martes, 4 de abril de 2017

DON AURELIO GONZÁLEZ MARRERO, Y EL RECORDADO “PARQUE VERDE”



Aniversario de su fallecimiento. El Parque Verde, fue durante años y en la época de esplendor del UD. Orotava, la antesala del Estadio Municipal “Los Cuartos” de la Villa de La Orotava, allí los aficionados de turno se refrescaban con magníficos caldos en los intermedios, preámbulos y final de los encuentros futboleros, allí en muchas ocasiones se reunían la Junta Directiva del UD. Orotava y se llegaron a concretar fichajes de elites en el fútbol regional tinerfeño, también nació el famoso decano e histórico Trofeo Estival “TEIDE” y allí los lunes fue el lugar de tertulia de los cazadores de la Villa.
La vida del recordado bodegón “PARQUE VERDE”, estuvo gestionada por don Aurelio González Marrero y su señora; Encarnación Fariña Hernández, después de dejar activamente su profesión de un gran carpintero, como muchos precedentes de la escuela de la Villa de La Orotava.
Don Aurelio González Marrero nació en el año 1930 y vivió parte de su vida en la Villa de Arriba, en la calle de La Estopa, donde vivió con su familia hasta que formó la suya propia con Encarnación Fariña Hernández, viviendo en la misma calle, allí nacieron cuatros de sus hijos (Mari, Yaya, Luis y Pedro).
En el año 1960 se trasladó a la calle San Andrés (anexo sur del Estadio Municipal “Los Cuartos”) donde nacieron sus otros tres hijos (Manolo, Carmen y Tata)
D. Aurelio alternó su profesión de carpintero con extras que hacía en el bodegón - merendero "PARQUE VERDE" con sus dueños; Leoncio Hernández y Carmen Sánchez Rodríguez, hasta que lo arrendó y lo regentó el mismo durante más de 25 años.
Fue uno de los artífices de las fiestas de San Andrés, junto con don José Ernesto Villavicencio (profesor titular de la escuela de la misma calle de San Andrés) y don Luis Marrero (conocido por Manolo “El Tosco”). Un día decidieron comprar una imagen de San Andrés y hacerle una capillita en la misma calle, y así fue como empezaron las fiestas del barrio de San Andrés en honor al santo, con un pequeño ventorrillo (una caseta cedida por algunas marcas comerciales) con castañas tostadas, pescado salado y papas, donadas por él.
Los vecinos colaboraban con frutas y verduras para el arco que le hacían al santo. La música la ponía Julio (conocido por el “Rubio del pescado”) con el altavoz de su furgón.
Don Aurelio González Marrero siempre ha sido recordado por sus vecinos por sus anécdotas, como cuando aparecía por la calle la mañana del día de año nuevo, con su guitarra y su sandunga y sus hijos mayores tocando y cantando, después de haber ido a cantarle de madrugada a su hermana Manuela por el día de su santo.
También es recordado por su buen corazón para ayudar a sus familiares y amigos desinteresadamente, a día de hoy sus hijos se siguen enterando por boca de los propios amigos de cosas en las que ayudó de las cuales no tenían conocimiento alguno. Y así tantas anécdotas que incluso se podría escribir un libro con todas ellas.
Referente al aniversario del su fallecimiento, sus hijos quieren rendirle un merecido  homenaje.
Fue esclavo y muy devoto desde niño del Cristo de la Columna del escultor sevillano Pedro Roldan y Onieva que  se venera en el templo parroquial de San Juan Bautista en Farrobo.
Después de sufrir una trombosis que le imposibilitaba caminar, estuvo en una silla de ruedas durante cinco años, hasta que le repitió en marzo de 1996. Los médicos decían que era cuestión de horas, pero siguió luchando y aguanto veintiún días.
Murió a los sesenta seis años de edad la noche de Jueves Santo, 4 de abril del 1996 a las 20:30 cuando su Cristo de la Columna estaba en la puerta del templo para salir, parece que esperó para irse con quien tanta devoción le profesaba.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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