viernes, 30 de septiembre de 2022

UN CAMPEONATO CON COLES EN EL CORAZON

UN CAMPEONATO CON COLES EN EL CORAZÓN: LA GLORIOSA MAÑANA DE LOS CUARTOS EN 1972

Hay páginas de la historia deportiva que se escriben con el sudor del campo, pero se sellan para siempre en el alma de un pueblo. Esta crónica viva y su evocadora fotografía nos llegan de la mano de Jaime Orta, entrañable amigo, para trasladarnos a una época eufórica: abril de 1972, el momento exacto en que la U.D. Orotava se coronó, por segunda vez en su trayectoria, reina de la primera preferente tinerfeña (una categoría entonces experimental, según recuerda con precisión el aparejador jubilado y amigo de siempre, Ángel García González).

Eran los tiempos dorados de la presidencia del Doctor Machado Melián, un hombre cuya gestión cambió por completo la fisionomía del estadio de Los Cuartos. Como bien afirma el ilustre orotavense Don Juan del Castillo y León, el Doctor Machado merece, sin duda, un monumento de bronce en el propio feudo villero.

Aquella inolvidable mañana del 10 de abril, Los Cuartos era una olla a presión. Mientras la capital tinerfeña esperaba el choque vespertino entre el C.D. Tenerife y el Rayo Vallecano —donde militaba Alfonso, artífice del primer título orotavense—, la Villa se jugaba su propio destino frente a la U.D. Tacoronte.

El partido comenzó cuesta arriba. En el minuto 17, Memo adelantó a los visitantes tras una jugada de Pancho. El Tacoronte plantó cara con un once combativo: Berto (Juanito), Luzbel (I), Hucho, Lacito, Manolo, Manzano, Luzbel (II), Marino, Pancho, Sito y Memo. Pero el Orotava, dirigido magistralmente por el joven técnico local Antonio Hernández Sánchez, alineó una escuadra dispuesta a morder el césped: Manolo, Juanito, Galindo, Santos, Chanito, Siverio, Juan Jesús, Sánchez (I), Sánchez (II), Moli (Ojeda) y Goyo. El encuentro contó además con el impecable arbitraje del colegiado aragonés Emilio Soriano, quien sustituyó de urgencia al tinerfeño Martín Trujillo tras sufrir este un aparatoso accidente días antes.

La locura estalló en el segundo tiempo. El gaditano-orotavense Moli firmó el empate con un soberbio tiro cruzado de factura personal. La alegría fue efímera, pues Luzbel (II) volvió a adelantar al Tacoronte desde el borde del área. Sin embargo, la casta villera no tardó en aparecer: en el minuto 22, Sánchez (I) desbordó con furia y su remate, desviado involuntariamente por el defensor tacorontero Hucho, se coló en las mallas. Los Cuartos eran ya un clamor. Poco después, Sánchez (II), libre de marca tras una desatención de la zaga rival, conectó un testarazo inapelable a pase de Moli para poner el 3-2.

Con el estadio vibrando de puro enternecimiento, el destino reservó lo mejor para el minuto 38. El lateral Santos cazó un balón a 15 metros del área grande y soltó un zambombazo monumental, un trallazo limpio que se coló entre un mar de piernas haciendo inútil la estirada de Berto. Un gol de bandera para sellar el 4-2 definitivo. Al pitido final, el delirio: afición, jugadores y presidente se fundieron en un abrazo eterno, izando a hombros a los héroes bajo los enérgicos riqui-racas de rigor. El diario La Tarde se rindió en elogios ante el técnico Antonio Hernández, el hombre de la Villa que supo llevar a su nave hasta el Campeonato Provincial.

La celebración tomó las calles en una ruidosa caravana de coches, pitas y pancartas. Y como mandarían las sanas rencillas futbolísticas de la época, las coles —en alusión al pueblo de Tacoronte— tomaron el protagonismo: la afición llegó a formar un auténtico ruedo de coles frente a la casa del presidente Machado Melián.

Sin embargo, aquel alirón tuvo que cantarse dos veces. Los despachos de la Federación Tinerfeña intentaron arrebatarle el título a la U.D. Orotava alegando alineación indebida de Sánchez (II) —el querido Nani Sánchez, años más tarde profesor de la Universidad de La Laguna—. A Nani se le había impuesto una injusta sanción de seis meses por negarse a viajar con la Selección Juvenil a Murcia, un viaje que su propio padre le había prohibido para no perjudicar sus estudios.

Aunque el Orotava batalló en Tenerife, la federación regional falló en su contra. Con valentía y estricta justicia, la directiva apeló ante la Federación Nacional en Madrid. La justicia divina y deportiva llegó desde la capital de España, ratificando la legalidad del jugador y devolviendo la corona a sus verdaderos dueños. Cuando la noticia llegó a la Villa de madrugada, los motores rugieron de nuevo. Los aficionados salieron en masa a las calles, las pitas despertaron la noche orotavense y, entre risas y coles, sacaron de la cama a su querido presidente para festejar el título que se ganó, con toda la ley, sobre la tierra de Los Cuartos.

En la imagen, para el recuerdo eterno (de izquierda a derecha y de arriba abajo): Manolo, Juanito, Galindo, Santos, Esteban, Siverio, Domingo, Chano, Juan Jesús, Moli, Nani (Sánchez II), Francisco (Sánchez I), Goyo, Marcelino y Raúl.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 


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