LATIDOS DE UN
BARRIO PARIDO EN LA ESPERANZA: LA HISTORIA VIVA DE LOS CUARTOS (HUERTA DEL
MORAL - V)
Corrían
tiempos extraños y sombríos, de esos en los que el mundo parecía contener la
respiración bajo la sombra implacable de una pandemia invisible. Y fue
precisamente ahí, en la trinchera de la supervivencia, cuando la memoria
decidió abrigarnos el alma. Gracias la generosa mirada de mi alumno Emiliano Ramos Amaro, llegó a nuestras
manos un tesoro en forma de imágenes: el latido primigenio de la inauguración y
entrega de llaves del Barrio Los
Cuartos, alzado sobre el regazo entrañable de la antigua Huerta del Moral.
Aquel
suelo fértil, abrazado antaño por los caminos de la Carretera General de Los
Pinos, el Recodo, la falda del Colegio de La Milagrosa y la Cañada —y más tarde
delimitado por el Estadio Municipal—, se convirtió en el hogar de los sueños
sencillos de nuestra gente.
LAS LLAVES DE LA
DIGNIDAD: 1945
¡Qué
emoción inmensa debió inundar aquellos corazones en 1945! Las fotografías nos devuelven la estampa viva de un hito
histórico: el alcalde de la Villa, don
Cándido Acosta Hernández, entregando las llaves de las ansiadas
viviendas sociales a los beneficiarios. A su lado, flanqueando aquel momento de
profunda justicia social y esfuerzo colectivo, le acompaña el general jefe del
acuartelamiento de infantería de San Agustín, don Augusto Machado Méndez y Fernández de Lugo, junto a la
colaboración del Mando Económico liderado por el capitán general de Canarias,
don Francisco García Escames e Iniesta.
Aquellas
casitas humildes de una sola planta, coquetas con sus tejados a dos aguas y sus
chimeneas humeantes, eran mucho más que ladrillos: eran el refugio de la
esperanza tras años difíciles. Y aunque los caprichos del clima quisieron poner
a prueba al vecindario —como aquel furioso temporal de viento de 1957 que arrancó los techos y obligó a
reemplazarlos por mampostería—, el barrio supo tejerse una coraza de
resistencia y UNIÓN.
LA FE Y EL CALOR DE
LA COMUNIDAD
¿Cómo
no emocionarse al recordar los cimientos espirituales de este rincón orotavense?
En 1984, impulsado por el amor
entrañable de la familia González Yumar
—que asumió con generosidad casi la totalidad de los gastos junto al depósito
del agua a presión—, se levantó la Capilla en honor a la Virgen Milagrosa.
Aquel inolvidable 17 de noviembre de
1984, bajo la bendición del obispo Nivariense don Damián Iguacen Borau y
el calor del párroco don Jacinto Barrio Acosta, el barrio consagró su espíritu
de hermandad.
UN GRITO DE
JUSTICIA Y MEMORIA
Hoy,
recorrer Los Cuartos es caminar sobre las huellas de mi propia infancia. Es
sentir latir el pulso de los amigos de siempre, de las familias que hicieron
grande este lugar. Es ver, como en un fresco sagrado, los rostros inolvidables
de María la de la Venta, del
inolvidable maestro herrero don Francisco
Mesa, y de tantos otros que pusieron alma y sudor en cada rincón.
Por
eso duele en el fondo del alma comprobar cómo el tiempo a veces borra lo que la
historia escribió con tanto sacrificio. Es un acto de justicia poética y moral
recordar y honrar a quienes construyeron nuestro presente: don Antonio
Hernández de Las Tapias, don Cándido Acosta Hernández, la familia González
Yumar...
Que
estas líneas y estas fotografías sean un abrazo eterno contra el olvido. Porque
un barrio que recuerda sus raíces es un pueblo que nunca muere, y Los Cuartos,
paridos en la humildade de 1945, seguirán viviendo por siempre en el latido más
noble de La Orotava.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL


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