lunes, 10 de abril de 2017

LO QUE FUE EL LLANO DE SAN ROQUE (I)



Plaza de la Constitución, de la Alameda, del Kiosco de la Música. Antigua Llano de San Roque y que más decir de este bello rincón de la Villa de La Orotava, que me vio nacer y quizá me vea morir.
Pero qué maravilla en el tiempo. Este bello territorio, que en principio fue el Llano de San Roque, anexo a la ermita del mismo santo y que después ocuparon los agustinos y levantar su convento de Nuestra Señora de Gracia. Que se llama Plaza de la Constitución como homenaje a la Pepa gaditana, y antes se llamó La Alameda de San Roque y ahora la conocemos por la plaza del Kiosco de la Música, puesto que en su zona central está ubicado el Kiosco de la Música, que construyó en el año 1914 el orotavense don Félix Reyes Martín, a cambio de una concesión administrativa por veinte años, para explotar en lo bajo un bazar o un bar. Es de estilo Mudéjar, fabricado con el primer cemento y acero - hierro, sustituyendo a otro de mismo estilo que era totalmente de madera desarmable y fue a parar a la plaza de San Agustín del entonces desaparecido municipio Realejo Bajo.
Plaza de los soldados, en el viejo convento (después de la desamortización de Mendizábal) se instaló el acuartelamiento primero de cazadores (final del siglo XIX), posterior de infantería (principio del siglo (XX). Plaza de los amores, de los casamientos, plaza de la partición de la aristocracia por la zona sur y plebeya por la del norte y plaza de los carritos de golosinas y demás.
La panorámica corresponde al año 1931, tiempos de la II Republica Española, cuyo alcalde de la Villa era el republicano don Manuel González Pérez. Están los betuneros, recuerdo a maestro Juan y Antonillo. No sé quién es el que espera turno en la soledad (para nosotros, sobre todo para mí en el anonimato) de la plaza. El Kiosco con sus famosas cristaleras de colores, regentado por Manuel García, cuyo operario era Pepe Pérez. El recordado Bar “TE VEO” regentado por Lorenzo Báez, posterior se quedó Fidel Labrador Hernández, en la parte alta vivía la familia “Amaro”, el abuelo de mi compañero de pupitre, en la escuela de doña Lucía Mesa, y bachillerato en el Colegio de San Isidro Juan Ramos Amaro, que era churrero, cuya churrería la tenía en la calle El Calvario, se fue a Santa Cruz de la Palma y su hijo se quedó con ella. La casona donde estuvo emplazado el Telégrafo, en su parte alta vivió la familia de don Pedro Dorta (zapatero), procedente de Los Silos, que con el tiempo montaron una fábrica de zapatos, secamiento del cuero y peletería en Santa Cruz de Tenerife (la primera en la provincia tinerfeña).
En mi infancia y juventud, se hacían competiciones de amores y noviazgos, dando vueltas a la misma. Al ritmo de los pasodobles, valses, preludios, zarzuelas  y tangos de la Banda de Música de la Agrupación Musical Orotava, y que más le puedo contar, pues un gran lugar de encuentro, de relax y demás. Que tiempos. En ese año la banda de música que realizaba las tocatas allí era la Municipal de La Orotava dirigida entonces por su director titular don Tomás Calamita y Manteca.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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