martes, 4 de abril de 2017

VILLA DE LA OROTAVA (I)



La Villa de La Orotava está abierta al mar a través del valle que lleva su nombre, lindando con un vasto número de municipios hacia el norte y el interior. El conjunto Caldera de las Cañadas y el estratovolcán Teide – Pico Viejo se encuentra ubicado en este municipio, constituyendo una visita obligada Su extensión desde la costa hasta las cumbres hace que este municipio presente un clima variado, que va las temperaturas altas y baja pluviosidad de la costa, hasta las temperaturas bajas y considerable pluviosidad de sus cumbres, lo que hace que en su valle y aledaños encontremos una vegetación muy variada. 
No se sabe con claridad de dónde proviene el nombre de la población, pero numerosos historiadores sostienen que podría deberse a la situación de ésta en la época de los guanches, que llamaban a la zona Arautava o Arautápala. Otros afirman, sin embargo, que el nombre proviene de Taoro (que era como se denominaba el antiguo menceyato guanche que ocupaba gran parte del Valle de La Orotava) pero con las letras cambiadas y que el sufijo "va" es por el propio Valle de La Orotava.
Los guanches habitaban principalmente en las zonas costeras y en las inmediaciones de los barrancos más grandes y las laderas del Valle. En estos lugares encontraban fácilmente los alimentos y medios para su subsistencia. A la llegada de los conquistadores españoles, como Alonso Fernández de Lugo, se produjo una fiera resistencia, que duró largo tiempo.
Ésta fue la última de las Islas Canarias en ser conquistada (1496), tras numerosos intentos fallidos durante cerca de un siglo. La derrota de los guerreros del Menceyato de Taoro, último bastión de los aborígenes, supuso el fin de la contienda, aunque continuasen luchando algunos guanches (denominados "alzados") en los lugares menos accesibles.
Finalizada la conquista de esta zona, los conquistadores repartieron las tierras entre los vecinos, que empezaron a edificar sus casas. La villa se fundó en torno a una modesta capilla y a sus calles adyacentes, teniendo un alcalde pedáneo dependiente de La Laguna. En breve espacio de tiempo comienzan a asentarse en esta villa familias destacadas de la sociedad tinerfeña y se inicia la edificación de templos, como el de la Concepción, conventos como el de San Lorenzo, San Benito (actual Santo Domingo), etc. y edificios civiles. Corría por entonces el primer cuarto del s. XVI.
La Orotava obtuvo del rey Felipe IV el título de "Villa exenta" el 28 de noviembre de 1648 con alcalde propio (independiente ya de La Laguna). En los comienzos del s. XX el rey Alfonso XIII le concede el título que actualmente ostenta de "Muy Noble y Leal Villa", junto con la aprobación de su escudo. Este presenta algunos símbolos de interés, característicos de esta villa. Así, encontramos en él un poderoso Drago central, algunas manzanas doradas y dos dragones, entre otros.
El principal núcleo de población es La Orotava o "La Villa". Sin embargo, la población está muy repartida entre numerosos núcleos como: La Perdoma, San Antonio, Benijos, Barroso, La Florida, Pinolere, Aguamansa. Este municipio constituye un centro de especialísimo interés cultural, sobre todo su casco más antiguo.
De interés arquitectónico y artístico son algunas de las edificaciones civiles y religiosas del municipio. Destacan las Casas de los Balcones (s. XVII), el Liceo Taoro, las casas de Mesa, entre otras. Asimismo, la Iglesia de San Juan Bautista del Farrobo y la iglesia de la Concepción conservan importantes obras artísticas tanto en pintura como en imaginería. No se pueden obviar las visitas a los conventos de Santo Domingo, San Agustín y a la iglesia de San Francisco.
La plaza de la Constitución y la del Ayuntamiento son enclaves bellos y de visita obligada. Esta última, junto con sus calles adyacentes, toma un especial protagonismo en la Octava del Corpus, por ser el lugar donde se confeccionan las efímeras obras maestras de sus alfombras religiosas, hechas de arenas coloristas del Teide, flores, cenizas, etc. Esta tradición data de mediados del s. XVIII por iniciativa particular y cada año son visitadas por isleños y por extranjeros de todas partes del mundo.
Destaca en este municipio el “Jardín de aclimatación de La Orotava” creado a finales del s. XVIII con la finalidad de reunir en Canarias y acercar a Europa plantas de otros países. Su visita es recomendada por su belleza y riqueza en vegetación autóctona y foránea (tropical y subtropical). Su extensión es de unos 20.000 m2 como planta expositiva.
La actividad básica del municipio ha sido siempre la agricultura, a la cual se ha dedicado buena parte de su población a lo largo de la historia. Los cultivos que han predominado, especialmente en su valle, han sido de papas, vid y plataneras, estos últimos ocupando grandes extensiones de terreno. Otros cultivos que complementan a estos tres son los de árboles frutales, plantas forrajeras y hortalizas.
Algunos de estos cultivos han ido cediendo terreno a otra actividad económica en franca expansión, el turismo. Así, el municipio ha diversificado sus actividades económicas girando en torno al sector servicios, turismo y comercio, además de la ya citada actividad agraria.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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