jueves, 1 de junio de 2017

LA OROTAVA: BILLAR CLÁSICO EN EL LICEO ANTIGUO



Fotografía correspondiente al CF. San Sebastián en el viejo estadio Municipal de la Villa de La Orotava “El Quiquirá”,  del mediado de los años cuarenta del siglo XX, en el que formó parte Orlando Lima Santos.

El amigo de la infancia de la Villa de La Orotava; EVARISTO FUENTES MELIÁN “ESPECTADOR”, remitió entonces (2016) estas notas sobre el fallecimiento del orotavense Orlando Lima Santos y su relación con el Billar Clásico en el Liceo de Taoro en la sede anterior de la calle de San Agustín.
A Orlando Lima Santos, le conocí desde mi infancia, vivió en mi calle El Calvario de la Villa de La Orotava. Su padre don Eustaquio Lima Méndez tenía un bar en la esquina de la calle El Calvario con la del Tejar, en su interior como complemento habían unas salas para el Chapolín y futbolines. Orlando trabajó toda su vida con su cuñado en la recordada peletería “La Campana”, al final decidió montar por su cuenta una dulcería en la Mansión de la misma calle El Calvario conocida por la de los “Castros”.
Orlando Lima Santos, en su juventud fue un destacado jugador de los equipos del futbol no adheridos; San Sebastián (foto) y Calvario, finalmente pasó a formar parte del UD. Orotava, pero dejó el futbol siendo aun muy joven.
A todos sus familiares, me uno en mi sentimiento por este buen amigo que lo fue en la vida: “… Ha fallecido hace unos días (2016) Orlando Lima, un caballero en su andar por la vida, modestamente, pero con inquietudes culturales. Fue junto con Neno Casanova, fallecido recientemente (2016),  Antonio Lechado, RIP hace un par de años, y Santiago Lechado, aquí presente en nuestro entorno terrenal de ahora,  quienes aprendimos entre otros a jugar al billar clásico en el Liceo de Taoro viejo, a pie de calle de San Agustín, entrando a la derecha, planta baja.
Nuestro maestro fue un andaluz aposentado en  la Villa, don Emilio Luque Vizcaíno, agrimensor, y por tanto sabía medir las carambolas con exactitud manifiesta, colocando pies, manos y torso corporal en su posición adecuada a cada carambola, ya fuera bola a bola, difíciles 'massés', corridos por banda, pasabola o de corbata.
Fueron algunos, muchos años (al menos desde 1957 hasta los años setenta, siglo XX), años en los que compartí mesa de billar clásico con estos señores; de unos aprendí y con otros compartí empates en los chorizos de madera fina, de la tabla marcador vertical colgada en la pared lateral.
Guardo muy gratos recuerdos. Así pasábamos las tardes / noches de aquellos felices días en que alternábamos el cine con el billar clásico, cuando no había llegado la tele, avasalladora tele, a Canarias.
Lo siento. Sentido pésame…”

BRUNO JUAN  ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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