jueves, 13 de abril de 2017

ESCULTOR E IMAGINERO DEL PUERTO DE LA CRUZ ÁNGEL ACOSTA MARTÍN EN EL RECUERDO DE TODOS LOS PORTUENSES.



Nació en el Puerto de la Cruz en la Calle de Las Cabezas, el día 25 de Noviembre de 1922, sus padres D. Francisco Acosta y Doña. Encarnación Martín, tuvieron tres hijos más, la familia conocida por los "MANZANILLA", transcurre su vida de niño y luego de adolescente en su barrio de Las Cabezas, y su sueño de siempre el noble arte de esculpir, con veintiún años realiza un viaje a Gran Canaria donde se forma en la escuela de Luján Pérez.
Fallece en Tortosa (Tarragona), el 13 de Abril de 2015, a los 93 años.
La imagen de Nuestra Señora la Virgen del Carmen de Puerto de la Cruz es una imagen de ÁNGEL ACOSTA MARTÍN, quién la esculpió en 1954. Se encuentra en la IGLESIA MATRIZ DE NUESTRA SEÑORA DE LA PEÑA FRANCIA DEL PUERTO DE LA CRUZ. Es una de las imágenes más veneradas de la isla de Tenerife y también de Canarias. A su embarcación y procesión acuden más de 40.000 personas llegadas de diferentes puntos del Archipiélago Canario. Lo que la convierte en la embarcación a esta advocación mariana más multitudinaria de Canarias.
La antigua imagen del Carmen fue retirada del culto y sustituida por la bella talla del escultor portuense Ángel Acosta Martín, que la dono a su pueblo el  19 de mayo de 1954 y que se venera en la parroquia matriz de Nuestra Señora la Peña de Francia. En esta histórica fecha, la Excelsa Patrona fue bendecida y llevada en procesión hasta el muelle pesquero y será recordada por todos los portuenses como la más emocionante demostración de un gesto de generosidad y patriotismo de su autor, Ángel Acosta, que la ciudad tendrá siempre entre sus recuerdos. La Virgen es de candelero para vestir y tiene al niño Jesús en su mano izquierda y un escapulario en la derecha.
Ángel Acosta Martín, tiene una Plaza rotulada con su nombre y un busto, ambos situados en la Calle Mequínez (La Ranilla), cerca del muelle pesquero de la ciudad que le vio nacer y por donde su Virgen del Carmen entra en los mares portuenses los martes de las fiestas mayores.
Sus últimos trabajos en sus gubias tortosana, corresponden a unos angelitos, para el templo de San Francisco del Puerto de la Cruz, bendecidos el domingo 17 de Marzo del año 2013.
El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas que tituló, “NOVENTA AÑOS DE UN ARTISTA”: “…Noventa años ha cumplido Ángel Acosta Martín, ‘Jalo’, artista, escultor, autor de la talla de la muy venerada imagen de la Virgen del Carmen del Puerto de la Cruz e hijo predilecto de este municipio. Ya ha cubierto todas las etapas de la vida, aunque se resiste a dejar inacabado alguno de los encargos que le han hecho y en los que se esmera, un poquito cada día. Cada visión, cada mirada, cada toque, cada retoque, cada sutileza… Quienes le conozcan, o le hayan tratado siquiera ligeramente, saben de su bonhomía, de su seriedad y de su compromiso.
Un compromiso, sobre todo, con su familia y con el arte. Esposo y padre ejemplar, entregado en cuerpo y alma, capaz de sobreponerse a las adversidades del destino. Ángel ha sabido sufrir en silencio, como lo hacen los grandes hombres, sobrellevando las tribulaciones con entereza y espíritu de superación.
Afincado desde joven en Tortosa (Tarragona), allí ha trabajado sin desmayo en un taller que conoce de sus desvelos. Una buena parte de sus noventa años reside allí, allí donde hizo la talla de la Virgen, la que miran todos, chicos y grandes, hombres y mujeres, cada martes de la embarcación de julio para establecer un diálogo sin igual, a menudo impregnado de lágrimas, de besos volados y hasta de expresiones ininteligibles. Es el lenguaje de ese día, inspirado por la bondad de aquellos ojos o por el esbozo de una sonrisa que la hace aún más llamativa. Es una peculiar manifestación fervorosa que espera, también en sus adentros, no sea desvirtuada con sucedáneos ni imitaciones inapropiadas.
Ahora mismo está acabando la que será su última obra escultórica: el angelito borlonero para el Cristo de la Humildad y Paciencia del Puerto. Su condición física le ha impedido hacerlo en madera y por eso lo ha hecho en bronce. Ni siquiera éstos son días de descanso para el artista: termina de policromarlo en su taller y probablemente en Semana Santa del próximo año ya saldrá en procesión al lado de la singular imagen.
Sigue trabajando, asimismo,  en los frescos de su parroquia, pues es otro encargo que desea completar.
Ángel Acosta Martín sigue en el mundo artístico que escogió, tan llano, tan metódico, tan creativo. Cada conversación, cada nombrete es un chorro abierto de recuerdos y nostalgias. Su Puerto, su Virgen, su gente: aún evoca el recorrido procesional por las calles de la ciudad, cuando regresó para recoger la predilección institucional que no era otra cosa sino un acto de justicia, de gratitud y de reconocimiento social.
Aquella tarde/noche, por el mar y por las vías portuenses, transitaban la Virgen del Carmen y su autor, en una conjunción irrepetible.
¡Feliz cumpleaños, ‘Jalo’! …” 
El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió entonces estas notas que tituló; “ÁNGEL ACOSTA, LAS MEJORES MANOS SOBRE LA VIRGEN”: “…Era nonagenario Ángel Acosta Martín, ‘Jalo’, artista, escultor, autor de la talla de la muy venerada imagen de la Virgen del Carmen del Puerto de la Cruz e hijo predilecto de este municipio, fallecido en la madrugada del lunes. Ya había cubierto todas las etapas de la vida, aunque se resistía a dejar inacabado alguno de los encargos que le habían hecho y en los que se esmeraba, un poquito cada día. Cada visión, cada mirada, cada toque, cada retoque, cada sutileza… Las mejores manos que podían tallar a la Virgen. Quienes le conozcan, o le hayan tratado siquiera ligeramente, saben de su bonhomía, de su seriedad y de su compromiso. Un compromiso, sobre todo, con su familia y con el arte. Esposo y padre ejemplar, entregado en cuerpo y alma, capaz de sobreponerse a las adversidades del destino. Ángel supo sufrir en silencio, como lo hacen los grandes hombres, sobrellevando las tribulaciones con entereza y espíritu de superación.
Afincado desde joven en Tortosa (Tarragona), allí trabajó sin desmayo en un taller que conoció de sus desvelos que fueron ponderados para que el consistorio le nombrase Hijo Adoptivo de la localidad. Una buena parte de su existencia se quedó allí, donde hizo la talla de la Virgen, la que miran todos, chicos y grandes, hombres y mujeres, cada martes de la embarcación de julio para establecer un diálogo sin igual, a menudo impregnado de lágrimas, de besos volados y hasta de expresiones ininteligibles. Es el lenguaje de ese día, inspirado por la bondad de aquellos ojos o por el esbozo de una sonrisa que la hace aún más llamativa. Es una peculiar manifestación fervorosa que esperaba, también en sus adentros, no sea desvirtuada con sucedáneos ni imitaciones inapropiadas.
Pudo acabar la que será su última obra escultórica: el angelito borlonero para el Cristo de la Humildad y Paciencia del Puerto. Su condición física le impidió hacerlo en madera y por eso esculpió en bronce. El artista no descansó, terminó de policromarlo en su taller para que llegara a tiempo de procesionar al lado de la singular imagen. Al mismo tiempo, seguía trabajando en los frescos de su parroquia, pues era otro encargo que deseaba completar.
Ángel Acosta Martín forjó con éxito el mundo artístico que escogió, tan llano, tan metódico, tan creativo. Cada conversación, cada nombrete es un chorro abierto de recuerdos y nostalgias. Su Puerto, su Virgen, su gente: siempre evocaba el recorrido procesional por las calles de la ciudad, cuando regresó para recoger la predilección institucional que no era otra cosa sino un acto de justicia, de gratitud y de reconocimiento social.
Aquella tarde/noche, por el mar y por las vías portuenses, transitaban la talla de la Virgen del Carmen y su autor, en una conjunción irrepetible. Se ganó con todo merecimiento un lugar de honor en la historia de la ciudad. Será eternamente recordado…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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