domingo, 5 de julio de 2026

SALVADOR


Salvador Dorta nació en Tacoronte en febrero de 1942 y se crió en la calle Juan Padrón de la Villa de La Orotava. Falleció el 5 de julio de 2026 en Santa Cruz de Tenerife, la ciudad donde residió durante la última etapa de su vida.

Fue hijo de don Gustavo Dorta Hernández, oficial del registro civil, y de doña Sara, maestra nacional. La suya fue una familia muy querida y respetada en La Orotava. Su padre, además de su labor profesional, destacó como un excelente futbolista y un gran entusiasta de la música de pulso y púa, llegando a organizar en la Villa una agrupación infantil para representar actos líricos y folclóricos.

Salvador estudió en los colegios San Isidro (Salesianos) de La Orotava y San Agustín de Los Realejos. Magnífico deportista por herencia familiar, emuló a su padre y a sus tíos jugando al fútbol en el Juvenil Plus Ultra, y al baloncesto en el CB Águila del Valle y el CB San Isidro. Además, practicó como aficionado la lucha canaria. En el plano personal, contrajo matrimonio con la conocida política tinerfeña María Dolores Pelayo y, en su faceta profesional más reciente, regentaba una industria en el sur de Tenerife y en la capital chicharrera.

Salvador, nos gustaría imaginarte en ese paraíso eterno y de descanso infinito tocando la guitarra y el timple, un arte que heredaste de tu querido padre. Seguro que allí sigues rememorando los éxitos del Juvenil Plus Ultra junto a los compañeros que ya partieron y al querido maestro del balompié, don Nazario Hernández García "Chile". Que ese cielo te prepare también para revivir aquellos apasionantes partidos de baloncesto que disfrutaste en los inicios del Águila del Valle y el San Isidro en tu querida Villa.

Descansa en paz. Un abrazo hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


jueves, 2 de julio de 2026

LA CARTA DEL EMBLEMATICO ALFOMBRISTA, ARTISTA ILUSTRADO DEL ARTE EFIMERO





















Traslado a este espacio altruista una valiosa efeméride: la conmovedora carta personal de Ezequiel de León Cruz, "Lito", maestro del arte efímero de la Villa de La Orotava. En el texto, publicado originalmente en su cuenta de Facebook, el artista realiza una magnífica exposición de su trayectoria trabajando las tierras de colores de nuestro padre Teide. Este año 2026, Lito se despide definitivamente del gran tapiz de la plaza del Ayuntamiento tras solicitar la jubilación anticipada en la escuela de dibujo. Un paso necesario debido a serios problemas de salud, recordando que en la plaza un artista no se jubila laboralmente, sino que se despide para siempre de su gran obra. “…Hace justo dos años, escribí una reflexión sobre mi delicada situación en aquellos momentos que no podía callar y me desgarraba por dentro. Y hoy, una vez libre del yugo que me mantenía preso, quiero volver a empezar con las mismas palabras.

“A todos los Alfombristas y no Alfombristas del mundo, y a todo aquél que de alguna forma u otra se sentía seguidor de mis obras, me necesito sincerar”.

Como habrán podido comprobar, en el Corpus de 2025 apenas pude colocar alguna fotografía en mi muro; mi situación ya era muy dramática, hasta el punto que mi propia familia me rogaba que dejara todo y me alejara del calvario donde estaba metido desde hacía muchos años. Pero por encima de todo amo a las Alfombras y tenía que llegar hasta el final, costase lo que costase. Así lo hice: terminé mi última alfombra derramando muchas lágrimas en mi interior. Como he dicho, la situación era tan crítica, que no me quedaba otro camino que la jubilación anticipara, no por la edad, pero si forzada voluntariamente; prefería perder dinero en mi retiro y no la cabeza, que me estaba pasando factura.

El trabajo y el esfuerzo duro de estar agachado y de cuclillas durante casi dos meses en una posición cuanto menos cómoda, jamás me agotó: amaba demasiado mi trabajo y lo realizaba con todo el amor del mundo como satisfacción personal y para el Santísimo, a pesar de que mis condiciones laborales y situación no eran ni de lejos satisfactorias. Pero yo era así, primero mi alfombra y después mi salud. Y sí, es lo que ha provocado que tuviera que colgar las “cacharras”, como un boxeador cuelga sus guantes o un jugador de futbol sus botas. Y por supuesto que no es reciente, mi malestar con la situación claro; aunque sí tengo que afirmar que los últimos años han sido un verdadero calvario que a día de hoy intento olvidar. Cuando prevalecen intereses particulares por encima del sentido común de algo que es propiedad del pueblo, ocurre lo que ocurre. Nunca, y esto lo digo con la mayor sinceridad del mundo, fui feliz en mis 29 años en esa casa, donde intentaba con la mayor profesionalidad posible realizar una labor docente que “no era la mía”, y mucho menos en el periodo de la alfombra. Solo me sentía abstraído del mundo cuando mis manos jugaban con la tierra mientras mi mente me ordenaba cómo dar vida a una obra. Cuando te valoran por los títulos que puedas tener, a pesar de que si no lo demuestras no te sirven de nada y en mi caso carecía de ello, el título claro; ahí estaba la cuestión. Y más aún, cuando se te contrata como maestro alfombrista por unas cualidades más que demostradas y en 29 años no puedes dar ni una sola hora de clase; saquen conclusiones. En fin…

“Lo más doloroso para mí, ha sido el no poder crear escuela y dejar un buen relevo que perdurara en el tiempo”. Estas fueron algunas de las palabras que dije hace un mes en mi intervención de agradecimiento cuando se me hizo entrega de “El Gánigo de Honor” a mi trayectoria y contribución al Arte, en el Recinto Ferial de Pinolere: intereses particulares de unos y desoir constante de otros fueron el impedimento para que esto hoy no existiera en todo su esplendor. Y sé, y me conozco, y no es ni de lejos ego o presunción porque los que realmente me conoces saben que carezco por completo de tales defectos, que si este servidor que se dejaba la piel en cada Corpus, hubiera estado donde tenía que estar desde aquel día que fue llamado y por contra no llegado a un acuerdo (es una arte altruista y como tal desinteresado, se me dijo entonces en el verano del 91), con toda probabilidad, las Alfombras de la Orotava hubieran tenido otro rumbo y llegado a otro nivel. Pero qué le vamos a hacer: los peones en el ajedrez están destinados a ser sacrificados sin importar el valor, a pesar de jugar en un tablero que es patrimonio de todos y solo exista una pieza llamada rey. Cuánta pena.

No quiero continuar y hacer de esto un texto largo, tedioso y mucho menos de resentimiento, porque solo yo sé cuánto he sufrido y llorado en silencio durante años mientras el pueblo me aplaudía, y por tanto no es mi intención de aburrir a nadie para que se quede a mitad de camino. Pero tendría tantas cosas que decir, que me faltaría papel para terminar. Como ya he dicho, “mi periplo en las Alfombras de la Orotava ha terminado”, pero no mi arte, que espero en algún momento poder expresar allá donde se me requiera. Y sé que hay muchos.

A modo de recordatorio, y tal vez homenaje del cual me siento orgulloso de haber realizado durante tantos años, dejo aquí una recopilación de algunas de mis obras más emblemáticas entre 1997 y el 2025, y de las primeras que realicé cuando aún no estaba al frente del Tapiz Central de la Plaza del Ayuntamiento, entre los años 1989 al 1996 en una empresa vinculada al turismo. También dejo una cara de anciana que logré terminar, a pesar de algunas dificultades, en Sarasota, Miami, cuando se me invitó como único alfombrista internacional de la técnica de las Arenas Naturales al festival de Arte Callejero más importante del mundo en octubre del 2024. Y para terminar, tres retratos de actores realizados en grisalla sobre soporte de madera como obras permanentes.

Solo espero, que a todos aquellos que durante años han podido disfrutar de mi quehacer en las Alfombras, les haya sido grato. Para mí ha sido un placer y un verdadero honor el poder haber contribuido y nunca mejor dicho, poniendo mi grano de arena, a enaltecer un poco más si puede a tan magnánima manifestación religiosa, donde, al unísono y con mi más sincero respeto a cada uno de los cientos y cientos de alfombristas que crean sus obras en sus diferentes estilos y formas y a lo largo del mundo, me siento feliz de haber sido parte de ello.

Gracias a todos desde mi humilde posición. Y a seguir luchando para que este maravilloso arte sobreviva a cualquier piedra que se cruce en el camino. Que por haber, hay muchas, y lo más triste en forma de “intereses particulares y adornos que no son propios” y por contra jamás en beneficio de lo que realmente debería de ser: “La integridad de Las Alfombras, como la máxima expresión de arte efímero que une a los pueblos”.

Gracias, y hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

 

 

sábado, 27 de junio de 2026

EN EL PREUNIVERSITARIO LAGUNERO: AQUELLA INOLVIDABLE ALEGRÍA ESTUDIANTIL


Agrícola González Álvarez (Ica), entrañable amigo y compañero desde la infancia en la Villa de La Orotava, me comparte dos fotografías inéditas del curso 1965-66. Son el testimonio gráfico de una auténtica odisea: el salto de un grupo de alumnos desde el Colegio San Isidro de los Salesianos —donde acababan de superar el sexto año y la reválida superior— hacia el Preuniversitario en el histórico Instituto San Agustín de La Laguna, hoy conocido como IES Cabrera Pinto.

Las imágenes, capturadas en la emblemática plaza del Cristo lagunero, delatan un cambio radical en la rutina de estos jóvenes orotavenses y cruzanteros. Acostumbrados a la estricta educación masculina de los Salesianos, el instituto los sorprendió con la convivencia mixta al mezclarse con las estudiantes de la época.

Son dos valiosas estampas de la historia local. En ellas vemos a quienes compartieron pupitre y travesuras como "santitos" en la Villa: Alejandro González de Chaves y Díaz, Agrícola González Álvarez, José Ángel Dorta Díaz, Jesús “Corvo” y Domingo "el de la bicicleta" (aquel inolvidable alumno que desafiaba la distancia pedaleando desde Santa Úrsula hasta La Orotava). Hoy, retratados junto a varias de sus nuevas compañeras, reflejan en sus rostros una alegría diferente, el inicio de una nueva etapa que cambió sus vidas para siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

HISTORIA DEL BALONCESTO OROTAVENSE

Cartel conmemorativo cedido por el vecino de la Villa de La Orotava, José Luis García, con motivo de las bodas de plata del C.B. AA. AA. Salesianos (actual C.B. San Isidro), celebradas en el año 1992.

Tras conmemorar sus bodas de oro en 2017, la entidad se prepara ya para celebrar sus bodas de diamante en el próximo año 2027.

El diseño gráfico integra una selección de fichas federativas de la época fundacional del club. El documento se completa con el texto de homenaje publicado por el autor en la prensa tinerfeña durante el aniversario de 1992.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

jueves, 25 de junio de 2026

LA FAMILIA PÉREZ TRUJILLO Y LA ILUSTRACIÓN PORTUENSE

Agradezco a la portuense Soledad Perera el haberme facilitado este histórico retrato de sus antepasados: la familia Pérez Trujillo. Este linaje del Puerto de la Cruz destaca en la historia local por el compromiso de sus miembros con el progreso social y las causas humanitarias.

El reconocimiento de la isla de Tenerife a su impronta se refleja en los siguientes monumentos e instituciones:

·                Busto de Don José (El Toscal, Santa Cruz): Situado en la plaza al final de la calle de la Rosa, este monumento rinde homenaje a un ginecólogo ejemplar. Su profunda labor social hizo que los residentes de este popular barrio chicharrero lo catalogaran como «el Doctor de los Pobres».

·                Busto de Don Domingo (Puerto de la Cruz): Ubicado al final de la calle Quintana, honra a un hombre íntegro, pionero en la defensa del socialismo local. Destacó por su agudeza intelectual al redactar manifiestos contra los abusos caciquiles de la época. Su vida concluyó trágicamente en el exilio en Casablanca (Marruecos), alejado de los suyos.

·                IES María Pérez Trujillo (La Vera): El instituto de educación secundaria del barrio lleva el nombre de esta maestra de vocación universal. En su hogar ofrecía formación en aritmética, literatura, piano y solfeo, percibiendo únicamente la aportación voluntaria que sus alumnos se pudiesen permitir.

·                Alcaldía de Don Martín: Entró en los anales de la historia política al ser el primer alcalde socialista del municipio, consolidando al Puerto de la Cruz como el primer Ayuntamiento socialista de toda España, según certifica el acta oficial del 1 de abril de 1922.

 

Pie de foto (de izquierda a derecha y de arriba abajo): Domingo, Hortensia (la de La Vera), Paco y Hortensia (la de La Dehesa), Salvador y Mariquita (María). En la parte inferior: Pepe, la bisabuela Francisca, el bisabuelo Salvador y el abuelo Martín.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

lunes, 22 de junio de 2026

AGUSTÍN «EL GIGANTE»: ACORDES DE TRADICIÓN EN LA OROTAVA

Gracias a la generosidad de Francisco Morales Rodríguez («Frasco Míreles»), esta fotografía de 2014 nos devuelve la esencia de la Romería de San Isidro de 1972. Es una estampa llena de nostalgia y costumbrismo: el recordado folclorista Agustín «El Gigante» sonríe desde los caballitos de un decorado fotográfico callejero. A su lado, la juventud de Francisco Morales, guitarra en mano, y Carlos Tomás González, custodiando las cañas ritmáticas, completa una estampa inolvidable.

La plaza de la Constitución y la calle de San Agustín sirven de escenario para este ensayo improvisado. Los músicos ponen a punto sus notas antes de subir hacia San Francisco y fundirse con el clamor de la parranda romera.

Más que una foto, es un tributo a Agustín «El Gigante», alma errante de las calles empedradas de la Villa. Su figura agigantada era habitual en los bodegones locales, especialmente en su querida taberna La Mereja. En esos mostradores, el vino tinto se pagaba con el arte de su timple. Al compás de sentidas folías, malagueñas y vibrantes isas, Agustín sembraba en cada esquina un trozo de su inmensa alegría y amor por la vida.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

EN BURRO A POR SAN ISIDRO

Esta fotografía fue compartida en 2014 por Francisco Morales Rodríguez (conocido entrañablemente como "Frasco Míreles"), colaborador y amigo de la Villa de La Orotava. La imagen captura un momento entrañable de la Romería de San Isidro Labrador de 1949, donde la familia Morales Rodríguez participó cabalgando sobre un burro engalanado con manteles típicos de la tierra, una valiosa pieza textil que la familia custodiaba en su hogar villero.

La instantánea fue tomada el 26 de junio de 1949 por un fotógrafo ambulante de la fiesta. En ella se observa el paso de la comitiva frente a la mansión de los Ascanio-Monteverde, actual sede de la Sociedad Cultural Liceo de Taoro. Los niños retratados en la estampa son los hermanos Lourdes, Paco y Carmita Morales Rodríguez.

La escena refleja la enorme expectación del público. Una multitud contempla el desfile, llegando incluso a ocupar las balaustradas de la mansión. Curiosamente, los propietarios de esta residencia fueron los introductores del traje de gala que hoy la Villa de La Orotava exhibe con orgullo como su vestimenta tradicional.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

domingo, 21 de junio de 2026

WOLFREDO WILDPRET DE LA TORRE

Retrato al óleo de Wolfredo Wildpret de la Torre, obra de José Carlos Gracia, publicado en la Galería de Retratos del diario El Día (Santa Cruz de Tenerife) el domingo 10 de enero de 2010.

Wolfredo Wildpret de la Torre nació en Santa Cruz de Tenerife en 1933. Es hijo del recordado don Luis Wildpret Álvarez, catedrático de Alemán en la antigua Escuela Superior de Comercio y regente de la conocida farmacia de la Plaza Weyler.

Wildpret se licenció y doctoró en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo la calificación de sobresaliente cum laude y el Premio Extraordinario de Licenciatura. Su prestigio académico lo llevó a convertirse en catedrático y profesor emérito de la Universidad de La Laguna (ULL), además de ser investido doctor honoris causa en Ciencias Naturales por la Universidad Leibniz de Hannover (Alemania).

Quien fuera pregonero de las Fiestas Mayores de La Orotava cuenta con una sólida formación: es diplomado en Sanidad, técnico bromatólogo y especialista en análisis clínicos y bacteriológicos. Asimismo, pertenece a los cuerpos de Inspectores Farmacéuticos Municipales y de Analistas de la Seguridad Social.

Su labor docente e investigadora es inmensa. Tras sus inicios en la Complutense de Madrid, ha impartido clases en la ULL en las facultades de Biología, Farmacia, Educación y en la Escuela Superior de Ciencias Agrarias. A lo largo de su carrera, ha presentado más de 150 ponencias internacionales, liderado 47 proyectos de investigación y dirigido 18 tesis doctorales (con otras cinco en desarrollo). Su firma aparece en más de 200 trabajos científicos y ha tutelado unas 40 memorias de licenciatura, incluyendo alumnos de las universidades alemanas de Erlangen, Colonia y Hannover.

Miembro de prestigiosas sociedades científicas, Wildpret ha recibido numerosos galardones, entre los que destaca el Premio César Manrique de Medio Ambiente.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU,

PROFESOR MERCANTIL

 

sábado, 20 de junio de 2026

PEDRO ZEROLO: ALMA, LEY Y LIBERTAD

Se le conoció simplemente como Pedro Zerolo, despojado del primer apellido que lo ligaba a su cuna, pero su nombre completo era Pedro González Zerolo. Nació en Venezuela el 20 de julio de 1960, bajo el cielo del exilio. Allí se encontraba su padre, el reconocido artista lagunero, catedrático de Bellas Artes en la Universidad de La Laguna y exalcalde de dicha ciudad, don Pedro González. El destino quiso que el hijo de aquel desterrado político regresara años después a las aulas de la misma universidad tinerfeña para licenciarse en Derecho.

Tras culminar sus estudios, se trasladó a Madrid con el fin de especializarse en derecho comparado. Fue en la capital donde su vocación jurídica se fundió con la justicia social: compaginó sus aulas con el trabajo a pie de calle, colaborando junto al sacerdote Enrique de Castro en el barrio de Entrevías, aliviando la realidad de los más vulnerables.

Pronto se convirtió en uno de los rostros más luminosos y combativos del movimiento LGTBI de España. Su compromiso civil lo llevó, a partir de 2003, a ocupar un acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid. El 1 de octubre de 2005, la coherencia de su propia vida selló la historia: contrajo matrimonio civil con Jesús Santos, amparado por la recién aprobada ley de matrimonio igualitario que él mismo había ayudado a parir.

Su andadura institucional comenzó en 1992, al incorporarse a la asesoría jurídica del Colectivo Gay de Madrid (COGAM), entidad que presidiría a finales de 1993. Más tarde, volcó su magisterio legal como asesor de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Desde las filas del Partido Socialista, Zerolo se erigió en el gran motor de la defensa de los derechos civiles en el Congreso de los Diputados. Su voz resonó con fuerza en el Senado, donde compareció como ponente para denunciar, con valentía, la discriminación histórica que sufría la comunidad homosexual española.

El 7 de enero de 2014, con la misma entereza con la que defendía sus causas, anunció públicamente que padecía un tumor cancerígeno. Prometió batallar contra la enfermedad sin abandonar su servicio público ni su activismo social. Sin embargo, la crudeza del cáncer dictó sentencia el 9 de junio de 2015. Pedro Zerolo nos dijo adiós definitivamente a los 54 años de edad, cuando la España progresista aún esperaba de él sus mejores páginas.

Pedro Zerolo fue un socialista integral, un hombre de base y de respeto absoluto. Permaneció fiel a las siglas del PSOE, asumiendo la disciplina de partido incluso cuando sus profundas convicciones —siempre a la vanguardia de la ideología progresista— chocaban contra las directrices o los dirigentes de su formación. Su mayor virtud fue la coherencia consigo mismo y con su tiempo. Por ello, merece el homenaje eterno de su Tenerife natal, de Canarias entera, de Madrid —su segundo terruño— y de la ciudadanía española en su conjunto.

Como bien escribió en su blog Salvador García Llanos, exalcalde del Puerto de la Cruz y amigo entrañable, en un emotivo perfil titulado «En un lugar de honor»:

«...Pedro González Zerolo ocupa un lugar de honor en la historia del Partido Socialista Obrero Español y de la lucha por la igualdad y los derechos. Un activista paradigmático. Su compromiso y su trayectoria serán recordados siempre...»

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

PEDRO GONZÁLEZ Y GONZÁLEZ: EL TRAZO DE UNA VIDA

Pedro González y González llegó al mundo el 4 de febrero de 1927 en la emblemática Casa de Carta, en Valle de Guerra. Poco después, su familia se trasladó a La Laguna, la ciudad que acunaría los días de su infancia y juventud. Fue allí donde el joven Pedro descubrió su fascinación por los matices del paisaje insular, convirtiendo el lienzo y el pincel en su lenguaje definitivo.

Guiado por ese impulso creativo, partió hacia el Madrid de la posguerra. Aunque su destino inicial era la Escuela de Ingeniería, el magnetismo del arte terminó por imponerse; las salas del Museo del Prado y el genio de Velázquez y Rubens transformaron para siempre su mirada.

A su regreso a Canarias, en 1950, asumió el reto de compaginar la rigurosidad de las Ciencias Químicas con la sensibilidad de las Bellas Artes. Tras licenciarse en la disciplina científica, decidió entregarse por completo a su verdadera vocación. Inició entonces un periodo de maduración y aprendizaje que lo llevó primero a Cataluña y, más tarde, a cruzar el Atlántico para establecerse en Venezuela entre 1953 y 1961.

Cuando regresó definitivamente a Tenerife en 1961 para fijar su residencia en La Laguna, su propuesta estética provocó un hondo impacto en el panorama local. Su obra, vanguardista e iconoclasta, colisionó de frente con los gustos conservadores de la época. Sin embargo, González se mantuvo inquebrantable y fiel a su propia voz creadora.

Su vínculo con la academia fue fecundo y duradero. En 1979 se convirtió en el primer decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, institución donde se doctoraría en 1987. En ese mismo centro ejerció como profesor asociado de Investigación y Creación Plástica, culminando su trayectoria docente al ser nombrado profesor emérito en 1993.

Más allá del taller y las aulas, su compromiso social lo llevó a la primera línea política. En 1979, en el histórico marco de las primeras elecciones democráticas de España, fue elegido alcalde de San Cristóbal de La Laguna tras concurrir como independiente en las listas del PSOE, un respaldo ciudadano que revalidó con éxito en 1983.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

viernes, 19 de junio de 2026

MARÍA PÉREZ TRUJILLO (PUERTO DE LA CRUZ, 1898-1979)

A mi querido amigo del Puerto de la Cruz, el exalcalde Salvador García Llanos, nieto de la homenajeada.

 

Fue una profesora portuense que impartió clases de diversas disciplinas: aritmética, gramática, geografía, historia de España, ciencias naturales, dibujo y solfeo. Se casó con Graciano García Izquierdo, con quien tuvo tres hijos: Salvador, Antonio y Graciano. Sus hermanos también fueron figuras destacadas de su época: Martín se convirtió en el primer alcalde socialista del municipio en 1923; Domingo cuenta con un busto en su honor en la plaza del Charco; y José (Pepe) fue un médico extraordinario que se vio obligado a abandonar el municipio para instalarse en Santa Cruz de Tenerife, donde su memoria es honrada con un monumento en el centro de la capital.

Su vida fue un ejemplo de abnegación y sacrificio. Su tenacidad le permitió superar una hemiplejía que le sobrevino con apenas treinta y tres años de edad. Pese a ello, pasaba largas horas zurciendo, bordando o tocando el piano de cola con una sola mano. Probablemente esta entereza, que la llevó a superar no pocas adversidades y le granjeó el afecto de la población portuense, nacía de su profunda religiosidad. Acudía a misa y a los oficios puntualmente, siempre acompañada por alguna amiga.

Fue una mujer inteligente, estudiosa y autodidacta, dotada de una gran capacidad de trabajo. Aprendió inglés y francés —así como la mayor parte de sus conocimientos— gracias a los periódicos y a la radio, ya que escuchaba la BBC de Londres. Además, interpretaba los sueños, sentía fascinación por la lectura —aunque nunca le gustó la literatura romántica, tan de moda en aquella época— y se interesó profundamente por la música y la filatelia. Siempre mantuvo un firme deseo de ampliar sus conocimientos.

En relación con su personalidad, se puede afirmar que poseía una voluntad de hierro y fue un auténtico ejemplo de fortaleza. Así se forjó una mujer de trato exquisito, serena y sensible ante todo aquello que implicara el progreso y el avance de la libertad, por la que siempre trabajó en silencio. Su entrega, su afán y su cultura del trabajo constituyen un paradigma para la mujer de hoy, que sigue aspirando a la igualdad y a la plena integración; aspectos por los que María Pérez Trujillo luchó, a su manera, durante toda su vida.

María Pérez Trujillo impartió clases en sus sucesivos domicilios de las calles portuenses Doctor Íngram, Blanco y José de Arroyo. A lo largo de varias décadas, enseñó y preparó a alumnos de toda condición social, preocupándose siempre por darles una sólida formación básica. Cuando alguno de sus estudiantes terminaba esta etapa, ella acudía personalmente a hablar con los padres para convencerlos de que les permitieran cursar estudios universitarios. Nunca faltaron en su boca palabras de aliento y estímulo para ellos.

En sus peculiares aulas de la calle Blanco, las paredes estaban vestidas con mapas y pizarras, y los pupitres se orientaban hacia la mesa de la profesora, situada al fondo. Ni un solo día faltaba una mención a su libro preferido, El Quijote, del cual dictaba diariamente un párrafo a los niños para luego explicárselo.

Este ritual solo se rompía el día del santo de María. En esa fecha, el jolgorio, los refrescos y los dulces se adueñaban del aula y de la azotea, y se cantaban canciones de la época acompañadas por ella al piano de cola.

En su magisterio se combinaron el rigor de una excelente profesora con la ternura y la mentalidad abierta de una amiga y una madre. Predicó siempre con el ejemplo y nunca le importó enseñar sin esperar contraprestaciones económicas inmediatas.

El homenaje popular que se celebró en su honor en Caracas (Venezuela) en 1974 puede interpretarse como la culminación de una trayectoria dedicada a la docencia y a la formación humanista, protagonizada a lo largo de toda su vida por esta inolvidable “maestra”.

Hoy en día, el IES de La Vera, en el célebre barrio portuense, honra y perpetúa su nombre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

miércoles, 17 de junio de 2026

FRANCISCO SÁNCHEZ MARTÍNEZ, PREGONERO DE LAS FIESTAS MAYORES DE LA VILLA DE LA OROTAVA 2002


Francisco Sánchez Martínez, pregonero de las fiestas mayores de la Villa de La Orotava en 2002, entró en mi vida cuando yo tenía apenas 11 años. Recuerdo perfectamente la tarde en que llegó a la casa de mis padres, ubicada en el entonces número 34 de la calle El Calvario; un lugar donde nací y que hoy, lamentablemente, es solo un topónimo y un recuerdo, ocupado por la farmacia de un edificio antiestético. Aquella tarde se hospedó en nuestra inolvidable mansión gracias a la amistad que mantenía con mi hermana, Carmen Álvarez Abreu. Desde ese momento, la figura del científico universal quedó grabada en mi mente para siempre.

Nacido en Toledo el 16 de mayo de 1936, Francisco Sánchez cursó sus estudios primarios entre el colegio Medalla Milagrosa de su ciudad natal y la escuela pública de Cifuentes, en Guadalajara. Continuó el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Guadalajara y en el colegio Paideuterion de Cáceres. Más tarde, se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y, posteriormente, obtuvo la cátedra de Astrofísica en la Universidad de La Laguna.

En 1961 llegó por primera vez a Tenerife. Desde entonces, su vida se volcó por completo en impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Como pionero y promotor de la astrofísica en España, fundó y dirigió el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), elevándolo a una posición de sólido prestigio internacional. Tras descubrir la extraordinaria calidad astronómica del cielo de las islas, lo puso en valor utilizándolo como palanca para desarrollar la astrofísica y sus tecnologías conexas en todo el país. Asimismo, impulsó el desarrollo tecnológico local mediante la construcción de instrumentación científica (tanto terrestre como espacial), usándola como herramienta de transferencia tecnológica hacia la industria. Finalmente, hizo posible que España construyera el mayor y más avanzado telescopio de su época: el Gran Telescopio Canarias, dotado de un espejo segmentado de más de diez metros de diámetro. Su legado es el de un visionario que transformó la ciencia española.

Hijo adoptivo de La Villa de la Orotava, fue el encargado de leer el pregón de las FIESTAS MAYORES de la Villa del año 2002: “… En primer lugar, quisiera decir públicamente que me siento muy honrado por haberme sido confiado el pregón de las fiestas patrona­les de esta Muy Noble y Leal Villa de La Orotava, del año 2002, cuan­do se cumplen los quinientos años de su fundación. Agradezco en lo que vale tal honor al Ilustrísimo Señor Alcalde y a la Excelentísima corporación municipal. Mis relaciones con esta ciudad son antiguas, permanentes y pro­fundas. He residido en ella durante años, y hasta tengo una hija nacida aquí. En momentos como estos afloran en mi corazón vivencias entra­ñables con gentes de La Orotava (Maruca, Isabel, Pablo, Juan, Pili, maes­tro Alejandro, etc, etc,), con quienes convivimos, recién llegados al Observatorio Meteorológico de Izaña. Dos veces por semana, recuerdo, Santiago subía con mulas la compra desde la Villa de Arriba, siguiendo la lista que le escribíamos en una libreta con tapas de hule negro. ¡Y esto sucedía en la década de los sesenta, no en siglo XIX !

También este salón de plenos está cargado para mí de recuerdos. Aquí he estado incontables veces con mi familia, como tantos vecinos de la Villa y tantísimo visitantes, para ver desde estos balcones los maravi­llosos tapices de tierras del Teide que confeccionan cada año los orota­venses con motivo del Corpus Christi. Recuerdo también que fue aquí donde se firmó, en 1983, la adhe­sión de la República de Alemania a los Acuerdos multinacionales de Cooperación Astrofísica, a través de los cuales España abrió los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias -el del Teide en esta isla Y, el del Roque de los Muchachos en la isla de la Palma - a la comunidad científica internacional. Los cuales han facilitado el que hoy tengamos en nuestras cumbres el grupo de telescopios e instrumentos astronómicos más completos de Europa.

Además, en este salón, en junio de 1985 donde recibí el título, tan importante para mí, de Hijo Adoptivo de esta villa.

Comprenderán, por todo lo que acabo de decirles que al volver a este lugar me afloren emociones múltiples. Incrementadas por responsabilidad de tener que pregonar las célebres y muy entrañables fiestas del Corpus y de San Isidro de la Villa de la Orotava. Fiestas brillantes, divertidas, coloristas y artísticas, que representan mucho para los habitantes del valle y de toda la isla de Tenerife.

Por cierto, que fueron estas fiestas patronales las primeras fiestas populares canarias en las que participé. (Estábamos recién llegados a esta isla, en 1961, y una familia de la Villa, con esa hospitalidad que les carac­teriza, nos invitó a la Romería y hasta nos prestó los trajes de mago). ¡Hoy, estos y muchos otros recuerdos ponen calor en mi corazón!

A lo largo de los años, los diversos pregoneros de estas fiestas han ido cantando las glorias y excelencias de La Orotava y de sus hijos más preclaros. Esta tarde quisiera poder añadir alguna flor nueva a tan espléndido ramillete. Bien me gustaría ser un orador adecuado para decir flores con primor, pero soy sólo un astrofísico de verbo directo; así que hablaré, con mi estilo llano, de las fructíferas relaciones de la astro­nomía con La Orotava. Y mis piropos irán dirigidos al cielo de las cum­bres de esta Villa.

Para situarnos, vamos a empezar recordando juntos como desde que el homo es sapiens, y probablemente antes, anda pendiente del cielo.

Según fue tomando consciencia de su entorno, fue dándose cuenta de hasta qué extremo lo que veía por encima de su cabeza condicionaba su vida: el Sol y las estrellas regían todos sus ciclos vitales, señalando las noches y los días, además de los cambios de estaciones. Por si esto fuese poco, de vez en cuando el cielo le ofrecía espectáculos pavorosos y bellísimos, con sus truenos y relámpagos, el paso de cometas, las lluvias de estrellas, los eclipses, las auroras polares, etc., etc. Podemos imaginar a los primitivos, con su mentalidad sintética y su dependencia permanen­te del cielo, mirando hacia arriba con perplejidad y terror, pero también con emoción y esperanza. ¡Cómo no poner en él la morada de muchos de sus dioses y de sus demonios! Esto hace que nos encontremos siempre, aun en las civilizaciones más primitivas, con mitos cosmogónicos astra­les y una astronomía más o menos rudimentaria.

Por otra parte, nuestro evolucionado cerebro demanda una cosmo­visión para que podamos vivir, pues necesitamos, sin que sepamos expli­car bien el porqué, estar situados en relación con todo lo que nos rodea y todo lo que imaginamos. Estas cosmovisiones, que empezaron siendo puramente míticas, están basadas cada vez más en el conocimiento cien­tífico. Y hoy no es posible hacer filosofía o teología sin tener muy en cuenta los últimos descubrimientos astronómicos.

Necesitamos saber dónde estamos y quiénes somos. Esta necesidad de comprender nuestro mundo, el universo al que pertenecemos, nos empuja permanentemente a observar, a descubrir, a conocer. Estamos programados para ser curiosos. Siendo el conocimiento la herramienta principal del éxito de la especie humana en este planeta (amén de ser fuente permanente de gozo personal para quienes nos dedicamos a estas cosas).
Cuando miramos con perspectiva, vemos que la intencionalidad que subyace en la astronomía ha ido variando a lo largo de la historia de la humanidad. Primero fue mítica y ritual, había que tratar de prote­gerse de los dioses y demonios comprando sus favores. Y, puesto que el cielo determinaba todo lo que sucedía a vivientes y no vivientes, pronto la astronomía se hizo agorera (astrología). En general, la simbiosis entre ciencia y superstición duró hasta bien entrado el Renacimiento.

El hombre, siempre práctico, ha ido buscándole utilidades a la ciencia de los astros y la ha usado, desde hace mucho tiempo, para cues­tiones relacionadas con la agricultura y con la navegación, como bien se sabe.

Después de Newton, la astronomía se hizo mecanicista, y los des­cubrimientos astronómicos de los siglos XVIII y XIX afinaron la mecá­nica y la física, que hicieron posible la revolución industrial…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ  ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

EL ÚLTIMO TAPIZ DE UN MAESTRO (1988)


El 15 de abril de 2017, Luis Perera, amigo de la infancia de la Villa de La Orotava, me hizo llegar una fotografía. Se trataba del último tapiz, confeccionado en 1988, del gran artista y alfombrista villero Don José González Alonso. Desde mi punto de vista, Don José ha sido el mejor artista del magno tapiz de la plaza del Ayuntamiento. Con su arte, talento y pensamiento, creó una auténtica cátedra.

Sabía medir con maestría el valor y los matices de las tierras de color. Trabajaba siempre con sus manos, sin tecnología moderna; había nacido para ser alfombrista. Era un hombre amable, campechano y sabio que jamás buscó el conflicto. Calculaba con precisión el tiempo y la forma para terminar su obra a tiempo y ofrecérsela al Santísimo. Recuerdo que, tras su marcha, alguien me dijo: «Con la partida de Don José, esto ya no es La Orotava».

En aquel año de 1988, Don José dejó la plaza por causas que nunca se aclararon del todo. Se despedía logrando transparencias difíciles, jamás igualadas en el arte efímero: el juego de la luz, los velos de las féminas y las sombras creaban una panorámica casi surrealista. Aquella plaza, especie de catedral sin nombre, custodió su obra cumbre. Don José escribió la verdadera historia de la alfombra eclesiástica, plasmando templetes, rostros, paisajes y nubes. Su legado transformó el tapiz en un monumento único de ciencia canónica, donde convivían pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, concilios orientales y occidentales, y los rostros de varones ilustres en una obra resplandeciente.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL