martes, 6 de octubre de 2026

CONCHI Y MANOLO

Bajo el cielo eterno de la Villa de La Orotava, entre la solera del Llano de San Sebastián y el aroma de la Huerta del Moral, germinó una historia de amor destinada a perdurar. En este rincón bendecido de nuestra tierra nacieron y entrelazaron sus raíces Conchi Domínguez Pérez y Manuel Cabrera, dos almas nobles cuyo destino ya estaba escrito con letras de oro.

Conchi, dueña de una gracia innata, cultivó su mente y su sensibilidad en el entrañable Colegio de la Milagrosa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. Más tarde, su calidez y eterna simpatía se convirtieron en el alma de emblemáticas firmas de la Villa, dejando una huella imborrable como dependienta en Bernardo Hernández León (Galerías Lys) y en Riscota, donde su mirada atenta iluminaba cada jornada.

Manuel, por su parte, forjó un camino de constancia y sabiduría. Su juventud se nutrió en las aulas de los colegios Santo Tomás de Aquino en La Orotava y San Agustín en Los Realejos. Su mente brillante lo llevó a conquistar la Escuela Normal de La Laguna como maestro y la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife como Perito Mercantil. Con esa misma entrega y precisión, dedicó varias décadas de su vida profesional a la contabilidad en el mundo de la hostelería.

Pero la verdadera obra maestra de sus vidas comenzó el 3 de octubre de 1971, el día en que unieron sus manos y sus corazones en matrimonio. Desde aquel bendito otoño, han construido un hogar colmado de felicidad plena y complicidad inquebrantable. Para nosotros, ser testigos de este amor es un verdadero privilegio; un lazo sagrado de amistad profunda que trasciende lo familiar, uniendo nuestras vidas a la suya en un abrazo eterno que el tiempo no hace más que fortalecer.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

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