jueves, 23 de marzo de 2017

LA PREHISTORIA DEL ALUMBRADO Y SUS ALBORES EN CANARIAS (VII)



El amigo y compañero de profesión; ANTONIO SALGADO PÉREZ, remitió entonces (marzo del 2017), este interesante artículos histórico, referente a  la inauguración de la electricidad  urbana en La Villa de La Orotava, que tituló; “LA PREHISTORIA DEL ALUMBRADO Y SUS ALBORES EN CANARIAS (VII)”.
Publicado en el matutino EL DÍA, “LA PRENSA”, el sábado 18 de Marzo del 2017: “…El 1 de diciembre de 1894 llega la luz eléctrica a La Orotava. Por aquel entonces la Villa contaba con nueve mil habitantes. Los abundantes caudales dee agua fueron el “alma mater” de su proceso eléctrico.
DECAE LA COCHINILLA PERO SURGEN LOS PLÁTANOS Y LAS PAPAS.
Hemos reiterado en anteriores capítulos que Tenerife, capital de Canarias desde 1822, había obtenido importantes cotas como, por ejemplo, que fuera declarado su muelle como Puerto de Interés General, en 1880; y haber instalado el cable telegráfico tres años más tarde, pero, con carácter público, aún no había implantado el alumbrado eléctrico. Logro del que pudo alardear la Isla Bonita, léase La Palma, que iluminó sus calles, plazas y casas particulares el 31 de diciembre de 1893, con una solemne función religiosa, fiestas bailables, bandas de música, banquetes, etc. Apenas un año más tarde, la electricidad pública llega a Tenerife, pero no a Santa Cruz, sino a La Orotava…
EL TEXTO DE UNA CARTA PIONERA
Intuimos que todo pudo iniciarse con la misiva que a continuación transcribiremos. La redactó Ricardo Ruíz Aguilar (1839-1922), un personaje excepcional como militar, político, escritor y empresario. Dicha misiva,  con fecha 12 de agosto de 1892, iba dirigida al alcalde del Ayuntamiento de La Orotava, Antonio María Casañas, que estuvo al frente del citado Consistorio entre 1894 y 1897 y, textualmente, y con el encabezamiento de “Sociedad de Alumbrado Eléctrico”, decía lo siguiente:
“Proponiéndome establecer el “alumbrado eléctrico” en este Valle, previa las formalidades que la ley determina, he de merecer a V.S. se sirva manifestarme si la Corporación que dignamente preside está pronta y se encuentra en libertad de aceptar esa mejora en el servicio público que, como todas las de índole análoga, habrá de sacarse a pública licitación. En dicho caso, y con el fin de que  pueda  V.S. conocer las condiciones generales que la empresa creada por mi iniciativa entiende ser necesarias para tomar parte en la subasta, adjuntas tengo el honor de remitírselas sin perjuicio de ampliarlas o aclararlas según sus observaciones; debiendo añadirle  que si esa Ilustrísima Corporación desea explicaciones verbales que contribuyan a formar acabado juicio sobre esta mejora desconocida hasta hoy en la Provincia, estoy pronto a acudir a su llamamiento o avistarme con la Comisión que tenga a bien nombrar para ese objetivo. Al propio tiempo debo hacer presente a V.S. que compuesta la empresa a que aludo, de personas avecindadas en este Valle llamado a constituir un solo pueblo, las proposiciones que en su nombre hago están inspiradas en un espíritu patriótico y equitativo, pudiendo por lo tanto anticiparle que el precio fijado en ellas es el más bajo que puede figurar en el pliego de condiciones y que únicamente partiendo de él nos sería posible tomar parte en la subasta. Dios que a V.S. mt. at.”
UNA POBLACIÓN DE RICOS HACENDADOS
En estas mismas columnas, y en un artículo de acreditado rigor histórico, el profesor Tomás Méndez Pérez, nos recordaba que “La Villa, como tantas poblaciones de la Isla, y a finales del siglo XIX, tenía establecido el alumbrado público por medio de faroles de aceite o belmontina; dicho servicio era gestionado por el propio Ayuntamiento a través de la Policía local. Pero este anacrónico y mortecino alumbrado , añadía, no era suficiente para la importancia de esta población de ricos hacendados”.
Y surgió la figura del ya citado Ricardo Ruíz Aguilar, militar granadino, que se había establecido inicialmente en La Laguna, apoyado por la familia Osuna y, más tarde, guió sus pasos  a La Orotava, donde se casó  con la orotavense María Candelaria Benítez de Lugo, hija del marqués  de la Florida. En la Villa, Ruíz Aguilar llevó a cabo su proyecto tecnológico de alumbrar la ciudad con luz generada con las aguas del Heredamiento o Dula, que nacían en los montes de La Orotava, en la cuenca hidrográfica de Aguamansa.
“SOCIEDAD ELÉCTRICA DE OROTAVA (SEO)”
Atendiendo el ofrecimiento ya expuesto, el Ayuntamiento nombró una comisión formada por los concejales Luis Monteverde y Miguel Rodríguez, quienes emitieron un informe favorable, que fue aprobado por unanimidad del Consistorio, al igual que el pliego de  condiciones establecido por la inicialmente denominada “Sociedad de Alumbrado Eléctrico” y, posteriormente, “Sociedad Eléctrica de Orotava (SEO),  que contenía, entre otras condiciones, las siguientes:
Se concedía el privilegio en exclusiva de alumbrado público, por medio de luz eléctrica, durante veinte años, a la citada empresa. Y se le prohibía,  por tanto, cualquier tipo de alumbrado en la vía pública por parte de los particulares. El número inicial de bombillas era de 150 lámparas de 16 bujías, más 6 arcos voltaicos de 1.500 bujías de intensidad. El Ayuntamiento de La Orotava se comprometía abonar al concesionario 3.900 pesetas anuales. En caso de que aumentase el número de lámparas o arcos, el Consistorio pagaría mensualmente la cantidad de 2,50 pesetas por cada lámpara y 50 pesetas por cada arco. Los gastos del tendido eléctrico y material corrían por cuenta del contratista; y el Ayuntamiento era el encargado de designar el plano de situación de los puntos de alumbrado en las calles y plazas. También se consignaban en estas condiciones que en caso de surgir días de fiestas con carácter extraordinario, no previstos, el contratista se comprometía a alumbrar gratis hasta la una de la noche el exterior de los edificios públicos, el interior de éstos, así como el del teatro municipal. El alumbrado tenía que lucir todas las noches, incluso las de luna, desde el oscurecer hasta la una. Y tenía que permanecer hasta el amanecer los tres días de Carnaval y el de Piñata; en los que durase la fiesta mayor del pueblo; el 24 de diciembre y cuatro días más, cuando el Ayuntamiento lo estimase necesario.
ALUMBRAR CON EL CLÁSICO PETRÓLEO DE ANTAÑO
Huelga decir que la “Sociedad Eléctrica de Orotava” quedaba obligada a introducir en el alumbrado todas las mejoras ”que los adelantos técnicos se fuesen imponiendo”. Y en caso de que por cualquier circunstancia se interrumpiese tal  servicio, “la Sociedad quedaba obligada a alumbrar la población con el clásico petróleo de antaño”.
El responsable técnico era el ingeniero suizo Gaspar Kitt, de la empresa Jackson Brothers, de Madrid, quien instaló una central hidroeléctrica con turbina tipo Pelton y alternador incluido, como había realizado el año anterior en el “Electrón”, de Santa Cruz de La Palma, de la que ya nos hemos ocupado en anteriores espacios. La aludida central de la Villa sirvió para generar electricidad y alumbrar las plazas y edificios municipales de La Orotava, así como alumbrar el flamante hotel Taoro del Puerto de la Cruz, ya que Ruíz Aguilar, y algunos de sus compañeros de la SEO (Sociedad Eléctrica Orotava) ,también lo eran de la citada plaza hotelera.
UN ACCIONISTA RELEVANTE: TOMÁS ZEROLO HERRERA
Ante el notario Vicente Martínez de la Peña, la Sociedad quedó constituida de la siguiente manera: presidente, Ricardo Ruíz Aguilar; vicepresidente, Juan Cullen Calzadilla; secretario gerente, Nicolás Ascanio y Negrín. Formaban parte del Consejo de Administración, Juan Ascanio Arauz, Lorenzo Machado Benítez de Lugo, Fernando Fuentes González, Pedro Buenafuente y Segura, Luis Llarena y Monteverde. Entre sus accionistas  más relevantes figuraba Tomás Zerolo Herrera (Arrecife, 1850; La Orotava ,1910), “legítima gloria de la medicina canaria”. Como apunta Ana María Díaz Pérez en su documentado libro “La saga médica Zerolo”, este “polifacético y sabio cirujano, constituye un ejemplo a seguir por todos los ciudadanos, en especial para los más jóvenes”. La Villa de la Orotava, en gratitud a sus servicios,  puso su nombre, en 1912, a la antigua calle “El Agua”, donde había vivido.
ACUSADOS DE INMOVILISTAS Y RETRÓGRADOS
El mencionado profesor Méndez Pérez apostillaba que “ lo más representativo de las fuerzas vivas de la Villa, a la que muchas veces se les ha acusado de inmovilistas y retrógrados, dieron ejemplo a la Provincia, ya que se adelantó a la capital, que estaba entregada a los intereses extranjeros de la Compañía del Gas, controlada por la firma inglesa Burrell, Wolfson and Co., cuyo representante en Tenerife era Enrique Wolfson, quien se opuso a los distintos intentos por parte de otros promotores de establecer en Santa Cruz de Tenerife el alumbrado eléctrico. Entre ellos se encontraba el propio Ricardo Ruíz Aguilar, que en junio de 1893 había lanzado la idea de constituir una sociedad por acciones para implantar el alumbrado eléctrico en la capital de Archipiélago”.
UN SUEÑO TAN DESEABLE COMO LEJANO
Pues sí, para los ediles de la capital de Canarias-que gozaba de tal privilegio desde 1822- la electricidad era “una especie de sueño dorado , que les parecía tan deseable como lejano”. A pesar de todo, y antes de finalizar el año 1893, el problema se les plantearía en términos diferentes y altamente estimulantes. Y es que, como ya hemos  apuntado en anteriores capítulos, la  Nochevieja del citado año había empezado a funcionar en Santa Cruz de La Palma el alumbrado público por electricidad, “ y lo que  poseía el vecino, de ningún modo podía ni debía redundar en menoscabo y sonrojo de la capital de Canarias”.
“LA OROTAVA ENERGÉTICA”, DE LOS HERMANOS SÁNCHEZ GARCÍA
En un profundo, meticuloso y ameno estudio, los hermanos Sánchez García, Eduardo e Isidoro, publicaron recientemente el libro “La Orotava energética”, donde éstos dirigían sus elaboradas investigaciones hacia las centrales hidroeléctricas de Hacienda Perdida (1894)- en la que vamos a focalizar nuestra atención por ser la pionera en Tenerife y, la segunda ,en Canarias- y en La Abejera (1935). Y en las páginas del citado tomo se rezuma esa prehistoria del alumbrado que siempre nos ha entusiasmado. Y con sutil añoranza los aludidos autores nos recuerdan  que “se dejaba atrás, de forma paulatina, la leña y el carbón; la tea y la cera; y poco más tarde, el aceite y el petróleo, también el carburo. No obstante, las velas, los quinqués y las lámparas Petromax siempre fueron familiares y resultaron difíciles de olvidar”.
La génesis de aquella nueva energía en Tenerife procedía , como ya hemos dicho, de las aguas de Aguamansa, Parque Natural del municipio de La Orotava, que debe su nombre al antiguo arroyo de Madre del Agua-una cuenca hidrográfica inagotable-, que tuvo mucha importancia y “riega los alrededores de la Villa de La Orotava y Llano de la  Paz”, según consta en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Pascual Madoz (1845-1850).
Según explicaciones técnicas del ingeniero suizo Gaspar Kitt, “a una cota de 580 metros sobre el nivel  del mar se abrió un hoyo de diez metros de profundidad donde se construyó la sala de máquinas. El agua entraba a la sala mediante una tubería de carga , metálica, de treinta centímetros de diámetro que trabajaba con seis atmósferas de presión. Una vez movía la turbina tipo Pelton y generaba electricidad con el alternador, el agua se incorporaba al canal principal que continuaba su trayectoria hasta La Orotava”. “Y cerca de Aguamansa” , terminaba explicando el técnico, “hay una casa sólida donde el arroyo principal entre con tanta fuerza y abundancia que sobra gran cantidad de agua”
LA COCHINILLA, LOS PLÁTANOS Y LAS PAPAS
Los referidos caudales fueron el “alma  mater” del proceso eléctrico de La Orotava durante ochenta años, desde 1894 hasta 1974. “Aquellas benditas aguas, una vez que cumplían la misión de producir fuerza motriz en las turbinas, se incorporaban de nuevo al canal principal para seguir su curso, moviendo las ruedas de los  molinos de los cereales que se escalonaban en la trama urbana de la ciudad, abasteciendo lavaderos y chorros, regando las fincas de los afines a la dula”.
Por aquellas épocas ya había decaído en el Valle el cultivo de la cochinilla tras el descubrimiento de las anilinas químicas; y ello se tradujo en una nueva sangría migratoria del pueblo orotavense hacia Cuba y Venezuela. Aún así, y como contempla el avezado historiador Manuel Hernández González, “la relativa expansión desde finales del XIX con la sustitución por un nuevo modelo exportador centrado en los plátanos y en las papas, supuso una tasa de crecimiento paulatino que le llevará a los nueve mil habitantes”
Con el citado dato demográfico se había intentado electrificar la zona contando, entre otros personajes, con el ya mencionado ingeniero suizo Gaspar Kitt y con el geógrafo alemán Hans Meyer que,  a principios del año  1894, inspeccionaron los trabajos hidroeléctricos en la aludida “Hacienda Perdida”, la finca de Aguamansa y la Casa del Agua, junto al barranco de la Madre del Agua, “donde se amansaban las aguas procedentes de nacientes, fuentes y manantiales escondidos en sus entrañas, que luego regaban los alrededores del Valle de La Orotava” .
¡QUÉ MONTAÑAS, QUÉ AGUAS Y QUÉ CIELO!
Por su bucolismo y poder descriptivo, acudamos ahora a la prosa de Rafael M. Fernández Neda que, en su día, describió aquellos bellos parajes de la siguiente manera:” estos bosques, donde el verde ostenta sus innumerables matices, se extienden en fajas ondulantes, marcando perfectamente las zonas forestales. La primera es de retamas amarillas y blancas, de estrelladas flores de penetrante flor y exquisita miel que elaboran las abejas. Vienen luego los montes casi impenetrables, donde abundan las hayas y lentiscos, los brezos y laureles, los mocanes de sabroso fruto, tan estimado de los guanches, los acebiños de troncos colorantes, y otras muchas especies que fuera prolijo enumerar; finalmente, termina la última faja los vistosos bosques de castaños seculares; la variedad y las combinaciones de colores es otro atractivo del paisaje con las amapolas, espuelas de caballero y ranúnculos indígenas; los nopales, cactus de aterciopelado verde desarrollan sus palas erizadas de púas; y todo esto coronado por palmeras de erguidas copas, por dragos de membrudos vástagos, por sauces de movibles airones, por chopos de atrevido vuelo, por naranjos de dorado fruto, por plátanos de inmensas y brillantes hojas…¡Qué montañas, qué aguas y qué cielo!”.
EL TELEGRAMA DE UNA INAUGURACIÓN
A La Palma, como ya hemos apuntado, le cupo el alto honor de ser la primera zona electrificada de forma urbana en Canarias y, después, idéntico honor le iba a corresponder a aquel núcleo de nueve mil habitantes que respondía por La Orotava, que inauguró su alumbrado eléctrico el día 1 de diciembre de 1894. El periódico “Diario de Tenerife”, que dirigía  Patricio Estévanez Murphy, publicaba en sus columnas el telegrama enviado por Tomás Zerolo Herrera, que decía:
“Como le anuncié, se efectuó la inauguración oficial del alumbrado público de esta Villa por medio de la electricidad, con éxito completo. Muchas casas particulares, además, lucían sus instalaciones interiores. La que ocupa con sus oficinas la Sociedad Eléctrica de este Valle, estaba profundamente iluminada. Desde temprano han sido de notar las expansiones de entusiasmo en todas las clases de la población. Una ligera lluvia ha contenido algo, sin embargo, las manifestaciones populares, pero no ha impedido que una banda de música recorriera las calles tocando alegres aires. Celebróse un banquete  en el que, reinando gran satisfacción y alegría, se pronunciaron muchos brindis por el éxito de la empresa, por el progreso realizado en la Villa, por la estrecha unión  de todos los pueblos de esta Isla, y por la prosperidad y el engrandecimiento de esa capital de la isla de Tenerife y de todo el Archipiélago”.
PRIMERO, LA PALMA; AHORA, LA OROTAVA; LUEGO, ARUCAS
En efecto, primero había electrificado sus calles y plazas, La Palma; ahora, como hemos visto, La Orotava y, más tarde, lo haría  la localidad grancanaria de Arucas, como analizaremos en nuestro próximo capítulo.
Los núcleos reseñados atesoraron un denominador común para producir la energía eléctrica: sus generosos caudales de agua. Y es que como apuntaba Ángel  Manuel Lugo Montero en un ponderado estudio sobre estas causas capaces de transformarse “las energías hidráulicas , que han sido las primeras en existir y desde siempre se han dispuesto de ellas, son aquellas fuentes que de forma periódica se ponen a disposición del hombre y que éste es capaz de aprovechar y transformar en energía útil para satisfacer sus necesidades”
Foto nº 1
Ricardo Ruíz Aguilar (1839-1922), el gran pionero de la electricidad en La Orotava
Foto nº 2
Antonio María Casañas, alcalde de La Orotava entre 1894 y 1897
Foto nº 3
El doctor Tomás Zerolo Herrera (1850-1910), personaje relevante en la Sociedad Eléctrica Orotava (SEO)
Foto nº 4
Por aquellas épocas, la Orotava contaba con nueve mil habitantes.
Foto nº 5
De estos bucólicos entornos surgieron aquellas “benditas aguas”.
Foto nº 6
Por estos alrededores se celebraron las manifestaciones populares y sonaron las bandas de música por la irrupción de la luz eléctrica en calles, plazas y hogares villeros.
Foto nº 7
La calle El Calvario de aquel entonces
Foto nº 8
“Palmeras de erguidas copas y dragos de membrudos vástagos”…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

ACTIVIDADES RELIGIOSAS EN EL PICO DEL TEIDE



El amigo; Rafael Cedres Jorge remitió entonces (marzo 2017), estas notas que tituló; “ACTIVIDADES RELIGIOSAS EN EL PICO DEL TEIDE”: “… EL 17 DE AGOSTO DE 1927 se oficia la primera misa más alta de España de la que hay constancia documental. Fue oficiada por el Obispo de la diócesis Nivariense "Dr. Fray Albino G. Menéndez Reigada". Convirtiéndose por tanto en el primer obispo español que sube al Teide. Le acompañaron el Provisor de la diócesis, el párroco de Güímar, Padre Ibarreta y dos acompañantes más, además de los arrieros y el guía, ─que se unieron a la expedición que salió de La Laguna─ en la Orotava, donde esperaban con los caballos y mulos. la misa fue oficiada en el fondo del cráter del Teide, donde se improvisó un altar sobre las piedras allí existentes.
SEPTIEMBRE/OCTUBRE DE 1952, El Padre Corbe, carmelita, oficia una misa en el Pico del Teide. La misa fue filmada en 16 mm por Miguel Ángel Martín Lugo  ─ Nacido el 13 de febrero de 1943, era el menor de los hijos de Nieves Lugo; estudió en los Salesianos, y fue el único de los cinco hijos de Nieves que heredó la pasión de su madre por la cámara de cine. Su madre se la prestaba cuando ya era adolescente, y con ella rodó la Misa en el Teide.  Esta cámara de 16 mm  fue la primera cámara a color que tuvo la familia, pues hasta los años 50 Nieves filmaba en una Pathé-Baby de 9,5 mm.
EN LA DÉCADA DE LOS 50, se oficia una misa en el Refugio de Altavista (sobre 1953/54). A la misma asiste Juan Aranega de Jacinto del castillo, Coronel, topógrafo e ingeniero mutilado de guerra (el que porta la antorcha en la foto).
A MEDIADOS DE LOS AÑOS 50 DEL SIGLO XX el sacerdote Salesiano Antonio Montero Marroquís,  prefecto del Colegio de San Isidro de La Villa de La Orotava ofició una misa en el Pico del Teide. En el grupo de asistentes al oficio estaba el clérigo salesiano don Manuel Prol Araujo.
EL 3 DE SEPTIEMBRE DE 1959 Monseñor nuncio de su Santidad, rezó una salve ante la imagen de la virgen entronizada por unos excursionistas en la cima del Teide, al pie de la cual figuraba grabado el Escudo Pontificio; además impartió la Bendición Apostólica a todas las islas.  En el viaje le acompañan el General Gobernador Militar de la plaza, don Román León Villaverde; el Presidente del Cabildo de Tenerife don Juan Ravina Méndez; el Magistrado de la Audiencia Provincial don Cesáreo Tejedor Pérez (alpinista); el capellán del Obispo de la diócesis  (Don Domingo P. Cáceres) y párroco de Güímar don Miguel Hernández Jorge y don Oscar Pérez Rosa, sobrino del Prelado tinerfeño.
EN EL MES DE SEPTIEMBRE DE 1960 un grupo de jóvenes de la Villa de La Orotava ascendieron al Pico del Teide en compañía del  sacerdote "Herminio Suárez" de la Villa. 
Oficiando una misa en el Pico. Para la celebración de esta, se tuvieron que subir todos los utensilios necesarios. El grupo de jóvenes estaba compuesto por Yayita y Ana Mari Sánchez Perera, Conchita Machado, Carmita Martin, Mundo García Edodey, Cándido León Cabrera, Pedro Cruz Sacramento, Carmilla y Fina Álvarez Abréu, Ana María y Ninina Pérez y Pérez, Paco Mesa y otros.
FOTOS:
1.- Fuente: Blog: De todo un Poco; Rafael Cedrés Jorge.
2.- La Provincia - 2/10/1952. Biblioteca Pública Municipal de S/C de Tenerife.
3.- Miguel Ángel Martín Lugo. Fotogramas. Cedido por: Sandra Hodgson. Copia: Filmoteca Canaria Extracto: Rafael Cedrés
4.- Fotografía del libro “Los Salesianos en La Orotava. Fuente: Blog: Efemérides - Bruno Juan.
5.- el capellán del Obispo de la diócesis  (Don Domingo P. Cáceres) y párroco de Güímar don Miguel Hernández Jorge y don Oscar Pérez Rosa, sobrino del Prelado tinerfeño.
6.-  Fotografías de Josefina Álvarez Abreu (Blog efemérides - Bruno Juan)
7.-  Esta misa no la he podido ubicar en ninguna de las anteriores, aunque debe ser de alguna de ellas. Diría que es en la de los 60.
FUENTES:
1.- Refugio de Altavista - Teleférico del Teide

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

DON ENRIQUE HERNÁNDEZ JORGE



Agradecimiento a la familia de don Enrique Hernández Jorge, por haberme facilitado esta importante biografía de un gran hombre, un hombre bueno de La Villa de La Orotava, para mí Blog personal y Altruista EFEMÉRIDES. Especialmente a su hijo Ruperto Hernández ex alumno de un servidor.

Nació el 26 de Enero de 1.917 en la Villa de La Orotava, C/ Cruz Verde – La Piedad.
Hijo de una familia muy numerosa, 12 hijos. Sus padres, eran “medianeros” en una finca de Don Juan Cúllen, muy trabajadores y generosos.
Estudió en el Colegio San Isidro de La Orotava, hoy conocido como Los Salesianos. A los 18 años, sintió la vocación militar y entró voluntario al cuartel el 1 de Febrero de 1936, año en que se declaró el estado de guerra. Su padre, nunca se opuso a su vocación. Después de varios destinos, ascendió a “Sargento” el 30 de Julio de 1937 en Granadilla. En Diciembre del mismo año, contrajo matrimonio con Magdalena Rodríguez Álvarez. Estuvieron viviendo en Güimar hasta Septiembre de 1938. Posteriormente lo destinaron a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, hasta que terminó la Guerra Civil el 1 de Abril de 1.939. En Septiembre de 1.940 fue destinado a África hasta Marzo de 1.942.
Estuvo destinado también en Adeje, Bajamar y Santa Cruz de la Palma. En el año 1.945 a su pueblo natal, La Orotava. De allí, a la Isla de El Hierro, donde le nació su primer hijo varón.
En 1.947 regresó definitivamente destinado a La Orotava. En 1957, debido a la gran cantidad de oficiales y suboficiales existentes, se decretó la posibilidad de ubicar a la gran mayoría a Centros Oficiales, destinándole a él al Juzgado de primera instancia, ubicado en las dependencias del Excmo. Ayuntamiento de la Villa de La Orotava, trasladándose posteriormente a las nuevas instalaciones en la Calle Magistrado Barreda,  trabajando como Auxiliar de Justicia hasta su jubilación en 1.987, con 70 años de edad.
El día 7 de Enero 1982, el Ministerio de Justicia le concedió el ingreso en la Orden de San Raimundo de Peñafort, con la categoría de “Cruz Distinguida y Sencilla”, respectivamente. Esta distinción se les concede a personas que destacan por su entrega en el trabajo y su carácter afable, demostrado a lo largo de 25 años. En este caso le fue concedida  a D. Enrique Hdez. Jorge y a D. Emilio Sánchez Ortín, Médico Forense. El acto fue celebrado el 19 de Junio a las 13 horas de la tarde, en la sala de juicios del Juzgado de primera instancia e instrucción de La Orotava, donde se les impuso las citadas condecoraciones de San Raimundo de Peñafort, con la asistencia de altas autoridades judiciales que respaldaron la solemne ceremonia, y la participación de toda su familia, sus compañeros y amigos. Finalizó con un almuerzo-homenaje en el Euro Hotel Interpalace del Puerto de la Cruz.
En su tiempo en el juzgado, 30 años, pasaron por allí ocho jueces; D. José Luis Sánchez Parodi, D. Armando de la Barreda, D. José Mateo Días, D. Manuel Alcaide Alonso, D. Ángel Acebedo Campos, D. Rafael Fernández Valverde, D. Pedro Pozuelo, y D. Eligio Hernández. Enrique fue muy valorado por todos ellos por su gran capacidad de trabajo y su entrega vocacional.
En el año 1960 fue a vivir al Barrio de San Antonio Mª Claret de esta Villa, siendo su residencia definitiva con toda su familia, él su esposa y sus 11 hijos.
Enrique hizo mucho bien por todos. Lo primero fue preocuparse por las necesidades mayores, entre ellas el “agua corriente” en las casas, ya que solo existían 2 “chorros” de agua pública para todo el barrio. Las colas que se formaban con los cubos, era un problema de tiempo y dificultades para las amas de casa, así que Enrique fue el promotor, junto a otros vecinos, hasta conseguir que fuera una realidad. Durante 2 años y medio, estuvo él y D. Benjamín, domingo tras domingo cobrándole a la gente poco a poco, hasta recaudar el dinero necesario para llevar a cabo las obras de canalización del agua hasta cada una de las viviendas del barrio. En 1967 ya se disfrutaba de la riqueza del agua en todos los hogares.
Fue un gran colaborador en la construcción de la actual Iglesia del barrio, no solo aportando materiales y demás, sino también con la participación voluntaria de sus hijos, en la organización de actos (teatro, festivales, tuna, y fiestas en general) con el fin de recaudar fondos para este fin. Propulsor de la instalación del primer “Teléfono” en su casa, gracias al cual se beneficiaron todos los vecinos durante varios años.
BANDA DE CORNETAS Y TAMBORES DE SAN JUAN BAUTISTA: En los años 1965-66, Fundador de la Banda de Cornetas y Tambores de San Juan Bautista de La Orotava, junto otras personas como, su hermano Jerónimo, sus amigos Celestino Cabello Cuerpo, Julián Ananías, Fernando García Santos, Domingo Ponce, Benito López, Tomás Manuel Expósito González “ Manolo”, Lorenzo Castro y Manuel Estrada, formando la primera Junta Directiva Fundacional. Más tarde, se unieron a este grupo, Benjamín Villar Sacramento, Agustín Hdez. Hdez., y Jesús Glez. Glez., sustituyendo tras el fallecimiento de su primer presidente Enrique Hdez. Jorge, como responsable de ese cargo, y hasta la actualidad.
La disolución de la Banda de la “Cruz Roja”, motivó que D. Domingo, párroco de San Juan del Farrobo, propusiera a Enrique y a su hermano Jerónimo, la posibilidad de crear una en dicha parroquia. Ofreciéndole un salón en los bajos de la iglesia, para sus reuniones y ensayos. Se entusiasmaron con la idea, y se pusieron manos a la obra. El primer problema era conseguir los primeros instrumentos (tambores, cornetas, etc.), y fueron los padres Agustinos, del Puerto de la Cruz, quienes prestaron bastante material para sus inicios. Al mismo tiempo, Enrique acudió a sus amistades del ejército, (Infantería nº 49), y logró que le cedieran varios instrumentos en desuso, pero los prepararon de tal manera que funcionaron a la perfección. Poco a poco y ensayo a ensayo, se pusieron a punto. A esto le añadimos el entusiasmo de Gumersindo, aportando a varios componentes de la Banda “Cruz Roja” ya disuelta.
Agustín Cartaya, fue uno de los primeros formadores de los jóvenes, además de ser un buen “Corneta”. También destacó Alfonso “Raso”, jefe de tambores, y Modesto Encinoso Dguez., como segundo de tambores. El primer Director fue Isidro García Abreu, el segundo Alfonso Castro, el tercero Ángel Herrera y el cuarto Jaime. Más tarde sería Ventura Herrera, sustituido por el actual Gregorio “Yoyi”.
La primera salida (tocata), fueron uniformados con Pantalón oscuro, Camisa blanca y Corbata negra, estrenándose así en la Semana Santa del año 1.966 de La Orotava. En los tiempos que corrían y con la mentalidad del momento, no entraban componentes femeninos a la banda, lo cual hoy si están presentes varias jóvenes del lugar.
Según se redactó en los “Estatutos”, las tocatas serían de manera gratuitas en la Parroquia de San Juan, cumpliéndose así hasta el día de hoy, aunque existe actualmente, la idea de pedir a las Hermandades su colaboración para que aporten a los componentes de la banda, como un detalle, la comida para jueves y viernes santos, ya que son consecutivas las procesiones de esos días, y no pueden ir a comer a sus casas. Desde siempre ha sido la generosidad de la directiva de la banda, correr con esos gastos.
Enrique, como buen Presidente e iniciador, se preocupaba en animar y ponía toda su ilusión, no faltaba a ningún ensayo, procesiones, fiestas, etc., visualizando todo con entrega y tesón. Hay que destacar también a D. Juan Salazar, que estaba siempre presente donde fuera la banda, colaboraba donando instrumentos e invitándolos a alguna comida, etc., siendo un personaje destacado para esta agrupación.
Cada año la Banda acudía gratuitamente, a Candelaria en el mes de agosto, en la Octava de las fiestas de la Virgen, luego aprovechaban para disfrutar en las Cañadas y tener un día de convivencia. El Ayuntamiento de La Orotava aportaba un camión conducido por Rafael Hdez., “El Alto”, o/y Rosendo, siempre acompañados por Gumersindo y varios más.
En los años 70, empezaron los concursos de Bandas a nivel provincial, entre ellos el de La Florida, donde se llevaron el “Primer Premio”, y también en La Laguna. Esta Banda cosechaba muchos éxitos donde iba, y hoy en día se puede decir que es una de las mejores bandas de cornetas y tambores de toda Canarias.
En la plaza del Ayuntamiento, todos los domingo de Resurrección, se hacía una foto de toda la Banda junto a la Directiva, alguna vez se hizo en los jardines de San Francisco y en los es escalones de la Iglesia de la Concepción, pero normalmente era en el Ayuntamiento.
También en esta década, iba la Banda al Estadio de los Cuartos, para animar en los prolegómenos, así como en el descanso, de la final del “Trofeo Teide”.
ANÉCDOTA: El Ayuntamiento y estando Francisco Sánchez García como alcalde, les concedió una placa a los componentes de la Banda y asistieron a recogerla, al terminar el acto Enrique como Presidente de la banda invitó al alcalde y demás a un “Brindis” que tenían ya preparado en el salón de ensayos de la banda. En ese año el vino del “país” estaba muy caro y escaso, entonces fueron a “Los Molinas” y compraron un garrafón de vino “Chiclana” de 16 litros, a D. Ananías se le ocurrió la idea de que se le echara un poco de “Vino Sansón” para darle un poco más de “cuerpo” al vino, quedó tan bueno que todo el mundo exclamaba ¡de donde es este vino tan bueno!, ellos con la broma por delante decían “de la Victoria”, y se tomaron los 16 litros de vino. Como se acabó el vino, decidieron comprar un poco en casa de “María la Policía”, compraron 4 litros que les costó más caro que los 16 litros anteriores, el alcalde Francisco Sánchez dijo; ¡este vino no es tan bueno como el otro!… Esta anécdota era siempre recordada por Enrique en todas las reuniones.
Esta banda sigue actualmente muy animada en hacer excursiones y comidas en Navidad para continuar la unión de sus componentes, como una gran familia.
Enrique siempre decía: …ni la Banda Municipal ni la del Valle ni los Pirandones, han estado tantos años integra sin desorganizarse nunca, como la Banda nuestra.
SU JUBILACIÓN: Después de jubilarse en 1987, se dedicó a cuidar de su finca en Pinoleris, siempre le gustó la agricultura, además para tener un lugar amplio para reunirse con su familia y disfrutar plantando papas, árboles y demás, en aquella bonita finca. “Su Banda”, también fue invitada muchas veces a pasar un día de convivencia y buena comida allí, su plato favorito era el “Arroz con leche”, solía hacerse un gran caldero de ello para todos los componentes, porque él siempre lo pedía. Su amor por la Banda era patente, era su segunda familia.
Fue feliz como padre de familia numerosa, disfrutó mucho de sus hijos, nietos y biznietos. Un hombre muy religioso y su parroquia fue siempre la de San Juan, allí se bautizó, se casó y bautizó a todos sus hijos, fue hermano del Santísimo y de la Virgen del Carmen. Tenía un vínculo muy grande con esta parroquia, esto le llevó a ser fundador de esta magnífica Banda de Cornetas y Tambores, que va camino de los 50 años de existencia y que sigue viva y con fuerza. Lo mismo que sigue vivo el recuerdo y cariño de su fundador y presidente Enrique Hernández Jorge, que falleció el día 23 de Marzo de 2001, dejando una profunda huella en su buen hacer en la vida.
¡Misión cumplida!

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL