El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió
entonces (24/09/2026) estas notas y fotografías que tituló “FEMINISMO, MACHISMO Y….HEMBRISMO.
(II)”: “…Esa pelea entre
machos de especies inferiores, aparentemente en “defensa” de sus hembras, es un
instinto ancestral que en realidad es la lucha por imponer la “pureza” de
sus propios genes. Como instintivo, es un impulso irrefrenable, un sentimiento
incontrolable, que a lo largo de millones de años se ha ido transmitiendo
evolutivamente hasta anclar en el hombre… Por decirlo mejor, en los varones de
la “actualidad”….Y la “actualidad”- yo insisto en ello- solo es un momento en
una “carrera de relevos” hacia la meta: lo bueno, lo perfecto, el bien.
Esa tendencia de nuestro
universo a la “”obra maestra””, digámoslo así, puede sufrir frenos o
retrocesos, espurios o irracionales, que solo aportarán infelicidad, caos
y violencia que podría alcanzar su máxima expresión en una guerra…..
Ei sentimiento instintivo,
furioso, peleón, de los machos inferiores, en “”defensa”” de sus hembras
se presenta en nosotros los varones como una tempestad, un descalabro, un
hundimiento psíquico profundo con llamativo componente físico muy difícil
de controlar y a veces imposible de superar. Se llaman CELOS y son los ÚNICOS
CAUSANTES (¡ únicos ¡) de lo que, con toda propiedad y justicia, podemos llamar
Violencia Machista como una forma muy específica de la Violencia de Género.
Repito, por si fuera
necesario aclararlo, que cuando hablo de “estos celos” me estoy
refiriendo a la forma “sui géneris” de sentirlos los varones (¡ los
machos!) ya que, (¡¡eso dicen….!!), en las mujeres
(¡las hembras!) se sienten y se manifiestan de muy diferente manera y son ellas
quienes tendrían que describirlos.
¡¡Cuando el toro embiste en el
ruedo no está atacando, se está defendiendo.....!!
Por ello cuando los CELOS sean
los ÚNICOS causantes de la violencia entre géneros deberíamos separar con
claridad la Violencia Machista, a un lado, de la Violencia Hembrista, al otro.
Si la violencia fuera, no por
celos sino aquella que ocurriera entre hombres y mujeres, en la
intimidad, en la familia, en el domicilio, en parejas o matrimonios, en
público o en privado, causada por algún factor negativo de la convivencia (que
pueden ser muchos) , que, repito, no sea por Celos ¿seguiremos conceptuándola
como Violencia de Género? Si la agresión de un hombre a una mujer,
en una discusión que no es por celos y juega su papel el dominio físico del
macho, ¿podríamos llamarla “Violencia Viril”, pero no machista, pues
ocurre, no por ser macho, sino por ser más fuerte? Si se tratara de
la pareja conyugal de dos mujeres en la que una “”por celos”” violenta a la
otra ¿sería un caso de Violencia Hembrista? ¿Y si la pareja conyugal (Nota nº
1) fuera de dos varones? Pues ya me dirán ustedes: si fuera por celos
“Violencia Machista” y si fuera por el futbol ¿¿ Violencia de Género??.....
No busco atenuantes para los
varones. Se necesita pues un estudio amplio y profundo, académico, que aclaren
las diferencias entre los diferentes tipos de violencia para
conseguir que sean más eficaces la prevención, el apoyo picológico
, la terapia y, a ser posible, no caer en el atentado a la dignidad, el
escarnio punitivo que estigmatiza al “culpable” y. por lo visto y leído, tiene
el mismo resultado que apagar el fuego con gasolina….¡¡ La cosa va a peor !!
Abandonemos conceptos
preconcebidos y sentencias lapidarias de las pancartas como, “Hombres
malos. Mujeres buenas” para allanar los caminos del diálogo y
la comprensión del extremismo machista frente a el de ciertas feministas,
contaminadas de hembrismo.
Conviene separar la violencia
por CELOS, de las tan frecuentes en las relaciones sociales de todo tipo:
económicas, profesionales, políticas, deportivas, de barra del bar; de ciertos
grupos o asociaciones, también familiares , incluso personales por ajustes de
cuentas, venganzas, por odio, envidias, etc. etc. que nada tienen que ver
con los celos , por lo que tampoco las podemos apellidar de
machistas, de hembritas ni de género.
El enamoramiento, esa categoría
tan especial del amor, es como la fuerza de atracción de un potente imán
que busca la unión de los dos sexos como garantía del primer escalón en
la conservación de la especie….que tambien incluye, claro es, de los genes de
la pareja enamorada.
Enamorarse implica entrega
mutua, fidelidad, atracción intensa de la mujer sobre el hombre, que embelesa y
llega a hechizar. Hay una mezcla de alegría, felicidad, emoción, que te aísla
en un mundo idílico, que se quiere vivir en solitario, aislados en un sueño de
fantasía. Es como una “unidad de dos” que se basta a sí misma, que te aleja de
tu mundillo social y te transporta a otro mundo onírico que se adueña de tu persona
y de tus otros sentimientos. ¡¡ No se puede ser más feliz!!
La infidelidad de “su” (no
posesivo) mujer la siente el hombre como un atentado a ese proyecto de supervivencia,
como una traición a esa fuerza instintiva por perpetuar los genes propios, su
estirpe, a través de la herencia. Y los CELOS desencadenan en el varón
una tempestad, un descalabro, un hundimiento, una crisis psíquica profunda con
tristeza, irritabilidad , angustia, obsesión y ansiedad con componente físico
de taquicardia, palpitaciones, inapetencia, insomnio… que pueden culminar en
una auténtica locura: la crisis de celos….Una “locura de amor” que puede
terminar en tragedia y violencias vicarias que nunca se habían visto y que
evidencian deficiencias en las medidas de prevención, terapia, y punitivas.
(Nota 1: hay en mí un rechazo,
¿¡¡ machista !!?, a usar el término “matrimonio” en estos casos de parejas del
mismo género. Por lógica, parece más fidedigno el de Unión Igualitaria o algo
similar.
<<Continua en
(III)>>
Isidro Fuentes Melián.- Médico. Septiembre
de 2026…”
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL
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