MARÍA AUXILIADORA AL MEDIODÍA: LA LUZ DE 1950 Y LA HUELLA DE UNA MADRE
Hay fotografías que no solo guardan una imagen, sino que conservan intacto el latido de un pueblo y el crujido del tiempo
Nos llama poderosamente la atención contemplar a María Auxiliadora bajo la plenitud de la luz del mediodía, un destello luminoso y atípico en una devoción que la memoria colectiva acostumbra a envolver en los tonos recogidos de la tarde y la noche. En la escena, la Virgen camina escoltada por la solemnidad del templo parroquial y matriz de Nuestra Señora de la Concepción: los ciriales abriendo paso, la cruz, la manga, el trono y el perfume del incienso elevándose al cielo villero entre el recogimiento de los fieles.
Corría el año 1950 y la sagrada imagen acababa de desembarcar en el corazón de nuestro pueblo para quedarse ya siempre entre nosotros, custodiada en la entrañable capilla del Colegio de San Isidro. Imposible no recordar aquellas palabras henchidas de emoción que pronunció entonces su director, Don Claudio Sánchez Martín, al recibirla con los brazos abiertos: «¡Ya tenemos madre!». Una frase sencilla y eterna que condensó el sentir de generaciones de orotavenses.
Aquel
hito marcó el inicio de un idilio de fe y devoción. Setenta y cinco años
después de la llegada de los Padres Salesianos a esta Villa insular —celebrados
con gozo en sus Bodas de Platino—, esa misma Madre que recorría radiante La
Carrera en 1950 recibe el mayor de los reconocimientos del amor filial: su muy
esperada y merecida Coronación Canónica en este floreciente abril de 2023. Una
historia de fe tallada paso a paso, a plena luz del día y en el corazón de La
Orotava.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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