sábado, 30 de julio de 2016

LA NOBLEZA DE BASTERRA



Juan Manuel Basterra Reyes que conocíamos en el mundo del futbol regional de entonces por “Basterra”, jugaba de defensa central, era noble en su juego, agresivo y fuerte con el balón. Jugó al fútbol en el Estrella (La Laguna), CD. Tenerife, CD. Puerto Cruz (época de oro) y finalizó su vida en el fútbol regional (máxima categoría provincial entonces) en el Unión Tejina. Nos dijo adiós definitivamente un 29 de julio viernes del año 2016.
El amigo del Puerto de la Cruz ex alcalde de la ciudad; SALVADOR GARCÍA LLANOS, remitió estas notas en su despedida que tituló “La Nobleza de Basterra”: “…Era un tipo noble. Dentro y fuera de la cancha, aunque en algunos lances del juego pudiera parecer duro. En realidad, era la contundencia del defensor, su forma expeditiva de solventar cruces y despejes, la manera de ejercer la autoridad en los aledaños del área. Pero la nobleza de Basterra, de Juan Manuel Basterra Reyes, era indiscutible. Hasta sus rivales terminaban reconociéndolo.
Tocó decirle ayer el último adiós. Con un inevitable toque de tristeza -edulcorado por el rescate de tantas anécdotas- compartido con sus familiares, amigos y compañeros de equipos cuyos colores defendió con entrega y responsabilidad. Y con nobleza, hay que subrayarlo.
Del Estrella lagunero saltó al Tenerife donde, sin poder hacerse con un puesto y necesitado de minutos, terminó prefiriendo los colores blancos de Puerto Cruz cuando éste aún despertaba admiración en el fútbol regional. En El Peñón supo ganarse al aprecio de todos. En cierta ocasión, en un Puerto Cruz-Tenerife Aficionado los locales se habían volcado sobre el área rival para intentar igualar la contienda. En un contragolpe, con los defensores muy adelantados -entre ellos, un juvenil debutante-, los filiales aumentaron su ventaja. Entonces, en medio del silencio, se escuchó desde el graderío la voz potente de un aficionado:
 -¡Basterra! Dejaste al chico solo…
Jugó varias temporadas en el Puerto de la Cruz. Siempre tesonero, siempre recio. No era muy dotado técnicamente pero eso no le impedía sumarse al ataque cuando actuaba como lateral. Pero lo habitual era que le alinearan como defensa central. Entonces, todavía se tarareaban las alineaciones, con aquella tradicional fórmula del tres-dos-cinco y Basterra, un apellido trisílabo, siempre resultó fácil de memorizar.
En su oficio de carnicero, allí en el mercado lagunero, también lució su nobleza, tal es así que Venancio Martín Rodríguez, el sin par masajista durante tantos años en el club portuense, terminó dedicándole una canción que hasta los juveniles coreaban enfáticamente:
-Basterrita, Basterrita, tráeme una chuletita, para una ensaladita… Y que sea de res.
Tras su paso por El Peñón, donde ganó algunos títulos, se marchó a Unión Tejina. Aún tenía que enseñar colocación, concentración y esa firmeza de defensor que distinguieron su trayectoria. Allí también brilló en medio de una destacada constelación tejinera. Y allí también dejó huellas de su nobleza. Porque esa era, sin duda, la cualidad que le distinguía…”


BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

viernes, 29 de julio de 2016

FAMILIA OROTAVENSE GONZÁLEZ MARTÍN



Fotografía que entonces remitió la amiga de la Villa de La Orotava; Conchi González Martin, tomada en el año 1961, en una parada en los montes de Las Mercedes de la Laguna, en una excursión que realizó la familia de la Villa “González Martín”.
De izquierda a derecha de arriba abajo; Auxi, Carmita, Felipe, Carmen Martín Hernández (madre), Ignacio, Jesús, Conchi  y Ana María.
Se da la circunstancia que su madre Carmen Martin Hernández entonces estaba esperando, su último hijo. Y en el mes de Abril de ese año 1961, los hermanos; Felipe e Ignacio Martín González, habían conquistado el campeonato juvenil de Tenerife de fútbol con el Juvenil Iberia.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

domingo, 24 de julio de 2016

219 AÑOS DE UN HITO HISTÓRICO




El amigo JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de la Laguna, remitió este artículo histórico recordando los 219 años (1797 - 2016) de la GESTA DEL 25 DE JULIO DE 1797. Publicado el sábado 23 de julio del 2016 en LA OPINIÓN DE TENERIFE: “…El 25 de julio de 1797, “nuestro puerto fue teatro donde se desarrollaron las épicas escenas a que dio lugar el ataque de la escuadra inglesa al mando del gran Horacio Nelson, y la enconada defensa de nuestra capital hecha por la guarnición y el pueblo en desesperada y desigual lucha. Nuestra historia guarda en sus páginas el recuerdo de esta hazaña como preciado galardón”, de esa forma, se inicia un artículo publicado en La Prensa, el 25 de julio de 1926, recordando un acontecimiento trascendental en la historia de nuestras islas, cuyo desarrollo ha sido estudiado por toda una serie de investigadores, destacando las aportaciones de Luis Cola Benítez, Daniel García Pulido, Agustín Guimerá Ravina, Mario Arozena, Juan Carlos Cardell Cristellys, Juan Carlos Díaz Lorenzo, Juan Carlos Mora, José Monteverde y Molina, Pedro Ontoria Oquillas, entre otros, generando tal suceso incluso una Tesis Doctoral con el título El Contralmirante Nelson y el General Gutiérrez González-Varona en la Historia de Tenerife. Los hechos de la Gesta del 25 de julio de 1797, a cargo del Dr. Vicente A. Gancedo Rodríguez, bajo la dirección del Dr. Joan Villarroya Font. Se trata de un acontecimiento que, además, ha quedado presente en múltiples formatos audivisuales y otros medios de difusión en los últimos años.
El artículo de 1926 criticaba el olvido de una efeméride significativa en la isla de Tenerife, destacando la necesidad de crear un monumento histórico para recordar tan heroica acción. No duda el articulista en señalar que, cada año, coincidiendo con el 25 de julio, los periódicos aglutinaban entre sus páginas multitud de crónicas conmemorando tal acontecimiento, anotando que “las corporaciones y organismos han celebrado en públicas manifestaciones la fecha del día, llevando el pendón de la Ciudad hasta la parroquia de la Concepción, donde se conservan banderas conquistadas a las tropas de Nelson en aquella acción memorable”. Sin embargo, la memoria de aquellos que dieron su vida permanecía relegada al más triste de los olvidos. La idea de construir un monumento para perpetuar su memoria se había manifestado en múltiples ocasiones, denunciándose, una vez más, la situación que se presentaba año tras años al no tener un  “lugar donde ir a depositar un puñado de flores, como ofrenda del pueblo tinerfeño a los que por él supieron morir”. El autor del artículo se lamentaba profundamente de tal hecho, afirmando que la carencia de un monumento de tales características prolongaba en el tiempo el olvido para las “futuras generaciones insulares”, derivando en una incomprensible omisión hacía los héroes caídos de aquel día. 
En la actualidad, la Gesta del 25 de julio de 1797 representa un acontecimiento que es recordado a través de diversas actividades y actos que difunden la memoria de aquellos que dieron su vida ante la defensa de una isla que, con gran esfuerzo y valor, fue capaz de enfrentarse a la escuadra inglesa encabezada por el almirante Horacio Nelson, destacando la recreación que cada año realiza la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de julio de 1797, perpetuando con sus acciones un hecho histórico trascendental en nuestra trayectoria histórica…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


sábado, 23 de julio de 2016

“EL AZÚCAR Y LA OROTAVA”.



Histórica fotografía que remitió el amigo de la infancia de la Villa de La Orotava;  Isidro de León Domínguez, correspondiente a un grabado muy curioso. Aparece publicado en el libro "The Atlantic Islands" escrito por S. G. W. Benjamín, editado en New York en 1878. Representa una vista de La Orotava desde la Iglesia de la Concepción, en la que se puede apreciar el edificio del Ayuntamiento en obras. 

Trabajo histórico que entonces remitió el amigo; JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de la Laguna. Publicado en la prensa tinerfeña  "La Opinión de Tenerife" el jueves 20 de agosto de 2015. Sobre los viejos ingenios azucareros de la Villa de La Orotava: “…Afirmaba el investigador don Guillermo Camacho Pérez Galdós (1898-1995) en su artículo “El cultivo de la caña de azúcar y la industria azucarera en Gran Canaria (1510-1535)” que la llegada a Canarias del azúcar se produjo a partir de la iniciativa del conquistador Pedro de Vera cuando éste se encontraba en Gran Canaria, siendo traída desde Madeira, extendiéndose su cultivo por otros lugares de las islas de Tenerife y La Palma. La caña se fue cultivando en aquellos lugares que disponían de una abundante cantidad de agua, siendo un cultivo común tras el posterior reparto de datas de tierra y agua, tras la finalización de la conquista. El azúcar sería tratado en los ingenios, espacios donde se procedía a triturar la caña y obtener el azúcar, utilizando, generalmente como mano de obra, esclavos, mientras que el control de la producción de caña de azúcar sería supervisada a través de los diversos especialistas portugueses que llegaron hasta el Archipiélago, siendo de notable importancia la obra del mercader inglés Thomas Nichols, en la que se puede observar una descripción sobre los ingenios en el siglo XVI. Una información que podemos consultar a partir de la investigación publicada por el investigador Alejandro Cioranescu bajo el título “Thomas Nichols, mercader de azúcar, hispanista y hereje”.
En ese sentido, la localidad tinerfeña de La Orotava tuvo un papel importante en torno a ese dulce producto, pues se construyeron tres ingenios azucareros: el de Lope Fernández de la Guerra, vendido luego al duque de Medinasidonia; el de Tomás Justiniani, así como el de Bartolomé Benítez de Lugo, destacando éste último por tratarse del primer ingenio levantado en la isla, tal y como apunta la profesora de Historia Medieval de la ULPGC Benedicta Rivero Suárez en su obra “El azúcar en Tenerife: 1496-1550”, señalando la investigadora que el propio Bartolomé se asoció a Lope Fernández, quien fuera un destacado personaje de la conquista de Tenerife, pasando luego el ingenio al mercader genovés Doménigo Riço por un periodo de arrendamiento de seis años, tras el cual la hacienda de Bartolomé Benítez es dividida por los herederos, siendo transmitida a sus hijos.
Expone también la profesora universitaria que en 1506 Lope Fernández lograría obtener un ingenio a través de una transacción realizada con Bartolomé Benítez de Lugo, y, durante ese mismo año, Tomás Justiniani lograría el otro ingenio a partir de las tierras entregadas al mismo tras el reparto posterior a la conquista.
El investigador orotavense Antonio Luque Hernández resalta en su obra “La Orotava, Corazón de Tenerife”, la importancia que la exportación del azúcar llegaría a alcanzar en el Valle de la Orotava, pues se trataba de un producto que era exportado a diversos mercados europeos “en torno a un cultivo para el cual se habían destinado grandes extensiones de tierras útiles” de la localidad,  y cuyas dificultades relacionadas con el transporte y la competencia de otros lugares daría fin a ese ciclo económico y obligaría a buscar un nuevo cultivo de exportación: la vid…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL