sábado, 20 de junio de 2026

PEDRO ZEROLO: ALMA, LEY Y LIBERTAD

Se le conoció simplemente como Pedro Zerolo, despojado del primer apellido que lo ligaba a su cuna, pero su nombre completo era Pedro González Zerolo. Nació en Venezuela el 20 de julio de 1960, bajo el cielo del exilio. Allí se encontraba su padre, el reconocido artista lagunero, catedrático de Bellas Artes en la Universidad de La Laguna y exalcalde de dicha ciudad, don Pedro González. El destino quiso que el hijo de aquel desterrado político regresara años después a las aulas de la misma universidad tinerfeña para licenciarse en Derecho.

Tras culminar sus estudios, se trasladó a Madrid con el fin de especializarse en derecho comparado. Fue en la capital donde su vocación jurídica se fundió con la justicia social: compaginó sus aulas con el trabajo a pie de calle, colaborando junto al sacerdote Enrique de Castro en el barrio de Entrevías, aliviando la realidad de los más vulnerables.

Pronto se convirtió en uno de los rostros más luminosos y combativos del movimiento LGTBI de España. Su compromiso civil lo llevó, a partir de 2003, a ocupar un acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid. El 1 de octubre de 2005, la coherencia de su propia vida selló la historia: contrajo matrimonio civil con Jesús Santos, amparado por la recién aprobada ley de matrimonio igualitario que él mismo había ayudado a parir.

Su andadura institucional comenzó en 1992, al incorporarse a la asesoría jurídica del Colectivo Gay de Madrid (COGAM), entidad que presidiría a finales de 1993. Más tarde, volcó su magisterio legal como asesor de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Desde las filas del Partido Socialista, Zerolo se erigió en el gran motor de la defensa de los derechos civiles en el Congreso de los Diputados. Su voz resonó con fuerza en el Senado, donde compareció como ponente para denunciar, con valentía, la discriminación histórica que sufría la comunidad homosexual española.

El 7 de enero de 2014, con la misma entereza con la que defendía sus causas, anunció públicamente que padecía un tumor cancerígeno. Prometió batallar contra la enfermedad sin abandonar su servicio público ni su activismo social. Sin embargo, la crudeza del cáncer dictó sentencia el 9 de junio de 2015. Pedro Zerolo nos dijo adiós definitivamente a los 54 años de edad, cuando la España progresista aún esperaba de él sus mejores páginas.

Pedro Zerolo fue un socialista integral, un hombre de base y de respeto absoluto. Permaneció fiel a las siglas del PSOE, asumiendo la disciplina de partido incluso cuando sus profundas convicciones —siempre a la vanguardia de la ideología progresista— chocaban contra las directrices o los dirigentes de su formación. Su mayor virtud fue la coherencia consigo mismo y con su tiempo. Por ello, merece el homenaje eterno de su Tenerife natal, de Canarias entera, de Madrid —su segundo terruño— y de la ciudadanía española en su conjunto.

Como bien escribió en su blog Salvador García Llanos, exalcalde del Puerto de la Cruz y amigo entrañable, en un emotivo perfil titulado «En un lugar de honor»:

«...Pedro González Zerolo ocupa un lugar de honor en la historia del Partido Socialista Obrero Español y de la lucha por la igualdad y los derechos. Un activista paradigmático. Su compromiso y su trayectoria serán recordados siempre...»

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

PEDRO GONZÁLEZ Y GONZÁLEZ: EL TRAZO DE UNA VIDA

Pedro González y González llegó al mundo el 4 de febrero de 1927 en la emblemática Casa de Carta, en Valle de Guerra. Poco después, su familia se trasladó a La Laguna, la ciudad que acunaría los días de su infancia y juventud. Fue allí donde el joven Pedro descubrió su fascinación por los matices del paisaje insular, convirtiendo el lienzo y el pincel en su lenguaje definitivo.

Guiado por ese impulso creativo, partió hacia el Madrid de la posguerra. Aunque su destino inicial era la Escuela de Ingeniería, el magnetismo del arte terminó por imponerse; las salas del Museo del Prado y el genio de Velázquez y Rubens transformaron para siempre su mirada.

A su regreso a Canarias, en 1950, asumió el reto de compaginar la rigurosidad de las Ciencias Químicas con la sensibilidad de las Bellas Artes. Tras licenciarse en la disciplina científica, decidió entregarse por completo a su verdadera vocación. Inició entonces un periodo de maduración y aprendizaje que lo llevó primero a Cataluña y, más tarde, a cruzar el Atlántico para establecerse en Venezuela entre 1953 y 1961.

Cuando regresó definitivamente a Tenerife en 1961 para fijar su residencia en La Laguna, su propuesta estética provocó un hondo impacto en el panorama local. Su obra, vanguardista e iconoclasta, colisionó de frente con los gustos conservadores de la época. Sin embargo, González se mantuvo inquebrantable y fiel a su propia voz creadora.

Su vínculo con la academia fue fecundo y duradero. En 1979 se convirtió en el primer decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, institución donde se doctoraría en 1987. En ese mismo centro ejerció como profesor asociado de Investigación y Creación Plástica, culminando su trayectoria docente al ser nombrado profesor emérito en 1993.

Más allá del taller y las aulas, su compromiso social lo llevó a la primera línea política. En 1979, en el histórico marco de las primeras elecciones democráticas de España, fue elegido alcalde de San Cristóbal de La Laguna tras concurrir como independiente en las listas del PSOE, un respaldo ciudadano que revalidó con éxito en 1983.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

viernes, 19 de junio de 2026

MARÍA PÉREZ TRUJILLO (PUERTO DE LA CRUZ, 1898-1979)

A mi querido amigo del Puerto de la Cruz, el exalcalde Salvador García Llanos, nieto de la homenajeada.

 

Fue una profesora portuense que impartió clases de diversas disciplinas: aritmética, gramática, geografía, historia de España, ciencias naturales, dibujo y solfeo. Se casó con Graciano García Izquierdo, con quien tuvo tres hijos: Salvador, Antonio y Graciano. Sus hermanos también fueron figuras destacadas de su época: Martín se convirtió en el primer alcalde socialista del municipio en 1923; Domingo cuenta con un busto en su honor en la plaza del Charco; y José (Pepe) fue un médico extraordinario que se vio obligado a abandonar el municipio para instalarse en Santa Cruz de Tenerife, donde su memoria es honrada con un monumento en el centro de la capital.

Su vida fue un ejemplo de abnegación y sacrificio. Su tenacidad le permitió superar una hemiplejía que le sobrevino con apenas treinta y tres años de edad. Pese a ello, pasaba largas horas zurciendo, bordando o tocando el piano de cola con una sola mano. Probablemente esta entereza, que la llevó a superar no pocas adversidades y le granjeó el afecto de la población portuense, nacía de su profunda religiosidad. Acudía a misa y a los oficios puntualmente, siempre acompañada por alguna amiga.

Fue una mujer inteligente, estudiosa y autodidacta, dotada de una gran capacidad de trabajo. Aprendió inglés y francés —así como la mayor parte de sus conocimientos— gracias a los periódicos y a la radio, ya que escuchaba la BBC de Londres. Además, interpretaba los sueños, sentía fascinación por la lectura —aunque nunca le gustó la literatura romántica, tan de moda en aquella época— y se interesó profundamente por la música y la filatelia. Siempre mantuvo un firme deseo de ampliar sus conocimientos.

En relación con su personalidad, se puede afirmar que poseía una voluntad de hierro y fue un auténtico ejemplo de fortaleza. Así se forjó una mujer de trato exquisito, serena y sensible ante todo aquello que implicara el progreso y el avance de la libertad, por la que siempre trabajó en silencio. Su entrega, su afán y su cultura del trabajo constituyen un paradigma para la mujer de hoy, que sigue aspirando a la igualdad y a la plena integración; aspectos por los que María Pérez Trujillo luchó, a su manera, durante toda su vida.

María Pérez Trujillo impartió clases en sus sucesivos domicilios de las calles portuenses Doctor Íngram, Blanco y José de Arroyo. A lo largo de varias décadas, enseñó y preparó a alumnos de toda condición social, preocupándose siempre por darles una sólida formación básica. Cuando alguno de sus estudiantes terminaba esta etapa, ella acudía personalmente a hablar con los padres para convencerlos de que les permitieran cursar estudios universitarios. Nunca faltaron en su boca palabras de aliento y estímulo para ellos.

En sus peculiares aulas de la calle Blanco, las paredes estaban vestidas con mapas y pizarras, y los pupitres se orientaban hacia la mesa de la profesora, situada al fondo. Ni un solo día faltaba una mención a su libro preferido, El Quijote, del cual dictaba diariamente un párrafo a los niños para luego explicárselo.

Este ritual solo se rompía el día del santo de María. En esa fecha, el jolgorio, los refrescos y los dulces se adueñaban del aula y de la azotea, y se cantaban canciones de la época acompañadas por ella al piano de cola.

En su magisterio se combinaron el rigor de una excelente profesora con la ternura y la mentalidad abierta de una amiga y una madre. Predicó siempre con el ejemplo y nunca le importó enseñar sin esperar contraprestaciones económicas inmediatas.

El homenaje popular que se celebró en su honor en Caracas (Venezuela) en 1974 puede interpretarse como la culminación de una trayectoria dedicada a la docencia y a la formación humanista, protagonizada a lo largo de toda su vida por esta inolvidable “maestra”.

Hoy en día, el IES de La Vera, en el célebre barrio portuense, honra y perpetúa su nombre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

miércoles, 17 de junio de 2026

FRANCISCO SÁNCHEZ MARTÍNEZ, PREGONERO DE LAS FIESTAS MAYORES DE LA VILLA DE LA OROTAVA 2002


Francisco Sánchez Martínez, pregonero de las fiestas mayores de la Villa de La Orotava en 2002, entró en mi vida cuando yo tenía apenas 11 años. Recuerdo perfectamente la tarde en que llegó a la casa de mis padres, ubicada en el entonces número 34 de la calle El Calvario; un lugar donde nací y que hoy, lamentablemente, es solo un topónimo y un recuerdo, ocupado por la farmacia de un edificio antiestético. Aquella tarde se hospedó en nuestra inolvidable mansión gracias a la amistad que mantenía con mi hermana, Carmen Álvarez Abreu. Desde ese momento, la figura del científico universal quedó grabada en mi mente para siempre.

Nacido en Toledo el 16 de mayo de 1936, Francisco Sánchez cursó sus estudios primarios entre el colegio Medalla Milagrosa de su ciudad natal y la escuela pública de Cifuentes, en Guadalajara. Continuó el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Guadalajara y en el colegio Paideuterion de Cáceres. Más tarde, se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y, posteriormente, obtuvo la cátedra de Astrofísica en la Universidad de La Laguna.

En 1961 llegó por primera vez a Tenerife. Desde entonces, su vida se volcó por completo en impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Como pionero y promotor de la astrofísica en España, fundó y dirigió el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), elevándolo a una posición de sólido prestigio internacional. Tras descubrir la extraordinaria calidad astronómica del cielo de las islas, lo puso en valor utilizándolo como palanca para desarrollar la astrofísica y sus tecnologías conexas en todo el país. Asimismo, impulsó el desarrollo tecnológico local mediante la construcción de instrumentación científica (tanto terrestre como espacial), usándola como herramienta de transferencia tecnológica hacia la industria. Finalmente, hizo posible que España construyera el mayor y más avanzado telescopio de su época: el Gran Telescopio Canarias, dotado de un espejo segmentado de más de diez metros de diámetro. Su legado es el de un visionario que transformó la ciencia española.

Hijo adoptivo de La Villa de la Orotava, fue el encargado de leer el pregón de las FIESTAS MAYORES de la Villa del año 2002: “… En primer lugar, quisiera decir públicamente que me siento muy honrado por haberme sido confiado el pregón de las fiestas patrona­les de esta Muy Noble y Leal Villa de La Orotava, del año 2002, cuan­do se cumplen los quinientos años de su fundación. Agradezco en lo que vale tal honor al Ilustrísimo Señor Alcalde y a la Excelentísima corporación municipal. Mis relaciones con esta ciudad son antiguas, permanentes y pro­fundas. He residido en ella durante años, y hasta tengo una hija nacida aquí. En momentos como estos afloran en mi corazón vivencias entra­ñables con gentes de La Orotava (Maruca, Isabel, Pablo, Juan, Pili, maes­tro Alejandro, etc, etc,), con quienes convivimos, recién llegados al Observatorio Meteorológico de Izaña. Dos veces por semana, recuerdo, Santiago subía con mulas la compra desde la Villa de Arriba, siguiendo la lista que le escribíamos en una libreta con tapas de hule negro. ¡Y esto sucedía en la década de los sesenta, no en siglo XIX !

También este salón de plenos está cargado para mí de recuerdos. Aquí he estado incontables veces con mi familia, como tantos vecinos de la Villa y tantísimo visitantes, para ver desde estos balcones los maravi­llosos tapices de tierras del Teide que confeccionan cada año los orota­venses con motivo del Corpus Christi. Recuerdo también que fue aquí donde se firmó, en 1983, la adhe­sión de la República de Alemania a los Acuerdos multinacionales de Cooperación Astrofísica, a través de los cuales España abrió los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias -el del Teide en esta isla Y, el del Roque de los Muchachos en la isla de la Palma - a la comunidad científica internacional. Los cuales han facilitado el que hoy tengamos en nuestras cumbres el grupo de telescopios e instrumentos astronómicos más completos de Europa.

Además, en este salón, en junio de 1985 donde recibí el título, tan importante para mí, de Hijo Adoptivo de esta villa.

Comprenderán, por todo lo que acabo de decirles que al volver a este lugar me afloren emociones múltiples. Incrementadas por responsabilidad de tener que pregonar las célebres y muy entrañables fiestas del Corpus y de San Isidro de la Villa de la Orotava. Fiestas brillantes, divertidas, coloristas y artísticas, que representan mucho para los habitantes del valle y de toda la isla de Tenerife.

Por cierto, que fueron estas fiestas patronales las primeras fiestas populares canarias en las que participé. (Estábamos recién llegados a esta isla, en 1961, y una familia de la Villa, con esa hospitalidad que les carac­teriza, nos invitó a la Romería y hasta nos prestó los trajes de mago). ¡Hoy, estos y muchos otros recuerdos ponen calor en mi corazón!

A lo largo de los años, los diversos pregoneros de estas fiestas han ido cantando las glorias y excelencias de La Orotava y de sus hijos más preclaros. Esta tarde quisiera poder añadir alguna flor nueva a tan espléndido ramillete. Bien me gustaría ser un orador adecuado para decir flores con primor, pero soy sólo un astrofísico de verbo directo; así que hablaré, con mi estilo llano, de las fructíferas relaciones de la astro­nomía con La Orotava. Y mis piropos irán dirigidos al cielo de las cum­bres de esta Villa.

Para situarnos, vamos a empezar recordando juntos como desde que el homo es sapiens, y probablemente antes, anda pendiente del cielo.

Según fue tomando consciencia de su entorno, fue dándose cuenta de hasta qué extremo lo que veía por encima de su cabeza condicionaba su vida: el Sol y las estrellas regían todos sus ciclos vitales, señalando las noches y los días, además de los cambios de estaciones. Por si esto fuese poco, de vez en cuando el cielo le ofrecía espectáculos pavorosos y bellísimos, con sus truenos y relámpagos, el paso de cometas, las lluvias de estrellas, los eclipses, las auroras polares, etc., etc. Podemos imaginar a los primitivos, con su mentalidad sintética y su dependencia permanen­te del cielo, mirando hacia arriba con perplejidad y terror, pero también con emoción y esperanza. ¡Cómo no poner en él la morada de muchos de sus dioses y de sus demonios! Esto hace que nos encontremos siempre, aun en las civilizaciones más primitivas, con mitos cosmogónicos astra­les y una astronomía más o menos rudimentaria.

Por otra parte, nuestro evolucionado cerebro demanda una cosmo­visión para que podamos vivir, pues necesitamos, sin que sepamos expli­car bien el porqué, estar situados en relación con todo lo que nos rodea y todo lo que imaginamos. Estas cosmovisiones, que empezaron siendo puramente míticas, están basadas cada vez más en el conocimiento cien­tífico. Y hoy no es posible hacer filosofía o teología sin tener muy en cuenta los últimos descubrimientos astronómicos.

Necesitamos saber dónde estamos y quiénes somos. Esta necesidad de comprender nuestro mundo, el universo al que pertenecemos, nos empuja permanentemente a observar, a descubrir, a conocer. Estamos programados para ser curiosos. Siendo el conocimiento la herramienta principal del éxito de la especie humana en este planeta (amén de ser fuente permanente de gozo personal para quienes nos dedicamos a estas cosas).
Cuando miramos con perspectiva, vemos que la intencionalidad que subyace en la astronomía ha ido variando a lo largo de la historia de la humanidad. Primero fue mítica y ritual, había que tratar de prote­gerse de los dioses y demonios comprando sus favores. Y, puesto que el cielo determinaba todo lo que sucedía a vivientes y no vivientes, pronto la astronomía se hizo agorera (astrología). En general, la simbiosis entre ciencia y superstición duró hasta bien entrado el Renacimiento.

El hombre, siempre práctico, ha ido buscándole utilidades a la ciencia de los astros y la ha usado, desde hace mucho tiempo, para cues­tiones relacionadas con la agricultura y con la navegación, como bien se sabe.

Después de Newton, la astronomía se hizo mecanicista, y los des­cubrimientos astronómicos de los siglos XVIII y XIX afinaron la mecá­nica y la física, que hicieron posible la revolución industrial…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ  ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

EL ÚLTIMO TAPIZ DE UN MAESTRO (1988)


El 15 de abril de 2017, Luis Perera, amigo de la infancia de la Villa de La Orotava, me hizo llegar una fotografía. Se trataba del último tapiz, confeccionado en 1988, del gran artista y alfombrista villero Don José González Alonso. Desde mi punto de vista, Don José ha sido el mejor artista del magno tapiz de la plaza del Ayuntamiento. Con su arte, talento y pensamiento, creó una auténtica cátedra.

Sabía medir con maestría el valor y los matices de las tierras de color. Trabajaba siempre con sus manos, sin tecnología moderna; había nacido para ser alfombrista. Era un hombre amable, campechano y sabio que jamás buscó el conflicto. Calculaba con precisión el tiempo y la forma para terminar su obra a tiempo y ofrecérsela al Santísimo. Recuerdo que, tras su marcha, alguien me dijo: «Con la partida de Don José, esto ya no es La Orotava».

En aquel año de 1988, Don José dejó la plaza por causas que nunca se aclararon del todo. Se despedía logrando transparencias difíciles, jamás igualadas en el arte efímero: el juego de la luz, los velos de las féminas y las sombras creaban una panorámica casi surrealista. Aquella plaza, especie de catedral sin nombre, custodió su obra cumbre. Don José escribió la verdadera historia de la alfombra eclesiástica, plasmando templetes, rostros, paisajes y nubes. Su legado transformó el tapiz en un monumento único de ciencia canónica, donde convivían pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, concilios orientales y occidentales, y los rostros de varones ilustres en una obra resplandeciente.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

sábado, 13 de junio de 2026

DON CÉSAR HERNÁNDEZ MARTÍNEZ: UN LEGADO ETERNO EN LA VILLA DE LA OROTAVA


Don César Hernández Martínez ha sido distinguido con el título póstumo de Villero de Honor en este año 2026 por el Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa, reconociendo su profunda huella en la cultura, las tradiciones y el desarrollo social del municipio.

A pesar de ser natural de Santa Cruz de Tenerife, su vida y obra quedaron ligadas para siempre a La Orotava. Llegó a la Villa para ejercer como odontólogo y allí contrajo matrimonio con la dama orotavense doña Ana García Bartlet, hija del destacado industrial y comerciante chasnero don Casiano García Feo. De este matrimonio nacieron sus tres hijos: César, Juan y Tomás Hernández García.

Su legado en el municipio se sostiene sobre tres grandes pilares:

1. Guardián de las Tradiciones

En el trágico año de 1936, mientras ejercía como presidente de la Sociedad Cultural Liceo de Taoro, asumió el reto de reorganizar la tradicional Romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Esta labor la realizó junto a su cuñado, don Inocencio García Bartlet, y sus amigos don Ambrosio Díaz Manzano, don Eulogio Borges Coello y don Lorenzo Hernández Castro. Desde aquel momento, la culta sociedad orotavense del Liceo se hizo cargo de la gestión de este emblemático evento.

2. Impulsor de la Música y la Cultura Local

Don César demostró una inagotable vocación por dinamizar la vida social del pueblo a través de diversas facetas:

·                Música popular: Ejerció la presidencia de la Agrupación de Pulso y Púa Los Kiawels.

·                Bandas locales: Como presidente de la Asamblea Local de la Cruz Roja de La Orotava, fundó su Banda de Tambores y Cornetas.

·                Agrupación Musical: En 1955 se convirtió en promotor y fundador de la Banda de Música de la Agrupación Musical de La Orotava, donde también desempeñó el cargo de vicetesorero.

·                Arte sacro: Su sensibilidad artística le llevó a encargar un portal de belén al célebre escultor orotavense del siglo XX, Ezequiel de León Domínguez.

3. El Cine Orotava (Actual Auditorio Teobaldo Power)

En el año 1957, en colaboración con su cuñado don José García Bartlet, promovió y regentó el emblemático Cine Orotava (popularmente conocido como el Cine de don Casiano).

La edificación fue impulsada por la iniciativa y estrecha amistad de su suegro con el célebre arquitecto tinerfeño don José Carlos Marrero Regalado, encargado de proyectar la obra. Hoy en día, este espacio cultural sigue vivo bajo el nombre de Auditorio Teobaldo Power.

La Villa de La Orotava honra hoy la memoria de un hombre que, sin haber nacido en sus calles, la amó y transformó a través de sus tradiciones, su música y su patrimonio.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

jueves, 11 de junio de 2026

LA PIRÁMIDE DEL PODER Y SUS COYUNTURAS. (XI)

El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió entonces (11/06/2026) estas notas y fotografías que tituló “LA PIRÁMIDE DEL PODER Y SUS COYUNTURAS. (XI)”: “…Les decía que en los primeros días de julio de 1918 el jefe de la tropa o cuadrilla encargada de la custodia, vigilancia y seguridad del zar Nicolás II, su   esposa y sus cinco hijos (cuatro hembras y un varón) fue sustituido por un tal Yurovsky. 

 Richar Pipes (1923-2008) historiador y profesor universitario en Harvard dijo de Yurovsky que…. ““se trataba de un individuo siniestro lleno de resentimiento y frustración””…. Y yo digo, (presuntamente,   ¡¡eh!!) tal vez un fanático y adoctrinado comunista que ya, desde los primeros meses de la  Guerra Civil, fue miembro destacado de la policía secreta rusa con sus agentes, sus espías, sus “Dirección General de Seguridad”, sus “cheKas” y sus detenciones, interrogatorios, secuestros, torturas y otras formas  más siniestras, obscenas y cobardes de acabar con el enemigo encubierto y/o infiltrado…Es decir, las “5ªs columnas”.  

En la noche del 16 al 17 de ese julio de 1918, en los sótanos de la casa Ipaliev, a donde fueron llevados aludiendo motivos de seguridad, este individuo junto a sus subordinados, con “nocturnidad y alevosía” (nunca mejor dicho) en un episodio previamente diseñado y a traición, acribillaron a balazos a Nicolás II y  familia junto a sus servidores, incluido el médico…..

 No hubo “tiro de gracia” sino que a bayonetazos horripilantes se aseguró el éxito de esta masacre-magnicidio. Nadie pudo sobrevivir a esta espeluznante, abyecta y  macabra  orgia de sangre propia de auténticos sádicos.

Se intentó ocultar la masacre borrando toda huella y haciendo desaparecer los cadáveres de forma precipitada y chapucera empleando corrosivos , incineración y dispersando luego los restos mortales por diferente sitios con la clara intención de que nadie los encontrara.

 ¡¡ Todo apunta a  que pretendían no dejar testigos ni huellas de su incalificable atrocidad!!

Foto-:El zar Nicolás II y su familia- Fueron canonizados como mártires por la Iglesia Ortodoxa Rusa no hace mucho tiempo.

 

Las derechas, tanto la inmovilista como la reaccionaria, junto a sus portavoces mediáticos, algunos (¿demasiados?) por “el plato de lentejas”, siempre intentan demonizar al adversario para convertirlo en el enemigo, “el malo”, al estilo actual de las derechas españolas con aquello de “JEFE DE UNA ORGANIZACIÓN CRIMINAL” contra el presidente de n u e s t r o  gobierno con intención de exterminarlo, acabar con él…¿metiéndolo en la cárcel?  ¡¡Hay que tener cara para, después de comulgar por la mañana, pasarse el dia repitiendo esta patraña grosera impropia de políticos responsables y luego, por la noche, dormir a pierna suelta, plácidamente, cerquita de la familia.

 Los sectores conservadores  han mantenido durante años (¿siglos ?)  que tamaña barbaridad no podía realizarse sin el consentimiento de las autoridades y altas jerarquías bolcheviques (¡ los malvados comunistas !) cuando los indicios, los detalles, las circunstancias y datos fidedignos que se han ido conociendo apuntan a una decisión tomada en un eslabón bajo de la cadena de mando. Es decir. una coyuntura en la pirámide del poder, que, en el mejor de los casos, fue por negligencia, precipitación o miedo en fase de pánico dada la amenaza contrarrevolucionaria; un huir hacia adelante en una urgencia con alarmismo extremo que quiebra el raciocinio y te lleva al disparate que luego no se puede corregir.

Pero, en el peor de los casos, fue por la decisión de un chafalmeja de mucho cuidado,(siniestro, resentido, frustrado, dixit Richard Piper) capaz de hacer lo que sea, ya motu propio, (“le salió de dentro”, decimos por aquí); o por un…. ¡“esto lo arreglo yo”!; o por colgarse la medalla; y hasta por el sentido de “el deber cumplido”, buscando aplauso y prebenda del amo.   ¿Y si se tiene una irrefrenable inclinación sádica .…?: ¡pues miel sobre hojuelas!

Foto: Botkin, el médico del zarevich. Junto a los otros tres sirvientes de la familia del zar merece un sillón cómodo en el lugar de los Santos Inocentes.

 

Al responsable podríamos incluirlo en lo que hoy se denomina TPA (trastorno de personalidad antisocial) que define a individuos que todo el santo día están de “mala leche”, crispados y violentos, conflictivos, con mínima empatía y limitación de la afectividad incluso en la vida familiar e intima. No ríen ni con los chistes buenos y la sonrisa es una mueca circunstancial para salir del paso….Exagero pa que se me entienda.

Se dice que la frustración juega su papel en muchos casos de esta patología y la causa principal, por frecuente, de la frustración es el fracaso en una sociedad competitiva (capitalista) donde el primum movens era hacernos ricos…….. Y digo era, porque hoy las cosas van cambiando, todos vamos siendo “proletarios” (es decir, trabajadores) en busca de un sueldo justo que cubra dignamente nuestras necesidades vitales con la pensión incluida para cuando no sirvamos para otra cosa que recordar a quien hace que tu corazón, todavía,

 lata, tomando el sol sentado en un rincón de la azotea, arropado por la confortable brisa del norte y bajo el sombrero que te proteja del melanoma.

 

 

Isidro Fuentes Melián.- Médico.    Junio 2026…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL