viernes, 16 de septiembre de 2016

JESÚS OLIVA CRUZ, UN BUEN AMIGO EN EL RECUERDO



Aniversario de su fallecimiento. El tiempo seguido, aparece aquí muy poco descompuesto en cada uno de sus momentos, en mi blog, he tenido que ir dando cuenta de lo sucedido en el tiempo y en lo cotidiano, he tenido aprensión de reproducir testimonios, y sucesos en la historia del valle de La Orotava, del norte de Tenerife, de Tenerife y en especial de mi Orotava. Cada día que me siento antes el ordenador  avanzo y retrocede desinteresadamente y altruistamente en relatar y contar acontecimientos vividos en el tiempo, a todos aquellos que me siguen de verdad y me aprecian de todo corazón.
Lo peor después de contar tantas cosas a través de inéditas fotos consultando muchas fuentes, me encuentro en utilizar el orden no lineal ya que no sigue el orden cronológico de la historia Mi literatura contiene por frases limpias y claras, efemérides vividas, pero también he tenido que escribir marchas al infinito de amigos con los que he convivido durante la vida, que he apreciado en la subsistencia, concisas donde cada palabra tiene un sitio especifico que le da sentido a la frase y por tanto a mis narrativas.
En este caso deseo homenajear a otro gran amigo que se nos fue el  domingo 23 de septiembre del 2012. Jesús Oliva Cruz, Chucho Oliva para todos los que compartimos la vida con él.
Noticia que me la comunica por este medio navegador moderno el amigo de la Villa de La Orotava Miguel Ángel Sánchez Perera, que conocemos por “Michel”, “Mike” pronunciación anglosajón. Noticia que recibo en frio, al llegar a casa después de pasar un fin de semana en la ciudad de la Giralda, de la Torre de Oro, de la Real Maestranza, de la Plaza de España, del parque de María Luisa, del Barrio de Triana, de la Macarena, de Santa Cruz y sobre todo del gran rio español “El Guadalquivir”, donde asistí a una boda de un hijo de mi prima María Esperanza Abréu Rodríguez que al igual que su hermano Enrique José Abréu Rodríguez es la única familia que me queda y que aún he tenido en la vida por parte de mi querida madre María del Carmen Abréu González.
A Jesús (Chucho Oliva), le conocí desde niño al igual que su hermana Isabel y sus primos Tito, Fernando y Valentín, en aquellos inolvidables juegos de la imaginación desde el callejón de Araujo hasta la calle Verde (actual Nicandro González), donde ambas y queridas familias compartían sus domicilios.
Jesús  siento no haber podido acompañarte en el último momento, ya he indicado en estas cuartillas “electrónicas” el motivo, pero te escribo con la esperanza, con misericordia, por qué sé que sigues entre nosotros como siempre y que donde está, es un lugar de paz y de sosiego, del no sufrir, y que no está tu solo, está tu hermana Isabel, tu primo Tito, tu padre Domingo y tu tío Salvador. Pero quiero recordarte que aquí con nosotros dejas a tu querida madre doña Dora Cruz, en solitario  cerca del corredizo y mágico cauce del barraquillo orotavense de ”Araujo”, sobre todo a una compañera de tu vida Isabelita Pérez Morales cruzantera de pro, y a unos hijos maravillosos que te querían de verdad: Silvia y Sergio Oliva Pérez.
Te pido perdón por la foto que he tenido que poner en principio hasta que nuestro amigo Miguel Ángel Sánchez Perera me entregó una reciente, en esta crónica, que siempre escribo cuando se va un amigo de verdad, única foto que tenía de ti, de aquellos años colegiales en el colegio de San Isidro con los padres salesianos, donde nos hicimos hombres de provechos. Recuerdo que al terminar el bachillerato te fuiste a trabajar a la hostelería del Puerto de la Cruz, años después apareciste por casa para que te ayudara a opositar a la banca, donde trabajaste hasta tu jubilación definitiva.
Espero Jesús que este escrito en mi Blog EFEMÉRIDES, te sirva de algo, sobre todo de compañía, porque aquí no nos quedamos, allí nos vamos todos, cuando, no lo sé, por eso me despido con un “HASTA PRONTO CHUCHO”.
Su querida hija Silvia Oliva Pérez, remitió entonces estas notas: “…Hola Bruno. Soy Silvia Oliva, la hija de Chucho... Suso, para nosotros. Hace unos días me llegó el rumor de que alguien había escrito algo sobre mi padre. En un ratito de esta mañana me he puesto a indagar en la red (como tanto le gustaba a él...) y, en pocos minutos me encontré con sus maravillosas palabras. No he podido contener las lágrimas...
Si ya estaba orgullosa por TODO ÉL, por todo lo que luchó por su propia vida durante 20 años, y por tantos más que luchó por los suyos, ahora puedo estarlo mucho más. En estos 11 días que han pasado desde la mañana del sábado 22, han sido numerosas las muestras de cariño y nos hemos sentido muy arropados. Suso dejó huella para bien...y eso me hace sonreír y decir vanidosa..."es que así era mi padre"...
Ahora nos toca afrontar el nuevo camino. Si papá ya nos los allanó antes de marchar ahora, desde donde quiera que esté, nos está aportando toda la energía para que cojamos "el toro por los cuernos"...
Bruno...MUCHAS GRACIAS. Isabelita y Sergio aún no lo han podido leer, pero le aseguro que en cuanto lo hagan le estarán tremendamente agradecidos. Dora ya no es tan consciente de las cosas, gracias a dios...así que no le tenga en cuenta el posible despiste.
No me dio tiempo de ver la primera foto que colgó. Sin embargo, me gustaría ojearla...ésa y todas las demás que usted, o los "amigos villeros" tengan guardadas en el baúl de los recuerdos. Papá tiene una buena colección que gustosamente compartiré si gustan.
Si no le importa, también aprovecho su blog para comunicar que el jueves 4, de octubre del 2012,  a las 20:00 horas en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán  de La Orotava, tendrá lugar una misa para recordarle.
Aunque, conociéndolo...supongo que hubiera preferido que nos fuéramos todos a echarnos una "perra vino" en su honor. (Bueno Chuchín...sabes que hay que cumplir con las tradiciones y los protocolos, pero no faltará la noche de guachinche... ;-)).
De nuevo, Bruno, MUCHAS GRACIAS. Espero conocerle pronto. UN FUERTE ABRAZO para usted y para todos los amigos de La Orotava…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

ARZOLA EN EL RECUERDO



Aniversario de su fallecimiento. José Manuel Arzola y Arzola nació en la isla Caribeña de Cuba (sus padres habían emigrado a esa isla y regresaron a mediados de la década de los años treinta del siglo XX) en el año 1930, falleció en el callejón de Los Limoneros de la Villa de La Orotava donde residía desde su matrimonio el 22 de Septiembre de 2014 a los 84 años de edad.
Arzola como se le conocía, estudió en Las Graduadas de lo Bajo del Ayuntamiento, música en la Academia de la desaparecida Banda de Música Municipal de La Orotava y dibujo en la Academia  Municipal de don José María Perdigón.
Trabajó toda su vida en la construcción de albañil, además debutó con la desaparecida Banda de Música Municipal de La Villa de La Orotava en el año 1944, conjuntamente con Francisco Ledesma Martín, siendo director titular y profesor el gaditano don José Berenguer Sánchez.
En el año 1955, formó, parte de la nueva banda de Música de la  Agrupación Musical de La Orotava con el maestro Ernesto Correa Negrín. Su especialidad musical fue el clarinete. Con la marcha de don Ernesto, abandona la banda de la Agrupación Musical Orotava, para volver en la época del maestro de Manuel Plasencia Pérez y  Ángel Hernández y Hernández, convirtiéndose con este último en pieza clave del clarinetísmo orotavense, impartiendo clases a muchos jóvenes  educandos.
Retirado del mundo laboral y musical, una vez que me lo tropecé en la esquina de su calle Los Limoneros y la Calle Nueva, me contó que jamás había tocado “La Gioconda”, que lo había hecho por primera vez en su vida como clarinete principal en la Banda de Música de la Agrupación Musical Orotava, bajo la dirección del maestro orotavenses  Ángel Hernández y Hernández.
La Gioconda es una célebre pieza operística de origen italiano cuyo libreto, firmado por Boito bajo el pseudónimo de Tobia Gorrio, se basa en el drama Angélo, tyran de Padoue (Ángelo, tirano de Padua) de Victor Hugo. Ya Saverio Mercadante había compuesto una ópera sobre este drama, titulada Il giuramento (1837).
Fue estrenada en La Scala de Milán, el 8 de abril de 1876, dirigida por Franco Faccio, el más célebre director de orquesta italiano de aquellos años. Ponchielli, durante las pruebas, se declaró muy satisfecho por los intérpretes, en particular del bajo Maini y del tenor español Julián Gayarre, quien estrenó el papel de Enzo, previendo el éxito de este último en la romanza del segundo acto Cielo e mar!.
Ponchielli retocó después la ópera y se representó con cambios en el Teatro Rossini de Venecia el 18 de octubre. Para el estreno en Roma (Teatro Apollo, 24 de enero de 1877, hizo nuevos cambios. Con estas modificaciones (nuevo cambio del final del Acto I, hizo de nuevo la primera parte del dueto entre Enzo y Laura y del finalino del Acto II, nueva sustitución del aria de Alvise, eliminación de la romanza de Laura y su sustitución con un dueto entre marido y mujer al comienzo del Acto III), la ópera debutó en la que se considera su forma definitiva en el Politeama genovés el 27 de noviembre de 1879 y volvió a La Scala cuatro años después del estreno, el 12 de febrero de 1880, recogiendo un auténtico triunfo.
Ahora que a partido para el otro mundo, al horizonte infinito, al mundo de la esperanza, de la tranquilidad y del descanso seguirá tocando su clarinete, y su obra “La Gioconda”, que le impresionó mientras estaba en la vida. Un abrazo Arzola, hasta siempre.
El amigo de la Villa de La Orotava, compañero de José Manuel Arzola y Arzola en la Banda de Música de La Agrupación Musical de La Orotava; Rafael Ramos (hijo de músicos Cristóbal Ramos, sobrino y hermanos de todo un grupo de la Banda de Música de La Agrupación Musical Orotava), remitió entonces este mensaje (incluye un video): “…El día 22 de septiembre 2014 falleció el que para mí siempre fue un magnifico compañero en la Banda A. M. Orotava , “José Manuel Arzola y Arzola”.
Siempre lo recordaré en el antiguo cuarto de ensayos en los bajos del Ayuntamiento, con el suelo lleno de agua por la humedad, cuando en los momentos más pesados de los ensayo él siempre tenía alguna frase o chistecillo con los que nos hacía reír y seguir adelante.
También lo recuerdo trabajando en la reforma del mismo, para adecentarlo y hacerlo más acogedor.
No dejó de tocar en la banda por capricho sino por problemas de salud, pero aun así, él no podía pasar el Jueves Santo sin tocar una de sus marchas preferidas, y en la procesión del Señor de La Columna se incorporaba a la formación de la Banda en el lateral de la plaza del Ayuntamiento para colaborar en la interpretación de “TOSCA”. Cuando ya tampoco pudo bajar hasta la plaza, ese día nos esperaba por fuera de su casa para vernos pasar.
Para toda formación musical sería un orgullo recordar y homenajear a los Músicos que como él han pasado por ella, estén o no activos, porque ellos han sido los que cimentaron los pilares de lo que ahora existe, y no lo deben olvidar los nuevos componentes.
Al igual que a otros compañeros, yo quería ir con la Banda para acompañarlo en su sepelio, e interpretar esa magnífica marcha en su adiós a la vida, pero, las ¿NORMAS?, ¿ACUERDOS? impuestas por los que mandan, me lo impidieron, sin por lo menos habérnoslo consultado.
Hoy en mi muro quiero rendirle un pequeño homenaje, y para ello he escogido un video del año 1983 de una actuación en el Teatro Guimerá, en el que Arzola aún tocaba en la Banda, y lo podemos ver sentado en segunda posición de la fila de los clarinetes principales, interpretando el pasodoble Pepita Greus, alegre como él. Arzola “Da Capo al fine”, hasta siempre.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

SIGFREDO REYES MARTÍNEZ EN EL RECUERDO



Sigfredo Reyes Martínez, hijo de Don Juan Reyes Bartlet, músico, compositor, director, poeta, etc. (gran amigo de mi abuelo materno Bruno  Abréu Rodríguez) y doña Edelmira Martínez Reyes, de cuya unión nacieron cinco hijos: Leticia, Yolanda, Isolda, Ramiro, y Sigfredo Reyes Martínez.
A Sigfredo le conocí siendo aún un niño de seis o siete años, que subía en su moto a la Orotava, con sus amigos Delfín Padrón Jordán (fallecido – mi cuñado) y Paco conocido por “El Rubio”, subían a enamorar con tres entonces jóvenes de la Villa de La Orotava. Sigfredo y Delfín casaron pero Paco conquistó un nuevo y definitivo amor en Icod de Los Vinos. La Moto la dejaban en el salón industrial de mi padre Juan Álvarez Díaz en la calle El Calvario, y cada uno iban a sus respetivos amoríos, regresando al Puerto de la Cruz de madrugada. De este trío, en el Puerto de la Cruz, el grupo era mucho mayor en componentes; Pepe y Enrique Martel, Domingo Perera, Pepe Casiano, Antonio Robles, Chano Miranda, Ignacio Torrents, Peri Real, Luis Espinosa y muchos otros.
A Sigfredo le conocí como funcionario - apoderado del Banco Hispano del Puerto de la Cruz (había estado en las sucursales dé; La Orotava, Icod de Los Vinos y Guía Isora) y a su padre don Juan Reyes Bartlet como musicólogo (el autor de “María Adela”, composición lirica popular canaria) muy amigo de mi abuelo materno y padrino Bruno Abréu Rodríguez, músico durante muchos años de la Banda Municipal de La Orotava y de Icod de Los Vinos.
Sigfredo se casó en el mes de Enero del año 1958 en La Orotava con la entonces guapa y joven dama villera Ana María Reyes Duclos, fue el primero en casarse del trío de enamorados, tuvieron cinco hijos (Ana Edelmira, Maribel, Sigfredo, Juan y Marta Reyes y Reyes), aquí en la Villa se quedó a vivir (antes lo hizo en Guía Isora) y aquí falleció cuando menos lo esperábamos.
El amigo del Puerto de la Cruz; AGUSTÍN ARMAS HERNÁNDEZ, remitió entonces estas notas que tituló “IN MEMORIAM. DON SIGFREDO REYES MARTÍNEZ”: “…Del enlace matrimonial, de don Juan Reyes Bartlet, músico, compositor, director, poeta, etc. con doña Edelmira Martínez Reyes, nacen cinco hijos. Tres féminas y dos varones. Veámoslo: Leticia, Yolanda, Isolda, Ramiro, y Sigfredo Reyes Martínez; todos ellos muy conocidos y respetados en nuestra ciudad, el Puerto den la Cruz. Hoy nos vamos a ocupar del último mencionado. Y, tercero en orden de nacidos.
Vio la luz Sigfredo, por primera vez, en Puerto de la Cruz, hace ochenta años (año de su fallecimiento). Contrajo matrimonio con  doña Ana María Reyes Duclos. De esa unión brotan cinco retoños. Vamos con sus nombres, según están escritos en el recordatorio que, amablemente, me cedió,  su viuda: Ana Edelmira, Maribel, Sigfredo, Juan y Marta Reyes Reyes. Este matrimonio se sentía, y siente, muy feliz con esta prole; que, también, ha dado sus frutos; los nietos.
 ¡Que acontecimiento y casualidad  tan bonito! Doña Edelmira y su nuera, esposa de Sigfredo, dieron a luz  el mismo número de hijos y de sexo. Tres hembras y dos varones. Y, por si fuera poco, coincidentes, ambas,  en el primer apellido. Reyes.
Fue este conocido y querido personaje, portuense, en la década de los cincuenta, (siglo XX) y siguientes, el pescador y marisquero, submarinista, mas competente, hábil y audaz de aquellos tiempos idos.
Otro experto, en estas lides, fue Pepe Martel; cuñado de Sigfredo y acompañante en las correrías subacuáticas. ¡Que lastima, ya no están entre nosotros!  Buscaron otros mares, más tranquilos y seguros para pescar. Los eternos.
Atraídos por el benigno clima, de las Islas Canarias,  por su mar azul y transparente; llegaron, al  Puerto de la Cruz, una pareja de extranjeros franceses. Varón y hembra. Venían, además de a conocer las islas, a practicar  su deporte favorito, el submarinismo. Traían en su equipaje, los últimos adelantos para sumergirse hasta el lecho marino. Escopeta, gafas, aletas, tubo para respirar etc., eran algunos de los bártulos que componían su equipo. Dichos aparatos, para escudriñar y saquear las entrañas marinas, no eran conocidos, aun, en estos peñascos nuestros. Eran recién inventados y por ende no vistos por aquí. Algunos de estos instrumentos fueron empleados y perfeccionados en las guerras, europeas, asiáticas etc. De estos artilugios el  que más se empleo fue el tubo para respirar bajo el agua. Más tarde llegarían las aletas, gafas, y, sobretodo, lo que sería el gran invento, la botella de oxigeno. Con dichas Bombonas se podía estar sumergido muchas horas, sin salir  a la superficie.  
La pareja de galos, recién llegados al puerto de la Cruz, se hospedaron en un hotel, muy cerca del mar. El establecimiento Hotelero estaba, y esta, porque aun no ha desaparecido, Ubicado en la zona mas atractiva portuense,   San Telmo.
Los fondos marinos de la costa portuense, en aquellos años idos, permanecían en estado virgen; No mal tratados ni saqueados. Muy ricos en flora y fauna. Exuberante, atractivo, reproductivo. Los peces y mariscos, los había por doquier. Bastaba acercarse a la orilla del mar para comprobarlo. El pasear por la ribera marina era una delicia. El olor a  algas  y yodo marino  embriagaba de placer.
El tiempo amaneció muy bueno, con  sol radiante y mar en calma. La playita de San Telmo, apetecía para un baño o practicar la pesca. Así fue que, aparecieron en San Telmo, al día  siguiente de su llegada, la pareja de franceses. Llegaron a los diez y media de la mañana. Venían  con sus atuendos de pesca. Era el mes de Julio. La playita estaba muy bulliciosa, concurrida de bañistas. Muchos se acercaban donde se  ubicaron los extranjeros para curiosear. Todos los  que alrededor se pusieron, quedaban perplejos viendo aquellos aparatos, modernos, de pesca. Entre los curiosos se encontraban, Sigfredo y, su inseparable amigo, Pepe Martel.  
Así fue como empezó una bonita amistad,  de aquellos visitantes al Puerto de la Cruz, con Sigfredo y Pepe; que no concluiría con el regreso de los galos a su tierra, sino que se prolongo a lo largo del tiempo.
Al concluir  las vacaciones, de los extranjeros, en aquel entonces pueblito pesquero, el turismo en ciernes, Sigfredo y Pepe, los futuros  pescadores submarinistas, compraron a los franceses, los aparatos, de inmersión marina. Fue todo un éxito. Con Sigfredo y  Martel, muchos comieron pescado y mariscos frescos, en el Puerto de la Cruz y fuera de él.
Sigfredo Reyes Martínez siempre fue amante de los deportes. De entre sus preferencias y prácticas, la pesca submarina y el fútbol.
Termino su vida laboral en una entidad bancaria, instalada, muy cerca de la popular  Plaza del Charco. ¡Descanse en la paz del Señor Jesús, mi buen amigo Sigfredo!...”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

LOURDES Y CAMILO



El día 17 de Septiembre del año 1988, contrajeron matrimonio los entonces jóvenes orotavenses; Lourdes Inmaculada Hernández Trujillo y Camilo Pérez Acosta. Fueron sus padrinos; Ignacio Domingo Hernández Trujillo (hermano de la novia) y Milagros Acosta García (madre del novio).
La ceremonia nupcial religiosa se celebró en el templo Parroquial y Matriz Nuestra Señora de la Concepción de la Villa de La Orotava, declarado monumento histórico Nacional en el año 1947. Bendijo las nupcias, el entonces párroco y arcipreste don Jacinto Barrios.
El Ave María lo cantó magistralmente Reme Pérez Acosta (hermana del novio), acompañada de la Coral Polifónica Villa de La Orotava, de la que eran y lo siguen siendo miembros activos, los entonces recién esposados.
A lo largo de la vida, Lourdes y Camilo, tuvieron tres hermosas hijas; Lourdes Isabel, María, e Inmaculada Pérez Hernández.
Lourdes y Camilo, crearon un matrimonio entonces, de trabajo en equipo, respeto mutuo, admiración e interminable dosis de amor y gratitud. Por lo que le deseo muchos años de felicidad.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL