viernes, 7 de julio de 2017

SANFERMINES, GOL DE TELMO ZARRA Y SESENTA Y SIETE AÑOS DE MI NACIMIENTO



Fotografía referente a un servidor de meses de edad, en los estudios de los desaparecidos e inolvidables “FOTO PORTERO” (oriundos de Chile) de la calle El Calvario de La Villa de La Orotava. Precisamente es mi hermana Fina la que me sostiene por detrás, en la trastienda de los estudios.
El siete de julio de aquel lejano año de 1950, un servidor hacía su presencia en este Mundo. Mi recordado y querido padre Juan Álvarez Díaz hasta ese momento solo había tenido tres hijas, esperaba el varón, claro en su estación de servicios y suministros en la calle El Calvario de la Villa de La Orotava, entonces centro neurálgico de industriales, comerciales, taxistas y camioneros de la Villa, disfrutaba de aquel gol impresionante que DON MATÍAS PRATS  había narrado por la radio desde esa gran ciudad brasileña “Maracaná” y el siete de julio del mismo año nacía su único hijo varón (un servidor).
Para poner mi nombre se reunieron en una bodega de la Villa Arriba –Farrobo; mi padre Juan Álvarez Díaz, mi abuelo materno Bruno Abréu Rodríguez, don Lorenzo Hernández Castro y don Manuel "Taño" del Puerto de la Cruz, después  de un inmenso debate entre ellos y el vino, sabroso de verdad, no llegaron a un acuerdo, por lo que en la primera votación querían ponerme el nombre de los cuatros allí presente, pero al final mi padre en homenaje a mi abuelo materno y padrino, dijo el niño se llamará BRUNO JUAN y punto. 
Por lo que el siete de julio de 1950, se narró ese acontecimiento del gol de vasco español y la historia de los Sanfermines, porque ambos están relacionados con mi vida.
En Maracaná, uno de los templos del fútbol brasileño, se vivió uno de los momentos más recordados de la historia de La Roja. El 2 de julio de 1950, se enfrentaba España con Inglaterra en el último partido perteneciente al Grupo 2 del Mundial. En la primera parte, el resultado acabó 0-0. A los tres minutos del comienzo del segundo tiempo, un gol se grabó en la memoria de los aficionados españoles.
Ramallets, nuestro portero, saca con la mano y le pasa el balón a Gonzalvo II. Éste lo cede a Gaínza, quien a su vez combina con Panizo, que pasa a Puchades. Sin embargo, el medio inglés Wright intercepta el avance del ataque español. Alonso recupera el balón y centra el balón al área inglesa. Gaínza asiste con la cabeza de manera genial a Telmo Zarra, que con un sutil remate con su pierna derecha, envía el esférico al fondo de la red de la portería inglesa.
Era el decimocuarto gol del delantero del Atleti de Bilbao con la selección española. En total, Zarra jugó 20 partidos como internacional y marcó 20 tantos. Su promedio es de un gol por partido, una cifra récord.
Alineación del combinado español 1950: “…Ramallets; Gabriel Alonso, Parra, Gonzalvo II; Gonzalvo III, Puchades; Basora, Igoa, Zarra, Panizo y Gaínza. Una jugada para la historia. El tanto marcado por Telmo Zarra tuvo un valor increíble para la selección española. En su partido contra los ingleses, España se jugaba el primer puesto del Grupo 2. Ganar significaba seguir en el Torneo. Una derrota podía ser la eliminación definitiva de la selección española de fútbol…”
Los sanfermines tienen un origen que se remonta varios siglos, aunque su fama mundial es un fenómeno reciente, vinculado también a la difusión que les dio EMERT HEMINGWAY (desde la Villa de La Orotava, un homenaje a este gran hombre de las letras universal); se trata de unas fiestas singulares y, sin duda, el acontecimiento por el que más se conoce a Pamplona en el mundo. Su fisonomía actual, cosmopolita y multitudinaria, es el resultado de una lenta evolución histórica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media.
El escritor universal estadounidense EMEST HEMINGWAY fue uno de los que contribuyeron a propagarlos mediante su libro FIESTAS. Están considerados como una de las mejores celebraciones del mundo, junto a los Carnavales de RIO DE JANEIRO, de Venecia y de Colonia, y la FERIA DE LA CERVEZA de MUNICH.
Los sanfermines nacieron en la época medieval como feria comercial y fiesta secular, usando para ello las fechas de fiestas religiosas cristianas que a su vez usaban fechas festivas de orígenes más anteriores, como la del paganismo vasco y latino. A comienzos del siglo XIII se celebraban unas ferias comerciales tras la noche de San Juan, entre el día 23 y el 24 de junio, coincidiendo el comienzo del verano, y posteriormente se pasaron a celebrar a partir de la festividad de San Pedro, el 29 de julio. Como las ferias eran lugares de encuentro de mercaderes, ganaderos y aldeanos, eran también pretexto para festejar y comenzaron a organizarse corridas de toros como parte de la tradición. Hay otra fecha emparentada al final del verano, el 10 de octubre, en que se organizaba una feria en Pamplona, de siete días de duración, desde el año 1324, por privilegio del rey Carlos I de Navarra y IV de Francia. En 1381 por privilegio del rey Carlo II de Navarra, pasó a ser feria Franca, coincidiendo también entonces con festividades religiosas. Estas dos ferias y fiestas, al inicio y al final del verano, se unificaron en 1591 para aprovechar el mejor tiempo, comenzando el día séptimo del séptimo mes: el 7 de julio. Aunque todavía en la actualidad, a finales del verano, se celebran los llamados "sanfermines txikis" (pequeños sanfermines) sólo celebrado por los propios navarros.
Consta que el Regimiento (Ayuntamiento de entonces) celebró una fiesta ya en las nuevas fechas, el 7 de julio de 1591, con el siguiente programa: - Pregón de Fiestas, muy ceremonial. - Torneo con lanzas en la actual Plaza del Castillo. - Teatro: "Comedia y Tragedia del Bienaventurado San Fermín". - Danzas, procesión por las calles, etc. El día siguiente, se celebró una corrida de toros.
Fueron pasando los siglos, sin grandes cambios en los Sanfermines. Pero desde 1950 aproximadamente, los cambios han sido acelerados. En primer lugar, por el incremento del nivel de vida. El pueblo (Pamplona tendría unos veinte mil habitantes) se juntaba en la Plaza Consistorial para recoger al Ayuntamiento y acompañarlo a la iglesia de San Lorenzo, donde en la capilla de San Fermín se celebraban, las Vísperas, en la tarde del 6 de julio. Tras la misa, pueblo y autoridades regresaban de la iglesia al Ayuntamiento, igualmente por la calle Mayor.
Desde 1950 (año del nacimiento de un servidor), aproximadamente, los Sanfermines vienen evolucionando tanto como la sociedad. Han perdido mucho de su componente religioso, aunque la procesión sigue siendo multitudinaria y presenta algunos "momenticos" especialmente entrañables, como la jota que se canta al santo en la Plazuela del Consejo o el AGUR JAUNAK interpretado en su honor en el lugar, frente a la iglesia de  SAN CEMIN en que se dice que fue bautizado. El "riau-riau", con el que el pueblo acompañaba, a los sones del "Vals de ASTRAIN", al Ayuntamiento en cuerpo de ciudad, retardando lo más posible su marcha desde la Casa Consistorial hasta la iglesia de San Lorenzo, para celebrar aquí las Vísperas del Santo, ha tenido que suspenderse porque en los últimos años había sido ocasión de protestas y disturbios. Ahora bien, recientemente se está volviendo a festejar -originalmente, por iniciativa de clubs de jubilados-, aunque sin la corporación municipal.
Se trata del cohete que se lanza el día 6 de julio de cada año a las doce del mediodía desde el balcón de la casa consistorial de PAMPLONA para señalar el inicio de las fiestas de SAN FERMÍN o sanfermines. Congrega gran número de público y se suele retransmitir en directo por televisión. Es el chupinazo más famoso del mundo.
El origen de esta tradición se halla a principios del SIGLO XX. El Ayuntamiento de Pamplona contrataba una empresa de pirotecnia que disparaba una serie de cohetes el día 6 de julio, víspera de la fiesta de san Fermín, para señalar el inicio de las fiestas. Los cohetes se disparaban desde la PLAZA DEL CASTILLO por un empleado de la empresa, sin mayores ceremonias. En la década de los años treinta empezó a congregarse una buena cantidad de público en el momento del lanzamiento de los cohetes, y algunos pamploneses solicitaban del operario que les permitiese prender la mecha.
En 1939 fue un concejal del ayuntamiento, Joaquín Llundain, el que solicitó para sí el honor de disparar el primer cohete, y a raíz de ello y junto con el periodista José Mª Pérez Salazar promovió la idea de que el lanzamiento de ese primer chupinazo se hiciera con mayor solemnidad. En 1941 por primera vez el disparo se hizo desde el balcón principal de la Casa Consistorial, siendo encargado de prender la mecha el propio Joaquín Llundain. En los años siguientes se adoptó la costumbre de que el concejal encargado de disparar el chupinazo fuera el presidente de la comisión municipal de fiestas. Esta costumbre sólo se rompió en 1964 cuando se cedió el honor a Manuel Fraga, Ministro de Información y Turismo, que se hallaba de visita en la ciudad. Es también tradicional que quien dispara el chupinazo previamente vitoree a san Fermín.
Tras la instauración de la democracia y la elección del primer ayuntamiento democrático en 1979 se adoptó el criterio de que el lanzamiento del chupinazo se hiciera rotatorio, primero entre los miembros de la comisión de fiestas y, a partir de 1983, entre los diversos grupos políticos de mayor a menor.
Desde el 6 de julio de 1941, que fue el primer chupinazo de las fiestas de san Fermín, a pesar de que algunas personas encargadas de lanzar el cohete han hecho algunos cambios en el tradicional grito, la fórmula que mayoritariamente se ha pronunciado ha sido la siguiente:
“PAMPLONESES, PAMPLONESAS, ¡VIVA SAN FERMÍN! GORA SAN FERMIN!”
El amigo de la calle el Calvario de la Villa de La Orotava desde la infancia; ISIDORO SÁNCHEZ GARCÍA, remitió entonces: “…Muchas felicidades amigo Bruno por ese 7 de julio, Bonito día para cumplir años y recordar goles. La retransmisión de ese partido inolvidable la escuchamos un grupo de chicos futboleros de la Villa, mientras nos comíamos un bocadillo de mortadela en el bar Te-veo o Te-beo, del amigo Lorenzo Báez, en la plaza de la Constitución -entre el cuartel de san Agustín y la casa de doña Catalina Monteverde- donde hoy están los edificios de extensión agraria y del consorcio, al lado de la oficina de telégrafos, en el solar que ocupa hoy el BBVA, y en la que trabajaban Lola Murillo y doña Felipa.
Te recuerdo que mi hermano Dardi, que es amigo tuyo, cumple el 9 de julio años.  Felicidades de nuevo y un fuerte abrazo. Isidoro, amigo y convecino de la calle Calvario que tantos personajes ha conocido en estos últimos cien años¡¡¡ …”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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