jueves, 8 de junio de 2017

ADIÓS ANITA HASTA SIEMPRE



Un día soleado como hoy ocho de junio del 2017, víspera de nuestra fiesta Mayores de La Villa de La Orotava, nuestra querida ANITA la del “Estanco” de la Plaza del Kiosco de la Música nos dijo adiós definitivamente.
La verdad que es un día triste para mucha genere raciones de niños y jóvenes, que se ubicaban siempre en su estanco, en busca de las celebres golosinas infantiles, dulces y cigarrillo de la juventud.
Hoy es el día más significativo para que Anita Martín conocida en la Villa de La Orotava por “ANITA LA DEL ESTANCO”, ocupe un espacio privilegiado.  Un día muy significativo por lo real que es y por lo social de su gentiliza.
A partir de hoy nuestra ANITA, se convierte en la “LOLITA PLUMA” de la plaza de la Constitución, de La Alameda, del Kiosco de la Música, de los soldados y de los amores de La Villa de La Orotava, tal como lo hace la grancanaria en el Parque de Santa Catalina. Igual, pero igual; en Bronce, en poesía y en nuestro folclore.
Anita estuvo en su Estanco de la plaza de la Constitución, Alameda o plaza del Kiosco de la Música de la Villa de La Orotava más de cincuenta años, ya todos sus convecinos le hicieron un gran homenaje, y ella hasta la fecha sigue igual que como la conocí desde mi infancia que acudía a comprar chicles, caramelos, chocolatinas, dulces y en mi juventud a por los primeros cigarrillos. Anita tenía y tiene unas características singulares de una persona amable abierta a toda la sociedad, grandes, jóvenes y niños todos forman su clan de adquirir en ese estanco histórico de la esquina de la plaza al lado donde estuvo instalado el Banco Hispano (posterior Santander-Hispano-Central).
Lo curioso de Anita, hay una anécdota, que es universal, si alguien queda en La Orotava, siempre dice, te espero por fuera de Casa Anita. Nunca se pierden las citas, allí en el estanco, ha sido a lo largo de los años el lugar de encuentro y reencuentro de muchísimas personas.
Siempre se le veía en su trabajo diario caminando hacia arriba, hacia abajo, en busca de sus mercancías en el depósito que tenía en la calle de San Agustín, mercancías que sus clientes le reclaman, recuerdo que de pequeño siempre íbamos a por los bollitos fresquitos que Anita distribuía en exclusiva, unos eran de chocolates y otros de moca, la verdad que eran tan deliciosos que en varias ocasiones llegué a casa de mi madre quejándome de dolores del estomago, no por la baja calidad si no por la cantidad que me suministraba yo mismo sin querer, adjuntado al gusto y al sabor de esos celebres bollitos que ya desaparecieron del mercado y por supuesto de casa de Anita como siempre cariñosamente le decíamos, parece que procedían de una dulcería del Puerto de la Cruz que estaba situada en la conclusión de la calle Esquivel con la Valois.
Sus amigos somos todos, villeros de verdad, éramos niños entonces y ahora ya vamos para la tercera fase y siempre Anita nos recuerda con cariño, porque la cola para adquirir el producto en ese pequeño estanco a veces llegaba al desaparecido carrito de venta de golosinas de Eusebio, otras veces a los escaparates de la firma Comercial de Casiano García Feo e Hijos SL, y en ella formábamos tertulias de todo tipo, fútbol, baloncesto, cine, amores, incluso hasta temas políticos, claro que la censura nos complicaba la vida, pero nunca desgraciadamente pasó nada…
Permítame (soy pesado de verdad, Anita perdóname) queridos amigos orotavenses y demás; Reitero, Anita necesita mucho más que lo que la Villa de La Orotava, le puede ofrecer, bajo mi punto de mira, merece una gran obra en bronce, una efigie que perpetué para siempre su estar en la plaza de la Alameda, en la plaza de la Constitución, en la plaza del Kiosco de la Música. Entre el Estanco y la calle de San Agustín y entre el Estanco y la plaza de la Alameda. Una efigie en bronce con sus ingredientes cotidianos al igual que la célebre grancanaria Lolita Pluma en el parque de Santa Catalina.
Adiós querida Anita, hasta siempre.

El amigo y compañero de docencia en el IES La Orotava Manuel González Pérez; AGAPITO DE CRUZ FRANCO, nos cuenta en su libro; LA OROTAVA, CURRÍCULUM VÍTAE (Excelentísimo Ayuntamiento de La Orotava, 2013), en las páginas; 189, 190, 191, la figura de Anita la del Estanco que tituló ANITA, EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO”: “…María Josefa Ana Francisca Martin Herrero es uno de los personajes más populares de La Orotava. Así, con nombre y apellidos al completo, sería difícil reconocer que estamos ante quien desde 1947 –con apenas 12 años- regenta esa pequeña-gran tienda, el “Estanco Las Antillas” en la esquina sur de la céntrica plaza de La Constitución, antiguamente plaza de la República, popularmente conocida como plaza del Quiosco o de La Alameda y que más de una persona reivindica para ella también con su nombre. De hecho hay hasta una página en Facebook que reza así: “La plaza de La Constitución debería llamarse plaza Anita”. Hija de José Antonio y Juliana, naturales de Monleras, un pueblito de Salamanca, nació en la propia Orotava el 4 de octubre de hace ya 81 años (2013), donde su padre trabajaba como comisario de la policía local. Fue él quien alquiló este pequeño y reducido local –de quien aprendió la seriedad y puntualidad para el trabajo- y en el que su madre llegó a querer ponerle una camita detrás para que durmiera. De hecho no ha llegado a cerrar ni un solo día. Está soltera y sin compromiso y no se piensa casar, aunque tiene unas sobrinas –hijos del matrimonio de su hermano Jesús- que son como sus hijas, dice, al hablar de Aurora y Conchitina, hoy sus sucesoras en la vocación comercial y popular de Anita. Su peculiaridad estriba en un carácter dicharachero y afable. Habla mucho con los clientes, siempre sonriente y a menudo haciendo chistes. Así, se ha ganado la simpatía de chicos y grandes. Pero es que además, es una persona trabajadora de las de verdad. Si cierra el estanco –nunca ha cerrado por vacaciones-, es apenas para dormir y da igual que sean días laborables que festivos: Anita siempre tiene abierto para vender, ante todo las típicas pachangas, junto con todo tipo de golosinas, caramelos, pasteles de la Orotava, Los Realejos, Puerto de la Cruz, La Cruz Santa, La Laguna, etc. mimos, regaliz, chocolate, chupetes, bombones, tartas, velas de cumpleaños, chicle, cigarrillos, lacitos, tortas de manteca, bizcochón, gelatinas, hojaldre, piononos, carretes de fotos, cigarrillos vendidos por unidad para ese primer cigarro… Y eso sí, como sistemas para enredarte te puede llegar a decir que no tiene cambio y la vuelta tendrá que ser en chicles o darte más de la cuenta para que otro día se lo devuelvas o –en el caso de aglomeración de gente– comenzar a atender por el último de atrás para que no se le vaya nadie. Como alguien ha escrito en el grupo citado de Facebook Anita inventó las mejores técnicas de venta mucho antes que naciera el marketing moderno. Al escribir estas líneas Anita está ya retirada, pero si te la encuentras por la plaza camino de su otra tienda en la calle San Agustín, verás que sus anécdotas se multiplican: Te puede decir que no tiene música favorita aunque le gusta mucho Jorge Negrete. Siente predilección por las papas y el arroz y le encantan los animales sobre todo gallinas y pollitos. Habla de un italiano, el cual, como no le daban la medalla del trabajo apareció un día con una placa dedicada a ella, y cada año la felicita en su día. Te puede llegar a contar cómo la han robado muchas veces: “Me pedían cambio para un billete y se marchaban con el cambio y con el billete, o algunos que llevaron una caja de dulces al coche aún les estoy esperando”. Suele dejar sola la tienda –incluso responsabilizando de su cuidado con total confianza al primero que llegue– por lo que una vez le llegaron a sustraer hasta 60.000 Ptas. E incluso una de las veces se coló uno por la ventana a robar: “...pero quedó dentro al estar los candados puestos y tuvo que venir la policía a sacarlo”. Nunca ha estado enferma. Como muchas cataratas o reuma. Sube y baja las escaleras trepando como nadie por las paredes del diminuto local para coger las mercancías, las cuales sabe donde están todas y cada una dentro de esa abigarrada cueva de las fantasías infantiles: “¿Acaso no tengo buen cuerpo?”, suele decir. Le llegó a mandar reposo el médico a raíz del reuma citado pero a continuación, conociéndola le espetó: “Si vas a morir del corazón por estar deprimida al no trabajar, es mejor que mueras de la pierna”. Se jacta de que no tiene enemigos, aunque reconoce que no es muy espléndida ya que: “...me ha costado ganar el duro”. Para añadir: “Si me tocara la lotería, seguiría trabajando con el mismo entusiasmo”. Y como es de ley, ha recibido múltiples felicitaciones. Así el 12 de noviembre de 1996 recibió el homenaje de entidades públicas y privadas a través de los ex alcaldes de la Villa: José Estévez Méndez, Cándido Acosta y Francisco Sánchez, junto a la entonces teniente alcalde Guillermina Hernández en representación de Isaac Valencia, primera autoridad municipal, así como un representante de la Tercera Edad. En diciembre de 2006 la Cámara de Comercio Industria y Navegación de Tenerife le concedió el “Garbanzo de Plata” por su merecimiento tras 60 años iniciando a los niños en las actividades mercantiles… Más recientemente, la pequeña y mediana empresa la ha felicitado también y desde la Concejalía de la Mujer y Políticas de Igualdad del ayuntamiento que coordina María Belén Rodríguez, se le ha rendido homenaje junto a otras tres mujeres empresarias. Un grupo político, ANC, ha llegado a pedir para ella que sea nombrada “Hija predilecta” con lo que se: “...reconocería el mérito al trabajo diario, así como la figura de un personaje popular que solo con su constancia se ha asentado entre lo más tradicional del casco villero. Pues es un ejemplo de villera y mujer trabajadora, la cual podría también dar nombre a una calle o plaza”. Sin embargo los más entrañables de los reconocimientos le han venido a través de cartas desde la propia Venezuela. También desde Sevilla donde alguno de los militares desplazados en su momento desde Sidi-Ifni al antiguo cuartel de San Agustín de La Orotava, la ha seguido recordando y visitado luego con su familia. Y por cierto, dirigirle una carta tan solo con “Anita la de la plaza del Quiosco” y llegarle con normalidad. Muchos han escrito sobre ella como Gabriela Gulesserian en Diario de Avisos, el juez ya fallecido José Luis Sánchez Parodi, el rotativo El Día e incluso un viejo periódico escolar del Colegio Público San Agustín: “La pizarra”. Sólo deseo añadir al reconocimiento general, mi felicitación más sentida a esta mujer emprendedora, alegre, sencilla y que se ha hecho a sí misma. Y por todos los años que llenó de color y dulzura el mundo infantil y no tan infantil, y por lo significativo que sería, proponer, que por suscripción popular, con la aprobación de la Corporación Municipal y de la mano de uno de los artistas villeros, se erigiera –como símbolo hacia niños, grandes y pajaritos del olvido– una estatua con la delgada silueta de Anita, junto a su lugar de trabajo de la plaza del Quiosco, en el corazón mismo del pueblo…”


BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

1 comentario:

  1. Uffffff sin palabras, muy buena dedicatoria, y un gran pesar en el corazón por esta tremendisima gran perdida :'( yo digo que SI a la estatua de bronce de Anita en la ""PLAZA DE ANITA"".

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