martes, 31 de enero de 2017

CUANDO EL ACANTILADO DE MARTIÁNEZ ERA DEL MUNICIPIO DE LA OROTAVA



Fotografía corresponde al año 1895. Entonces La Villa de La Orotava, en territorio llegaba al acantilado de Martiánez, por delante del barranco de Martiánez, solo el tramo de playa de la desembocadura de barranco hacía el acantilado pertenecía a la Villa.
Por la otra zona El Realejo Alto llegaba hasta el barranco de San Felipe lo que el actual famoso Barrio del Puerto de la Cruz, Punta Brava pertenecía al Realejo Alto.
Como el municipio del Puerto de la Cruz  tenía entonces su territorio muy reducido, se llegó a un acuerdo con La Orotava, El Realejo Alto y el Puerto de la Cruz al Final de los años veinte del siglo XX. De cederle terrenos a la ciudad portuense por parte de La Orotava y el entonces municipio El Realejo Alto. Retirándose La Orotava hacía el barranco de Los Orovales y El Realejo Alto hacía el Barranco El Burgado. Con Este acuerdo la ciudad del Puerto de la Cruz amplió su territorio, por el este hacía los llanos de la Paz y por el Oeste hacía el Burgado. Relativo a este acuerdo, estando trabajando un servidor de jefe de la administración de la Cooperativa Agrícola Bananera de Tenerife al mediado de la década de los años setenta del siglo XX, un viejo compañero de dicha cooperativa que conocíamos por Juan Francisco González natural del Puerto de la Cruz de la zona de Las Cabezas, me decía que fue una pena que no se agregara a este convenio el popular barrio realejero  la Cruz Santa, puesto que el Puerto de la Cruz a través de este importante núcleo tenía acceso al monte.
Supuestamente sea esta la costumbre, del porqué los orotavenses bajaban en los tiempos estivales a la playa de Martiánez, y gozar de ella en aquellos años.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

domingo, 29 de enero de 2017

LA MOZA DE CHIMAQUE



El amigo del Puerto de la Cruz; AGUSTÍN ARMAS HERNÁNDEZ, remitió entonces estas notas, que tituló “LA MOZA DE CHIMAQUE”: “…He leído con mucho interés, el libro de D. Miguel Melián García, sobre la vida y obra literaria de  D. Sebastián Padrón Acosta; su amigo y confesor, al que conoció en la última etapa de su vida, ya enfermo, y casi a las puertas de la muerte. Buen libro, que recomiendo que lean todos los que estén interesados por este portuense, sacerdote, poeta e historiador de temas isleños.  Literato que fuera en vida, muy admirado pero también criticado por su forma de ser y de hacer; un hombre que se adelantó a su tiempo. Su obra literaria es muy amplia, profunda e interesante. También he asistido a varias conferencias sobre este intelectual de las letras Canarias. La más reciente, este jueves 26 de enero en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (I.E.H.C.), impartida por D. José Miguel Perera Santana, profesor de Lengua y Literatura, doctor en Filología Hispánica, poeta y crítico. Interesante su charla y muy  bien documentada. Me sirvió de mucho, enterándome de cosas que no sabía acerca del personaje tratado. Finalizada su ponencia le hicieron preguntas que el conferenciante contestó muy amablemente. Yo, por mi parte, le hice una sobre algo que no sabía si  existía o no. Me estoy refiriendo a uno de los primeros libros que dicen que escribió D. Sebastián Padrón Acosta,  titulado “La Moza de Chimaque”. Una obra literaria relacionada con un enamoramiento que sintió un joven portuense, por una bella mujer del Puerto de la Cruz. No me lo confirmaron ni desmintieron, quedó en el aire. Al siguiente día, pregunté sobre este libro en la biblioteca portuense. No lo tenían, ni tampoco en las otras librerías del Valle de la Orotava. Consultando de nuevo en el ordenador,  sí que confirmaban su existencia en las bibliotecas de Santa Cruz y también en la de la Laguna.
Muy difícil para mí desplazarme a la capital de la isla, así como también, a la Ciudad de los Adelantados. Teniendo en cuenta que solo se puede consultar allí, y no te permiten sacarlo para leerlo cómodamente en casa.
No obstante, seguí indagando, y por otros medios conseguí algo de información sobre el tema que nos ocupa. Veámosle a continuación:
 EL AMOR DE SEBASTIÁN PADRÓN ACOSTA.
Sebastián Padrón Acosta por Alonso Reyes año 1951
“Es nombrado y conocido que Sebastián Padrón Acosta,  tomó los hábitos por un desengaño amoroso, a la par de la presión de sus tías. Pero en ningún lado, se nombra quién era la “moza” que le dio calabazas.
Aunque en la familia Montes de Oca, siempre lo hemos sabido, hoy vamos a  aportar documentos que lo corroboran, a nuestro entender.
El 29 de octubre de 1922 se publica en el Heraldo de la Orotava el siguiente poema
Arcadia Montesdeoca
Arcadia Montesdeoca,
Luz de sol, llama de hoguera,
Tu nombre deja en mi boca
Fragancias de Primavera,
Arcadia Montesdeoca.
Rosa de un raro jardín,
Espuma de un mar lejano,
Nube de nieve y carmín,
¡Quien te tuviera en mi mano
Rosa de un raro jardín!
Por humillarse a tus pies,
El mar que tus ojos miran
Olvida al gigante que es…
¡Cuántas almas no suspiran
Por humillarse a tus pies!
Sé que hay un alma encendida
Por ti; que hay un ave-flor
En tus redes aprehendida…
Para iluminar tu amor
Sé que hay un alma encendida!
Arcadia Montesdeoca,
Flor de vital primavera,
En los labios de tu boca
Puso el Amor una hoguera
¡Arcadia Montesdeoca!
El poema aparece firmado por Fernando González en Madrid. Tienen que pasar 42 años para que, en una entrevista a Fernando González publicada en el Diario de Las Palmas y realizada por Oscar Falcón Ceballos, le pregunten:
15-12-1966 Diario de Las Palmas
“En alguna de las pausas le hicimos a Fernando González, de las pocas, esta pregunta concisa:
– ¿Era Arcadia Montesdeoca la amada de Sebastián Padrón Acosta?
– Sebastián Padrón me solicitó la dedicatoria. ‘Había un alma encendida’.”
La respuesta evasiva deja entrever un SI con mayúsculas.
Pasemos a la tradición oral de la familia.
“La moza de Chimaque” año 1947
Los versos de este poema, han sido repetidos por unos y otros en la familia, atribuyéndoselos a Sebastián. Desde siempre sabemos que Arcadia Montes de Oca, la “moza de Chimaque”, era el amor de Sebastián. Curioso que su más conocida novela lleve ese título.
En 1922, fecha de publicación de este poema, Sebastián ya estaba en el seminario y no era de recibo que publicara con su nombre este poema claramente amoroso, aunque su alma estuviera encendida.
Muchos años después Sebastián se recluyó en una vida oscura y eremita en su casa donde murió entre libros y recuerdos, quizás con su alma todavía encendida.
P.D.: Ya de mayor, hablando con mi tía abuela Isabel, que murió soltera también, decía “al final nos quedamos solas, buscábamos al hombre perfecto, y no nos dimos cuenta que los hombres perfectos, no existen”.
P.D.: (Comentario de mi tía Lala) Decía mi tía Arcadia, que el día de la muerte de Sebastián, por la mañana, se despertó y creyó ver la imagen de Sebastián a los pies de la cama, cosa que le sorprendió. Al día siguiente se enteró de la pérdida, y siempre recordó ese “sueño”…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

domingo, 8 de enero de 2017

COLEGIO DE SAN ISIDRO "INGRESO" CURSO 1961 - 1962



Mi promoción del bachillerato, cuando estudiaban el curso llamado “INGRESO”, entonces curso previo para entrar en el bachiller. Correspondiente al curso 1961 – 1962, del Colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava.
En ese curso yo estaba con los compañeros; Pedro Padrón Pacheco, José María González (Lele), Hipólito Rodríguez, y Rafael Hernández Robles en el colegio de San Fernando de la calle de San Francisco. Un servidor estudiaba primero de bachiller, como alumno libre del Instituto de San Agustín de la Laguna y Pedro Padrón Pacheco, José María González (Lele), Hipólito Rodríguez, y Rafael Hernández Robles realizaban el ingreso.
Regresé al Colegio de San Isidro en el Curso 1963 – 1964, repitiendo segundo curso de bachiller, debido a una depresión que tuve por un accidente de automóvil, en la calle de San Agustín de La Villa. Pedro Padrón Pacheco, José María González (Lele), Hipólito Rodríguez, y Rafael Hernández Robles ya lo habían hecho directamente en el curso 1962 – 1963 a primer curso de bachiller. Así como estos otros compañeros del citado colegio de San Fernando; Ananías Hernández, Narciso Pérez y Antonio Pérez Díaz, en cursos superiores; segundo y tercero de Bachiller.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Joaquín García, Domingo Domínguez Luis, Enrique Pérez, Antonio Domingo Hernández González, Padilla, Juan M. Mesa, José Antonio González, Miguel Correa, Babán Herreros, Ulises Borges, Memel Hernández (propietario de la foto), José M. Pérez, Marcelino García, Alonso Borges, Juan A. Delgado, (+), Isidro, Rafael Rodríguez Díaz, Barreto, Félix, Fernando Ojeda, Sebastián Sánchez Florido, Fernando Oliva, Medardo Díaz González, Francisco Dávila, Miguel A. (Chicho) Pizarro, Juan de Dios Martin, Valentín Oliva, Fernando Zárate y Juan Ramos.
Curiosamente, se usaba el uniforme azul marino para los días festivos, pero muchos aún en pantalones cortos. Del grupo fotográfico llegaron a sexto de bachiller, en mi promoción: Memel Hernández (propietario de la foto), Fernando Oliva Cruz, Medardo Díaz González, Rafael Rodríguez Díaz, Alonso Borges y Juan Ramos Amaro. Aunque otros llegaron también al final pero en el curso anterior: Francisco Gómez Dávila, Domingo Domínguez Luis, Chicho Pizarro Hernández, Juan de Dios Martin.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 6 de enero de 2017

ANTIGUOS ALUMNOS DEL COLEGIO FARRAÍS EN EL BAR PARADA



La amiga desde la infancia Mgracia Pinillo Serrano me remitió esta fotografía. Tomada en la Terraza del Bar Parada de La Villa de La Orotava, al principio del siglo XXI. Correspondientes a antiguos alumnos del recordado e inolvidable colegio “Farraís” de La Villa de La Orotava, primer colegio privado de enseñanzas medias civil, ubicado en la segunda casa de Los Balcones en la calle de San Francisco.
Todos jubilados, algún que otro fallecido, de sus distintas profesiones que obtuvieron en el mencionado y laureado colegio, en todas las ramas de la producción, que contribuyeron al soporte y desarrollo económico y social, durante las décadas de los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta  del siglo XX.
Les acompañan varios amigos trasuntes de la Villa. De izquierda a derecha de arriba abajo: Vicente Martín Travieso, Armando Edodey, Jesús Hernández Acosta, José Herrera Febles, Otazzo, Néstor Rocío, Manolo “El Catalán”, y (+).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL