COSAS DEL PUEBLO: EL AÑO EN QUE LA INFANCIA
VISTIÓ DE GALA AL TEATRO ATLANTE
A
finales del estío de 1955, un murmullo de pajarillos y versos comenzó a inundar
los rincones de La Orotava; eran las voces infantiles que ensayaban, con el
alma encendida, el renacer de una joya compartida.
Las páginas del semanario Canarias
se convirtieron en el diario de un milagro artístico: el reestreno de la
célebre caricatura lírica local Cosas
del Pueblo, un lienzo de costumbrismo escrito por
la pluma ingeniosa de don Felipe Casanova Machado y mecido por la partitura
eterna del inolvidable maestro vallisoletano don Tomas Calamita y Manteca.
Bajo la
batuta paciente y protectora de don Gustavo Dorta Hernández, el "Cuadro
Infantil de Arte" obró el prodigio. Parecía un sueño de inocencia que un
texto tan extenso, preñado de la agudeza del ingenio y las complejidades de la
sátira, pudiera ser dominado con tanto salero por un elenco de duendes. Niños y
niñas de apenas diez años —algunos rozando apenas las siete u ocho primaveras—
desafiaban las tablas del legendario Teatro
Atlante con la madurez de los viejos cómicos
y la pureza que solo posee la infancia.
El papel del
marrullero Fructífero
cobró vida en los ojos despiertos del gran Pedrito Hernández, quien con solo
ocho años sostenía el peso de un libreto ampliado por su autor. A su lado, el
jovial Albertito Hernández desdoblabas su gracia en dos contrastes de la comedia:
el ventero Robustiano
y el estrambótico poeta Miguel
Perdomo, tejiendo juntos la jocosa escena de
"El Mirlo" con la precisión de un encaje de bolillos. Poco después,
el viento de la Península trajo de vuelta a Vicentito Leis, quien se incorporó
al enjambre infantil con su natural elocuencia para encarnar a Ildefonso,
el concejal enredador.
El
escenario no era un decorado cualquiera; era un idilio visual. El joven artista
don Agustín Ruiz Domínguez pintó con sus pinceles un espléndido motivo del
Valle de La Orotava, un espejo donde el pueblo se miraba a sí mismo recortado
contra el Teide. Al fondo de la escena, sesenta pequeños artistas daban vida a
los coros: seis nuevos niños se sumaron para completar el grupo de Los Estudiantes,
quienes entrelazaban sus pasos con Las
Caladoras en la deliciosa y flotante melodía de un
vals popularizado que el maestro Ortí, desde el vecino Puerto de la Cruz, había
instrumentado con esmero para una orquesta que ya sonaba a gloria.
Los
directores, buscando la armonía y la justicia del juego, ensayaban sin concha
de apuntador, obligando a los niños a poseer la obra en la memoria y el
corazón. Además, compartían los papeles principales entre varios pequeños para
que nadie se quedara sin la oportunidad de brillar bajo los focos.
Aunque la
obra estaba lista para romper el silencio en septiembre, los creadores
prefirieron madurar el fruto hasta los últimos días de octubre, avivando una
expectación tan inmensa que los ecos del Teatro Atlante llegaron a toda la isla
de Tenerife, desde donde llovían peticiones para acoger el espectáculo.
Sin embargo,
el destino final de aquella partitura de risas tenía un fin aún más noble y
hermoso. Al llegar noviembre, el semanario anunció que el reestreno definitivo
se consagraría a un hermoso acto de amor: recaudar fondos para que la magia de
los Reyes Magos dejara juguetes en las manos de los niños más humildes de la
Villa.
Aquel
noviembre de 1955, nombres como Fefa Díaz, Carmen Rosa Trujillo, Agustín
Llarena o Paquito Morales no solo interpretaron a los personajes de su pueblo;
se convirtieron en los guardianes de la ilusión de una Orotava que, a través de
los ojos de sus hijos, aprendió a cantar su propia historia sobre las maderas
del Atlante.
EL ELENCO DE LA ILUSIÓN
(REPARTO ORIGINAL DE NOVIEMBRE DE 1955):
Ramona:
Fefa Díaz
María:
Carmen Rosa Trujillo
Cantadora:
Carmita Trujillo
Fructífero:
Pedrito Hernández
Mister Pique:
Paquito Morales
El Alcalde:
Agustín Llarena
El General:
Francisco Sánchez
El Juez:
Juan Felipe Hernández
Robustiano y
Miguel Perdomo (El Poeta):
Alberto Hernández
Ildefonso
(El Concejal): Vicentito Leis
El Cojo:
Paquito Rodríguez
El Inspector:
Isabelino Martín
Un Chico:
Antonio Polo
Un Campesino:
Efrén Sacramento
Un Borracho:
José Antonio
Los
Acuáticos: Joselito Castro,
Inocencio León y F. Rodríguez
Los Guardias:
Miguel Muñoz, Augusto Hernández, Paco Herreros y Tomás Muñoz
Pescadoras y
Caladoras: Coro Femenino
Venteros y
Estudiantes: Coro Masculino
Hombres y
Mujeres del Pueblo: Coro General
Rondalla
Típica Infantil
Escenografía:
Agustín Ruiz Domínguez
Dirección de
Orquesta: Maestro Ortí
Dirección
General: Don Gustavo Dorta Hernández y Don
Felipe Casanova Machado
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU


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