En el emblemático paseo Domínguez Alfonso
de la Villa de La Orotava abrió sus puertas la barbería «El Capelo», un rincón
de singular calado social fundado por don Luis Hernández, recordado músico de
orquesta de baile y componente de la célebre Agrupación de Pulso y Púa Eslava.
Tras el sillón y el espejo de este establecimiento continuaron la tradición
familiar sus hijos: Luis, Vicente y Balbino —quien años más tarde emprendería
la senda de la emigración hacia Venezuela—.
Más
allá de su función artesanal, «El Capelo» erigió un modesto taller de
aprendizaje y vida. De aquella cantera de oficiales destacan los nombres de
Pepe Díaz —a quien una estampa de la época inmortaliza tijera en mano,
arreglando el cabello a un chiquillo del barrio bajo la mirada vigilante de su
madre, Juanita— y de José Luis García. Unidos por una estrecha amistad desde la
infancia, ambos no solo compartieron los secretos del oficio antes de
independizarse y establecer sus propios salones, sino que entrelazaron sus
trayectorias con el palpitar cultural de la Villa.
Era habitual verlos en el antiguo Cine
Orotava —el entrañable cine de don Casiano, posterior Auditorio Teobaldo Power—
durante los descansos de las proyecciones. Cruzaban el patio de butacas, el
anfiteatro y el gallinero con una caja blanca suspendida del cuello, ofreciendo
golosinas a los espectadores y añadiendo una nota de dulzura al ritual
cinematográfico de la época.
BRUNO
JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL


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