María del Carmen Rendón, entrañable amiga de la Villa de La Orotava, ha
compartido en su página una fotografía que evoca la juventud del histórico
barrio de Los Cuartos. Aunque
hoy en día este rincón orotavense se asocia de forma natural al anexo norte del
estadio municipal, sus orígenes nos trasladan a la antigua «Huerta del Moral», un nombre nacido
de aquel emblemático árbol que habitaba la curva de la carretera del Pinito.
Fue
hacia la década de 1940 cuando el barrio adoptó su nombre definitivo. Don
Antonio Hernández «de Las Tapias», propietario de aquellos terrenos, tenía allí
unos cuartos destinados a oficinas y almacenes. Cada vez que le preguntaban a
dónde se dirigía, su respuesta era invariable: «A los cuartos». La
costumbre popular hizo el resto.
La
hermosa panorámica fue capturada en los jardines de la mansión de los
Ascanio-Monteverde, actual sede del Liceo
de Taoro. Durante las fiestas mayores de la Villa, la tradición dictaba
estrenar las mejores galas; los amigos se reunían en aquel vergel para
inmortalizar su juventud ante el lente de los fotógrafos de la época.
Aquellos
muchachos crecieron en tiempos de posguerra y penuria. Muchos vistieron el pantalón
corto de la infancia mientras se iniciaban en los duros talleres de la Villa,
postergando la escuela a las horas nocturnas para arrancar el sustento diario.
Quienes lograban cursar el bachillerato raramente podían aspirar a estudios
superiores. Sin embargo, aquel temprano aprendizaje en los oficios se convirtió
en la semilla de lo que hoy conocemos como formación profesional.
Pese
a las dificultades, la vida desbordaba una alegría sana y una fraternidad
inquebrantable. El juego y la camaradería lo llenaban todo. Jugaban al fútbol
con balones de papel, algunos calzando humildes alpargatas y otros tantos a pie
descalzo, desafiando el suelo del campito que ellos mismos construyeron en el
barrio. En las grandes ocasiones, subían al estadio municipal para disfrutar
del lujo de jugar en un terreno reglamentario.
Al
contemplar la estampa, distingo entre el grupo a Regalado el Ferretero,
Rendón I, Fernando el Veloz, Ignacio, Rafael, Bello, A. Luis y Chuchito.
Pido perdón a aquellos cuyos rostros conocí y cuyos nombres el tiempo me impide
rescatar, aunque su recuerdo permanezca intacto.
BRUNO JUAN
ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR
MERCANTIL



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