Traslado
a este espacio altruista una valiosa efeméride: la conmovedora carta personal
de Ezequiel de León Cruz, "Lito", maestro del arte efímero de la
Villa de La Orotava. En el texto, publicado originalmente en su cuenta de
Facebook, el artista realiza una magnífica exposición de su trayectoria
trabajando las tierras de colores de nuestro padre Teide. Este año 2026, Lito
se despide definitivamente del gran tapiz de la plaza del Ayuntamiento tras
solicitar la jubilación anticipada en la escuela de dibujo. Un paso necesario
debido a serios problemas de salud, recordando que en la plaza un artista no se
jubila laboralmente, sino que se despide para siempre de su gran obra. “…Hace justo dos años, escribí una reflexión sobre mi
delicada situación en aquellos momentos que no podía callar y me desgarraba por
dentro. Y hoy, una vez libre del yugo que me mantenía preso, quiero volver a
empezar con las mismas palabras.
“A todos
los Alfombristas y no Alfombristas del mundo, y a todo aquél que de alguna
forma u otra se sentía seguidor de mis obras, me necesito sincerar”.
Como
habrán podido comprobar, en el Corpus de 2025 apenas pude colocar alguna
fotografía en mi muro; mi situación ya era muy dramática, hasta el punto que mi
propia familia me rogaba que dejara todo y me alejara del calvario donde estaba
metido desde hacía muchos años. Pero por encima de todo amo a las Alfombras y
tenía que llegar hasta el final, costase lo que costase. Así lo hice: terminé
mi última alfombra derramando muchas lágrimas en mi interior. Como he dicho, la
situación era tan crítica, que no me quedaba otro camino que la jubilación
anticipara, no por la edad, pero si forzada voluntariamente; prefería perder dinero
en mi retiro y no la cabeza, que me estaba pasando factura.
El
trabajo y el esfuerzo duro de estar agachado y de cuclillas durante casi dos
meses en una posición cuanto menos cómoda, jamás me agotó: amaba demasiado mi
trabajo y lo realizaba con todo el amor del mundo como satisfacción personal y
para el Santísimo, a pesar de que mis condiciones laborales y situación no eran
ni de lejos satisfactorias. Pero yo era así, primero mi alfombra y después mi
salud. Y sí, es lo que ha provocado que tuviera que colgar las “cacharras”,
como un boxeador cuelga sus guantes o un jugador de futbol sus botas. Y por
supuesto que no es reciente, mi malestar con la situación claro; aunque sí
tengo que afirmar que los últimos años han sido un verdadero calvario que a día
de hoy intento olvidar. Cuando prevalecen intereses particulares por encima del
sentido común de algo que es propiedad del pueblo, ocurre lo que ocurre. Nunca,
y esto lo digo con la mayor sinceridad del mundo, fui feliz en mis 29 años en
esa casa, donde intentaba con la mayor profesionalidad posible realizar una
labor docente que “no era la mía”, y mucho menos en el periodo de la alfombra.
Solo me sentía abstraído del mundo cuando mis manos jugaban con la tierra
mientras mi mente me ordenaba cómo dar vida a una obra. Cuando te valoran por
los títulos que puedas tener, a pesar de que si no lo demuestras no te sirven
de nada y en mi caso carecía de ello, el título claro; ahí estaba la cuestión.
Y más aún, cuando se te contrata como maestro alfombrista por unas cualidades
más que demostradas y en 29 años no puedes dar ni una sola hora de clase;
saquen conclusiones. En fin…
“Lo más
doloroso para mí, ha sido el no poder crear escuela y dejar un buen relevo que
perdurara en el tiempo”. Estas fueron algunas de las palabras que dije hace un
mes en mi intervención de agradecimiento cuando se me hizo entrega de “El
Gánigo de Honor” a mi trayectoria y contribución al Arte, en el Recinto Ferial
de Pinolere: intereses particulares de unos y desoir constante de otros fueron
el impedimento para que esto hoy no existiera en todo su esplendor. Y sé, y me
conozco, y no es ni de lejos ego o presunción porque los que realmente me
conoces saben que carezco por completo de tales defectos, que si este servidor
que se dejaba la piel en cada Corpus, hubiera estado donde tenía que estar
desde aquel día que fue llamado y por contra no llegado a un acuerdo (es una
arte altruista y como tal desinteresado, se me dijo entonces en el verano del
91), con toda probabilidad, las Alfombras de la Orotava hubieran tenido otro
rumbo y llegado a otro nivel. Pero qué le vamos a hacer: los peones en el
ajedrez están destinados a ser sacrificados sin importar el valor, a pesar de
jugar en un tablero que es patrimonio de todos y solo exista una pieza llamada
rey. Cuánta pena.
No
quiero continuar y hacer de esto un texto largo, tedioso y mucho menos de
resentimiento, porque solo yo sé cuánto he sufrido y llorado en silencio
durante años mientras el pueblo me aplaudía, y por tanto no es mi intención de
aburrir a nadie para que se quede a mitad de camino. Pero tendría tantas cosas
que decir, que me faltaría papel para terminar. Como ya he dicho, “mi periplo
en las Alfombras de la Orotava ha terminado”, pero no mi arte, que espero en
algún momento poder expresar allá donde se me requiera. Y sé que hay muchos.
A modo
de recordatorio, y tal vez homenaje del cual me siento orgulloso de haber
realizado durante tantos años, dejo aquí una recopilación de algunas de mis
obras más emblemáticas entre 1997 y el 2025, y de las primeras que realicé
cuando aún no estaba al frente del Tapiz Central de la Plaza del Ayuntamiento,
entre los años 1989 al 1996 en una empresa vinculada al turismo. También dejo
una cara de anciana que logré terminar, a pesar de algunas dificultades, en
Sarasota, Miami, cuando se me invitó como único alfombrista internacional de la
técnica de las Arenas Naturales al festival de Arte Callejero más importante
del mundo en octubre del 2024. Y para terminar, tres retratos de actores
realizados en grisalla sobre soporte de madera como obras permanentes.
Solo
espero, que a todos aquellos que durante años han podido disfrutar de mi
quehacer en las Alfombras, les haya sido grato. Para mí ha sido un placer y un
verdadero honor el poder haber contribuido y nunca mejor dicho, poniendo mi
grano de arena, a enaltecer un poco más si puede a tan magnánima manifestación
religiosa, donde, al unísono y con mi más sincero respeto a cada uno de los
cientos y cientos de alfombristas que crean sus obras en sus diferentes estilos
y formas y a lo largo del mundo, me siento feliz de haber sido parte de ello.
Gracias
a todos desde mi humilde posición. Y a seguir luchando para que este
maravilloso arte sobreviva a cualquier piedra que se cruce en el camino. Que
por haber, hay muchas, y lo más triste en forma de “intereses particulares y
adornos que no son propios” y por contra jamás en beneficio de lo que realmente
debería de ser: “La integridad de Las Alfombras, como la máxima expresión de
arte efímero que une a los pueblos”.
Gracias,
y hasta siempre.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

























