viernes, 21 de abril de 2017

DON LUIS BENITEZ DE LUGO Y VELARDE



Expresión oral de Francisco González Casanova y Jesús Gutiérrez Delgado “Borbolla”. Datos biográficos extraídos del nobiliario de Canarias; tomos I y IV.

Parentescos de don Fernando de Castilla, Regidor de La Palma (S. XVI), de la familia de los marqueses de Florida. Sus padres: Don Luis Segundo Julián Nicolás Benítez de Lugo y Benítez de Lugo, nacido en La Orotava el 27 de febrero y bautizado el 7 de marzo del año 1846. Abogado de los Tribunales de la Nación, que falleció el 6 de agosto de 1908. Y María del Carmen Velarde y Francis nacida en la ciudad de Cádiz el 3 de junio del año 1849, y muerta en la Villa de La Orotava el 21 de Diciembre de 1892, hija de Don Cosme Velarde y Menéndez – Valdés, contralmirante de la Real Armada, y de doña Ifigenia Francis u Delgado – Trinidad que se casaron en el año 1848 en San Fernando, Cádiz.   Su padre contrajo un segundo matrimonio en la Orotava, en el año 1894, con doña María Ana Pereira de Ocampo y Armas, no tuvo descendientes.
Don Luis Benítez de Lugo y Velarde. Nació en la Villa de la Orotava el 5 de enero del año 1882. Casó en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava el día ocho de Diciembre día de la Inmaculada con la dama orotavense Doña María de la Purísima Concepción Luisa Bernarda de Zárate y Méndez de Lugo  Monteverde y León Huerta Figueredo Xuárez de la Guardia León, nacida en la Villa el día veinte de agosto y bautizada el 2 de septiembre del año 1897, que falleció en la Villa orotavense el 23 de noviembre del año 1922. Fruto del matrimonio son sus dos hijas: María del Carmen Benítez de Lugo y Zárate, nacida en la Villa de La Orotava el 14 de septiembre de 1917 y casada en la misma Villa, el 19 de febrero del año 1941, con don Antonio Suarez García.  Y María Candelaria Benítez de Lugo y Zárate nacida el 4 de septiembre del año 1920, también en La Orotava, donde casó el día 30 de julio de 1941, con don Jaime Martínez de Azágra y Agreda, Licenciado en Derecho, teniente de Infantería, que nació en Almazán, Soria, el 30 de marzo de 1919. Don hijos suyos: don Jaime, don Luis y doña María Luisa Martínez de Azagra y Benítez de Lugo.
El amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; FRANCISCO GONZÁLEZ CASANOVA, remitió entonces estas notas oralmente, que le sucedió a su padre don Manuel González Pérez ultimo alcalde republicano de La Villa de La Orotava, en Madrid los días previos al alzamiento militar que produjo la guerra incivil española: “… Mi padre estando en Madrid le cogió el Alzamiento Militar, cuando ya había solucionado los problemas que llevaba en proyecto. La noche del 16 de julio de aquel triste año 1936, al salir del Teatro de la Zarzuela (Madrid), en unión de don Luís Benítez de Lugo y don Domingo Regalado (entonces presidente y gerente de la Cooperativa Agrícola Norte de Tenerife FAST), sintió que le llamaban, era el caricaturista “Mesita”, el cual le comunica que las Tropas de Marruecos se habían sublevado. Como buen demócrata, viendo que sus compañeros don Luís y don Domingo deseaban regresar a sus casas, les gestionó toda la documentación para que salieran para Tenerife…”
Perteneció al Consejo Nacional de la Mutualidad de futbolistas españoles, miembro de la junta directiva del CD. Tenerife. En el mes de junio del año 1948, fundó conjuntamente con los señores orotavenses, don Fernando Méndez y Ponte y don Sebastián Fernández Perdigón el CF Norte de Tenerife, un club futbolero que agrupó a los mejores jugadores del norte de Tenerife, que tenía su sede social y su estadio oficial en el Peñón del Puerto de la Cruz. Hecho que se produjo para reforzar y participar en la entonces máxima categoría del fútbol canario con los grandes club de la capital tinerfeña, la Laguna y Las Palmas de Gran Canarias.
En el año 1949, don Luis Benítez de Lugo, le ofrece trabajar de auxiliar administrativo en el Banco Exterior de España de La Orotava, a tres integrantes del CD. Norte procedente del Orotava; Manolo Quintero, Fernando Morales “Monago” y Jesús Gutiérrez Delgado “Borbolla”. Manolo Quintero se queda a trabajar en la entidad, Fernando Morales le contestó que su oficio era el de ebanista, y Jesús Gutiérrez Delgado  quería irse a la península en busca de nuevos horizontes futbolísticos.
Por lo que le apoya para que fiche en el Real Club Celta de Vigo entonces de la primera división nacional del fútbol español, que en aquel tiempo había sido habita de muchos jugadores isleños.
Don Luis Benítez de Lugo y Velarde falleció en su domicilio veraniego de la Caleta de Interián – Garachico el día 10 de febrero del año 1957. La prensa tinerfeña hizo eco de su fallecimiento: “… En la Caleta de Interián ha dejado de existir el respetable señor don Luis Benítez de Lugo y Velarde, persona perteneciente a distinguida familia de arraigo en la Villa de La Orotava. El finado, persona de trato afable y carácter sencillo, de espíritu caballeroso, así como un gran admirador de las bellezas isleñas, siempre propugnó por el engrandecimiento del país, interviniendo en campañas periodísticas en relación con el cultivo del plátano, demostrando en todo momento su gran competencia y dotes de inteligencia. El fallecimiento del distinguido señor ha sido muy sentido en la sociedad orotavense, donde el finado contaba con la general estimación y consideración, lo que se puso de manifiesto en el acto del sepelio de sus restos mortales, figurando en la comitiva una numerosa concurrencia…”
Otro artículo entonces  en la prensa de Tenerife sobre la muerte de don Luis Benítez de Lugo y Velarde, que remitió entonces su nieta; MARÍA LUISA MARTÍNEZ DE ASÁGRA Y BENÍTEZ DE LUGO, que firma un seudónimo “UN TINERFEÑO”: “… Murió el hombre más valiente, murió la firmeza pura, murió, por su desventura, pero murió firme siempre. (Copla Popular). Eso fue don Luis. Un hombre de una insuperada valentía moral; de una firmeza de convicciones inmutable; un caballero. En todos los actos de su vida lo demostró cumplidamente. Su actives se distinguió de la del vanidoso. Del que quiere y no puede. Fue un señor que, con innata y noble bondad, supo hermanar, mejor dicho, fundir, el trato aristocrático de su cuna con el de menestral. Siempre en contacto con el pueblo, acentuadamente en sus últimos años, que residió en su casa de Inferían, donde falleció, sus actividades agrícolas las conjugaba con sus deportes favoritos: la caza y la pesca.   Con devota admiración cariñosa de respeto, los más humildes hijos del pueblo compartían y practicaban con él tales deportes. Don Luis con sus perros de caza de conejos, hurón escopeta y redes de carácter cinegético, cañas y demás trebejos del arte de la pesca, embutido en el automóvil con tales efectos, apenas dejaba espacio para su persona y algún que otro de sus fieles deportistas que le acompañaba en sus andanzas deportivas. Le velamos, como en arca de Noé, pasar en ruta hacia el mar o la cumbre. Fue, además, un caballero deportista, entusiasta del fútbol, al que en la zona Baja de las islas imprimió notable resurgimiento, sin más aspiración y meta que  la noble tarea de formar una juventud sana y viril que se apartara de la viciosa costumbre de perder el tiempo entregada a juegos de azar, tal el del envite, en locales cerrados, donde el aire enrarecido del tabaco y el olor a “vinazo” destruyen en germen toda liberación de mejoramiento intelectual y social. En todo asunto en que don Luis Benítez de Lugo interviniera, el impuso creador de su actividad era evidente. Nada de subterráneas t sinuosas posturas. El  no conocía ese procedimiento. Marcho siempre en línea recta. Esta, tal vez, fue la causa de que no prosperaran  redentoras iniciativas por  él llevadas a la arena pública, tendentes al  mejoramiento económico de nuestra agricultura, que la emanciparan de la ruinosa tutela en que viene sumida desde hace años. Su noble  y desinteresado empeño, frustrado fue por la inercia de la clase agrícola, en lo que acaso tuvieron influencia decisiva los más allegado y obligados a él. Y ello nos hace pensar si en su voluntario retiro en su casa y hacienda de Caleta de Interián influyó la incomprensiva actitud de quienes, al combatirle, hicieron inconscientemente el juego a combinaciones de Intereses creados. Consiguientemente, la creación de la flota mercante canaria, por la que tan fervientemente propugnó en artículos periodísticos, folletos y en batalladoras reuniones públicas, quedó en el olvido. Hoy después de tantos años de aquella campaña, se ha considerado crearla como posible solución para que nuestra agricultura deje de ser ruinosa y aleatoria.  Este fue el hombre de visión constructiva y patriótica, Y como vivió, murió; silenciosamente, austeramente. Su enhiesta figura física, como su fortaleza moral, no se doblegó nunca. Y si no se nos permite el símil, abandonó su vida terrena como los pinos de nuestra cumbres que, ni para morir, se doblan al soplo del vendaval…”
Durante muchísimos años fue presidente de la Cooperativa Agrícola Norte de Tenerife FAST.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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