domingo, 11 de septiembre de 2022

MARÍA LUISA ROCÍO BÁEZ

Aquella vieja fotografía, enviada desde la Villa de La Orotava por su sobrino Jesús Rocío Ramos, rescató del olvido una estampa formidable: Doña María Luisa Rocío Báez posando desinhibida sobre una motocicleta. Ella fue la mujer que conquistó el corazón del confitero alemán afincado en el municipio, Don Egon Alfred Wender Bard.

El destino entre ambos se tejió en el obrador. Entre el ir y venir de los empleados que Egon contrataba para su floreciente industria, apareció Luisa. En aquel momento, el confitero ni siquiera alcanzaba a imaginar que esa joven sería el gran amor de su vida, pues sus ojos y sus cortejos se dirigían entonces hacia otra muchacha de la Villa. Sin embargo, el azar y la convivencia diaria terminaron por unir irremediablemente sus caminos para siempre.

El idilio culminó en el verano de 1920. Bajo los majestuosos techos de la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción, Egon y Luisa se dieron el «sí, quiero». Aquel enlace se convirtió en un acontecimiento histórico para La Orotava. Pocas veces los vecinos habían presenciado el exótico matrimonio entre una humilde villera y un caballero venido de Alemania. Las calles se llenaron de murmullos y expectación, y una multitud de curiosos, más allá de los propios invitados, se agolpó a las puertas del templo para ser testigos de una unión que desafiaba las distancias y unía dos mundos en el corazón de la Villa.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


No hay comentarios:

Publicar un comentario