Por aquel entonces —marzo de 2017—, el
amigo de raíces orotavenses y natural de Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Ramos
Linares, envió estas notas acompañadas de una fotografía:
«…María (hermana de Cristina) y Cristina.
Del grupo de niños, la que está de pie es Carmita Trujillo Díaz. En la arena:
Semi Salamanca de la Peña, Lolita Linares Coronado, Tito Linares Coronado y
Antoñita Linares Pérez…»
La
panorámica fue capturada frente al célebre charco de «La Soga», en la playa de
Martiánez del Puerto de la Cruz, hacia mediados de los años cincuenta del siglo
XX.
Al
contemplarla, aflora en mi memoria infantil el recuerdo de la inolvidable
Cristina, una señora integrada por completo en la familia Linares —mis vecinos
de la infancia y juventud en la histórica calle El Calvario—, a quien más tarde
se uniría otra doña llamada África. Éramos una vecindad tan entrañable que
terminamos por sentirnos casi de la misma estirpe, casi hermanos.
Conservo
viva la imagen de, doña Edelmira Linares Álvarez, así como el difuso recuerdo
infantil de la matriarca del hogar, doña María Álvarez González. Su
fallecimiento me conmovió profundamente siendo apenas un niño inquieto, fruto
de la complicidad con mi gran amigo Francis Trujillo Díaz. Qué evocadora
resulta aquella infancia compartida entre casas, azoteas, tejas y patios; qué
entrañables recuerdos me devuelven la memoria.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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