Foto del entierro y quema de Crispín en la Villa de La Orotava, año
2015.
La Sardina en sí,
es una ceremonia con la que se anuncia el fin del Carnaval en diversos puntos
de España. Los entierros suelen consistir en un desfile
carnavalesco que parodia un cortejo fúnebre y culmina con la quema de alguna
figura simbólica, generalmente representando a una SARDINA. El entierro de
la sardina carnavalesco se celebra tradicionalmente el miércoles de
cenizas y en él se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente
establecido, para que puedan renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva
sociedad transformada.
Muchas fiestas
españolas terminan con ceremonias, algunas desaparecidas, otras recuperadas,
similares a los entierros de la sardina en las que se quema o maltrata una
figura simbólica que representa los vicios y el desenfreno que afloraron
durante la fiesta. Algunos ejemplos de este tipo de ceremonias son la Fiesta
del Judas o la quema del haragán. El paso por la hoguera
permite restaurar el orden subvertido por la fiesta y en ella el fuego es
símbolo de regeneración y liberación. Con el entierro y
con otras ceremonias similares, se invita al pueblo a una reflexión colectiva y
se le llama al orden.
Hay una terrible
confusión respecto a la celebración del Entierro de la Sardina en el llamado
Miércoles de Ceniza. Desde tiempos ancestrales, el entierro de la sardina, como
manifestación pública del lamento por el fin de la época del asueto, la
holgazanería y la abundancia se venía celebrando en toda la geografía española
en la víspera del Miércoles de Ceniza, lo que coincide con la celebración
francesa del Mardi Gras (martes de carnaval).
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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