martes, 1 de septiembre de 2026

JÓVENES DE LOS CUARTOS

María del Carmen Rendón, entrañable amiga de la Villa de La Orotava, ha compartido en su página una fotografía que evoca la juventud del histórico barrio de Los Cuartos. Aunque hoy en día este rincón orotavense se asocia de forma natural al anexo norte del estadio municipal, sus orígenes nos trasladan a la antigua «Huerta del Moral», un nombre nacido de aquel emblemático árbol que habitaba la curva de la carretera del Pinito.



Fue hacia la década de 1940 cuando el barrio adoptó su nombre definitivo. Don Antonio Hernández «de Las Tapias», propietario de aquellos terrenos, tenía allí unos cuartos destinados a oficinas y almacenes. Cada vez que le preguntaban a dónde se dirigía, su respuesta era invariable: «A los cuartos». La costumbre popular hizo el resto.

La hermosa panorámica fue capturada en los jardines de la mansión de los Ascanio-Monteverde, actual sede del Liceo de Taoro. Durante las fiestas mayores de la Villa, la tradición dictaba estrenar las mejores galas; los amigos se reunían en aquel vergel para inmortalizar su juventud ante el lente de los fotógrafos de la época.


Aquellos muchachos crecieron en tiempos de posguerra y penuria. Muchos vistieron el pantalón corto de la infancia mientras se iniciaban en los duros talleres de la Villa, postergando la escuela a las horas nocturnas para arrancar el sustento diario. Quienes lograban cursar el bachillerato raramente podían aspirar a estudios superiores. Sin embargo, aquel temprano aprendizaje en los oficios se convirtió en la semilla de lo que hoy conocemos como formación profesional.

Pese a las dificultades, la vida desbordaba una alegría sana y una fraternidad inquebrantable. El juego y la camaradería lo llenaban todo. Jugaban al fútbol con balones de papel, algunos calzando humildes alpargatas y otros tantos a pie descalzo, desafiando el suelo del campito que ellos mismos construyeron en el barrio. En las grandes ocasiones, subían al estadio municipal para disfrutar del lujo de jugar en un terreno reglamentario.

Al contemplar la estampa, distingo entre el grupo a Regalado el Ferretero, Rendón I, Fernando el Veloz, Ignacio, Rafael, Bello, A. Luis y Chuchito. Pido perdón a aquellos cuyos rostros conocí y cuyos nombres el tiempo me impide rescatar, aunque su recuerdo permanezca intacto.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


 

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