, hubo un hecho que cambiaría su destino.
Y entonces llegó Pepe Cabrera.- Cuentan los entendidos que la llegada de Pepe Cabrera a la entidad aurinegra supuso un salto cualitativo muy significativo, un empujón clave para que aquel modesto equipo de pueblo sentara los cimientos de un club profesional que años después se instalaría  en la élite y se convertiría en uno de los grandes animadores de la ACB.
Tres promociones fallidas retrasaron el ansiado ascenso. El Pineda, en la campaña 71-72; el Breogán, en las 72-73 y un insuficiente cuarto puesto en la liguilla de ascenso disputada en Sevilla en la 73-74, aplazaron la salida del anonimato. Fue a partir de la campaña 75-76, con la creación del Grupo Único de Segunda, cuando el Canarias pudo competir por fin de seguido en una liga nacional por su condición de subcampeón regional del curso anterior.
Al final el club reforzó su estructura, no sin penurias y mucho trabajo de por medio. Y a partir de ahí llegarían los tres ascensos a la élite (dos con Pablo Casado en el banquillo y el último con mi amigo y compañero Hernández Rizo). El Canarias acumularía hasta ocho temporadas en la máxima categoría, seis comparecencias en la Copa del Rey y dos en la Copa Korac…”
Amiga de La Villa de La Orotava; Loly García González, remitió entonces estas notas: “…Tuve la oportunidad de oír el partido (8/04/12) donde tuvo una 4ª parte que vibraba hasta la radio!! Emocionante! Arriba el baloncesto!! Desde pequeños, mis hijos se han introducido a este deporte gracias al San Isidro de la Villa de La Orotava y hoy siguen en activo como entrenador y coordinador. Ese es el vicio de casa: deporte más deporte…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



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