domingo, 31 de julio de 2016

FRANCISCO LORENZO HERNÁNDEZ VIERA



Obtiene el Premio Fin de Grado Elemental y Medio en la especialidad de clarinete, a las órdenes de su profesor Antonio Sosa Monsalve. Perteneció al Grupo Juvenil de Viento del Conservatorio Superior de Música de Santa Cruz de Tenerife. Ha realizado exámenes de Clarinete y Teoría de la Música en "The Associeated Board of the Royal Schools of Music". Una vez terminada la carrera de clarinete se traslada a Valencia para recibir clases del profesor José Vicente Herrera, clarinete solista de la Orquesta Municipal de Valencia, actuando varias veces en dicha orquesta. Ha realizado cursos de perfeccionamiento en la Hoschschule de Música de Graz (Austria) con el profesor G. Schonfeldinger. Y ha asistido a cursos de perfeccionamiento con diversos profesores: Joaquín Peñarrocha (solista de la Orquesta Nacional de España), Walter Boeykens (concertista y profesor de clarinete en Rotterdam), Alfred Prinz (profesor y solista de la Filarmónica de Viena) y Allois Barndhofer (solista de la Filarmónica de Berlín).

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

EN PAMPATAR ISLA DE MARGARITA – VENEZUELA



Desde la octava isla (Venezuela - -Caraca), mi amigo desde la infancia de la Villa de La Orotava; José Polegre Arbelo (Pepe), remitió esta bella panorámica en color extraída del baúl de los recuerdos y tomada en el año 1983, en Pampatar isla de Margarita, lugar exótico, sagrado y playero venezolano para el disfrute de los días estivales.
De izquierda a derecha: José Polegre (padre – ex taxista pirata de la Villa de La Orotava), Señora Arbelo (Madre), Argelia Polegre Arbelo (Ñaña - hermana), Sheila Polegre (hija), Karina (sobrina), José Manuel Polegre (hijo) y Pepe Polegre Arbelo propietario de la fotografía.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

LOS REALEJOS Y HESPÉRIDES



Fotografías correspondiente a la plaza del Doctor Estrada en la zona de San Agustín entonces Realejo Bajo, años veinte del siglo XX.

El amigo JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de la Laguna, remitió este trabajo sobre la recordada revista Hespérides, dedicada a Los Realejos (entonces dos municipios; El Bajo y el Alto), correspondiente al mes de octubre del año 1926. Publicado el sábado día 30 de Julio del 2016, en el periódico tinerfeño “La Opinión de Tenerife”, con el titulo “LOS REALEJOS Y HESPÉRIDES”: “…La recordada revista Hespérides dedicó su ejemplar de octubre de 1926 a destacar las características y la evolución de Los Realejos a través de diferentes manifestaciones. Se trata de una publicación disponible actualmente en el portal Jable de la ULPGC. Su primer artículo, firmado por el recordado periodista Leoncio Rodríguez, expone algunos detalles relacionados con la evolución histórica del lugar, ofreciendo toda una serie de impresiones en torno a un pueblo en el que se oyó «pregonar tres veces, al enviado de España que enarbolaba el estandarte real; Tenerife por los católicos reyes de Castilla y León». No duda su autor en señalar la presencia de una puerta pintada de color verde, «en la cual se leen las iniciales de los nombres de Los Realejos», apuntando toda una serie de detalles en torno a las edificaciones y los espacios más significativos. Del Realejo Alto, destaca la impresionante iglesia parroquial de Santiago Apóstol, señalando las características de uno de sus hijos más ilustres: José de Viera y Clavijo (1731-1813). Resalta la belleza de toda una serie de calles «anchas y urbanizadas», anotando la importancia en el lugar de la industria del calado que, lamentablemente, se encontraba en aquellos momentos ante múltiples problemas. Por su parte, otro autor, expone algunos datos informativos en torno a la evolución histórica, económica y cultural del Realejo Alto, señalando la presencia de seis escuelas y el papel tan significativo desarrollado por su alcalde, Agustín Rodríguez de la Sierra, destacando su disposición como buen administrador. Era tal la confianza del pueblo a su mandatario que se llegaría a abrir una suscripción popular «para regalarle un magnífico bastón de mando que perpetúe su agradecimiento». Por su parte, R. Siverio ofrece una interesante visión en la que recuerda las características del mar, la montaña y el lugar de La Corona que observa desde posición privilegiada la evolución del núcleo. Nijota, ofrece su particular análisis del pueblo, destacando la belleza de un paisaje natural que aún en la década de los años veinte presentaba una imagen de gran verdor. Eduardo Westerdahl, desgrana toda una serie de características sobre el pueblo. Pedro Rodríguez Siverio, destaca la presencia nuevamente de José de Viera y Clavijo como uno de los hijos más ilustres del lugar. Otro artículo anota las características del desaparecido Convento de San Agustín y su evolución histórica. Resulta de notable interés la entrevista al alcalde del Realejo-Bajo, Manuel Chaves Estrada, ofreciendo explicaciones sobre las obras y las carencias presentes en aquellos años. Un artículo firmado por Javier nos sitúa ante una bella descripción de un hermoso rincón conocido como La Parra, terminando por anunciar que sus letras no alcanzan a describir un «compendio de suprema belleza».
Asimismo, un artículo recoge la labor educativa de la Compañía Singer en Los Realejos. Rimas e imágenes se suceden sobre el pueblo, marcando el número extraordinario de una revista que ofrece un interesante artículo de Ismael Domínguez analizando la existencia de los dos Realejos y la posibilidad de constituirse en una sola entidad.
No podía faltar un análisis de los marineros que, cada año, coincidiendo con la Octava del Carmen, se desplazan desde el Puerto de la Cruz hasta Los Realejos, describiendo su autora, Emilia Mesa, un acontecimiento histórico en el que «durante todo el trayecto que recorre la procesión, las aclamaciones y los vivas a la Virgen se suceden sin interrupción». La revista se cierra reseñando el gran trabajo realizado por grandes personalidades en pro de Los Realejos, destacando la labor de Pedro Toste y Manuel Espinosa Chaves…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

DON RAFAEL PINILLOS SÁNCHEZ EN EL RECUERDO



Fotografía tomada en la playa de Martiánez (Charco de la Soga) del Puerto de la Cruz con su nieto, correspondiente al principio de los años setenta del siglo XX.

La amiga desde la infancia de la Villa de La Orotava; Mgracia Pinillos Serrano remitió entonces la información de su padre, el recordado veterinario de la Villa don Rafael Pinillos Sánchez. Natural de Baza provincia de Granada donde nació precisamente su hija Mgracia Pinillos Serrano en el año 1939.
En el año 1942 vino a la Villa de La Orotava a  tomar posesión de la plaza de veterinario titular.
Casó con doña Concepción Serrano Moya natural de Córdoba capital, nacida el día 8 de diciembre de 1915.  Murió en la Villa de La Orotava el día 7 de Septiembre de 2001. El matrimonio tuvo tres hijos; Mgracia, Jesús y Rafael Pinillos Serrano.
Fue profesor de los colegios; Farraís, Santo Tomás y  San Isidro de La Villa de La Orotava y San Agustín de Los Realejos.
Falleció en la misma Villa el día 10 de Agosto de 1976. Un extraordinario hombre amigo de sus amigos, adoraba a su familia e incluso a su ciudad adoptiva la Villa de La Orotava.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL