miércoles, 26 de octubre de 2022

COSAS DEL PUEBLO 1955




COSAS DEL PUEBLO: EL AÑO EN QUE LA INFANCIA VISTIÓ DE GALA AL TEATRO ATLANTE

A finales del estío de 1955, un murmullo de pajarillos y versos comenzó a inundar los rincones de La Orotava; eran las voces infantiles que ensayaban, con el alma encendida, el renacer de una joya compartida. Las páginas del semanario Canarias se convirtieron en el diario de un milagro artístico: el reestreno de la célebre caricatura lírica local Cosas del Pueblo, un lienzo de costumbrismo escrito por la pluma ingeniosa de don Felipe Casanova Machado y mecido por la partitura eterna del inolvidable maestro vallisoletano don Tomas Calamita y Manteca.

Bajo la batuta paciente y protectora de don Gustavo Dorta Hernández, el "Cuadro Infantil de Arte" obró el prodigio. Parecía un sueño de inocencia que un texto tan extenso, preñado de la agudeza del ingenio y las complejidades de la sátira, pudiera ser dominado con tanto salero por un elenco de duendes. Niños y niñas de apenas diez años —algunos rozando apenas las siete u ocho primaveras— desafiaban las tablas del legendario Teatro Atlante con la madurez de los viejos cómicos y la pureza que solo posee la infancia.

El papel del marrullero Fructífero cobró vida en los ojos despiertos del gran Pedrito Hernández, quien con solo ocho años sostenía el peso de un libreto ampliado por su autor. A su lado, el jovial Albertito Hernández desdoblabas su gracia en dos contrastes de la comedia: el ventero Robustiano y el estrambótico poeta Miguel Perdomo, tejiendo juntos la jocosa escena de "El Mirlo" con la precisión de un encaje de bolillos. Poco después, el viento de la Península trajo de vuelta a Vicentito Leis, quien se incorporó al enjambre infantil con su natural elocuencia para encarnar a Ildefonso, el concejal enredador.

El escenario no era un decorado cualquiera; era un idilio visual. El joven artista don Agustín Ruiz Domínguez pintó con sus pinceles un espléndido motivo del Valle de La Orotava, un espejo donde el pueblo se miraba a sí mismo recortado contra el Teide. Al fondo de la escena, sesenta pequeños artistas daban vida a los coros: seis nuevos niños se sumaron para completar el grupo de Los Estudiantes, quienes entrelazaban sus pasos con Las Caladoras en la deliciosa y flotante melodía de un vals popularizado que el maestro Ortí, desde el vecino Puerto de la Cruz, había instrumentado con esmero para una orquesta que ya sonaba a gloria.

Los directores, buscando la armonía y la justicia del juego, ensayaban sin concha de apuntador, obligando a los niños a poseer la obra en la memoria y el corazón. Además, compartían los papeles principales entre varios pequeños para que nadie se quedara sin la oportunidad de brillar bajo los focos.

Aunque la obra estaba lista para romper el silencio en septiembre, los creadores prefirieron madurar el fruto hasta los últimos días de octubre, avivando una expectación tan inmensa que los ecos del Teatro Atlante llegaron a toda la isla de Tenerife, desde donde llovían peticiones para acoger el espectáculo.

Sin embargo, el destino final de aquella partitura de risas tenía un fin aún más noble y hermoso. Al llegar noviembre, el semanario anunció que el reestreno definitivo se consagraría a un hermoso acto de amor: recaudar fondos para que la magia de los Reyes Magos dejara juguetes en las manos de los niños más humildes de la Villa.

Aquel noviembre de 1955, nombres como Fefa Díaz, Carmen Rosa Trujillo, Agustín Llarena o Paquito Morales no solo interpretaron a los personajes de su pueblo; se convirtieron en los guardianes de la ilusión de una Orotava que, a través de los ojos de sus hijos, aprendió a cantar su propia historia sobre las maderas del Atlante.

EL ELENCO DE LA ILUSIÓN (REPARTO ORIGINAL DE NOVIEMBRE DE 1955):

Ramona: Fefa Díaz

María: Carmen Rosa Trujillo

Cantadora: Carmita Trujillo

Fructífero: Pedrito Hernández

Mister Pique: Paquito Morales

El Alcalde: Agustín Llarena

El General: Francisco Sánchez

El Juez: Juan Felipe Hernández

Robustiano y Miguel Perdomo (El Poeta): Alberto Hernández

Ildefonso (El Concejal): Vicentito Leis

El Cojo: Paquito Rodríguez

El Inspector: Isabelino Martín

Un Chico: Antonio Polo

Un Campesino: Efrén Sacramento

Un Borracho: José Antonio

Los Acuáticos: Joselito Castro, Inocencio León y F. Rodríguez

Los Guardias: Miguel Muñoz, Augusto Hernández, Paco Herreros y Tomás Muñoz

Pescadoras y Caladoras: Coro Femenino

Venteros y Estudiantes: Coro Masculino

Hombres y Mujeres del Pueblo: Coro General

Rondalla Típica Infantil

Escenografía: Agustín Ruiz Domínguez

Dirección de Orquesta: Maestro Ortí

Dirección General: Don Gustavo Dorta Hernández y Don Felipe Casanova Machado

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

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