miércoles, 22 de septiembre de 2021

DOMINGO Y RAFAEL

El tiempo parece detenerse en los sesenta del siglo pasado a través de una extraordinaria fotografía rescatada por el investigador y amigo orotavense Javier Lima Estévez, compartida en el entrañable rincón digital ¡¡Ay mi Orotava!!!. La escena se sitúa en el corazón de la histórica calle de la Carrera, popularmente bautizada por el paisanaje como «La Carretera del Piche». Allí, frente al viejo camión de la basura municipal y en pleno bullicio de las Fiestas Mayores de la Villa, posan para la posteridad dos figuras inolvidables del funcionariado local: Domingo Portocarrero y Rafael Hernández.

Domingo fue, durante décadas, el guardián silencioso del arte efímero de las fiestas. De sus manos dependía el cuidado, almacenamiento y distribución del delicado material que los alfombristas transformaban en el magno tapiz de la plaza del Ayuntamiento. Más tarde, la vida lo llevó a estrenar el cargo de conserje principal en el flamante Instituto de la Torrita, donde habitó junto a su familia hasta que le llegó la hora del merecido retiro, sin abandonar jamás el mimo y la preparación previa de los pigmentos naturales de la gran alfombra.

A su lado, Rafael sostenía el volante de la Villa. Era el chófer mayor del camión de la recogida de residuos, un oficio que compaginaba con la hermosa tarea de transportar los montes de brezo, retamas y flores que más tarde perfumarían las calles orotavenses. Aquellos que tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino recordamos su profunda calidad humana, su carácter afable y su estampa inconfundible. En mi memoria sigue vivo el recuerdo de Rafael acudiendo al taller de lavados y engrases de mi padre, Juan Álvarez Díaz, en la calle El Calvario; siempre con su inseparable sombrero calzado hacia atrás y mostrando en sus largas manos las singulares manchas naturales que la piel dibuja con los años.

Dos hombres buenos, comunicativos y entregados que, desde la sencillez de sus oficios, ayudaron a tejer la historia más auténtica y humana de La Orotava.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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