viernes, 7 de abril de 2017

NINO, UN ZAPATERO EN LA MEMORIA DE LOS OROTAVENSES

Fotografía que remitió entonces (Abril del 2017) su hijo; Antonio Hernández “Toño” (Zapatero). Donde vemos a Saturnino Hernández Díaz (Nino) en vida en su taller de zapatería del famoso y popular Barrio “Los Cuartos” de La Villa de La Orotava.

Saturnino Hernández Díaz (Nino), era un zapatero de los clásicos que existieron en el tiempo en la Villa de La Orotava.
Nació en el lugar conocido por El Barranco de San Antonio (carretera comarcal de Higa).
Empezó a trabajar en la Harinera Tenerife, que regentaba en la Villa don Sixto Perera Lima. Comercio de distribución de harina, ubicado en uno de los salones de la Mansión conocida por “Los Sánchez” (diseño del arquitecto don  Mariano Estanga, que se conserva aún), en cuya industria trabajaba de encargado el que fue primer guardameta profesional en el fútbol de La Villa de La Orotava; Antonio Sánchez Rodríguez (Price, Celta de Vigo y Sabadell).
Su trabajo era el reparto de la harina por todas las panaderías de la época, cargándose sacos de 100 kilos.
Hasta que se independizó por su cuenta en un local bajo de un inmueble (medio a construir) que entonces era una autentica ciudadela ocupa de varias familias, repartidas entre habitaciones, precisamente en el Barrio de Los Cuartos.
Aprendió el oficio de zapatero con varios maestros de la Villa, entre ellos mi abuelo materno; Bruno Abréu Rodríguez, al que le compró una máquina de coser por 10.000 pesetas, que pagó en diez mensualidades de 1.000 pesetas cada una.
Maquina fabricada en Hamburgo “Alemania” en el siglo XIX (después de la revolución industrial), única conjuntamente con la que le vendió al también zapatero de la Villa; Pedro Chaves Trujillo (San Francisco), que existen en toda Europa. Y que conservan sus hijos; Toño Hernández en su domicilio de Los Frontones, y Juan Pedro y Tomás Chávez en su taller de San Francisco.
Nino fue a lo largo de la vida un zapatero de los llamados polivalentes, desde hacer un calzado hasta hacer remedios con los existentes.
Trabajaba todo lo relacionado con la profesión del cuero, piel y neumáticos, entre zapatos, botas y bolsos, era un autentico maestro que desafiaba a diario el trajinar del histórico calzado.
Me cuentan que era el encargado de confeccionar los zapatos al conocido e inolvidable matrimonio; don Mariano Brier y doña Chana Bravo de Laguna, propietarios entonces de la mansión conocida por “Villa Remedio”, que los orotavenses denominan “Casa de doña Chana”, actualmente propiedad del ayuntamiento villero. Su hijo Toño, conserva aún sus hormas de madera con sus iniciales.  
Recuerdo de llevarle a su taller unos viejos zapatos para que me hiciera unas botas para jugar al fútbol, e incluso balones para que me los cociera, a cambio curiosamente no me recaudaba nada. Por lo que siempre me he preguntado por tal favor. Fuese, quizá por ser el nieto de uno de sus maestro, nunca lo supe, pero le estoy y le sigo estando agradecido por su amistad, apreció y bondad.
La zapatería de Nino era la antesala del Estadio Municipal “Los Cuartos”, muchas botas futboleras pasaban por su industria, incluso balones de cuero.
Arregló botas de urgencia siempre en minutos antes de comienzos de encuentros de fútbol, hasta los equipos visitantes requerían sus servicios por si algunas reprochas estuvieran bajos los pies de los futbolistas.
En el baloncesto inventó pegarle o añadirle a las botas de tenis unas plantas exteriores de neumático, claro así duraban mucho más dichos calzados del deporte de la canasta.
Nino un zapatero en la memoria de los orotavenses, cuartelero por vida, al que le estoy totalmente agradecido, ya es un remembranza en la vida, seguro que esté donde esté, sigue con su oficio, con su zapatería.
En la vida fue siempre feliz con todos sus amigos, y en la eternidad seguro que lo sigue siendo.
Un abrazo Nino.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

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