lunes, 8 de mayo de 2017

LOLA



Fotografía correspondiente al año 1955, tomada en los inolvidables estudios de “Fotos Portero” (oriundos de Chile), en la calle El Calvario de La Villa de La Orotava.
Dice que los ochenta años, solo se cumplen una vez en la vida. Este es el caso de Dolores Álvarez Abréu (mi hermana mayor), toda una vida en pleno cañón de la industria y del servicio de gasolineras.
Nació en la Villa de La Orotava (antiguo camino de Los Cuartos – actual Avenida de Emilio Luque Moreno), el día 8 de mayo de 1935. Estudió las primeras letras y números en la Escuela de doña Lucía Mesa en la calle El Calvario, continuó sus estudios de cultural general en el Colegio de La Milagrosa de Las Hermanas de La Caridad, pero a los 12 años, tuvo que dejar de estudiar, para ayudar a nuestro padre; Juan Álvarez Díaz en sus negocios de gasolineras, puesto que con cuarenta años sufrió una trombosis y le paralizó medio cuerpo.
Contrajo Matrimonio el 30 de Abril de 1958, con Delfín Padrón Jordán del Puerto de la Cruz, en el templo Matriz y Parroquial de Nuestra Señora de la Concepción de la villa, bendición nupcial que recibió del entonces párroco y arcipreste don Juan Reyes, siendo sus padrinos; Felipe Padrón Álvarez (padre del novio) y Anita Barbuzano González (nuestra prima). Del matrimonio tuvo tres hijos; Carmen Rosa, Dolores y Delfín Padrón Álvarez.
Continuó con la administración de los negocios de nuestro padre, hasta su muerte (1965 – Octubre). A partir del año 1969, vuelve otra vez a regentar nueva estación de suministros de gasolinas con su esposo Delfín Padrón Jordán, en la carretera del Botánico del Puerto de la Cruz. Trabajando conjuntamente hasta la muerte de su marido en el mes de Diciembre del año 1979. Quedándose ella sola en la regencia de la mencionada estación, hasta su retirada definitiva en el año 2012, con setenta y siete años de edad.
En su vida como empresaria, siempre se caracterizó, por el debido cumplimiento, y el don de mando, ayudar a sus clientes, y sobre todo la creación de muchísimos puestos de trabajos.
Dotes que aprendió desde los doces años, siempre al lado de nuestro padre, tanto es así que llegó a trabajar en muchísimas ocasiones 24 horas de los días, hasta domingos y festivos.
Recibió un premio al merito laboral y empresarial de la característica de féminas, por parte del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, en los tiempos de la Alcaldía de don Félix Real, siendo la concejala encargada de entregarle dicho galardón doña Nieves García Hernández.
Así pues se cumple lo dicho, ochenta años solo se vive una vez, que mi hermana Lola, lo siga viviendo y disfrute de la vida después de 60 años trabajando por la industria de las gasolineras.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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