El 26 de febrero de 2017, el apreciado
amigo de la infancia Luis Perera tuvo a bien compartir una valiosa fotografía
histórica de la ermita de Santa Catalina Mártir —templo originario del segundo
tercio del siglo XVI— en La Villa de La Orotava.
El
principal interés de esta instantánea, fechada en la bisagra entre los siglos
XIX y XX (hacia 1900), estriba en la impecable conservación de su fachada
primitiva y en el aspecto orgánico de su entorno: la plaza figuraba por
entonces totalmente cubierta de tierra virgen, mostrando además una pendiente
sensiblemente más suave y tendida que la rampa escalonada que conocemos en la
actualidad.
Sobre los orígenes e impronta de este
rincón del patrimonio orotavense, el historiador y compañero de la infancia
Antonio Luque Hernández nos ofrece una precisa semblanza en su obra La Orotava, corazón de Tenerife
(pág. 291):
«Ermita de Santa Catalina, mártir, en El
Farrobo (Villa de La Orotava).
Este patronato fue adquirido en las
primeras décadas del siglo XIX, junto a las tierras y el predio limítrofe, por
don José Cullen y Ferraz (1784-1856).
Santa
Catalina de Alejandría, martirizada según la tradición sobre una rueda dentada,
es la celestial patrona y protectora de los trapiches azucareros y los
caminantes. En el templo se venera su efigie —adornada con corona y espada de
cazoleta, finamente labradas en plata—, flanqueada por las imágenes de Santo
Domingo de Guzmán y San Lázaro.
Su
portada destaca arquitectónicamente por un notable arco de cantería escoltado
por columnas laterales de pulcra factura plateresca».
BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU
PROFESOR MERCANTIL



No hay comentarios:
Publicar un comentario