domingo, 30 de agosto de 2026

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ Y SAN AMARO

 

Al borde del acantilado de Martiánez, donde la cornisa de La Paz se abre a las vistas del Atlántico y del Valle de La Orotava, se erige la Ermita de Nuestra Señora de la Paz y San Amaro. Fundada en 1591 por iniciativa del capitán Juan de Mesa y Lugo junto a los vecinos de la comarca, nació para subsanar el aislamiento espiritual de una población distante de la parroquia matriz orotavense, convirtiéndose con el tiempo en el templo de culto subsistente más antiguo del Puerto de la Cruz.

El inmueble constituye un valioso exponente de la arquitectura tradicional canaria de raigambre colonial. Su estructura, sobria y de armónicas proporciones, se articula en torno a una sola nave de muros encalados reforzados con cantería volcánica local y cubierta a dos aguas con techumbre de madera de tea.

En su interior, el recinto custodia importantes testimonios del patrimonio artístico e histórico del archipiélago:

·                Escultura sacra: Destaca la diminuta y devota talla vernácula de San Amaro, representado con el hábito benedictino, junto a la venerada imagen de Nuestra Señora de la Paz.

·                Pintura indiana: Conserva una relevante colección de óleos novohispanos del siglo XVIII procedentes de México, vivo reflejo del intenso intercambio comercial y cultural que Canarias mantuvo con América durante la Edad Moderna.

Durante más de cuatro siglos, la ermita ha actuado como un faro de fe popular en el Valle de La Orotava. Esta tradición comunitaria alcanza su máxima expresión cada 15 de enero, fecha en la que se celebra la festividad en honor a San Amaro.

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL


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