domingo, 30 de abril de 2017

LO QUE LE FALTA Al PUERTO DE LA CRUZ COMO CIUDAD TURÍSTICA



Fotografía coloreada por el amigo y compañero de docencia del Puerto de la Cruz; Rafa Afonso Carrillo, referente al Lido de San Telomo, año 1960.

El amigo del Puerto de la Cruz;  AGUSTÍN ARMAS HERNÁNDEZ. Remitió entonces (29/04/2017) estas notas que tituló; “LO QUE LE FALTA Al PUERTO DE LA CRUZ COMO CIUDAD TURÍSTICA”: “…Nadie pone en duda que en la actualidad Puerto de la Cruz es una gran ciudad. No solamente que lo es, sino que, además, es una de las más importantes de cuantas se asientan sobre estos peñascos volcánicos otrora afortunadas Islas Canarias. Admirada y también envidiada por su belleza y benigno clima. Ha sido y seguirá siendo, a pesar de algunos, la más importante y veterana en cuanto al turismo se refiere. Su encanto y solera son indiscutibles e indestructibles.
 Ha pasado, en pocos años, de pueblo pequeño, pintoresco y recoleto (de siempre culto) a gran Ciudad Turística de Canarias. Perla valiosa, orgullo de tinerfeños y canarios, en general. En la actualidad, posee variedad de instalaciones que hacen cómoda y agradable la estancia de lugareños y de cuantas personas la visitan. ¿Entonces qué le falta a Puerto de la Cruz como gran Ciudad Turística? Sí que le faltan algunas cosas importantes para su total plenitud como metrópoli turística y para plena satisfacción de sus ciudadanos; por lo menos cuatro que completarían su total atractivo. Helos a continuación: el anhelado muelle deportivo-comercial, un teatro, un campo de golf y la desaparecida sociedad cultural y recreativa.
De estas cuatro instituciones, una en proyecto, la más que urge, sin quitársela a las restantes, es la última mencionada, o sea, la sociedad.
 Desde que se cerrara, por desahucio, en 1957 la recordada Sociedad Iriarte, los ciudadanos de Puerto de la Cruz hemos quedado huérfanos, desorientados. No tenemos dónde reunirnos en amena tertulia, ¡queremos nuestra Sociedad!, pues deseamos expresarnos en ciencias y arte, en política, religión, poesía, pintura, medicina, etc. Y, también, como es lógico, sobre los avatares de nuestro lar patrio. El más humilde de los pueblos tiene sociedad o lugar donde
reunirse al final de la jornada diaria. Más Puerto de la Cruz no la tiene. Es por ello que hacemos un llamamiento a nuestros dirigentes políticos, tanto de Puerto de la Cruz como del Gobierno de Canarias, para que hagan lo que esté en sus manos y en breve plazo de tiempo volvamos a tener nuestra Sociedad Iriarte. Deprime, cuando paseamos por las calles del Puerto y leemos: Club Inglés, Casa Sueca, Alemana, hindú, etc. Y nosotros nos preguntamos: ¿cuándo y dónde nos reuniremos los portuenses? Prosigamos. El Cabildo de Tenerife ha adquirido la histórica Casa de la Real Aduana de Puerto de la Cruz. Esta importante Casona que data del siglo XVII (concretamente de 1620) fue sede del Almojarifazgo y Real Aduana de Tenerife. Está construida dentro de la antigua batería de Santa Bárbara, situada en el lugar más bello y emblemático de la Ciudad Turística, lindando con el mar. Rezuma salitre y brea. De antaño relacionada con el mar y el comercio y, de siempre, unión umbilical de la Plaza del Charco. Por estos hechos, y último motivo, se hace el lugar idóneo para instalar un centro de cultura y recreo. ¿Sería compatible lo que se piense instalar en la Casa de la Aduana con la ubicación de la Sociedad Iriarte? Ahí queda la pregunta. Mi amigo Antonio Tejera Reyes expresó muy bien en su artículo «La casa de la aduana», aparecido en este mismo rotativo EL DIA, lo interesante de esta casona y la alegría que daría a los ciudadanos portuenses si allí se instalara nuestra añorada y ansiada Sociedad Iriarte. ¡Que así sea!■
Aclaración: este escrito fue publicado por el periódico El DÍA el Sábado 1 de Agosto de 1998.
Como vemos, han pasado algunos años desde entonces. El Puerto de la Cruz, como es natural sigue en el mismo sitio no se ha movido, pero de lo que solicitamos en aquel tiempo, nada de nada. Exceptuando que, la Casa de la Real Aduana se ha convertido en un lugar para la cultura de la Ciudad Turística de Canarias. Se ha instalado allí el Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl, (MACEW). Centro que lleva muy acertadamente su director D. Celestino Hernández Sánchez, Historiador de Arte. Un aplauso para los que  consiguieron que este edificio emblemático portuense,  se convirtiera en lugar de encuentros y de cultura.  Variedad de eventos se celebran en esta  vetusta e interesante casona lindante con el muelle pesquero. Y que, desde su construcción la refresca el cercano mar bravío del norte de Tenerife.
Algo es algo,  se ha dado el primer paso. ¡A por el resto! ¿Lo lograremos algún día? ¡Claro que sí!...”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

65 AÑOS DE SACERDOCIO



El amigo de la Villa de La Orotava; JAVIER LIMA ESTÉVEZ. Graduado en Historia por la Universidad de La Laguna, remitió entonces (30/04/2017), estas notas referentes a los 65 años (1952 – 2017) de labor sacerdotal desarrollada por Don José Siverio Pérez. Que tituló; “65 AÑOS DE SACERDOCIO”.
Publicado el día 29 de abril de 2017 en LA OPINIÓN DE TENERIFE: “…El nombre de José Siverio Pérez nos sitúa ante la vida y obra de un polifacético realejero cuya huella ha estado presente en diferentes campos del conocimiento. Hijo del matrimonio formado por los recordados Rafael Siverio Díaz y Carmen Pérez y Pérez Achard, es el cuarto de seis hermanos. Su primera etapa formativa transcurrió entre La Orotava, el Puerto de la Cruz y La Laguna. En 1942, se produce un hecho significativo en su vida: accede al Seminario Diocesano. Allí se formaría al igual que otros muchos compañeros hasta 1952, recibiendo el 4 de mayo de ese año la Ordenación Sacerdotal en la Catedral, a través del recordado obispo Domingo Pérez Cáceres, junto a otros sacerdotes: Onofre Díaz Delgado, Jerónimo Alayón Fumero, Juan Francisco Báez Báez, Sebastián Farraís Rodríguez, Ángel R. Fernández Bravo, Francisco Hernández García, Octavio Hernández García, Jerónimo Hernández Rodríguez, Juan Jorge Dorta, Manuel Liébana Peinado, Antonio Jimeno López López, Domingo Morales Fernández y Elías Yanes Álvarez, tal y como recordara en el año 2011 Alfonso Morales Morales en el periódico Diario de Avisos en un interesante artículo bajo el título “Bodas de oro de la ordenación más numerosa del Seminario Diocesano”.
El ámbito musical también ha estado presente en su vida, obteniendo una amplia formación al respecto y participando con su magisterio en numerosas propuestas.
No cabe duda de que otro hito representativo en su biografía se produce en 1956, cuando viaja a Madrid para cursar los correspondientes estudios en la Escuela Oficial de Periodismo. En 1959, tras concluir su formación, pasaría a ser una figura clave en proyectos como la dirección e impulso de la Voz del Valle, Radio Popular de Güímar y Radio Popular de Tenerife (COPE) en La Laguna.
Su labor también ha sido notable en el campo de la prensa escrita, siendo reconocido con numerosos galardones que valoran el rigor de José Siverio en tal ámbito. El ejemplo más reciente se vendría a producir el pasado mes de enero, con la entrega del Premio Patricio Estévanez, concedido por la APT (Asociación de la Prensa de Tenerife).
Junto a su labor como sacerdote y periodista, no podríamos obviar su trabajo como investigador. En su trayectoria encontramos el Premio Viera y Clavijo de Investigación en 1976, como resultado de su trabajo sobre los Conventos del Realejo y otra serie de reconocimientos a diferentes trabajos publicados en diversos medios de prensa escrita, tales como El Día, La Tarde o Diario de Avisos.
Desarrollaría una labor de gran importancia en la reconstrucción de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Los Realejos, tras el trágico incendio ocurrido el 5 de noviembre de 1978, siendo el encargado de organizar y presidir la comisión para la restauración de tal espacio religioso por acuerdo realizado en una reunión en el histórico Teatro-Cine Realejos.
La huella del padre Siverio también es evidente en la creación y restauración de diversas imágenes religiosas y otros elementos presentes en múltiples templos de las islas en pro del patrimonio histórico y religioso.
En el año 2000, sería objeto de un homenaje como responsable de la Junta de reconstrucción de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción tras el incendio de 1978. Una ceremonia que, desarrollada en la plaza parroquial de Realejo Bajo, contaría con numeroso público y distinguidas personalidades del mundo político, cultural y religioso. Asimismo, en mayo del año 2002, se inauguró un busto a su persona en la misma plaza, a cargo del prestigioso escultor Eladio de la Cruz
Está en posesión de prestigiosas condecoraciones como la Medalla de Oro de Tierra Santa y es, asimismo, Hijo Predilecto de la Villa de Los Realejos, entre otros reconocimientos de numerosas instituciones.
En definitiva, ante José Siverio Pérez nos encontramos con una persona marcada por una intensa vida en el ámbito cultural, periodístico y artístico, con especial atención a su labor como sacerdote desde 1952. Nuestra más sincera enhorabuena por los 65 años de sacerdocio que marcan un nuevo hito en su trayectoria…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

JOSÉ ANDRÉS GONZÁLEZ BARREDA



Nació en La Orotava, el día 30 de noviembre de 1932. Hijo de Eugenio y de Consolación, era el más pequeño de ocho hermanos, por orden: Eugenio, Julia, Juan, Dominica, María Luz, Pedro, Antonio y José Andrés.
Su padre, Don Eugenio González, dedicado a actividades de compraventa y galerías de agua, falleció cuando José Andrés tenía doce años, por lo que su hijo primogénito, del mismo nombre, asumió desde ese momento el papel de padre de familia.
Los primeros estudios de José Andrés transcurrieron en el Colegio de La Concepción de la Orotava, ubicado en la actual sede del Ayuntamiento de La Orotava, siendo profesores en aquella época Don Ángel Vilbazo, Doña Teresa, y el padre Avendaño, entre otros.
Más tarde, cursó el Bachillerato en el Colegio Farrais de la misma Villa, época en la que comenzaría a sentir su vocación de la Medicina. Recientemente acabo de encontrar en mis archivos, fotocopias de las notas del examen de ingreso al bachillerato, en la que refleja un sobresaliente – matrícula de honor.
Por entonces, su hermano Eugenio realizaba el servicio militar en Sanidad, destinado en los Hospitales Militares de Santa Cruz de Tenerife, Málaga y Larache, donde ejercería labores de Enfermería, matriculándose en la Licenciatura de Medicina, si bien la responsabilidad de la familia le impidió continuar. Posteriormente asumiría el cargo de Secretario Judicial de La Laguna y Santa Cruz. Tal vez las primeras andanzas de Eugenio influyeran en José Andrés a la hora de orientar sus estudios, quien en 1950 realizó el ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife, sito en la calle Sabino Berthelot.
Concluidos estos estudios, se matriculó en la Jefatura Provincial de Sanidad en la titulación de Practicante en Medicina y Cirugía. Realizó el primer y segundo año de carrera en el Instituto Provincial de Sanidad. Sus profesores fueron Don Ángel Vinuesa Álvarez (Jefe Provincial de Sanidad), de quien fue discípulo aventajado, Don Antonio Bencomo, y Don Isidoro Hernández.
Posteriormente, fue examinado por el Tribunal de la Facultad de Medicina de Cádiz, integrado por los Catedráticos Muñoz y Rovira.
Simultaneó sus estudios con las prácticas en calidad de meritorio en el Hospital Nuestra Señora de los Desamparados, siendo Director Don Luis Gabarda.
El 1 de octubre de 1953 se graduó, recibiendo el Título de Practicante. Poco más tarde comenzaba su andadura profesional como Practicante en la Seguridad Social de La Orotava por baja de Don Felipe Hernández. Posteriormente ejercería como ayudante de Tocoginecología del Doctor Don Enrique Sáenz Tapias.
El 17 de noviembre de 1956 recibió de la Escuela Nacional de Sanidad el Diploma de Auxiliar Sanitario. El 9 de julio de 1958 contrajo matrimonio con Doña María Candelaria González de Chaves Pérez.
Sin abandonar la Tocología, por estas fechas sustituiría también a Doña Antonia Violán Ferrer, comadrona, y más tarde ejercería esta especialidad en su cargo de Titular de Beneficencia.
Precisamente Antoñita, como era conocida por sus colegas, trajo al mundo el 15 de febrero de 1960 a su primera hija, de nombre María Candelaria, como su madre.
Entre 1960 y 1966 trabajó como locutor y realizador de informativos locales en la emisora La Voz del Valle, en La Orotava, “con notable acierto y perspicacia periodística”, en palabras de Don José Siverio Pérez, Canónigo Doctoral de la Iglesia Catedral y Licenciado en Ciencias de la Información.
El 21 de junio de 1962 nació su segundo hijo, al que él mismo trajo al mundo y que recibió su mismo nombre, José Andrés.
El 16 de abril de 1963, tras haber superado las oposiciones nacionales de Asistencia Pública Domiciliaria (A.P.D.) con la segunda mejor calificación,  tomó posesión de la plaza de Practicante Local de Sanidad (Titular Único) del Ayuntamiento de La Mudarra, en la provincia de Valladolid, adonde se trasladó a prestar dichos servicios. Este viaje dio lugar a una relación muy especial con aquella ciudad, la cual siguió visitando cada vez que sus obligaciones se lo permitían dadas las buenas amistades que trabó en este destino. Precisamente, durante su estancia, coincidió con el también orotavense Ilmo. Sr. D. José Estévez Méndez, por entonces Gobernador Civil de Valladolid, algo que sin duda consolidaría su posterior amistad.
El 24 de noviembre del mismo año asistió de nuevo a su esposa en el nacimiento de su tercer hijo en Tenerife, Jesús Alberto.
El 10 de julio de 1965, José Andrés fue trasladado por concurso y tomó posesión de la plaza de Practicante Local de Sanidad (Titular Único) del Ayuntamiento de Vallehermoso, en la isla de La Gomera.
El 19 de abril del año siguiente, una vez más, trajo al mundo a su cuarto hijo, Eugenio Cristóbal.
Pasado algún tiempo, solicitó la excedencia para ocupar una plaza de Practicante en la Casa de Socorro de la Mancomunidad del Valle de La Orotava* con el objeto de regresar a Tenerife y estar más cerca de su ya numerosa familia. En este centro, José Andrés alcanzaría gran popularidad por su carácter abierto y su profesionalidad, en un tiempo en el que la figura del Practicante aliviaba las tareas de los pocos médicos que había en el Valle de La Orotava.
El 21 de agosto de 1970 realizó el Curso Nacional de Medicina de la Educación Física y el Deporte, impartido por la Delegación Nacional de Educación Física y Deporte. Ese mismo año, en su afán por estudiar la carrera de Medicina, se matriculaba en la Facultad de Medicina, en la que permanece varios años, pero que lamentablemente abandonó por las responsabilidades familiares.
El 23 de marzo del año siguiente nació su quinto hijo, Fernando José.
El 6 de diciembre de 1972 recibió el Título de A. T. S. de Empresa expedido por la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo, que le procuró su primer trabajo como A. T. S. de Empresa en la firma Manuel Martín Méndez*, en La Orotava.
El 10 de abril de 1974, transcurrido el período de excedencia, José Andrés pasó a cubrir la vacante de Don Pedro Melián,* como Practicante en Propiedad de la Plaza de la Casa de Socorro de la Mancomunidad del Valle de La Orotava.
Más adelante, ingresaba en el Servicio de Urgencias de la Seguridad Social de La Orotava como Practicante, y aún le quedaría tiempo para abrir una consulta particular en la Avenida José Antonio de La Orotava, en la que su esposa le acompañaría como valiosa ayudante. Entre sus vecinos en este edificio, casi enteramente ocupado por profesionales de la medicina, se encontraban los médicos Don Miguel Ángel Pérez Delgado, Don Buenaventura Machado Melián, Don Juan Hogdson Lecuona, Don Francisco Salamanca de la Peña y el odontólogo Don Antonio Lorenzo, hoy también fallecido.
En esta década también realizó en el Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife un Curso de Alergología con personalidades como el Dr. Doménech y el Dr. Souto Martínez, entre otros, que le brindaría la posibilidad de colaborar con el también prestigioso alergólogo Don Fernando de la Torre Morín en el norte de la isla, lo que le abrió una importante y recordada vía profesional.
El 16 de diciembre de 1976 fue nombrado Oficial Tercero de Brigada de Tropas de Socorro de la Cruz Roja Española por la Asamblea Suprema de la Inspección General de Tropas y Parques.
El 22 de junio de 1977 nació su última hija, Patricia Paola.
Al jubilarse Don José González Casanova, y considerando que José Andrés contaba con los méritos suficientes para ocupar su plaza, fue nombrado Practicante Local de Sanidad de La Orotava el 1 de mayo de 1988, tomando posesión de su cargo el día posterior. En su labor de Practicante Local de Sanidad, sería responsable de muchas campañas de vacunación, bajo la dirección del Médico de Sanidad, Don Manuel Linares.
En esta época, todavía guardaba tiempo para prestar sus servicios en el Hospital de la Santísima Trinidad de esta Villa.
En 1995 se prejubiló y la plaza de Practicante Local de Sanidad se amortizaría tras su marcha.
En 1996 cerró su consulta particular, aunque hasta hace muy poco y desde sus comienzos nunca dejó de atender a sus pacientes particulares a domicilio, algo que hacía con fervorosa dedicación. De hecho, lejos de abandonar la profesión y desde antes de su prejubilación, por su condición de Practicante de Empresa colaboró con el Servicio de Enfermería del Complejo Turístico Municipal Costa Martiánez del Puerto de la Cruz.
Su afición por el Periodismo, que le había llevado a ser locutor y redactor, le animó a matricularse en 1997 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna con excelentes resultados. Aunque nunca ejerció la profesión, siempre sintió inquietudes por la redacción periodística, literaria, y por cualquier tipo de expresión de la lengua, devorando todo libro, manual o diccionario que estuviese a su alcance.
Su también insaciable interés por la Historia le hizo ser merecedor del Título de Ilustrísimo Caballero del Real Monasterio de Yuste, siendo investido el 18 de octubre de 2003 en dicho Monasterio, en Yuste, provincia de Cáceres, donde el Emperador Carlos V pasó sus últimos años y fundó la prestigiosa Orden.
A José Andrés, Pepe, o Barreda, como muchos lo conocían, todos lo refieren por su elegante vestimenta de traje y corbata. En su faceta profesional, destacó su devoción por la Cirugía, sin dejar de lado la Alergología o la Tocoginecología. Pero es evidente que numerosos pacientes lo recuerdan por sus “obras de arte quirúrgicas”, que siguió practicando cada vez que surgía la ocasión.
En la faceta personal de José Andrés era patente su mente inquieta, y su vida estuvo siempre impregnada por su continuo afán de aprender y conocer. Se mostraba siempre serio en su trabajo, aunque alegre y jovial en la calle, muy humano, generoso y desinteresado.
Deportista en su juventud, era además muy familiar y hogareño. José Andrés entregó su vida al trabajo y contó con la suerte de que su profesión era un auténtico deleite para él, y su experiencia una garantía para sus pacientes.
Entre sus aficiones fue popular su pasión por la guitarra y el timple, que manejaba virtuosamente a pesar de ser autodidacta, del mismo modo que la colombofilia, siendo socio federado de la asociación tinerfeña durante muchos años.
Carpintero, tapicero, locutor de radio, practicante, esposo, padre, abuelo y amigo, Pepe Barreda nos ha dejado, pero su huella queda marcada en este humilde pueblo y su obra grabada en el corazón de todos los villeros y de los que tuvieron la gran suerte de conocerlo.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

JOSEFINA ÁLVAREZ DÍAZ, MI TÍA



Nació en la Villa de La Orotava en el año 1906, hija mayor del matrimonio; formado por; José Álvarez Luque (natural de Antequera – Málaga) y Engracia Díaz Márquez (de la Orotava). Fueron sus hermanos; Juan (mi padre), Ricardo, Pepe, Pancho, María Rosa y Carmen Álvarez Díaz. Todos fallecidos menos tía Carmen, que vive en el Puerto de la Cruz.
Además tuvo otra hermana Isabel que falleció con 10 años, atropelladla por la Diligencia (Vehículo previsto de caballos), en las famosas e históricas “Cuatro Esquina” de la Villa (confluencia de las calles; Tomás Pérez – Home y la Carrera).
Estudió en el colegio de La Milagrosa de Las Hermanas de La Caridad de la Villa y en las Escuelas Normal entonces en Santa Cruz de Tenerife, donde se graduó en el Magisterio.
Ejerció de docente interina en varios lugares de las islas de Tenerife, El Hierro, La Gomera y La Palma. Al final se dedicó a realizar labores de ama de casa, regentando como titular la escuela de la Monitora doña Lucía Mesa en la Calle El Calvario de la Villa.
Casó con el funcionario de la Caja General de Ahorro y Monte de Piedad Domingo Luis de Vera, de cuyo matrimonio solo tuvo un hijo; Domingo Luis Álvarez (mi primo -  Perito Industrial jubilado).
En mi nacimiento, mi padre Juan Álvarez Díaz, dejó en su poder mi tutela universal por escrito, en caso de lo improvisto, cuestión que me llegué a enterar oficialmente en mi mayoría de edad, puesto que a quedarme huérfanos de padre a los 15 años mi madre María del Carmen Abréu González se hizo con mi tutoría.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL