jueves, 29 de septiembre de 2022

IMPERIAL CF


LOS HÉROES DE LOS POYOS: EL ÚLTIMO VUELO DEL IMPERIAL C.F.

El latido del fútbol de antaño late con fuerza en esta fotografía de 1962, capturada por la lente del perdomero Fidel Álvarez y rescatada del olvido por mi amigo de la infancia, Jaime Orta, quien me la hizo llegar en septiembre de 2022 como un tesoro de la memoria orotavense. La imagen evoca el romanticismo de una época dorada y el tramo final de un club que fue puro orgullo vecinal: el Imperial C.F.

Nacido entre finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta en las entrañas del célebre barrio de Los Poyos, el Imperial comenzó su andadura como un modesto equipo adherido. Sin embargo, el empuje de su gente lo llevó a federarse y vestir la vitola de club oficial, debutando con coraje en la segunda categoría regional del norte de Tenerife durante la temporada 1959-1960.

Aquel proyecto unió a una generación inolvidable de futbolistas de la Villa, hombres que defendían el escudo por el puro amor al juego: Francisco Ruiz, Chuchito Ruiz, Peña, Enrique Castro, Santiago Morón, Angelito Santana, Anselmo, Carlos González (el de la Campana), Juanito Rodríguez (el Cartero), Crispín y Manolo (Chaval), entre otros. Al frente de aquella hermosa locura estaba su presidente, Cecilio Árbelo, un hombre clave en el balompié local que, precisamente el año de esta foto, asumiría la presidencia de la U.D. Orotava, sellando el destino del Imperial como el filial oficial del club decano de la Villa.

Pero el Imperial C.F. era mucho más que once camisas sudando sobre el campo; era el alma social de su barrio. En Los Poyos sostenían una célebre sala de baile donde cada domingo se daban cita la música, el cortejo y la alegría. Aquel rincón se convirtió, por derecho propio, en una de las grandes salas de fiesta de La Orotava, donde el fútbol de los domingos se estiraba entre pasodobles y sonrisas hasta el anochecer.

Esta histórica instantánea fue tomada en el Estadio Municipal "Los Cuartos", cuando el césped era un sueño lejano y se jugaba sobre la mística superficie de una pista de tierra. Corría el año 1962, la última temporada del Imperial antes de su disolución, un vacío que poco después llenaría la fundación de la A.A. AA. Salesianos, hacia cuyas filas emigraron muchos de sus componentes.

De izquierda a derecha, y ordenados de arriba abajo, posan para la eternidad aquellos muchachos que hicieron grande al barrio: Fernando Rodríguez Villar, Melchor García, Felipe, Pepe Siverio, Domingo (el Millonario), Miguel Domínguez (El Perrinche), Luis (El Bolígrafo), Fernando (El Veloz), Pedro Negrín, Pancho, Antonio Rodríguez y Juanito Regalado. Un once de leyenda esculpido en la memoria de la Villa.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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