Triste noticia la que me comunican sobre el fallecimiento
de mi amigo y compañero de pupitre en el Colegio de San Isidro de la Villa de
La Orotava, Antonio Domingo
Hernández González, a quien todos conocíamos entrañablemente como
"Toño, el del Bar
Tapia". Antonio nació en la Villa de La Orotava y falleció
en su querida villa el 15 de julio de 2026.
Estudió
en el Colegio de San
Isidro, donde también realizó su primera comunión. Abandonó
dicho centro al finalizar el segundo curso de bachillerato para continuar su
formación de manera autodidacta, examinándose como alumno libre en el histórico
Instituto Canarias Cabrera Pinto de La Laguna.
Pronto
dejó los estudios para dedicarse por completo a ayudar a su padre, Eduardo Hernández,
quien regentaba el emblemático Bar
Tapia de la Villa de La Orotava. Este negocio familiar contaba
además con una residencia-hostal en la calle Viera, conocida popularmente como “Revés”. Con el paso
de los años, la familia expandió su actividad abriendo el famoso restaurante “El Pajar Tamaide” en
la Cuesta de la Villa.
La
residencia de la calle Viera albergó grandes momentos de la historia deportiva
local. Allí se concentró en varias ocasiones el CD Tenerife en las vísperas de sus
encuentros en el Estadio Heliodoro Rodríguez López. También en ese hostal se
alojó el ciclista colombiano Marco
Antonio Marqués, cuando batió el récord mundial de resistencia
en bicicleta —organizado por la Federación Tinerfeña de Ciclismo— al permanecer
pedaleando en la plaza del Ayuntamiento de la Villa durante 72 horas.
Con el
tiempo, Toño se independizó de la empresa familiar y fundó su propio negocio de
suministros en La
Matanza de Acentejo. Más tarde, regresó a sus orígenes para
regentar de nuevo el Bar Tapia, esta vez por cuenta propia y con la inestimable
colaboración de su esposa e hijos, hasta el cierre definitivo del local.
Posteriormente, abrió un entrañable guachinche
en su propio domicilio, ubicado en el barrio orotavense de Los Rechazos.
Fue un deportista nato y un
apasionado del fútbol, especialmente de la UD Orotava, club de sus amores. Guardaba
un cariño muy especial a muchos de sus jugadores, quienes también solían
hospedarse en la residencia familiar "Revés".
Toño,
descansa ya en ese paraíso eterno que tanto te mereces, un territorio de paz y
misericordia. Un abrazo
hasta siempre, amigo.
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL

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