miércoles, 19 de abril de 2017

DON BERNARDO CÓLOGAN Y CÓLOGAN



Fotografía propiedad del amigo Carlos Cólogan Soriano autor del libro; LOS CÓLOGAN EN TENERIFE. Este óleo que refleja la personalidad del ilustre orotavense universal se confeccionó en el año 1900.

Nacido en la Villa de La Orotava el día 13 y bautizado el 16 de enero de 1847. Diplomático, al cumplir los 18 años fue destinado a la misión de Constantinopla, Caracas, México y Pekín. Ministro en Colombia y China; embajador en México y Tánger. En Pekín se distinguió notablemente como decano del cuerpo diplomático en la defensa de las legaciones extranjeras y en las negociaciones con el gobierno revolucionario, en nombre de las naciones europeas que intervinieron en el conflicto, cuando la insurrección de los bóxer ocurrida en el año 1900. La brillantez de su actuación en tan difíciles circunstancias le puso en posesión de grandes cruces de casi todas las naciones europeas. El gobierno español le concedió la gran cruz del mérito militar, con distintivo blanco. Asistió a la inauguración del canal de Suez. Escribió una obra titulada “… ESTUDIO SOBRE LA NACIONALIDAD, NATURALIZACIÓN Y CIUDADANÍA, CONSIDERADAS COMO OBJETO DE LEGISLACIONES Y SOBRE TODO, EN SUS RELACIONES CON EL DERECHO INTERNACIONAL…”.  Madrid, 1887. Casó en Veracruz, en México,  el 30 de septiembre de 1876 con doña María de Sevilla y Mora. Falleció en Madrid, el 30 de julio de 1921. Tuvo dos hijos. Doña María del Carmen nacida en México, el 18 de junio de 1877, que no casó; y don Bernardo, nacido también en México, diplomático (prestó servicios como secretario de embajada) y caballero de la orden de Montesa; falleció soltero en Madrid, el 18 de julio de 1916.
La viajera británica Miss Brassey, el día 24 de julio de 1874, visita el jardín de la segunda casa de Franchi donde nació el ilustre personaje, conocida por casa de los escalones, situado al final de la calle Cólogan (homenaje de La Villa de La Orotava en su honor), pertenencia entonces del marqués de la Candia (en la actualidad propiedad del amigo don Melchor Zarate y Cólogan), quien le recibió y le mostró sus cafetales completamente crecidos, además de un magnífico castaño, que fuera de una de la casi deterioradas ramas, un árbol más joven estaba creciendo. En esos momentos actuaban como acompañantes del jardín, Eustaquia, la hija más joven de la casa Cólogan, y Beatriz, la mayor.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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