LOS HÉROES DE LOS POYOS: EL ÚLTIMO VUELO DEL IMPERIAL C.F.
El latido del fútbol
de antaño late con fuerza en esta fotografía de 1962, capturada por la lente del perdomero Fidel Álvarez y rescatada del olvido por mi amigo de la infancia, Jaime Orta, quien me la hizo llegar en
septiembre de 2022 como un tesoro de la memoria orotavense. La imagen evoca el
romanticismo de una época dorada y el tramo final de un club que fue puro
orgullo vecinal: el Imperial C.F.
Nacido entre finales
de los años cuarenta y principios de los cincuenta en las entrañas del célebre barrio de Los Poyos, el Imperial
comenzó su andadura como un modesto equipo adherido. Sin embargo, el empuje de
su gente lo llevó a federarse y vestir la vitola de club oficial, debutando con
coraje en la segunda categoría regional
del norte de Tenerife durante la temporada 1959-1960.
Aquel proyecto unió a
una generación inolvidable de futbolistas de la Villa, hombres que defendían el
escudo por el puro amor al juego: Francisco
Ruiz, Chuchito Ruiz, Peña, Enrique Castro, Santiago Morón, Angelito Santana,
Anselmo, Carlos González (el de la Campana), Juanito Rodríguez (el Cartero),
Crispín y Manolo (Chaval), entre otros. Al frente de aquella hermosa
locura estaba su presidente, Cecilio
Árbelo, un hombre clave en el balompié local que, precisamente el año de
esta foto, asumiría la presidencia de la U.D. Orotava, sellando el destino del Imperial como el filial
oficial del club decano de la Villa.
Pero el Imperial C.F.
era mucho más que once camisas sudando sobre el campo; era el alma social de su
barrio. En Los Poyos sostenían una célebre sala de baile donde cada domingo se daban cita la música, el
cortejo y la alegría. Aquel rincón se convirtió, por derecho propio, en una de
las grandes salas de fiesta de La Orotava, donde el fútbol de los domingos se
estiraba entre pasodobles y sonrisas hasta el anochecer.
Esta histórica
instantánea fue tomada en el Estadio
Municipal "Los Cuartos", cuando el césped era un sueño lejano
y se jugaba sobre la mística superficie de una pista de tierra. Corría el año 1962, la última temporada del
Imperial antes de su disolución, un vacío que poco después llenaría la
fundación de la A.A. AA. Salesianos,
hacia cuyas filas emigraron muchos de sus componentes.
De izquierda a
derecha, y ordenados de arriba abajo, posan para la eternidad aquellos
muchachos que hicieron grande al barrio: Fernando Rodríguez Villar, Melchor García, Felipe, Pepe Siverio, Domingo
(el Millonario), Miguel Domínguez (El Perrinche), Luis (El Bolígrafo), Fernando
(El Veloz), Pedro Negrín, Pancho, Antonio Rodríguez y Juanito Regalado.
Un once de leyenda esculpido en la memoria de la Villa.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL

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