Conocí a Francisco González Casanova en mi infancia. Su hermano Pepe era el practicante que acudía a la casa de mis padres en la calle El Calvario. Recuerdo también que su familia regentaba un puesto de juguetes en la calle León; allí iba yo cada año a depositar mi carta de la ilusión por Reyes en ese emblemático establecimiento. Sin embargo, descubrir al Paco de firmes ideales y defensor de las causas nobles fue un proceso posterior. Ocurrió tras la muerte de Franco, en plena Transición, durante los primeros mítines del regreso a la democracia que se celebraban en la terraza del desaparecido teatro-cine Atlante.
Un buen día, Paco apareció por el entonces Instituto de Formación Profesional del Barrio de San Antonio, donde ejercí como docente, para regalarme su libro recién publicado sobre Cuba. Por aquellos años, el director del centro era Carmelo Vega Espada, un camarada suyo. Al leer la obra, descubrí en uno de sus capítulos un artículo de su convecino y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, don Jesús Hernández Perera. En el texto se explicaba que el Gobierno de la República había concedido un instituto de enseñanzas medias a La Orotava en 1936, siendo alcalde de la Villa el padre de Paco, don Manuel González Pérez. Como el centro de San Antonio buscaba un nombre oficial, Carmelo Vega y yo propusimos el nombre de su padre al primer consejo escolar democrático, el cual aprobó la propuesta por unanimidad. Por esta razón, aquel viejo instituto de formación profesional se denomina hoy IES La Orotava Manuel González Pérez.
A partir de ese momento entablé una profunda amistad con Paco, quien fuera amigo íntimo de Fidel Castro. En persona me relató múltiples peripecias por tierras cubanas, como el envío desde Canarias de medicamentos y de niños enfermos para ser tratados en la isla caribeña de dolencias que aquí no tenían solución. También me habló de sus cordiales relaciones con Centroamérica y Sudamérica. Incluso me confiaba anécdotas de su juventud, como sus gestiones con el dulcero alemán don Egon Wenden y con el salesiano don Francisco Larena para lograr que este pronunciara el polémico sermón del Jueves Santo por la noche, dedicado al Cristo de la Columna (obra del sevillano Pedro Roldán) en la plaza del Ayuntamiento.
El Consejo de Estado de la República de Cuba, en uso de sus atribuciones y a propuesta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, aprobó el acuerdo número 281: «Otorgar la medalla de la Amistad a los señores Francisco González Casanova, presidente de la Sociedad de Amistad Canario-Cubana, y a Manuel Revert Nadal, en reconocimiento a su contribución al estrechamiento de los lazos de amistad entre nuestros pueblos y a su solidaridad con la revolución cubana». Este documento fue firmado por el estadista Fidel Castro Ruz el 26 de marzo de 1984.
En el ámbito deportivo, Paco destacaba como un gran aficionado a las peleas de gallos y a la colombofilia. Criaba palomas de raza cubana que le facilitaban sus amigos caribeños, y es muy probable que enviara ejemplares desde Cuba directamente a su palomar.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU.
PROFESOR MERCANTIL
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