jueves, 16 de julio de 2026

TOÑO


Triste noticia la que me comunican sobre el fallecimiento de mi amigo y compañero de pupitre en el Colegio de San Isidro de la Villa de La Orotava, Antonio Domingo Hernández González, a quien todos conocíamos entrañablemente como "Toño, el del Bar Tapia". Antonio nació en la Villa de La Orotava y falleció en su querida villa el 15 de julio de 2026.

Estudió en el Colegio de San Isidro, donde también realizó su primera comunión. Abandonó dicho centro al finalizar el segundo curso de bachillerato para continuar su formación de manera autodidacta, examinándose como alumno libre en el histórico Instituto Canarias Cabrera Pinto de La Laguna.

Pronto dejó los estudios para dedicarse por completo a ayudar a su padre, Eduardo Hernández, quien regentaba el emblemático Bar Tapia de la Villa de La Orotava. Este negocio familiar contaba además con una residencia-hostal en la calle Viera, conocida popularmente como “Revés”. Con el paso de los años, la familia expandió su actividad abriendo el famoso restaurante “El Pajar Tamaide” en la Cuesta de la Villa.

La residencia de la calle Viera albergó grandes momentos de la historia deportiva local. Allí se concentró en varias ocasiones el CD Tenerife en las vísperas de sus encuentros en el Estadio Heliodoro Rodríguez López. También en ese hostal se alojó el ciclista colombiano Marco Antonio Marqués, cuando batió el récord mundial de resistencia en bicicleta —organizado por la Federación Tinerfeña de Ciclismo— al permanecer pedaleando en la plaza del Ayuntamiento de la Villa durante 72 horas.

Con el tiempo, Toño se independizó de la empresa familiar y fundó su propio negocio de suministros en La Matanza de Acentejo. Más tarde, regresó a sus orígenes para regentar de nuevo el Bar Tapia, esta vez por cuenta propia y con la inestimable colaboración de su esposa e hijos, hasta el cierre definitivo del local. Posteriormente, abrió un entrañable guachinche en su propio domicilio, ubicado en el barrio orotavense de Los Rechazos.

Fue un deportista nato y un apasionado del fútbol, especialmente de la UD Orotava, club de sus amores. Guardaba un cariño muy especial a muchos de sus jugadores, quienes también solían hospedarse en la residencia familiar "Revés".

Toño, descansa ya en ese paraíso eterno que tanto te mereces, un territorio de paz y misericordia. Un abrazo hasta siempre, amigo.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL   


 

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