viernes, 31 de marzo de 2017

PRELUDIO DE LA SEMANA SANTA PORTUENSE



El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR GARCÍA LLANOS remitió entonces (marzo del 2017), estas notas que tituló; “PRELUDIO DE LA SEMANA SANTA PORTUENSE”: “…Emilio Zamora González, pregonero de la Semana Santa del Puerto de la Cruz 2017, alentó a todos los fieles a apoyar la labor de las hermandades y cofradías locales de forma efectiva integrándose en estas asociaciones de fieles, algunos de cuyos dirigentes, junto a sacerdotes y miembros de la corporación municipal, le arroparon durante su lectura en la iglesia de San Juan Bautista, popular San Francisco.
Zamora dividió su pieza en tres bloques: la primera, dedicada a enunciar los principales actos que han sido programados en las parroquias del casco (Peña de Francia y La Peñita). En la segunda, se refirió, sin eludir el tono autocrítico, a los cambios vividos en la Semana Santa portuense a partir de 1994, cuando un grupo de jóvenes de entonces se empeñó en revitalizar las celebraciones que se caracterizaban por una cierta monotonía y desidia, hasta el punto de que el párroco de la Peña, padre Benigno, llegó a sugerir la supresión de algunos recorridos procesionales. Destacó, en ese sentido, el espíritu entusiasta y comprometido de la Hermandad del Santísimo así como el que acreditaron las que siguieron su cauce  “sin crear la más mínima situación traumática, demostrando así que en ningún momento albergaron afán de protagonismo alguno y que efectivamente tenían y tienen clara su labor pastoral de evangelizadoras y mantenedoras de la fe”.
Situó el mantenedor en 1994 el principio del resurgimiento de la Semana Santa de la ciudad turística; y a partir de la aparición de las cofradías de Jesús Nazareno y de la Vera Cruz, en la celebración del año siguiente, con varias incorporaciones se registran novedades que “suscitan las curiosidades de los portuenses y provocan una atracción sorprendente, me temo que, en un principio, motivada más por la curiosidad (…) que por la devoción, pero, finalmente, hemos podido comprobar con el paso del tiempo que esta misión pastoral ha dado su fruto”.
Aludió también a las innovaciones que desde entonces fueron introduciéndose en la programación y al papel destacado de otros sacerdotes, como el padre Ángel, igualmente párroco de la Peña, quien se esforzó en el Obispado para diligenciar la formalización de las nuevas cofradías que cristalizó en la Junta de Hermandades, ahora denominada del Santo Madero.
Después de explicar lo concerniente a la que considera “cronología errónea” de la Semana Santa portuense, por entender que el orden de la aparición de dos pasos no se ajusta a la secuencia lógica y conocida de las vísperas de la muerte de Jesús, el pregonero abordó la tercera y última parte de su exposición, dedicada a glosar la figura del hijo de Dios, partiendo de esta afirmación: “Jesús no era solamente un hombre”. Insistió en que nos encontramos “ante un ser con todas aquellas virtudes que deberían ser inherentes al ser humano pero que, por desgracia, parece que vamos perdiendo con el paso del tiempo”.
Aludió a varios pasajes evangélicos para concluir que “se había hecho hombre para cumplir un cometido y estaba dispuesto a ser sacrificado tal y como se le había pedido. No era solamente un hombre. No pidió ser salvado de aquella situación, a lo máximo que se atrevió, fue a pedir que pasara cuanto antes”.
Acabó Emilio Zamora con las palabras del centurión romano, al pie de los crucificados en el Gólgota: “Verdaderamente, este hombre era hijo de Dios”…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

ENTONCES JÓVENES UNIVERSITARIOS CANARIOS EN MADRID (II)



El amigo de origen orotavense, natural de Las Palmas de Gran Canarias; MIGUEL RAMOS LINARES remitió entonces (Marzo del 2017), estas notas y fotografía: “…Heriberto Linares Coronado (Tito) y Miguel Linares Pérez, en la Puerta del Sol, en Madrid.…”
Dos entonces jóvenes universitarios canarios en Madrid. Tratase de primos hermanos; Heriberto Linares Coronado (Tito) y Miguel Linares Pérez.
El primero residía en Las Palmas de Grancanarias, estudiaba ingeniero en la escuela superior de ingeniería de Madrid residía entonces en la Villa de La Orotava, y el segundo estudiaba medicina en Madrid.
La fotografía como indica el propietario de la misma, está tomada en LA PUERTA DEL SOL en la capital del reino, al principio de los años sesenta del siglo XX.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

LA OROTAVENSE FAMILIA “LINARES” POR FUERA DE LOS SUMINISTROS DE DON FRANCISCO DELGADO GONZÁLEZ



El amigo de origen orotavense, natural de Las Palmas de Gran Canarias; MIGUEL RAMOS LINARES remitió entonces (Marzo del 2017), estas notas y fotografía: “… Lolita Linares Coronado, Carmita Trujillo Díaz, Miguel Linares Pérez, Jorge y Marga Linares Luis y don Francisco Delgado González (don Paco)…”
Fotografía tomada al principio de los sesenta del siglo XX, en la modular de la calle El Calvario de La Villa de La Orotava, frente a los suministros del entonces industrial de la Villa de La Orotava; don Francisco Delgado González (don Paco).
Detrás observamos la desaparecida sastrería de la familia de procedencia catalana “Violan” y el entonces local de depósito de los suministros de don Francisco Delgado González, que con anterioridad estaban ubicados los servicios de gasolineras de mi padre Juan Álvarez Díaz.
El amigo de Bilbao residente en Murcia, presente en la fotografía; JORGE LINARES LUIS, remitió entonces (Marzo 2017) estas notas: “…Esa foto es del verano de 1962. Yo tenía 16 años y Marga 27. Acababa de aprobar la reválida de 6° bachiller.
Dormíamos en la casa de tía Edelmira en la calle Calvario. Ella y el tío Jorge vivían en Las Arenas (se llamaba así) camino del Puerto de la Cruz.
Pero  íbamos mucho a casa de la tía Estefanía Luis en la calle Reina.
¡Qué bonito fue aquel verano! Yo desconocía lo que era tener familiares fuera de las hermanas…”

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


EL BARRANQUILLO (II)




Las viejas calles (callejones) de la Villa de La Orotava: San Sebastián, Los Rosales, Juan Padrón (Callejón del Loro), y García Beltrán, forman en conjunto lo que se llama el viejo Barranquillo. El nombre de San Sebastián (santo mártir - cristiano), se le adjudica a un corto tramo, frente al teatro cine Atlante. Enlaza el barranco Araujo a través de Los Rosales y El Loro con la calle El Calvario, hacía el Llano de San Sebastián, donde los religiosos agustinos levantaron su primitiva capilla. Antiguamente era de adoquine, es una la más corta de la villa en longitud e incluso en habitantes. Solamente tiene tres edificios, destacando la oficina de la Cooperativa Norte de Tenerife (FAST), inaugurada el 18 de mayo de 1921, en la actualidad adquirida por el Ayuntamiento, y el caserón del siglo XVIII, que conserva un patio característico canario.
El Callejón  Los Rosales, data de una finca perteneciente al ex - monasterio de nuestra señora de Gracia de la villa,  que los agustinos dedicaban  al cultivo de rosales para enramar  su patrona. El viajero británico Harol Lee, decía, que la Plaza de la Alameda, situada en la cima de la calle Los Rosales, por un lado, es el punto de llegada y salida de los carruajes y, por otro, se permite disfrutar de la hermosa vista circundante. Desde la misma se puede contemplar el Teide, las pintorescas traseras de las casas del lado este de la calle El Agua, todos los pliegues geográficos y puntos del valle y abajo del todo, el pequeño grupo de casa de Puerto Orotava o de la Cruz. A sus pies, a grandes desniveles encontraba  la pequeña calle de Los Rosales, la frontera entre lo rural y lo urbano.
El lado norte de la calle estaba construido, mientras que el lado sur estaba ocupado por huertas de cultivos ordinarios y muchos naranjeros. Así pues Los Rosales era mucho más esplendoroso ante de construirse el Puente, porque desde sus huertos mostraba la majestuosidad de la iglesia del ex - monasterio de nuestra Señora de Gracia, que fue construida en el lugar donde estaba ubicada la antigua capilla de san Roque. Los Rosales ejercía el papel de vía de comunicación hacía la villa abajo. Partiendo del camino adyacente al barranco de Araujo.
Callejón El Loro, hoy calle Juan Padrón, por el naciente atraviesa en forma paralela al callejón de Los Rosales, para entrar a las fincas allí existentes. Por el poniente es paralelo a la calle El Calvario, desembocando en la calle García Beltrán, o en la  plaza de Franchi Alfaro. Al principio del presente siglo la corporación por unanimidad, puso el nombre del músico villero nacido en la villa en el año 1849 don Juan Padrón Rodríguez. En la mitad de la calle por el lado norte se construyó el teatro - Cine Atlante por el industrial don Antonio García, la electrónica fue diseñada por el artista don Manuel Fernández Padrón. El coliseo fue inaugurado el 20 de octubre de 1932, con una velada de luchas Canarias entre Pancho Camurria y el Pollo de La Orotava, además de combate de boxeo. En su emblemático salón se estrenaron grandes producciones cinematográficas, obras teatrales y zarzuelas líricas españolas. Y en su terraza  se realizaron grandes bailes, fue cancha de baloncesto al final de la década de los cincuenta. Hubo exhibiciones de peleas de gallos, y combates de boxeo, incluso se instaló allí el teatro de María Teresa Monzón y su hija María Teresa Méndez (con obras teatrales;  “La rica loca” de Adolfo Torrado, “Su Desconsolada Esposa” “Una noche buena en el cementerio”). La ultima calle más distante del Barranquillo, lleva el nombre del que fue político villero García Beltrán, desde las Cortes consiguió muchísimas cosas para La Orotava, era pariente del escultor don Fernando Estévez de Sala. Es una calle corta, el doble que la de San Sebastián. Linda por el sur con la calle El Calvario y por el norte con la calle Verde o Nicandro González. El inmueble a destacar de estilo neoclásico, es el antiguo hotel Suizo, construido en el año 1877 por don Luis Fumagallo natural de Turín. Su primer apelativo comercial “Teide”. El día 4 de diciembre del año 1879, se hospedaron los príncipes de Gales: Alberto y Jorge. El hotel cierra sus puertas al fallecimiento de don Luis Fumagallo en el año 1897. Cuatros años mas tardes (1901) compra el inmueble doña Enriqueta Humberset de origen Suizo, abriendo sus puertas de nuevo cinco años después (1906), arrendado durante un tiempo por don Eulogio Méndez Machado. La segunda planta, con dos entrada por la calle García Beltrán una de servicio, contenía siete habitaciones, carbonera, cuadra y patio.

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL