viernes, 4 de septiembre de 2026

FEMINISMO, MACHISMO Y ….HEMBRISMO.(I).

El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió entonces (04/09/2026) estas notas y fotografías que tituló “FEMINISMO, MACHISMO Y….HEMBRISMO. (I).”: “…Cuando el toro embiste en el ruedo, no está atacando al torero, se está defendiendo. Cuando un perro se encuentra con otro perro—machos-- sea en el lugar que sea, se enfrentan en una pelea a muerte… Y lo mismo ocurre con los gallos, en un lugar o territorio por muy apartado que esté de sus gallineros. Ninguno se rinde y luchan hasta la muerte. ¡¡Es así,¿no?!!

Cuando un palomo, después de un gesto similar a un beso, “pisa” a su paloma, cualquier macho  de los alrededores arremete, furioso, desquiciado, como si perdiera el juicio, contra la pareja para deshacer esa unión sexual que en esencia solo busca la perpetuación de la especie, que……,digámoslo así, no es la “”especie”” del macho que furioso ataca  a un competidor que le suple en su primum movens existencial: la perpetuación de sus genes…..Ve la escena como un espejismo en donde se siente desplazado por un advenedizo, un intruso que intenta adulterar su Estirpe.¡¡¡Casi nada!!! 

Foto: "Pelea de gallos", la lucha a muerte como espectáculo.

 

En ninguno de estos casos se trata de una lucha violenta por la vida, ni por el espacio vital,  el hábitat, ni por la comida, ni motivo ecológico por mantener un equilibrio, que dicen que es “” armónico””.Lo de armónico manda huevos pues en realidad es esperpéntico, atroz, trágico, cruel, dantesco y sanguinario……           ¿¿¡¡ Armónico!!?? …: si todo bicho viviente  se pasa el día matando al más débil para poder sobrevivir…… ¡ Al más débil ¡: ¿ en dónde está la armonía ?

Se dice que  el “segundo UNO” de “”nuestro tiempo””, comenzó con una explosión: el Big-Bang. Una explosión  que originó una especie de gran nube (Nebulosa) con altísimas temperaturas que solo contenía gas, polvo cósmico, partículas subatómicas, como protones, electrones, neutrones, fotones y otras partículas fisicoquímicas muy elementales con espacio, tiempo, movimiento, velocidad, electricidad, calor, gravedad, vacío, imantación-rechazo y, quizás,  algún componente primigenio de los compuestos orgánicos  (“materiales de construcción” de La Vida, digámoslo así) como el carbono, por ejemplo.

Explosión significa destrucción, ruptura, final de algo, desaparición. Sin embargo, el big-bang parece  que fue como una “Explosión Creativa”, una especie de “Liberación”; como quien rompe unas ataduras impulsado por una fuerza superior, misteriosa, irresistible, como una llamada de la Creatividad a cumplir una misión, un proyecto que busca  la PERFECCIÓN: lo Bello en lo físico y el Bien en lo moral. ¡¡¡No hay sitio para maniqueísmos!!!

Es como la virtud del músico, el pintor, el literato, el escultor, el poeta, el ingeniero, que sienten—lo llevamos dentro-- el impulso irrefrenable, (NECESIDAD) esa sed que solo puede calmar la Obra Maestra, en la creencia que va a sobrevivirles……

Ese “Impulso por crear” que existió desde el “primer segundo de nuestro tiempo”, allá en la Nebulosa, se mantiene como el motor que mueve a todo lo que existe….E impresiona como si se guiara por un manual de instrucciones que a lo largo de miles de millones de años ha ido colocando a cada pieza en el lugar conveniente…. ¡¡That is the cuestión!!:¿ a voleo (el azar) o por el impulso creativo (la necesidad)?

Ese Fin puede ser un "horizonte" inalcanzable pues se aleja según nos acercamos….. Pero toda marcha atrás  está condenada al fracaso con las consecuencias negativas de  intentar volver al pasado.

(Continua)

 

Isidro Fuentes Melián.- Médico.   Septiembre de 2026…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

martes, 1 de septiembre de 2026

ECOS DE LA HUERTA DEL MORAL: LOS JÓVENES DE LOS CUARTOS

Hay imágenes que no solo guardan rostros, sino que retienen el latido entero de una época. Una de esas fotografías, rescatada del olvido por María del Carmen Rendón —entrañable guardiana de los recuerdos de la Villa de La Orotava—, ha vuelto a encender la luz sobre la juventud del histórico barrio de Los Cuartos. Para el paseante de hoy, este rincón orotavense se dibuja sin esfuerzo junto al anexo norte del estadio municipal; sin embargo, las raíces del lugar se hunden en la mítica «Huerta del Moral», bautizada así por aquel árbol emblemático que gobernaba con su sombra la curva de la carretera del Pinito. El nombre actual, según nos desvelan las crónicas del siglo XVIII rescatadas por el catedrático Manuel Hernández González, proviene del viejo camino rural de Los Cuartos, una arteria que vio nacer la identidad de esta comunidad.



La hermosa panorámica que despierta esta memoria fue capturada en el idilio verde de los jardines de la mansión de los Ascanio-Monteverde, lo que hoy conocemos como el Liceo de Taoro. Era la época de las fiestas mayores de la Villa, días señalados en los que el ritual dictaba vestirse con las mejores galas. Allí, en mitad de aquel vergel, los amigos del barrio se congregaban, cómplices y risueños, dispuestos a inmortalizar la primavera de sus vidas ante el imponente e hipnótico lente de los fotógrafos de entonces.



 entonces.

Aquellos muchachos, sin embargo, modelaron su carácter bajo el cielo gris de la posguerra, un tiempo donde la penuria dictaba el ritmo de los días. Muchos de ellos, calzando aún los pantalones cortos de la niñez, tuvieron que entrar a la madurez de golpe en los severos talleres de la Villa. Para ellos, los libros se abrían solo cuando caía la noche, robándole horas al sueño en la escuela nocturna para poder arrancar el sustento diario. El bachillerato era un horizonte difícil, y los estudios superiores, un sueño casi inalcanzable. Pero en aquella renuncia forzada latía una virtud: el temprano aprendizaje de aquellos oficios rústicos se convirtió, sin saberlo, en la semilla fértil de la formación profesional de nuestros días.

A pesar de las grietas de la escasez, la vida se abría paso con una alegría limpia y una fraternidad inquebrantable. La camaradería y el juego lo inundaban todo. En el campito que ellos mismos levantaron a fuerza de tesón en el corazón del barrio, se disputaban partidos memorables con balones de papel; algunos calzaban humildes alpargatas y otros desafiaban la tierra a pie desnudo. Eso sí, cuando el calendario marcaba una ocasión excepcional, subían al estadio municipal para saborear el auténtico lujo de correr sobre un terreno reglamentario.

Al contemplar hoy la vieja estampa, el tiempo parece detenerse. Adivino entre la fisonomía del grupo los rostros familiares de Regalado el Ferretero, Rendón I, Fernando el Veloz, Ignacio, Rafael, Bello, A. Luis y Chuchito. A los demás, a aquellos cuyos rasgos reconozco pero cuyos nombres se han disuelto en las brumas de mi memoria, les pido perdón. El olvido es a veces inevitable, pero mientras esta fotografía respire, su recuerdo permanecerá intacto y tibio en el alma de La Orotava.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

domingo, 30 de agosto de 2026

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Y SAN AMARO

 

Al borde del acantilado de Martiánez, donde la cornisa de La Paz se abre a las vistas del Atlántico y del Valle de La Orotava, se erige la Ermita de Nuestra Señora de la Paz y San Amaro. Fundada en 1591 por iniciativa del capitán Juan de Mesa y Lugo junto a los vecinos de la comarca, nació para subsanar el aislamiento espiritual de una población distante de la parroquia matriz orotavense, convirtiéndose con el tiempo en el templo de culto subsistente más antiguo del Puerto de la Cruz.

El inmueble constituye un valioso exponente de la arquitectura tradicional canaria de raigambre colonial. Su estructura, sobria y de armónicas proporciones, se articula en torno a una sola nave de muros encalados reforzados con cantería volcánica local y cubierta a dos aguas con techumbre de madera de tea.

En su interior, el recinto custodia importantes testimonios del patrimonio artístico e histórico del archipiélago:

·                Escultura sacra: Destaca la diminuta y devota talla vernácula de San Amaro, representado con el hábito benedictino, junto a la venerada imagen de Nuestra Señora de la Paz.

·                Pintura indiana: Conserva una relevante colección de óleos novohispanos del siglo XVIII procedentes de México, vivo reflejo del intenso intercambio comercial y cultural que Canarias mantuvo con América durante la Edad Moderna.

Durante más de cuatro siglos, la ermita ha actuado como un faro de fe popular en el Valle de La Orotava. Esta tradición comunitaria alcanza su máxima expresión cada 15 de enero, fecha en la que se celebra la festividad en honor a San Amaro.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


martes, 25 de agosto de 2026

SANTA MÓNICA

Esta talla anónima de Santa Mónica, custodiada en la iglesia del convento agustino de Nuestra Señora de Gracia de La Villa de La Orotava, rinde culto a una de las figuras esenciales del cristianismo del siglo IV, célebre por ser madre del gran filósofo y doctor de la Iglesia, San Agustín.

Su figura se erige como un emblema universal de la perseverancia en la fe y la oración inquebrantable. Tras décadas de lágrimas y constante devoción —orando durante casi tres decenios por el rumbo errante de su hijo—, logró no solo la conversión de Agustín, sino también la de su esposo Patricio. Por esa pacífica entereza frente a las tormentas familiares y la rebeldía juvenil, la tradición venera hoy en ella a la patrona y consuelo de las madres, las esposas y las viudas.

 

BRUNO JUAN  ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

domingo, 23 de agosto de 2026

EN MEMORIA DE FRANCISCO JAVIER GARCÍA AMADOR, «QUICO»

Francisco Javier García Amador vio la luz en la Villa de Los Realejos y en ella misma apuró sus últimos alientos este 23 de agosto de 2026.

Corría el albor de los años setenta. Yo militaba aún como jugador en el Club AA. AA. Salesianos de La Orotava (hoy CB San Isidro), pero la exigencia de mis estudios de Profesorado Mercantil en la histórica Escuela de Comercio de Santa Cruz me obligó a colgar la camiseta. Incapaz de alejarme del parqué, obtuve los títulos de entrenador provincial y regional para volcarme en la formación de las bases.

Dirigía yo al Juvenil Águila del Valle cuando emergió un hito en el baloncesto del norte tinerfeño: la fundación del CB San Agustín de Los Realejos, al amparo del célebre colegio de la localidad. Recuerdo con nitidez la inauguración de su cancha, erigida en los bancales que reposan bajo la plaza del Santuario de Nuestra Señora del Carmen. Allí estaba yo con mis muchachos, mientras mi compañero y amigo orotavense Vicente Vivas tomaba las riendas de aquel nuevo proyecto. En ese plantel principiante comenzaba a despuntar un trío prometedor: Paco González Hernández, Juan Carlos Domínguez y un joven llamado Quico.

Fue en ese ambiente donde conocí a Francisco Javier. Tiempo después, la plantilla orotavense del AA. AA. Salesiano Mayaba fichó a las tres promesas realejeras. Quico quizás no poseía la depurada plástica de Paco o Juan Carlos, pero lo compensaba con un coraje implacable: un escolta incisivo, con excelente tiro exterior y una capacidad magistral para fajarse dentro de la pintura.

Aquel bloque vivió tiempos convulsos. En la temporada 1974-1975, bajo la directiva de Carlos Rodríguez, el club decidió retirar la categoría sénior. Los jugadores, en libertad de acción, recalaron temporalmente en el CB Puerto de la Cruz. La travesía duró poco: para el curso 1976-1977, la baja federativa del conjunto portuense devolvió la plaza a la entidad orotavense, rebautizada ya como CB San Isidro. Quico, Paco y Juan Carlos regresaron a la que era su casa para liderar una época dorada de éxitos hasta sus respectivas retiradas.

Más allá del parqué, la biografía de Quico guarda una impronta imborrable. Tras cursar el Bachillerato y el COU en el Colegio San Agustín, se graduó en la Escuela de Magisterio de La Laguna para ejercer con vocación la docencia. Su compromiso cívico lo llevó también a las actas concejiles en el Ayuntamiento de Los Realejos, donde asumió la cartera de Cultura y firmó un legado memorable junto a la centenaria Sociedad Filarmónica. En el plano deportivo, su talento no pasó desapercibido para la élite: el legendario Pepe Cabrera lo reclutó —junto a Juan Violán— para el CB Canarias. Tras un año en La Laguna, volvió al San Isidro para integrar aquel mítico quinteto que encadenó una temporada invicta, promediando más de cien puntos por partido y disputando las fases de ascenso en la Península.

Fue precisamente su primer mentor, Vicente Vivas, quien me comunicó la penosa noticia de su partida, mientras que el buen amigo Agustín Arias, desde Basketmanía Tenerife, desempolvaba las fotografías que hoy ilustran su recuerdo.

Querido Quico: la vida nos cruzó bajo la sombra de un tablero. Fuiste una persona extraordinaria, tan grande en lo humano como en el juego, comunicador nato y compañero leal. Tus amigos de la canasta te seguimos recordando con el mismo afecto de siempre. Que te acoja ahora un lugar de serena paz y felicidad.

Hasta siempre, amigo Quico.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

PICO



Pedro Rodríguez Marrero, a quien todos conocíamos entrañablemente como «Pico El Palmito», ha fallecido en su querida Villa de La Orotava a los 75 años, a muy pocos meses de cumplir los 76 en este mes de noviembre.

Fue mi amigo desde la infancia en nuestro barrio de El Llano. De niños jugábamos a recrear películas del oeste, batallas bélicas y pasajes históricos; correteábamos tras un balón por las calles, en el campito de la curva de don Casiano en El Torreón y en el campo de deporte del Colegio San Isidro. El baloncesto lo conquistamos en la pista central de la plaza de Franchi Alfaro, el verdadero epicentro de nuestra juventud, nuestros juegos y nuestra alegría. 

En aquellos años mozos, Pico formó una piña inseparable junto a Paco «El Cañón» y Toño «El Mecánico». Los tres eran infaltables en las pachangas de la plaza y en las gradas del Estadio Los Cuartos apoyando al fútbol local; su dinamismo, su humor contagioso y su capacidad para animar cualquier ambiente dejaban una huella evidente.

En el ámbito deportivo, Pico defendió la camiseta del Juvenil Orotava dentro de la cadena del CB AA. AA. Salesianos (actual CB San Isidro). También jugó al fútbol en el Infantil Plus Ultra de don Chile, una pasión que mantuvo viva en su madurez enrolado en el equipo de aficionados Sporting Orotava. Aquellas jornadas de sábado no terminaban en el pitido final: el «tercer tiempo» se prolongaba invariablemente entre risas, vino y millo por las bodegas, merenderos y guachinches del norte de Tenerife.

Querido amigo Pico: la vida tiene estas pausas definitivas. Nos conocimos siendo apenas unos niños, compartiendo travesuras e ilusiones alrededor de Franchi Alfaro. Cometimos nuestras pilladas, claro que sí, pero siempre desde la inocencia, sin hacer daño a nadie, unidos por un afecto genuino que supimos conservar intacto con el paso de las décadas cada vez que el destino nos cruzaba por las calles de La Villa.

Fuiste una persona excepcional, inmensa en generosidad y con un don de gentes único. Hoy te despides dejando un vacío enorme, pero nos queda el consuelo de saber que ya descansas en la paz, la misericordia y la tranquilidad que tan bien te has ganado.

Hasta siempre, amigo Pico.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

UN QUÍMICO CRUZANTERO EN LA NOVENA ISLA

Antonio Morales encarna la memoria viva de tantos cruzanteros y canarios que, impulsados por la esperanza de un futuro próspero, se vieron obligados a cruzar el Atlántico.

Nació en La Cruz Santa (Los Realejos) en 1940. En los rincones de ese emblemático barrio creció, entre el cobijo familiar y los juegos de la infancia, hasta que su padre decidió alquilar una vivienda en San Cristóbal de La Laguna para aproximar a la familia al ámbito académico. Antonio cursó el bachillerato elemental en el colegio Las Navas-La Salle de Agüere, mientras que el superior y el curso preuniversitario los completó en La Salle de Santa Cruz de Tenerife.

Posteriormente, alcanzó el grado de doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de La Laguna, formándose bajo la rigurosa tutela del catedrático don Antonio González, eminente intelectual y galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Tras cumplir el servicio militar en la Instrucción Premilitar Superior (IPS) en el campamento de Los Rodeos e instalarse una temporada en la Península, en 1967 puso rumbo a Venezuela. Fijó su residencia en Mérida —la gran ciudad universitaria andina— donde arraigó definitivamente y formó una numerosa familia. Con los años, se trasladó junto a su esposa al Reino Unido para cursar estudios de máster en la prestigiosa Universidad de Oxford, antes de retornar a la docencia universitaria en la propia Mérida.

A pesar de la distancia, jamás rompió los lazos con su tierra natal, regresando en múltiples ocasiones a Tenerife para reencontrarse con sus raíces, familiares y amigos.

Este verano de 2026, durante su estancia en el Puerto de la Cruz, tuve el honor de conocerlo junto a mi esposa, Antonia María González de Chaves y Díaz, su convecina de La Cruz Santa. En ese entrañable encuentro pudimos compartir además unos momentos con su mujer, uno de sus hijos y una amiga venezolana que los acompañaba.

Sentados en la terraza de una cafetería en la portuense calle Luis de la Cruz —cuyo propietario, según me confesó Antonio, guarda parentesco con él desde el propio pago realejero—, compartimos un torrente de vivencias sobre el paisanaje y la vasta trama familiar de La Cruz Santa. Evocamos la historia de un pueblo que, con la dignidad del trabajo por bandera, fue protagonista indiscutible de las grandes oleadas migratorias hacia Cuba y la entrañable Novena Isla venezolana.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL