lunes, 28 de octubre de 2024

AZÚCAR. DIABETES. OBESIDAD. ( IV-4-A )

El amigo de la Villa de La Orotava ISIDRO FUENTES MELIÁN “MÉDICO” remitió entonces (28/10/2024) estas notas y fotografía que tituló “AZÚCAR. DIABETES. OBESIDAD. ( IV-4-A ) ”: “…Decíamos que el tejido adiposo es la principal fuente de energía para el organismo.  Y es la “despensa” donde almacena reservas por si llegan malos tiempos. También tiene otras complejísimas  funciones muy estudiadas en los últimos 20 años.  Colabora como un “seguro de vida”, pero, si nos pasamos,  puede convertirse en un peligro: la Obesidad.

La obesidad y la diabetes (hay un tipo de diabetes muy relacionado con la obesidad) se han convertido en una verdadera epidemia mundial y aquí en la isla, incluyendo a La Orotava, claro está, hay evidencias de ello….. junto a la sensación de que va en aumento: el número de niños y adolescentes afectados por la obesidad en el mundo ha aumentado de once millones en 1975 a 124.000.000 (ciento veinticuatro mill.) en 2016, que son 10 veces más.

El número de genes –¡¡Siempre la Genética!!—implicados en la obesidad es grande, llamando mucho la atención aquellos genes que regulan en nosotros la sensación de hambre y saciedad, interactuando lógicamente con el medioambiente familiar, social y cultural en que nos movemos.

Hace muchos años (1949?) en una camada de ratones para experimentación científica, se observó un comportamiento raro en algunos de ellos: lentos, poco curiosos y menos activos que los otros, sin interés por el ambiente.  No se apartaban del comedero y no dejaban de comer, como si no se saciaran…... Naturalmente todos engordaron de forma llamativa.  Se les alejó el comedero y todos, gordos y torpones, se acercaron al mismo lentamente para seguir comiendo. Se les estudió con interés durante años y a finales de “los cincuenta” (1958?) se descubrió que carecían de una hormona encargada de regular la sensación de saciedad. Los ratones nunca se saciaban. A la hormona se la llamó Leptina, del griego “leptos” que quiere decir “delgado”.

Si usted toma con la alimentación más calorías de las que necesita—aumento de la demanda--  irá ganando peso, que será mayor si disminuye el gasto—sedentarismo--.

 El peso de las grasas que usted ingiera con sus alimentos aporta un poco más del doble de calorías que el mismo peso en hidratos de carbono. Es decir, tengamos en cuanta los azúcares (los edulcorantes) pero sin olvidarnos de las grasas, tanto animales como vegetales (los aceites).

 La principal causa actual de la obesidad en niños y niñas es el consumo exagerado de alimentos procesados: las grasas trans y los azúcares “añadidos”.  Ojo a eso de “añadidos” para diferenciarlos de otros, como el azúcar de mesa (la sacarosa) que siempre se utilizó para postres, dulces, golosinas y bebidas edulcoradas.

El aumento del consumo de estas grasas trans y los edulcorantes añadidos (especialmente la Fructosa y no el azúcar de mesa…) ha ido en paralelo con el dramático aumento de la obesidad y la diabetes en el mundo.

El azúcar “añadido”, claro está, no hace referencia al que pueda contener el alimento en sí mismo (el pan, las harina, las papas) sino al que se “añade” como un condimento para aderezar el sabor, en nuestro  caso, el dulzor…..la dulzura. A la cabeza de todos ellos está la Fructosa y especialmente “el jarabe de maíz (glucosa) alto en fructosa” (J.M.A.F.)

La potencia edulcorante de la fructosa es de 173, la del azúcar de mesa (glucosa y fructosa a partes iguales) es de 100 y la de la glucosa, de 74. En ese sentido, el jarabe de maíz alto en fructosa -- JMAF-- es la releche… No hay nada que dé una “dulzura” tan agradable y, por lo visto, proporcional al porcentaje de fructosa que contenga. Crea una especie de “adicción instantánea” que te impulsa a seguir comiendo o bebiendo, sea un pastel, un postre, unas galletas, una mermelada, unos rosquetes, una bebida edulcorada… Son hiperpalatosos, es decir, deliciosos….. :¡¡ te convierten en un i n s a c i a b l e , a semejanza – con perdón—de aquellos ratones sin Leptina !!

Estudios recientes hablan de resistencia a la acción de la leptina en los obesos. No es que no fabriquen leptina sino que se resisten a su acción: de forma rápida se insensibilizan a la misma.  No tienen sensación de hartazgo; no se sacian. Tales consecuencias se achacan a la fructosa.

Algunos JMAF (jarabes con alta fructosa) utilizados en la industria alimentaria llegaron a tener una proporción de glucosa/fructosa (comprobar el dato) del 10%/90%. La Organización Mundial de la Salud en el año 2015 dictó normas permitiendo el uso de “azúcares añadidos” (glucosa+fructosa al 50%) siempre que no se pasara del 10% de las calorías totales de la dieta. 

 La obesidad en el mundo en estos últimos 25- 30 años aumentó paralelamente al consumo de este tipo de comidas y bebidas junto a la tan importante de las “grasas trans”-- ¡¡Esa es otra!!-- de las que, para no cansarles, quisiera hablarles otro día desde este “Efemérides” con el amable permiso de su director Bruno Juan.

 

Isidro Fuentes Melián.- Médico   Octubre de 2024.cas…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

LUIS HERNÁNDEZ LUGO “PRACTICANTE”


Luis Hernández Lugo, nuestro eterno “Practicante”, nació bajo el cielo de la Villa de La Orotava un 18 de agosto de 1923, y partió el 29 de octubre de 1999, apenas seis meses después de perder al gran amor de su vida. Su alma, noble y profundamente unida a la de su esposa, simplemente no supo habituar este mundo sin ella.

Luis fue un hombre ejemplar, un faro de bondad infinita cuyo corazón latía siempre al compás de las necesidades de su familia y de sus amigos. Su generosidad era tal que su hogar jamás conoció la soledad: era casi imposible cruzar su umbral a la hora de comer y no encontrar un comensal extra en la mesa, un invitado acogido con la calidez que solo él sabía brindar.

Como enfermero, profesión que dignificó con una trayectoria intachable, fue mucho más que un sanitario; fue un guardián de la salud de su gente. En aquellos tiempos difíciles, cuando los medios de transporte eran un lujo inexistente, Luis recorría caminos y acudía a las llamadas de auxilio desafiando cualquier distancia, forjando un sinfín de anécdotas que hoy guardamos como tesoros de entrega y vocación. Dejó su huella profesional y humana en Sanidad y en el ambulatorio del Puerto de La Cruz durante sus últimos años, así como en el hospital de La Santísima Trinidad de su amada Villa de La Orotava, donde asumió con orgullo y respeto el relevo de su padre, don Felipe Hernández.

La vida también le reservó zarpazos mudos y desgarradores. En 1971, la trágica e inesperada pérdida de su hijo Justo Luis tiñó de luto su alma, abriendo una herida profunda que jamás llegó a cerrar del todo, un dolor compartido en el silencio cómplice de toda una familia que aprendió a vivir con esa ausencia.

Hoy, al cumplirse el 25 aniversario de su partida, este tributo nace del alma para honrar a un villero de pura cepa. Un hombre que amó profundamente su tierra y a sus gentes, y que llevó el orgullo de sus raíces orotavenses más allá de nuestras fronteras, en cada rincón del mundo que le tocó visitar.

Nos quedan grabadas a fuego sus largas charlas, alimentadas por una memoria prodigiosa y una vasta cultura que convertía cada conversación en un regalo. Nos enriquecía el intelecto y nos reconfortaba el espíritu. Hoy te extrañamos, Luis, pero tu luz, tu mesa siempre puesta para el prójimo y tu intachable recuerdo siguen vivos en cada uno de nosotros.

 

BRUNO JUAN  ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

viernes, 25 de octubre de 2024

ORÍGENES DEL IMPERIAL CF. (II)

 


Al final de los cuarenta y principio de los cincuenta del siglo XX, se crea en el famoso Barrio orotavense de Los Poyos el Imperial CF.  Como equipo adherido, convirtiéndose en un equipo de  futbol oficial, participando en la segunda categoría regional de la zona norte de Tenerife en la temporada 1959-1960.

Su primer presidente fue Gregorio Domínguez, le acompañaron en la junta directiva; Cecilio Árbelo, Luciano García Hernández -gran valedor del futbol en la Villa, en su homenaje se le rotuló una calle en su Barrio Los Poyos, al final del paseo Domínguez Alfonso-, Teodoro Álvarez y Chicho Álvarez.

A título anecdótico el Imperial CF., poseía en su barrio de Los Poyos, una sala de baile, en la que realizaban bailes todos los domingos, lo que se le conoció por una sala de baile popular de la Villa de La Orotava.

La fotografía que expongo corresponde a la temporada 1960-61. Cedida por uno de sus jugadores “MANUEL ESTRADA”, está tomada en el Campo de Futbol Municipal “Los Cuartos” de la Villa de La Orotava.

Precisamente en esa temporada 1960-1961, el UD. Orotava conquistaba por primera vez en su historia el campeonato provincial de la primera regional del futbol tinerfeño de la mano del inolvidable entrenador Martinica. El Juvenil Iberia de la Villa conseguía el doble campeonato de la categoría juvenil zona norte y provincial.

El CD. Tenerife entrenado por Heriberto Herreras ascendía por primera vez a la primera división Nacional del Futbol Español.

Equipados con lo que fue su vestuario oficial; Camisetas blancas y pantalones negros.

De izquierda a derecha de arriba abajo: Luis García. Arzola. Domingo “El Millonario”. Chelma. Eugenio. Pancho. Vidal. Santiago Hernández Morón. Anselmo. Jesús. Pepe “El Carpintero”. Y Manolo (propietario de esta fotografía).

Decir que todos estos componentes procedían de la entonces fructífera e inolvidable cantera de la Villa. Unos del Juvenil UD. Orotava, otros del Juvenil Plus Ultra y otros del Juvenil Iberia.

El Imperial en el año 1965, ejecutó su última temporada de su existencia, puesto que posterior se fundó el CF. AA. AA. Salesianos, y muchos de sus componentes pasaron a su fila.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL



jueves, 24 de octubre de 2024

50 ANIVERSARIOS - BODAS DE ORO (1974-2024) DE LOS COROS Y DANZAS DE LA SECCIÓN FEMENINA DE LA VILLA DE LA OROTAVA EN MONTREAL-CANADÁ


BODAS DE ORO: CUANDO LA OROTAVA ENAMORÓ A MONTREAL.

Hay otoños que se graban a fuego en el alma y distancias que se acortan cuando se viaja con el corazón lleno de tradiciones. El 24 de octubre de 1974, hace ya medio siglo, el cielo del norte se vistió con los colores y el sentimiento de nuestra tierra. Aquel día, el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina de la Villa de La Orotava emprendía un vuelo hacia el romance y la historia, cruzando el Atlántico con destino a Montreal (Canadá), haciendo una escala mágica en Nueva York.

Era un regreso poético. Justo diez años antes, en la primavera de 1964, el grupo ya había conquistado la Gran Manzana durante tres largos y dichosos meses en la Feria Mundial. Pero 1974 guardaba su propia mística. El mundo vibraba bajo el eco de la crisis del petróleo, el eco del caso Watergate marcaba los periódicos en Estados Unidos y los coches estrenaban los primeros cinturones obligatorios. En medio de ese mapa de cambios, un trozo de las Islas Canarias volaba alto, inmune al frío, impulsado por el calor de sus guitarras y el vuelo de sus faldas.

Como bien evoca con cariño el compañero de docencia Adolfo Padrón Pacheco, fueron once días inolvidables; un suspiro en el tiempo, pero una eternidad en la memoria. El grupo acudía con el orgullo de ser el único representante de Canarias en la prestigiosa convención de la Sociedad Estadounidense de Agentes de Viajes (ASTA 74). Allí, junto a un cuadro flamenco de Andalucía, tejieron el abrazo de España para el mundo. Compartieron escenarios, miradas y un trato excelente con delegaciones de los rincones más diversos del planeta.

El amigo y alumno de la Villa, Ruperto Hernández, recuerda con brillo en los ojos cómo los compases de nuestra herencia envolvieron los teatros canadienses. Entre los bailes tradicionales y las melodías de siempre, resonaron con una delicadeza sublime las notas de «Las Cosas del Pueblo» del maestro Tomás Calamita, una pieza que llevaba el aroma exacto de las calles de La Orotava hasta los paisajes arbolados del Canadá. Y aunque la distancia física impidió viajar a Manolo Cabrera Estévez, su alma y su esencia estuvieron presentes en cada paso y cada acorde, sosteniendo desde la distancia la impecable dirección artística del grupo.

Cincuenta años después, el tiempo ha esparcido su manto dorado sobre aquella hazaña. Se conservan pocas fotografías impresas, pero el tesoro más romántico descansa en dos extraordinarias películas en formato Súper 8. Filmadas con mimo por dos componentes del grupo, rotuladas a mano y abrazadas por un fondo musical nostálgico, esas cintas detienen el tiempo. Son un poema visual, un refugio de juventud y arte que sigue a disposición de cada una de las almas que formaron parte de ese viaje magnífico.

A los que bailaron bajo el cielo canadiense, a los que hicieron cantar las maderas y a los que elevaron su voz en la distancia, dedicamos esta memoria de oro:

INTEGRANTES DEL VIAJE A MONTREAL (1974)

·       Representante del Grupo: Mª del Carmen Cabrera Martín

·       Tocadores: Francisco Dorta Hernández (laúd), Miguel Ángel Dorta Martín (laúd), Pedro Cabrera Ruíz (bandurria), Ana Gutiérrez de Armas (guitarra), Milagros Escobar Rodríguez (guitarra), Domingo Martín González (guitarra) y Ruperto Hernández Rodríguez (timple).

·       Cantadores: Mª Candelaria Hernández Luís y Rafael Méndez Expósito.

·       Bailadores: Gloria Núñez González, Ángel Coronado Domínguez, Marina Domínguez Quijada, Hilario Manuel Salazar Benítez, Ascensión Pérez del Castillo, Tomás Albis García Santos, Concepción García Hernández, Adolfo Padrón Pacheco, Graciela García Villar y Domingo González Baute.

(En la fotografía que corona este recuerdo eterno, los vemos unidos: De pie, Mª Carmen, Ana, Don Paco, Milagros, Miguel Ángel, Tomás, Lolo y Ruperto. Agachados, cobijados por la complicidad del momento, Domingo G, Rafael, Pedro, Adolfo, Domingo M, Goya, Ciela y Nina).

Medio siglo después, el eco de aquel folclore orotavense sigue resonando limpio y eterno, demostrando que el verdadero arte no sabe de fronteras ni de olvidos. ¡Felices Bodas de Oro!.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

martes, 22 de octubre de 2024

EL MANDATO (II)


Bajo el cielo encapotado de aquel Jueves Santo de 1955, el fervor de La Orotava se hacía silencio y costillar. La Semana Santa villera, honda y centenaria, se disponía a vivir uno de sus momentos más sagrados: la Procesión del Mandato, un cortejo litúrgico que hunde sus raíces en las mismísimas entrañas del siglo XVI. Gracias a una joya fotográfica de principios de los años sesenta, rescatada del archivo personal de Manuel Regalado, el recordado “Herrero” del barrio de Los Cuartos, el tiempo parece detenerse para devolvernos la devoción en estado puro.

La estampa, impregnada de una mística inigualable, evoca la imponente salida procesional desde la Iglesia Parroquial y Matriz de Nuestra Señora de la Concepción. Cruzar el umbral de este monumental templo barroco canario, bajo el soberbio arco de medio punto tallado con piedra extraída del histórico Lomo Román, era y sigue siendo un espectáculo que encoge el alma. Allí, desafiando la gravedad y el cansancio, cuatro hombres curtidos por el respeto y la fe se convertían en los pies del Redentor.

Como un testimonio inédito de nuestra historia local, la tradición dictaba entonces un esfuerzo titánico. No había relevos para ellos. Cuatro cargadores sostenían el peso del imponente Crucificado por la parte delantera durante la totalidad del sagrado recorrido. Solo se permitían un sutil baile de posiciones: un leve cambio hacia fuera o hacia dentro para aliviar el hombro llagado. De izquierda a derecha, aquellos fieles custodios de la fe villera eran Vicente Camejo, Antonio Pérez (cariñosamente conocido como el “Cariñoso”), su hermano Ángel Pérez y el propio Manuel Regalado, el “Herrero”. Ver a estos cuatro hombres de barrio llevar sobre sí la portentosa talla renacentista atribuida a Rui Díaz —un calco exacto del milagroso Cristo de La Laguna— era una lección viva de devoción popular.

Esta cofradía de la Santa Vera Cruz y Misericordia, rescatada con infinito esmero a principios de los ochenta por el recordado doctor don Buenaventura Machado Melián, custodia un tesoro artístico sin igual. Al Cristo de la Misericordia, cuya policromía fue encargada en 1586 a Juan de Arfián y su sepultura tallada por un maestro llegado de Garachico, lo flanquean en la Pasión la Dolorosa y San Juan Evangelista. Estas dos últimas imágenes, que sustituyeron a las primitivas en el siglo XIX, brotaron de las manos benditas del genio grancanario José Luján Pérez. El San Juan, de talla completa, se alza como una de las cumbres de la imaginería canaria, mientras que la Dolorosa, de vestir, conmueve con su llanto de plata repujada.

Aquel Jueves Santo de mediados de siglo, la procesión cumplía con un itinerario imborrable. Subía con paso firme y devoto hasta San Francisco, pero guardaba su momento más emotivo y anecdótico para el regreso. Al enfilar la calle Viera, el majestuoso cortejo se detenía solemnemente frente a las puertas de la Cárcel Municipal. Allí, emulando las viejas y nobles costumbres castellanas y andaluzas, se obraba el milagro de la compasión: un preso era puesto en libertad al paso de las imágenes, fundiendo la justicia divina y la clemencia humana en un abrazo de redención que hoy vive, eterno, en el recuerdo de nuestra Villa.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


lunes, 21 de octubre de 2024

REYES

Triste noticia que me remite mi amigo José Rodríguez Maza referente al fallecimiento de su padre.

José Antonio Rodríguez Reyes (futbolísticamente conocido por “Reyes”). Nació en la Villa de La Orotava el día 22 de Mayo de 1941 y falleció el 21 de octubre de 2024.

Estudió las primeras letras en Las Graduadas “La Concepción” ubicadas entonces en lo bajo del  Ayuntamiento de La Villa. Y cursos de Comercio en el Colegio de San Isidro.

Cuarto de los 5 hijos de Vicente Rodríguez Estévez y Ángela Reyes. Nieto de Ángel Reyes Pérez quien fuera primer teniente alcalde del ayuntamiento de la Villa de La Orotava en el año 1931. Y bisnieto de Francisco Reyes León, administrador de Diego Ponte del Castillo, marqués de la Quinta Roja. 

Trabajó como Tapizador en la empresa de ebanisterías  e industria de muebles clásicos del destacado artista y alfombrista orotavense  don Isabelino Martín. Independizándose como autónomo, formando una sociedad civil de ebanistería con los compañeros Antonio y Adolfo, primero en Los Limoneros y posterior en las Candias.

El día diecisiete de diciembre del año 1964, fecha previa a aquella entonces navidades, contrajo matrimonio a por vida en el templo parroquial y Matriz de Nuestra Señora de La Concepción de la Villa de La Orotava con la bella dama villera; Margarita Maza Domínguez hija del capitán de infantería Manuel Maza de los Santos caballero con la gran cruz orden de San Hermenegildo. Y Concepción Domínguez Machado. Bendiciendo la ceremonia nupcial el recordado presbítero párroco y arcipreste del mismo templo parroquial; don Leandro Medina Pérez. Fueron sus padrinos; Ángel Domínguez y María de Los Ángeles León Domínguez. De la unión poseyeron dos hijos: Javier y José Rodríguez Maza.

Excelente futbolero, comenzando a jugar al futbol en el Infantil Águila Tinerfeña, con Fernando Linares Núñez de entrenador y Antonio Lima de Presidente. A la edad reglamentaria pasa al Juvenil Plus Ultras de Chile Hernández García “Castro” conquistando tres campeonato de la zona norte, un subcampeonato provincial y un campeonato de Tenerife.

Ya como jugador sénior ficha en el UD. Orotava donde conquistó por primera vez en la historia de los Copos de Nieve el campeonato de la primera categoría regional, máxima del futbol tinerfeño de aquella época.

Y del UD. Orotava a la UD. Realejos, donde realiza excelentes temporadas futboleras. Regresando al UD. Orotava, y finalizando su vida como futbolista en la Sociedad Deportiva Los Pinos del amigo Alejandro, donde cuelga las botas definitivamente.

Un medio centro - carrilero – lateral y extremo enhiesto  lento pero con una pegada precisa – agresiva, y especialización propia en el tirar penaltis.

“Reyes” en la vida siempre hablábamos del juvenil Plus Ultras, del viaje inolvidable a Lanzarote a las fiestas de San Ginés en agosto del 1959.

De tu carácter de jugar al futbol, de tu desagrado con el UD. Orotava que olvidó a los jugadores de la cantera villera y te fuiste al UD. Realejo de Sedomir y tanta cosas que al final nos decíamos adiós, cuando pasaba por delante de tu domicilio y te veía en la ventana.

“Reyes” solo me quedan los deseos de que allí donde esté, en el paraíso eterno, colmado de fe y misericordia, descanse merecidamente en paz. Sigue jugando a la pelota como siempre lo hacía en la vida, sigue colocándola en la frente-cabeza de Javier “el guanchero” que la enviaba espléndidamente a la red.

Un abrazo “Reyes” hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

domingo, 20 de octubre de 2024

LA VICTORIA, LA BANDA DE MÚSICA DE SANTA CRUZ DE LA PALMA ENTRE 1924 Y 1953

El amigo de Santa Cruz de la Palma SERGIO ARMAS PÉREZ remitió entonces (20/10/2024) estas notas y fotografías que tituló “LA VICTORIA, LA BANDA DE MÚSICA DE SANTA CRUZ DE LA PALMA ENTRE 1924 Y 1953”.

La Victoria fue una Banda de Música de Santa Cruz de la Palma, que recibió entonces en la Bajada de la Virgen de Las Nieves en sus fiestas lustrales en el año 1925 a la Banda de Música Municipal de La Villa de la Orotava, entonces dirigida por el vallisoletano don Tomás Calamita y Manteca. La recibieron en el Puerto de la capital de la isla Bonita, y ambas desfilaron juntas por las calles principales de Santa Cruz: “…El artículo en sí fue publicado simultáneamente en los digitales El Periódico de La Palma (https://elperiodicodelapalma.com/la-victoria-la-banda-de-musica-santa-cruz-de-la-palma-entre-1924-y-1953/) y La Palma Ahora (https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/victoria-banda-musica-santa-cruz-palma-1924-1953_129_11728201.html).

 




En la noche del 11 de octubre de 1924, hace exactamente 100 años, la banda de música La Victoria ofreció su primer concierto en la plaza de Santo Domingo de Santa Cruz de La Palma. Bajo la dirección de Pedro Daranas Roque, el programa incluyó las siguientes obras: La viuda alegre, pasodoble por Franz Lehár; Nº6 Sacta, polca por José Franco Ribate; Alegría de Mimí, jota por Pascual Martorell Miró; Zalamerías, habanera por Lorenzo Rals (seudónimo de Reveriano Soutullo) y Por la patria, pasodoble por Pascual Martorell Miró. Desde ese momento, y durante casi treinta años, la banda ocupó un lugar destacado en la vida cultural de la capital palmera, atravesando periodos históricos clave que determinaron su actividad. No en vano, el conjunto nace en la etapa final de la Monarquía de Alfonso XIII, con Primo de Rivera ya instalado en el poder, y transita por la II República, la Guerra Civil y el primer Franquismo. De todo ello, intentaremos dejar algunas pinceladas en este artículo.



La génesis de La Victoria está estrechamente ligada a la unidad de música del Batallón de Cazadores La Palma nº20, hasta el punto de que podríamos afirmar sin equivocarnos que sin la una no existiría la otra. Dicha unidad, denominada 'charanga' en la nomenclatura militar de la época por estar adscrita a un batallón independiente en lugar de a un regimiento, había llegado a La Palma en 1901 y a través de ella recalaron en la isla sobresalientes músicos mayores y competentes músicos de primera y segunda con plaza ganada por oposición. Entre ellos se encontraban los hermanos Juan y Pedro Daranas Serrat, el primero como músico mayor y el segundo como instrumentista, tío y padre respectivamente del ya mencionado Pedro, así como sus hermanos Juan, Carmelo Facundo y Rafael Daranas Roque, todos ellos miembros después de La Victoria y que como otros tantos palmeros se formaron en la banda militar ocupando plazas de músicos de tercera y educandos.

En 1924, una reforma general del Ejército trasladó el batallón a Jaca (Huesca) y con él su popular charanga, que además de atender las necesidades propias del servicio, participaba en todo tipo de actividades civiles, llegando incluso a ser contratada por el ayuntamiento por temporadas enteras para amenizar los paseos que se celebraban una o dos veces por semana en las plazas de la ciudad. Ante la perspectiva de perder un conjunto que en la práctica funcionaba como una banda municipal, un grupo de jóvenes músicos, casi todos en la veintena y provenientes de la charanga del batallón, se agruparon en torno a Pedro Daranas Roque quien, con 25 años, asumió la dirección de una nueva banda que denominaron La Victoria.

Rápidamente, La Victoria ocupa el lugar de la banda militar y, al no estar sujeta a reglamento, la sobrepasa en número de actuaciones. Durante sus primeros años, está presente en la vida diaria de la ciudad, tomando parte en todo tipo de festejos populares, verbenas, conciertos, procesiones, sepelios, manifestaciones, partidos de fútbol y hasta riñas de gallos. Su actividad no se circunscribió en exclusiva a Santa Cruz de La Palma, pues en una época en la que escasamente existían cinco bandas de música bien organizadas en toda la isla, era frecuente que estas fueran contratadas por municipios que carecían de ellas. Así, La Victoria pudo escucharse en festejos tales como el Gran Poder (San Andrés), el Sagrado Corazón (El Paso), la Purísima Concepción (Puntallana) o San Antonio del Monte (Garafía), entre otros.

Todo ello, justo es decirlo, por cuenta y riesgo de sus componentes, que solo dos meses antes del debut de la banda al que nos referíamos al principio, llegaron a tramitar un pedido de instrumental por un montante total 1458,55 pesetas, cantidad más que respetable para la época. Una opinión anónima publicada en el Diario de Avisos del 27 de octubre de 1931 con motivo del séptimo aniversario de la banda hacía hincapié sobre el particular con estas palabras: “Esta banda de música La Victoria, ¿cómo ha vivido? Todos lo sabéis. Sin contar con el apoyo directo de ninguna entidad, y sometidos a un constante sacrificio personal y metálico, y cercados por la polilla destructora de la envidia profesional han sabido, después de vencer todos esos malditos obstáculos, llegar a ser lo único serio que en este arte tenemos en La Palma”.

Con la llegada de la II República, la banda recibió un mayor apoyo municipal y comienza a aparecer en eventos de naturaleza más política como el aniversario de la proclamación de la República o el Primero de Mayo. En cambio, los actos religiosos, que suponían una de las principales fuentes de ingresos para el conjunto, se ven reducidos, pues son varias las procesiones, entre ellas las de Semana Santa, que no se autorizan. Lejos de lo que cabría suponer, la subsiguiente Guerra Civil lleva a la banda al pico de su actividad, pues el conjunto era constantemente requerido por las nuevas autoridades para participar en todo tipo de actos. Particularmente llamativas son las “invitaciones” que la Jefatura Insular de Falange cursaba a la banda para acudir a celebrar públicamente los avances de las tropas sublevadas. Sobra decir que estas invitaciones no eran tales, sino obligaciones reales sin compensación económica las más de las veces.

La última década su existencia estuvo marcada por una cierta estabilidad conseguida mediante la suscripción de un contrato con el ayuntamiento en 1944. Se trataba de un acuerdo en el que la corporación concertaba los servicios de La Victoria y le imponía la celebración de un concierto semanal y doce extraordinarios al año, un nivel de obligaciones similar a los de las bandas municipales de las capitales de provincia. No obstante, los pagos se hicieron pronto muy irregulares, llegando a acumular importantes deudas con el conjunto, lo que a la postre colmó la paciencia de los músicos, quienes dejaron el contrato sin efecto en enero de 1952, manteniendo la actividad de la banda nuevamente como formación privada hasta finales de 1953.

No podemos concluir sin mencionar la destacada presencia de La Victoria en las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen, donde protagonizó algunos hitos que ya forman parte de la historia de la celebración. Entre ellos, su participación en los actos de la coronación canónica de Nuestra Señora de Las Nieves en 1930, coincidiendo con el 250 aniversario de la primera bajada lustral, y la propuesta del pasodoble Manolo, de Emilio Cebrián Ruiz, como acompañamiento para el tradicional número de Los Acróbatas, pieza que sigue interpretándose en la actualidad. Igualmente resaltable es que La Victoria fue la banda que estrenó la célebre polca de Enanos, compuesta por Domingo Santos Rodríguez, que el próximo año también cumplirá su centenario, y que interpretó cinco veces más dentro del ciclo lustral…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

viernes, 18 de octubre de 2024

MERCHY UNA AMIGA DE LA JUVENTUD

Triste noticia del fallecimiento de María Mercedes O´donnel Hernández que conocíamos por “Merchy”,  amiga de la juventud.

Era hija del que fue maestro nacional en la entonces unidad de Los Poyos don Antonio Hernández, y esposa de mi gran amigo de la Villa Rafael Hernández Herreros “Fafe” procurador.

De su matrimonio tuvo dos hijos; Mercedes y Rafael Antonio. Estudió en el colegio La Milagrosa, y se especializó en lo administrativo, oficio que ejerció a lo largo de su vida en el despacho de su querido esposo.

Una orotavense inolvidable, servicial, comunicadora, excelente persona y sobresaliente esposa y madre.

Siempre acompañaba a su esposo desde su domicilio al despacho de la calle Calvario, así como a donde fuese, lo que presumían de ser una pareja inseparable.

Recuerdo de verla con su pandilla de chicas de la villa; Charo Morales, Matilde Pérez, Minita Sánchez, Chicha Gutiérrez, Juanita, Chelo Ramos y otras quizá se me queden en el tintero.

La plaza de la Constitución, el Liceo de Taoro y el colegio de la Milagrosa eran su lugar de encuentros.

Merchy solo me quedan los deseos de que allí donde esté, en el paraíso eterno, colmado de fe y misericordia, descanse merecidamente en paz.

Un abrazo Merchy hasta siempre.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 

ORÍGENES DEL IMPERIAL CF.


Al final de los cuarenta y principio de los cincuenta del siglo XX, se crea en el famoso Barrio orotavense de Los Poyos el Imperial CF.  Como equipo adherido, convirtiéndose en un equipo de  futbol oficial, participando en la segunda categoría regional de la zona norte de Tenerife en la temporada 1959-1960.

Su primer presidente fue Gregorio Domínguez, le acompañaron en la junta directiva; Cecilio Árbelo, Luciano García Hernández -gran valedor del futbol en la Villa, en su homenaje se le rotuló una calle en su Barrio Los Poyos, al final del paseo Domínguez Alfonso-, Teodoro Álvarez y Chicho Álvarez.

A título anecdótico el Imperial CF., poseía en su barrio de Los Poyos, una sala de baile, en la que realizaban bailes todos los domingos, lo que se le conoció por una sala de baile popular de la Villa de La Orotava.

La fotografía que expongo corresponde a la pretemporada 1959-60. Cedida por uno de sus jugadores fundadores “Felipe”, está tomada en el Campo de Futbol de La Vera, donde perdieron por dos a uno con el titular, en un partido amistoso.

Precisamente en la temporada 1959-60 se convirtió el club oficialmente como un equipo futbolero de la segunda categoría de la zona nortes del futbol provincial tinerfeño.

Equipados con camisetas rojas y pantalones blancos, equipaje que conservaba Luciano García Hernández y que procedía del CF. San Diego de la desaparecida liga adherida.

De izquierda a derecha de arriba abajo: Jesús, Santiago Hernández Morón, Crispín, Manolo, Anselmo, Antonio, Chuchito Ruiz, ¿+?, Felipe Padilla, Momo, Carlos, Enrique Castro, Angelito Santana, y Felipe (propietario de la fotografía).

En el año 1965, ejecutó su última temporada de su existencia, puesto que posterior se fundó el CF. AA. AA. Salesianos, y muchos de sus componentes pasaron a su fila.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 


 

lunes, 7 de octubre de 2024

LA CANTERA FUTBOLERA COLEGIAL OROTAVENSE


La Cantera Futbolera del San Isidro: El Semillero donde el Barro se Hizo Épica es un monumento a esos años donde el fútbol no se medía en millones, sino en la pureza de cada zancada sobre la tierra. El amigo de la infancia del barrio de El Llano, Francisco Perdomo Brito —nuestro eterno «Paquito»—, soltó un pase magistral al pasado al rescatar esta fotografía. Una imagen tomada a principios de los sesenta que no es solo un papel envejecido; es el acta fundacional de un romanticismo deportivo que se resiste a colgar las botas en el banquillo del olvido.

La cancha del Colegio de San Isidro era un ecosistema indomable: una pista indescifrable donde la arenilla y las piedrillas sustituían al césped milimétrico, y donde las dimensiones irregulares desafiaban cualquier manual de la FIFA. Allí, el fútbol poseía una dimensión profundamente filosófica y existencial. En ese rectángulo rebelde, la pelota rodaba impulsada por la fe de los célebres campeonatos del oratorio festivo de don Antonio Montero Marroquí, y continuaba su curso en los torneos escolares que enfrentaban a las aulas en auténticos derbis de patio. El público, entregado a un ambiente futbolero absoluto, no necesitaba cómodas butacas de anfiteatro: las rocas anexas al campo hacían las veces de graderíos improvisados, demostrando que la pasión no entiende de infraestructuras, sino de pertenencia.

La alineación de la foto destila la mística de las grandes escuadras. De izquierda a derecha, y de arriba abajo, se despliega una plantilla legendaria dispuesta a comerse el mundo: Quico Bautista, Paco Perdomo, Juan Carmelo, Javier Estévez, Coronado, Colo —el trotamundos de Candelaria El Lomo que llevó su garra hasta Venezuela—, Chicho —quien acabó vistiendo con orgullo la camiseta de la selección absoluta vinotinto—, Tito «El Pelado» y Oscar González. Aquellos niños, con las rodillas curtidas por el roce de la piedra y las miradas fijas en el esférico, nos recuerdan una verdad universal de vestuario: los grandes campeones no nacen en la comodidad de los centros de alto rendimiento; se forjan en el sustrato humilde de los patios colegiales, allí donde el juego es todavía una escuela de vida y una lección de eterna lealtad al balón.



BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL

 


viernes, 4 de octubre de 2024

LA PATRONA DE CANARIA EN LA VILLA DE LA OROTAVA (III)



La memoria no es un archivo de datos, sino un refugio de luz. Hay instantes que desafían la erosión del tiempo porque vibran con la fuerza de lo sagrado y lo comunitario. Uno de esos fogonazos de eternidad quedó atrapado en la retina y en el archivo del artista surrealista Luis Perera, quien desenterró del olvido una fotografía que es, a la vez, crónica, misterio y emoción: la histórica peregrinación de la Virgen de Candelaria a la Villa de La Orotava en aquel lejano noviembre de 1964.

Aquella travesía no fue un simple recorrido geográfico. Impulsada por el Obispado de Tenerife con el fin prosaico de recaudar fondos para el nuevo seminario, la marcha se transformó en un viaje del alma colectiva. El arte de vivir se mide por los símbolos que nos unen, y ver a la Patrona cruzar los umbrales de los pueblos era ver la fe caminar al encuentro de su gente.

La imagen capturada es pura filosofía del instante: la Morenita asoma por la puerta principal de la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción. El templo, ese gigante del barroco canario que custodia los suspiros de generaciones, parece abrirse como un corazón de piedra para dejar salir la gracia. Y allí, sosteniendo el peso de lo divino sobre hombros puramente humanos, están los hijos de la Villa. Llevar a la Virgen no era una carga; era un privilegio que otorgaba una humilde inmortalidad.

En el primer plano de la instantánea, el tiempo se congela en los rostros de los cargadores, ordenados de izquierda a derecha como los personajes de un fresco costumbrista:

Luis Perera: El propio guardián de la foto, que en aquel entonces prestaba sus pasos infantiles como monaguillo del templo, sin saber que décadas después miraría su propia infancia con los ojos del surrealismo.

Pedro Luis Expósito, «Hucho»: Firme en el esfuerzo, prestando su devoción anónima y colectiva.

Un rostro desconocido: Una silueta borrosa por el tiempo, recordándonos que la historia también se construye con los huecos que deja la memoria.

Tomás Luis Expósito, «El Cojo»: Un hombre que desafiaba sus propias limitaciones físicas para convertirse en el mejor repicador del templo. Sus manos hacían hablar al bronce, traduciendo el júbilo del pueblo en música celestial.

Antonio Hernández, «El Cariñoso»: Operario del Cine Orotava. Qué hermosa paradoja: el hombre que cada noche encendía la fábrica de sueños e ilusiones ópticas en la gran pantalla, estaba ahora sosteniendo la realidad más profunda y palpable de su pueblo.

Antonio Rodríguez, «Antonico el Sochantre»: El alma lírica de la parroquia. De él nos queda una genial y tierna lección de vida: cantaba y leía los responsos de memoria, inalterable, sosteniendo siempre el libro litúrgico al revés. Un guiño bellísimo que nos demuestra que cuando el oficio se lleva en el corazón, las normas de los hombres se vuelven secundarias y la liturgia se transforma en pura poesía.

Sostener aquel trono de la Candelaria en la Orotava de 1964 fue, para estos hombres, una forma de tocar el cielo con los pies en la tierra. Hoy, al mirar esa fotografía, entendemos que los pueblos no solo se fundan sobre calles y plazas, sino sobre los hombros de quienes supieron cargar, juntos, con su propia historia.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


martes, 1 de octubre de 2024

EL VALLE DEL ASOMBRO

El amigo de la Villa de La Orotava Isidro FUENTES MELIÁN “MÉDICO”, me remite estas notas sobre el libro titulado “EL VALLE DEL ASOMBRO” DE MARTÍN DELGADO, con las que le agradece el regalo del mismo:  “…Ediciones “Farrobillo“ saca esta gema-una perla- del fondo de la chistera de “Martín Delgado”, ese rincón de su intimidad,…….Un rincón  como  El  Zacatín, con su camino sin salida para que no se escapen las esencias….

“Farrobillo” suena a destello de luz desde el campanario de San Juan del Farrobo, en la noche silenciosa de la Villa de Arriba……. como una estrella más de las que “esparcían brillos por las esquinas esquivas del camino”, cuando el croar de las ranas ya había cesado.

Arriba-Abajo es una dimensión que impronta nuestras almas de villeros. Modela nuestras nostalgias y nuestros sueños de  “senderos suspendidos en la ladera”.

Marcos “El Viejo” pensaba que vivir en “Las Medianías” del Valle era uno de los legados más valiosos que podía dejarle a su nieta.

Yo viví por “Las Medianias” , con sus pinceladas romántico-bucólicas, y mi memoria está jalonada de viñedos y parrales, maizales ubérrimos, surcos con retoños, anhelantes, de papas bonitas, con castaños en las orillas y geranios rojos desbordando las azoteas. Viví  casas con sus huertas traseras donde ladraba el perro, cantaba el gallo y picoteaban las gallinas.......  Y viví pajares con aromas de flores silvestres, luz de quinqué, palanganas de agua pura, con jaboncillo y toalla a estrenar ..….. en un espacio reducido que se pretendía acogedor…. Pajares que salpicaban los límites entre el “más arriba” y el “más abajo”…

La edición no venal, muy reducida, la alejará de impurezas para que nada la manche….. ¡¡ Hay cosas que no tienen precio!!

“El valle del asombro” merece una más amplia difusión, no solo en La Orotava, en el Valle o en las islas , sino en su categoría de “Cuento corto”.

A mis “cicatrices del tiempo”, con sus arrugas, también llegan como un soplo de vida las palabras de mi nieta cuando desde la entrada me dice: ¡¡ Abuelo….. soy yo!!

 Gracias a “Martín Delgado” por el regalo. Isidro…

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL