El amigo del Puerto de la Cruz; SALVADOR
GARCÍA LLANOS remitió entonces (29/03/2026) estas notas que tituló “IMELDO,
UN GENIO A SU MANERA”: “…Presentamos
varias exposiciones de Imeldo Bello Baeza, fallecido en silencio -como a él le
gustaba la vida- hace unos días. Era como un hacer sin estridencias, como si
eso le confiriera más valor a su imaginación y a sus plasmaciones
experimentales. Visitamos su casa en tres o cuatro ocasiones, donde la
encantadora Eloísa (Elo, como la llamaba) nos obsequiaba su dulzura explicativa
del significado del arte, de aquella obra distribuida de forma anárquica. En el
Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), brillaba cada vez que se
lo proponía, cada vez que traía las muestras de su creatividad artística.
Hijo de un inolvidable maestro
y artista de la fotografía, hermano de Elvira y Marcos, también fallecidos,
Imeldo desgranó, sobre todo, unas riquísimas dotes de observador. El fue quien
nos explicó lo que era un trampantojo. Y fue quien pidió nuestra voz para dar
vida a unas espectaculares fotografías de gran tamaño de combates boxísticos.
¡Ay, Imeldo! Cómo eras, qué atrevimiento para tomar el pulso a lo que se abría
ante sus ojos, desde la quietud a la violencia, desde el paroxismo a lo
bucólico. César Manrique le estaba esperando en el cielo con los brazos
abiertos, acaso para fundirse como aquella vez en su casa de Lanzarote que
contaba con tanta fruición.
En septiembre de 2017 nos pidió
la introducción de un exposición titulada ‘Untlited’ en el Museo de Arte
Contemporáneo (Macew) del Puerto de la Cruz. Ese día levantó el ánimo de todos
que la visitaron, entendidos más o menos del hecho artístico. En su honor,
reproducimos aquel texto. Decía:
“La inmensidad artística
contemporánea cuestiona el espacio autónomo del arte, aquel que está legitimado
por el academicismo y la industria, abriendo sitio a diversos sentidos para la
creación y el sentimiento, estableciendo así la relación entre el arte y la
política, el arte y la economía, el arte y la pedagogía, por citar algunas
disciplinas.
De esa forma, se promueven
actitudes críticas y se intensifica la pregunta por sus prácticas. En
consecuencia, la potencialidad del arte para el diálogo -damos por hecho que es
constitutiva de lo estético- invita a debatir en torno a las apreciaciones que
va sugiriendo en ámbitos diversos.
Llegamos así a una suerte de
heterodoxia artística que, conocida la personalidad y la trayectoria de los
autores que aquí comparecen, UNTITLED
(Sin título), es una atinada síntesis que hace honor, además, al
nombre del espacio en el que nos encontramos, un museo de arte contemporáneo.
A ver si la ‘presentación
exprés’ encargada por Imeldo Bello hace honor a tan peculiar colectiva que
anima la resistencia a marcharse del verano portuense, alterado esta misma
mañana con truenos y relámpagos. Acaso querían anticipar el éxito de la
convocatoria. Bueno, o ser, sin más, elemento medioambientalista de la cosa.
Sin ser un grupo homogéneo, sin
uniones de similitud en algunos aspectos, con hallazgos y conexiones de
amistad, con lazos de cariño por sus personalidades y sus trabajos, se ha
venido tejiendo y agrandando un grupo que toma esa denominación, UNTITLED, para ser cómplices en
querer exponer las creaciones artísticas de escultura, fotografía y
pintura.
Empezaron siendo cuatro
componentes: Celestino González (fotógrafo), Julio Espinosa (escultor y
pintor), Pedri González (pintor) e Imeldo Bello (pintor y fotógrafo).
Pero actualmente se ha agrandado con dos nuevos componentes Paco G. Palmero
(escultor y ceramista) y Alex Carballo (pintor grafitero).
¡Larga vida, artistas!
Conociendo bien a Imeldo, si se
le preguntase por esta iniciativa, seguro que diría como que todo ocurre por
algo que ni controlamos ni entendemos, existiendo una interconexión de grupo
algo disparatada. Los encuentros han sido paulatinos porque detrás de cada uno
hay chorros de sensibilidad y nos importa el acercarnos sin repelo, con
nuestras diferencias.
Entonces, no pretenden
tener un objetivo ni un fin. Solo llegar, sin proponérselo, a la nada e
irse superando en su doble condición de personas y artistas. Y a la vez,
divirtiéndose.
Los creadores expresan sus
conocimientos y sus habilidades, observan e interpretan la realidad, dan rienda
a la imaginación, al abstracto, a la visión insólita, al modelaje, a la
sublimidad grafitera… Están persuadidos de que sus criaturas no deberían tener
dueño, habría que difundirlas y divulgarlas para que los demás se beneficien,
enriqueciéndose espiritualmente y ayudándoles a crecer.
¿Cómo se las arreglarán?, se
estarán preguntando quienes les conocen y quienes les están descubriendo en esa
colección. Hicimos pregunta periodística, picados por la curiosidad. E Imeldo
respondió: “La convivencia requiere resolver las contradicciones entre la
independencia individual y colectiva y es fundamental tener conocimiento para
poder disfrutarnos. Inventando con creatividad producimos y construimos
historias y a la vez destruimos nuestras cobardías constantemente y
es fabuloso fantasear porque nos traslada a desarrollar conciencia,
desapareciendo prejuicios implícitos”.
La respuesta podría valer para
completar esta breve introducción pero la heterodoxia de la que hablamos nos
inspira una breve reflexión final: la belleza, lo feo, lo grotesco, lo sublime,
lo cómico, lo espléndido, y siempre, en todo caso, lo original, solo existen en
la mente humana y el arte desempeña un papel determinante en su conocimiento y
desarrollo.
Hagamos que se impregne, que
fluya, que invada nuestros apetitos”.
Sus palabras condensan la
personalidad de Imeldo Bello, algunas de cuyas piezas y cuadros conservamos. El
artista, un genio a su manera, siempre estará en nuestra memoria…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
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