jueves, 5 de noviembre de 2020

HUERTA DEL MORAL Y (VI)



MEMORIA VIVA DE LA HUERTA DEL MORAL (VI): EL LATIDO IMPERECEDERO DE LOS CUARTOS

En estos tiempos extraños de zozobra colectiva, en los que resistimos al embate de un bicho atómico y mortífero que confina los cuerpos pero no los recuerdos, se vuelve más necesario que nunca el refugio de la memoria. Fue en este escenario de supervivencia cuando el amigo y alumno Emiliano Ramos Amaro encendió una luz del pasado, remitiendo unas fotografías que son oro puro: el testimonio visual de la inauguración del entrañable barrio de Los Cuartos, erigido sobre las tierras fértiles de la antigua Huerta del Moral.

Aquel territorio original, que la geografía del alma no olvida, extendía sus dominios desde la Carretera General de Los Pinos y El Recodo, cobijándose en la parte baja del Colegio de La Milagrosa hasta llegar a la Cañada. Con el devenir del tiempo y el bautismo popular como Los Cuartos, el mapa del barrio estrechó sus lazos con el Estadio Municipal, el propio colegio y el viejo camino de la Cañada; un trozo de suelo orotavense destinado a hacer historia.

Corría el año 1945 cuando el Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa, de la mano del Mando Económico liderado por el Capitán General de Canarias, don Francisco García-Escámez e Iniesta, y bajo la alcaldía de don Cándido Acosta Hernández, levantó aquellas recordadas «casas baratas». Eran hogares humildes y dignos de una sola planta, coronados por tejados que dibujaban el horizonte y chimeneas que albergaban el calor de la posguerra. La naturaleza, siempre caprichosa, quiso dejar su huella en 1957, cuando un feroz temporal de viento arrancó los tejados de cuajo, obligando al vecindario a sustituirlos por cubiertas de mampostería, cambiando para siempre la fisonomía de sus techos pero no la fortaleza de sus gentes.

La fe y el agradecimiento del barrio encontraron su altar en 1984. Por iniciativa y generosidad de la familia González Yumar, quienes asumieron prácticamente la totalidad de los costes, se alzó la Capilla junto al Depósito del agua a presión, un faro espiritual en honor a la Virgen Milagrosa. Aquel inolvidable 17 de noviembre de 1984, siendo párroco y arcipreste de la Iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción don Jacinto Barrio Acosta, la pequeña ermita fue bendecida por el Obispo Nivariense, don Damián Iguacen Borau, sellando un pacto de devoción eterna.

Los Cuartos es, en esencia, el escenario de mi infancia, un territorio sagrado donde habitan mis raíces, mis grandes amigos y mi familia. Por eso duele el olvido. Cuesta comprender el desdén institucional hacia lo que ya está históricamente escrito y forjado con el sudor de los nuestros. La Villa tiene una deuda de gratitud y reconocimiento con nombres que cimentaron este rincón: desde la visión de don Antonio Hernández (de Las Tapias) y el alcalde don Cándido Acosta, hasta la entrega de la familia González Yumar; pero también con la intrahistoria de sus calles, encarnada en personajes irrepetibles como María «la de la Venta» o el Maestro Francisco Mesa el herrero, artesano del fuego y el metal.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


No hay comentarios:

Publicar un comentario