Fotografía referente al cronista oficial de Las Palmas
de Gran Canaria, don CARLOS NAVARRO RUIZ (1860- 1947).
El amigo de la Villa de La Orotava; Javier Lima Estévez. Graduado
en Historia por la Universidad de la Laguna, remitió entonces (07/01/2018)
estas notas que tituló; ESBOZOS DE LA NAVIDAD EN CANARIAS.
Publicadas en La Opinión de Tenerife el 6 de enero de 2018: “….Bajo el contexto de las fiestas navideñas, recordamos
en el siguiente artículo el significado que tal celebración significaría en algunos
núcleos de Canarias, analizando en concreto su significado en territorios como
la isla de Gran Canaria en siglos pretéritos, con especial atención a la
gastronomía y el modo en el que se desarrollaba la Nochebuena, la Navidad y la
llegada del esperado día de Reyes Magos. Para obtener una visión general de tal
proceso acudimos en primer lugar ante el testimonio que el cronista oficial de
Las Palmas de Gran Canaria, CARLOS NAVARRO RUIZ, reflejara en su obra Tradiciones
Canarias. Apunta que para los soldados tales fechas representaban una etapa de descanso
y de regreso al hogar; de reencuentro con la pareja, la familia y los amigos. Para
los mayores sería una oportunidad de recordar los cambios respecto al pasado y,
para los pequeños, materializar la ilusión a su mayor nivel tras la Noche de
Reyes Magos. A las 12 de la noche era costumbre acudir a la Catedral de Las
Palmas a la Misa del Gallo. Recordaría el cronista las tonalidades de los
ranchos de cantadores que, con el transcurrir de los años, serían sustituidos
por parrandas que amenizaban tales ceremonias. De la gastronomía de esos días era
–y es- común el mazapán, los pasteles, variedad de dulces y licores.
También el
historiador José Miguel Alzola, en su obra La Navidad en Gran Canaria, recoge
interesantes testimonios asociados a villancicos desde el siglo XVI, citando al
poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa, así como las personalidades de Diego
Durón y Joaquín García, estableciendo una serie de aspectos bajo temática
navideña con letras alusivas al Nacimiento del Señor. Por otra parte, no
dudaría en incluir algunos rasgos relacionados con la temática del villancico
bajo el contexto de la Ilustración, recogiendo impresiones de algunos
ilustrados como José de Viera y Clavijo, quien consideraría impropio los
cánticos de villancicos bajo tales circunstancias. Del maestro José Palomino
expondría algunas consideraciones en atención a su repercusión en la música de
la catedral. Se suceden en esa relación los nombres de Teobaldo Power,
Bernardino Valle y Santiago Tejera, con el uso en especial del arrorró en el
ámbito religioso.
El investigador
Alzola no dudaría en destacar el contexto en el que se desarrollaban las
celebraciones durante la Nochebuena. La música y las representaciones se
realizaban en atención al nacimiento de Jesús, junto a la adoración de los
pastores, la ofrenda de productos, etc. Del final de la conmemoración de la
Nochebuena no dudaría en recoger la ceremonia del baile de la cunita,
describiendo el ambiente en el que tras situar al Niño en el centro, se
realizaban una serie de cantos y danzas alrededor de la cuna. Curioso es
advertir la práctica de ayuno realizada en los hogares durante el día de
Nochebuena, investigando su autor sobre ese hecho y observando el importante número
de días de ayuno durante el Antiguo Régimen, anotando algunas consideraciones
establecidas por las Constituciones Sinodales del obispo Cristóbal de la Cámara
y Murga. Interesantes detalles se advierten sobre la cena de Navidad, con
apuntes sobre el menú de esa noche. De esa forma sabemos que eran platos
comunes la cazuela de gallina y el deseado queso de cabeza de cerdo. A esos
aspectos se unen aportaciones dulces como las truchas de batata, el queso de
almendra, el bienmesabe, los huevos moles y la sopaingenio. El propio Alzola añadiría
algunos apuntes de interés sobre los belenes y la tradición belenista desarrollada
en ciertos puntos de Gran Canaria.
De la fecha del Día
de Reyes también sería sugestivo analizar la investigación expuesta por parte
de diversos investigadores, respecto a la tradición de la procesión de la
Virgen de los Reyes en Vegueta, así como otras prácticas asociadas a los
regalos hechos por Melchor, Gaspar y Baltasar en diversos puntos de la isla.
Son, pues, algunas
consideraciones respecto a una etapa del año en la que se unen recuerdos y nostalgia.
Momentos para compartir y disfrutar en compañía de nuestros seres más queridos…”
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL
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