viernes, 8 de mayo de 2026

VITI





Juan Antonio García Sálamo, entrañablemente conocido como «Viti», nació en la Villa de La Orotava el 23 de septiembre de 1954 y falleció en su misma tierra natal el 7 de mayo de 2026.

Lo conocí desde que era un niño, cuando acudía a mi casa para recibir clases particulares de recuperación. Más adelante, tuve el honor de dirigirlo en las canchas de baloncesto como jugador de los equipos infantil CB Águila del Valle y CB Juvenil Orotava. Ambos conjuntos formaban parte de la cadena del recordado CB Antiguos Alumnos Salesianos, actual CB San Isidro.

Su etapa académica comenzó en los colegios de La Milagrosa (Hijas de la Caridad) y San Isidro. Posteriormente, se incorporó al Instituto de La Torrita. Viti formó parte de aquella primera e histórica promoción de alumnos que inauguraron el centro como sección delegada. Su vínculo con la institución fue tan fuerte que se integró en su plantilla administrativa como conserje, desempeñando una labor impecable en el posterior Instituto Villalba Hervás hasta el día de su jubilación. Compatibilizó además estas funciones con la gestión de la cantina del centro, convirtiéndose en una figura imprescindible y querida por generaciones de estudiantes.

En el aspecto deportivo, no fue fácil al principio adaptarlo a la posición de pívot. Sin embargo, su estatura y físico lo convertían en el candidato idóneo para esa demarcación. Gracias a su inquebrantable fuerza de voluntad, progresó con éxito hasta la categoría júnior e incluso llegó a disputar varios encuentros con el equipo sénior.

Como entrañable anécdota de aquellos años, recuerdo el día en que se nombró a la dama orotavense Milagrosa García Torrens como madrina del Infantil Águila del Valle. Al realizar el saque de honor, lanzó el balón con tanta fuerza y altura que el pobre Viti hizo lo imposible, entre apuros y estiramientos, por intentar alcanzarlo.

En el plano personal, formó un hogar junto a la también orotavense Juani Díaz Rodríguez, fruto de cuyo matrimonio nacieron sus dos adoradas hijas, Nayra y Alba García Díaz. Viti era un hombre profundamente popular en La Orotava, donde compartía el cariño del pueblo junto a su familia; cabe recordar que su hermana, Pili García Sálamo, fue durante muchos años el rostro visible y productora de la emblemática firma comercial local «Tejidos Antonico».

Viti fue, ante todo, una bellísima persona. Un amigo leal de sus amigos, noble y siempre dispuesto a tender la mano de forma desinteresada a cualquiera que le pidiera un favor.

Se nos ha ido demasiado pronto, cuando aún le quedaba mucha vida por delante para disfrutar de los suyos y ver crecer el legado de sus maravillosas hijas. Deseo de corazón que ya descanse en ese paraíso eterno, arropado por la fe y la misericordia. Y allá arriba, Viti, no olvides colocar bien los pies y las manos, justo como siempre te insistía en los entrenamientos. Sigue saltando y disfrutando del baloncesto, tu gran pasión, en esas canchas celestiales que ya nunca se olvidan.

Un abrazo eterno y hasta siempre, amigo.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

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